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El Trono de las Bestias - Capítulo 18

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  4. Capítulo 18 - 18 Capítulo 17 El Viaje
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18: Capítulo 17: El Viaje.

18: Capítulo 17: El Viaje.

Capítulo 17: El Viaje Beltrán yacía en su habitación, Eliette le ayudaría a empacar sus propias pertenencias en una gran maleta, metiendo prendas variadas las cuales se emplearían para el viaje que realizaría, Beltrán observaría a Eliette unos segundos mientras diría.

— Tanto Sir Aliss como yo, vamos a dirigirnos a la finca ubicada cerca de Inzidius, no debería preparar tanta ropa sólo residiré 2 días en la finca, además ahí todavía debe haber ropa mía.

El territorio de Inzidius era un extenso territorio que en el pasado habría sido un Yermo antiguo, la razón del porque el territorio habría quedado inhóspito era debido a la gran guerra de hace 1,500 años.

Inzidius era el nombre de la antigua casa noble que tuvo un gran territorio equivalente a casi una parte de los territorios ocupados en Recolta, quitando las tierras imposibles de conquistar como las praderas amarillas o la atractiva roca de Flasanax, en la actualidad el yermo habría sido tema de discusión por variedad de nobles quienes presuntamente habrían descubierto una forma de devolver la vida al mismo territorio pretendiendo realizar una campaña de cacería contra los monstruos que se habrían instalado en la zona.

Su familia habría adquirido una importante extensión de territorio en la zona una vez se descubrió este secreto; naturalmente la compra fue sobre la extensión de territorio más alejada al yermo en sí misma, aumentando el feudo de los Leonhard y permitiendo construir una gran finca en el territorio tras varias generaciones de esfuerzo.

Algunos pueblos pequeños serían construidos cerca formalizando una ruta de viaje bastante interesante la cual prometería bastante.

En esa finca Beltran en conjunto con su padre, madre y varias otras esposas de su padre habrían vivido.

— Está en lo correcto Joven amo, sin embargo aquel quien es prevenido vale el doble.

— Diría Eliette justificando su precaución con un dicho bastante viejo y famoso en Recolta.

Beltrán suspiraría mientras observaba a Eliette, sabría que discutir con la sirvienta que apreciaba sería dañar su corazón, parecía genuinamente el disfrutar cuidarlo además de la posible gran pata que traería consigo aquello.

Dejando que la sirvienta hiciese su voluntad Beltrán, quien se encontraba sentado en su cama caería de espaldas a la misma, observando el techo con cierto desconcierto.

“¿Hermana?” Beltrán sentía un conjunto de sentimientos variados, entre el desconcierto, la molestia y la tristeza.

Por un lado, se encontraba confundido múltiples preguntas relacionadas sobre la razón del porqué la noticia del embarazo de su madre como posterior nacimiento de su hermana habría ocultado a Beltrán hasta el posterior nacimiento de esta, no podría hacerse a la idea de que su familia fuera tan desapegada como para ocultar aquellos sucesos.

En consecuencia la molestia hacia su padre aumentaría en gran manera, quizá simplemente habría enviado a Sir Aliss para torturarlo un poco y escoltarlo a los eventos que él solo querría hacer un fuese ¿acaso habría pasado a ser una simple marioneta de su padre?

Por último la tristeza, si ese fuese el caso significaría que sus esfuerzos nuevamente habrían sido en vano.

Sin embargo no sucumbió a aquellas emociones, existían muchas variables distintas para contestar sus dudas y podría nuevamente estar subestimando la situación, podría ser una maquinación más compleja que lo que que su mente con sus escasos recursos le habría permitido imaginar.

Fuese cual fuese el caso, Beltrán evitaría verse derrumbado inclusive si el caso era el peor de los posibles, tendría algo de tiempo para pensar alguna alternativa, quizá la idea de huir de su destino noble en caso de que este lo condenase podría ser una opción viable al final de cuentas.

“Por el momento no me devanaré los sesos.” Tras unas dos largas horas de preparación Sir Aliss esperaría a Beltrán quien actualmente vestiría una camisa de lino informal junto a unos pantalones como botas ambos de color negro azabache, un color común y que se consideraría elegante a la moda actual.

— Joven Beltrán ¿se aseguro de haber suplido todas sus necesidades?

— Preguntaría Aliss educadamente.

— Si.

— Diría Beltrán algo avergonzado.

Aveces Beltrán olvidaba su propia edad, los niños solían tener muy malas tendencias durante viajes largos, cosas como tener hambre o requerir sus necesidades básicas serían aspectos en la cual los niños podrían ser bastante caprichosos.

Una vez escuchada su respuesta Sir Aliss asentiría dándose la vuelta y permitiendo que Beltrán subiese al carruaje emprendiendo su viaje.

El Sifraleon avanzaría a paso algo veloz, aprovechando su ventaja elemental para moverse con velocidad aparentemente ignorando gran parte de sus resistencia con el aire, Beltrán observaría a través de las cortinas internas de la carreta el exterior con genuina curiosidad.

“Este mundo es muy basto…” Pensaría Beltrán sintiéndose algo ansioso por todo aquello que aún no descubriría; olvidando momentáneamente el nerviosismo causado por la futura visita a su familia.

Durante el trayecto cruzarían por una carretera principal la cual guiaría el camino, Beltrán con curiosidad miraría al cielo, algo perdido en sus pensamientos.

Una vez que esté habría adquirido conocimientos básicos en relación directa a la naturaleza de muchos fenómenos del mundo una duda se habría planteado en si mente.

Los cielos carecían de astros, por lo menos no perceptibles siempre bañados con una gran oscuridad tormentosa, sin embargo ¿cómo era que el ser vivo habría cuantificado el tiempo en todo caso?

Los primeros relojes se basaban en la posición del sol, dando por sentadas las primeras bases para la obtención directa un sistema horario, pero este mundo carecería de esta naturaleza.

Beltrán dudaba profundamente que cosas como la magia afectarán este factor pues si se trataba de una realidad paralela solo creía que podrían existir 2 variables, la primera relacionada con la naturaleza anterior al cataclismo.

Las tierras habrían sido azotadas por una extraña anomalía que acabaría con múltiples razas y criaturas de la era antigua, se creía que la sociedad era demasiado avanzada poseyendo tecnologías bastante curiosas, entre las cuales Beltrán creía que podría haber un prototipo de calendario o sistema horario mediante el cual ya se estableció, la segunda sería debido a un extraño método el cual ya habría comprobado con anterioridad.

La cantidad de rayos visibles en el cielo seguirían un patrón, si uno se detuviera a contarlos se daría cuenta que hay un lapso de tiempo aproximado de 1 minuto en el cual los rayos se reiniciarían, pudiendo ser contable la cantidad de estos a la cual se le asociaría una hora del día.

Claro uno usualmente esperaría que los truenos acabasen con toda la audición aún poseída pero los rayos en los cielos eran misteriosamente silenciosos.

“Todo este mundo es muy misterioso, si me detuviese a cuestionar cada fenómeno siento que no acabaría en uno o varias vida de terminarlo de comprender.” Beltrán reflexiono con aquella inquietud formándose dentro suya mientras simplemente veía el carruaje avanzar.

.

.

.

.

Beltrán quien en algún punto se habría quedado dormido a mitad del viaje sería despertado debido al repentino movimiento de la carreta, abriendo los ojos de golpe Beltrán observaría delante suya a Sir Aliss quien mantendría su rostro pegado a la ventana, su ceño se frunciría sutilmente mientras este advertiría casi sintiendo como Beltrán se despertaría.

— El sitio es muy silencioso, estamos cerca del Yermo, no debería haber tan poco ruido ambiental.

Beltrán aún aturdido miraría con desconcierto a Aliss quien le haría una seña para evitar que este se moviese o hablase imprudentemente, el corazón de Beltrán se hundiría ante la sensación de peligro inminente palpable en el aire, la seriedad de Sir Aliss parecería ocultar algo mucho más oscuro dentro suya.

— Saldré, tú quédate aquí.

— Diría Sir Aliss tocando la ventana del conductor y habiendo que este se detuviese.

Beltrán observaría desde la ventana, Sir Aliss abriría la puerta apenas un instante saliendo con una coordinación física espectacular y sobresaliente, cerrando la puerta tras de sí mismo Aliss examinaría los alrededores silenciosos casi como si anticipase algo.

Y en ese momento sucedió.

En una fracción de segundo Beltrán pudo escuchar apenas un ruido débil, el ruido de la tensión de una soga siendo liberado con una pequeña explosión, Sir Aliss se giraría alzando su antebrazo justo al instante en el que una saeta caería contra Sir Aliss, Beltrán abriría los ojos como platos al observar como la Saeta quedaba firmemente aferrada al brazo de Sir Aliss, quien indiferentemente arrancaría la Saeta de su antebrazo, quebrando la parte de madera de la misma.

Sir Aliss, vestido con una capucha y presunta ropa cómoda de viaje, se movería rápidamente hacia un costado evitando otra saeta la cual seguiría de largo estrellándose contra el suelo tras perder altura.

Sir Aliss de un momento a otro rodaría por los suelos, sin miedo a manchar su ropa de viaje constituida por pantalones junto con botas de cuero y una camisa verde larga de tela, su destreza demostraría que era capaz de mantener una buena destreza física, al rodar varias saetas chocarían contra el suelo a unos cuantos metros de donde Sir Aliss se encontraría con anterioridad.

Beltrán rápidamente dándose cuenta de lo que sucedería, movería con rapidez sus manos, asegurando el interior de las dos puertas de los carruajes utilizando una vara metálica puesta al costado de las puertas, permitiendo que fuese imposible el abrir la puerta desde afuera a menos que se empleara una fuerza significante.

El corazón de Beltrán estaría agitado sintiendo como la tensión crecía cada vez más, su primer instinto fue cerrar las cortinas, sin embargo rápidamente rechazó la idea al no encontrar otra alternativa para escapar, sus manos abrirían a la fuerza ambos cortinas revelando tanto desde el exterior como desde el interior lo que sucedería, permitiéndole a Beltrán apreciar con mayor detalle a Sir Aliss parado en medio del solitario camino.

Actualmente estarían encima de una zona montañosa, a su lado izquierda una gran caída llevaría a los individuos hacia una muerte asegurada ante una gran variedad de rocas se distintas formas.

A su lado derecho pequeñas colinas rocosas tras las cuales siluetas encapuchadas emergerían.

¡Eran bandidos!

Aproximadamente un grupo de 10 bandidos portado ballestas de manos y espadas cortas como dagas saldrían, armaduras de cuero o media placa tanto dañadas como oxidadas se dejarían ver, Beltrán podría ver como todos poseerían un trozo de tela rojizo envolviendo sus hombros a manera de identificar a los miembros de aquel grupo de bandidos.

Nuevamente Beltrán observaría a Sir Aliss quien indiferente entrecerraría los ojos, rápidamente, la tensión palpable en el aire, casi como cualquiera de las partes esperaría para comenzar, en ese mismo instante en una repentina explosión de energía Sir Aliss correría en dirección a la carreta, pasando a un costado de esta y dejando a Beltrán completamente solo tras pasar hacia la parte trasera de la carreta ignorando la puerta.

“¿Eh?” Beltrán sentiría como sus latidos casi se detendrían cuando miraría pálidamente como los bandidos observarían los movimientos de Sir Aliss con la misma confusión sin embargo no perderían la oportunidad de correr en búsqueda de cazar al caballero y asaltar el carruaje acercándose a paso veloz al mismo.

Nota del Autor: Una disculpa por la ausencia y posibles faltas de ortografía en capítulos anteriores, me eh encontrado bastante ocupado ultimamente, espero mantener el ritmo actualmente que me encuentro libre.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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