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El Trono de las Bestias - Capítulo 22

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22: Capítulo 21: Conspiraciones.

22: Capítulo 21: Conspiraciones.

Capítulo 21: Conspiraciones.

Beltrán habría seguido a Sir Aliss hasta el interior de aquella torre, intentando no mover mucho su hombro donde aquella saeta aún seguiría clavada, Beltrán buscaría distraer su mente observando los alrededores, a pesar de sentir el anteriormente frío metal en su hombro y algo de dolor tras involuntariamente mover con sutileza su hombro este no se encontraría en pánico.

“¿Acaso es el shock del momento?” La mente de Beltrán vagaría sobre sus conocimientos básicos, conocía que usualmente ante situaciones de estrés o peligro ciertas hormonas como sustancias internas en el cuerpo se dispararían permitiendo a alguien entrar en un “modo de supervivencia” que les permitiría suprimir el dolor hasta cierto punto.

“No, definitivamente pasó el suficiente tiempo como para que cualquier efecto remanente se dispersara.” Sospechando sobre los posibles efectos secundarios de la poción Beltrán cruzó por un reducido pasillo al interior de la torre, esta tendría una estructura interna dividida en 2 partes, 2 pasillos internos en su parte interior los cuales permitirían acceder a dos secciones de la misma.

Una habitación o un elevador de poleas “rústico” el cual permitiría que hasta 3 individuos adultos pudiesen subir mientras otro tirase de la polea, también parecía existir escaleras que permitirán escalar de manera más tradicional en caso de algún problema con el elevador de poleas.

Sin embargo Beltrán notaría como una fina capa de polvo encima de estas mismas escaleras delatarían que no habría sido utilizada en un tiempo.

Pasando por la zona principal al centro del interior de la torre Beltrán observaría todos estos detalles, tras adentrarse por la puerta principal, el sitio estaría construido con una madera oscurecido de origen desconocido para el, con dos únicas puertas, la principal por la cual se accedería a la torre y una secundaria la cual tras pasar por un pequeño estrecho pasillo llevaría a una aparente habitación.

Finalmente tras que Sir Aliss se parase, este abrió la puerta al final del estrecho pasillo delatando el interior de una pequeña habitación en la cual apenas 3 personas adultas podrían caber apretujadas, cajas, algunos insectos acostumbrados a la poca luz como distintos materiales como pernos metálicos, sogas, tablas de madera o alguna que otra herramienta como martillos ocuparon la mayor parte de su espacio.

— Aquí estaremos seguros.

— Sir Aliss diría extendiendo de su mano y agarrando la saeta en el hombro de Beltrán de manera repentina.

Beltrán aún algo aturdido, apenas pudo ser consciente de las intenciones de Sir Aliss el cual sin titubear arrancó la saeta del hombro de Beltrán un ruido bastante semejante al de la carne siendo cortada seria escuchado junto con el sutil burbujeó de la sangre saliendo junto con el aire entrando en la herida de Beltrán.

— ¡Maldito cabron!

— Se quejó Beltrán sin poder contener su molestia, cerraría los ojos fuertemente con pequeñas lágrimas resbalándose por la comisura de sus ojos.

Sir Aliss haría caso omiso a los insultos como maldiciones de Beltrán, algo más tranquilo debido a que Beltrán finalmente habría tomado una actitud más “normal” para alguien de su edad como estatus, la familiaridad siempre habría resultado mejor que lo desconcertante o desconocido.

— No morirás por ello.

— Únicamente dijo Sir Aliss antes de sentarse encima de una caja de madera oscurecida, la luz se filtraría atraves de pequeños espacios entre la madera permitiendo localizar la mayoría de objetos.

Para este punto Sir Aliss se habría asegurado de encerrarse junto con Beltrán en el interior de aquella habitación, los ojos grises de Sir Aliss parecieron indagar entre martillos pequeñas tablas de madera como distintos utensilios en el sitio.

Beltrán quien habría sido devuelto a la realidad y sacado de su ensoñación debido al dolor sintió una profunda molestia contra el indiferente caballero que le habría tocado ¿dónde estaban los sujetos caballerosos que se relataban en las historias como cuentos?

“Supongo que es el precio a pagar por tanta fortuna.” Pensó con claro sarcasmo.

Aunque creía que habría tenido bastante suerte de haber sobrevivido y que sobre todo que Sir Aliss poseyera la suficiente habilidad para rescatarle, sus sospechas sobre Sir Aliss se habrían disparado, mirando al indiferente caballero, Beltrán no pudo evitar sentir como si este mismo no fuese un caballero habitual.

“Aunque tampoco es como si hubiera conocido a muchos caballeros.” Beltrán negó con su cabeza, dispersando la mayoría de su ira hacia el caballero, sin molestarse en retractar sus palabras Beltrán se cuestiono sobre las acciones de Sir Aliss.

— ¿Porque no me quitaste la saeta antes de que bebiera la poción?

— Preguntó Beltrán mientras presionaba su hombro intentando evitar que este sangrara.

Bajo la perspectiva de Beltrán el haber retirado la saeta siendo la herida más importante que poseería para luego sanarla aprovechando las propiedades curativas de la poción aún si fuesen pocas.

Sir Aliss no contestó en primera instancia finalmente pareciendo haber encontrado algo entre todas las piezas metálicas como de madera, tomando unas pinzas metálicas, este remangaría su camisa hecha jirones demostrando su ante brazo.

Una punta de saeta se revelaría, está aún poseía parte de su cuerpo de madera y alrededor suya la piel de Sir Aliss se habría oscurecido denotando un poco sus venas las cuales tendrían un color verde enfermizo.

— ¿Acaso pensaste porque no permití que bebieras la poción en un inicio?

— Preguntó algo fastidiado Sir Aliss.

Con total frialdad como calma, ante los ojos de Beltrán Sir Aliss utilizaría las pinzas para arrancar casualmente la punta de saeta, haciendo que parte de aquel líquido verdoso semejante a la brea cayese derramándose por el suelo, Beltrán creyó se trataba de la sangre de Sir Aliss convertida en una extraña sustancia bastante densa, sin embargo de manera curiosa observó como este mismo material era absorbido por la madera debajo de Sir Aliss haciendo que la misma se tornase oscura y rápidamente se pudriese volviéndose blanda.

“¿Esa cosa es veneno?” Aunque consciente de los venenos como sus clases e antídotos, este nunca habría visto un veneno alquimico en toda su vida, sus propiedades en contraste con lo que habría creído resultados misteriosas como inciertas, los ojos de Beltrán se entrecerraron un momento antes de observar cómo Sir Aliss clavaba las pinzas en algunos sitios de su piel retirando pequeños trozos metálicos pertenecientes a las puntas de saeta de su propia piel.

Mientras observaba aquella labor Beltrán permaneció callado esperando alguna respuesta o que Sir Aliss continuase hablando sin embargo no escuchó alguna otra palabra salir de su boca, el aparentemente imperturbable caballero mantuvo su silencio, como era de costumbre.

Repasando las ideas de Sir Aliss, Beltrán quien habría optado por no comentar nada tuvo una chispa de inspiración tras analizar con la mente fría las acciones de Sir Aliss.

“Es cierto, casi olvido las anormalidades alrededor de todo este incidente.” Con su mente aún sobresaturada por las distintas situaciones pasadas Beltrán habría mandado al fondo de su mente asuntos de mayor importancia, siendo incapaz de realizar la conexión más obvia en todo este asunto.

Los bandidos atacando la ruta.

“Ciertamente esos bandidos no eran individuos comunes, inclusive yo pude darme cuenta de eso.

Vinieron extremadamente preparados, identificando a Sir Aliss como la mayor amenaza y rápidamente formando una estrategia más que decente para mantenerle a raya.” Aunque en un principio Beltrán intuyó que estos mismo parecían preparados para enfrentar a alguien con la fuerza decente Sir Aliss los resultados del combate demostraron que no sería del todo exacto.

“Parece más como si alguien les hubiese advertido sobre la presencia de Sir Aliss, destacándolo como especialmente fuerte proponiéndoles o ellos mismos optando por tomar una estrategia de ganar con el desgaste.

Posiblemente creyeron que el veneno podría ser suficiente, dado sus resultados aquel veneno hubiese acabado o puesto a merced de los bandidos a alguien común ” Beltrán pensaría hasta que más información le permitirá crear conexiones como leves conjeturas sutiles.

Basados en hechos, claramente aún sin ser un experimentado conspirador la mente de Beltrán sería lo suficientemente aguda como para formular teorías.

“Quizá fueron un cebo, en un principio contaban con que la mayor amenaza sería Sir Aliss, sin embargo su objetivo no parecer ser el.” Beltrán observó por un instante a Sir Aliss con duda antes de devolver su mirada hacia sus botas, ahora manchadas de lodo y sangre.

“Su objetivo era yo.” Beltrán ya habría supuesto algo al respecto sin embargo la revelación no dejaría de ser menos importante por ello, su propio estatus como hijo de un noble y un legítimo noble de una casa destacada por lo menos según llegaba a comprender.

Capturarle podría traer muchos beneficios, a diferencia del mundo moderno de donde provenían sus memorias en este no existían detectives o rescatistas para dar con su ubicación y arrebatarlo de manos de los secuestradores en una pieza, la mayoría de veces las casas nobles se verían en necesidad de contratar mercenarios o aventureros capaces de localizarle por sus propios medios, aun con eso la mayoría de casos sobre secuestro o capturas de nobles terminaban con la familia del noble a rescatar teniendo que pagar un costoso rescate a cambio del bienestar del noble en particular.

“Eso podría justificar la razón de la estrategia de combate contra Sir Aliss, su equipo aunque común y carente de artefactos mágicos parecía estar bien cuidado con la única excepción de algunas armaduras robustas.

La lluvia de flechas debió haber implicado algo más, quizá la mente maestra tras el plan buscó precipitarse al notar como la captura no fue exitosa e realizarían un ataque masivo… aunque no tendría tanto sentido.

Si yo fuera un planificador, y tuviese a mi disposición tantos ballesteros prepararía un plan de contingencia, quizá para asegurar mi victoria no hubiera llevado a solo 10 mercenarios.” Beltrán negó con su cabeza en comprensión de un razonamiento aún más preciso.

“No, todo esto resulta muy extraño.

Antes me habría preguntado porque Sir Aliss actuó de aquella forma en particular amortiguando nuestras conversaciones con el carruaje, el debió haber comprendido la situación mucho más rápido que yo, nunca pudimos ver a los tiradores de aquellas ballestas, y dudo que ellos nos pudieran ver de regreso; eso significa que todo debió haber sido un plan mucho más complejo, quizá inclusive planificaron donde los bandidos nos frenarían practicando para que las saetas cayesen en la zona tras calcular un poco la caída de esta.” Beltrán se sintió nuevamente paranoico como cuando habría buscado unir todos los puntos ante las anormalidades sucedidas en el instituto Valsington como cuando descubrió el extraño comportamiento y la supuesta extraña relación entre Samantha con Noah.

Fuese cual fuese el caso, parecería que inclusive en comparación con aquel caso en el instituto, este resultó muchas veces peor, Beltrán se habría enfrentado a situaciones muy estresantes en el instituto sin embargo estas le resultaron lejanas como severamente casuales en comparación con su experiencia cercana a la muerte tras aquel viaje casi eterno.

“Todo es muy sospechoso.” Aún si erraba estaba claro que solo alguien quien habría preparado el lugar donde pelearían con exactitud se arriesgaría a realizar tal acción absurda ante los ojos de cualquier grupo de bandidos iniciados o inclusive veteranos.

Eso significaba que podría haber contingencias en cualquier sitio o que existiese la posibilidad que los propios soldados vigilantes estuvieran involucrados en el caso.

“Por eso Sir Aliss se negó a dejar que consumiese esa poción en primera instancia y priorizó la llegada del antídoto, así podría recuperarse adecuadamente para defenderse en óptimas condiciones, probablemente este habría dejado la flecha en mi hombro para disimular que aún me encontraba lastimado sin demostrar deliberadamente todas sus cartas hasta ahora, ciertamente Sir Aliss es alguien de temer.

Incluso ahora no se ha dado la oportunidad de descansar siquiera un poco.” Beltrán no supo que elogiar, si al hombre que enfrentó sólo a más de 5 bandidos preparados para matarle sin pestañear y aún en un deplorable estado de encontraba frente a él arrancando los restos de metal impregnados contra su piel o la senda que le permitía realizar tal acción.

“Quizá ambos son igual de temibles.” Finalmente tras comprender la situación en lo que Beltrán creyó que fue un tiempo demasiado tratado en comparación con el de Sir Aliss, el propio caballero volvió a cubrir las partes que habría descubierto de su cuerpo para arrancar los fragmentos, por instituto Beltrán reviso la supuesta herida abierta en su hombro encontrándose con la sorpresa de que a diferencia de lo que habría creído, este no encontró un desgarro o agujero en el mismo, en cambio se topó con una cicatriz cerrada, librándolo de cualquier peligro.

— ¿Qué…?

— preguntó Beltrán desconcertado mientras pasaba sus dedos por la herida anteriormente abierta.

— ¿cómo se cerró?

— Te lo dije antes.

— dijo Sir Aliss dejando las pinzas a un costado.

— La razón por la cual no la bebiste al instante fue para que tu herida no sanase tan rápido.

Beltrán se mantuvo en silencio un momento, observando su herida antes de observar a Sir Aliss aún sin comprender por completo.

Beltrán nunca se habría preguntado qué sucedía cuando se consumía una poción teniendo fragmentos o objetos en tu cuerpo, en un principio habría teorizado que estas aceleraban la sanacion del cuerpo algo semejante a dejar pasar el tiempo acelerando la cicatrización de las mismas cosa que casi habría confirmado con el atisbo de sanacion remanente en el.

Sin embargo nunca se habría cuestionado que sucedía con los objetos dentro del cuerpo.

— ¿La sanacion sobre el cuerpo se retrasa hasta que retiremos el objeto?

— Preguntó aún confundido.

Sir Aliss suspiró, girándose a observar a Beltrán, los ojos fríos y gricaseos del caballero reflejaron el cuerpo de Beltrán.

— La poción que bebiste fue una poción de regeneración no de sanacion, las pociones de regeneración aumentar el factor de recuperación del cuerpo de manera temporal.

Osea que mientras pase el tiempo tus heridas disminuirán en cierta escala, las pociones de sanacion por su contrario procuran el sanar al instante de beberse las heridas más graves hasta las más ligeras.

— Expuso Sir Aliss con frialdad filtrándose a través de su voz.

Beltrán asintió aunque una duda más le haría dudar y no poder evitar el preguntar a Sir Aliss.

— Pero ¿porque querrías que mi herida no sanase tan rápido?

Sir Aliss frunció el ceño claramente irritado por las reiteradas preguntas del joven ¿acaso no podría solo mantenerse en silencio?

Mientras dejaba que el se encargaba de lo demás Beltrán solo tendría que mantenerse callado y esperar.

— Hubieron verdaderamente dos razones, la primera fue para comprobar que las pociones o el antídoto no estuvieran envenenadas, la otra razón fue por protección, es mejor que crean que te encuentras débil e inestable.

— Pero ellos podrían intuir que quizá la poción tardaría en hacer efecto, digo no poseo muchas heridas realmente importantes.

— Dijo Beltrán.

Sir Aliss observó a Beltrán unos breves momentos antes de suspirar con pesadez, sus ojos que antes reflejarían la figura de Beltrán se desviarían hacia la pared.

— Dices eso porque no te has visto hasta ahora… — Murmuró Sir Aliss.

Beltrán quien no habría logrado escuchar prefirió ya no preguntar al notar la negativa del caballero en continuar conversando con el.

Mientras ambos esperaban alguna noticia o algo Beltrán se mantuvo en guardia priorizando sobre todas las cosas no dejarse llevar por el cansancio mental.

Tras un par de horas finalmente se les anunció tanto a Beltrán como Sir Aliss que alguien habría llegado a recogerlos, un carruaje escoltado perteneciente a la familia de los Leonhard.

El conductor del carruaje como los escoltas observaron como de la torre saldrían Sir Aliss y Beltrán, algo conmocionados por la apariencia de Sir Aliss quien tendría sus ropajes llenos de cortes o hechos jirones, al ser incapaz de portar una armadura completa todo el tiempo Sir Aliss habría tenido que utilizar ropajes cómodos de cuero, sin embargo la batalla los habría destrozado en una significativa parte, aunque la mayor parte de sus heridas superficiales se habrían recuperado gracias a su avanzado físico la realidad era que sus ropajes no seguirían este ritmo.

Sin embargo lo que les hizo guardar silencio no sería el caballero, sino el joven que lo acompañaría, Beltrán Leonhard, la poción de regeneración habría sanado la mayoría de sus heridas sin embargo no lo habría limpiado ni mucho menos ayudado a sanar profundamente todo su estado.

Beltrán como un noble usualmente entregaba una apariencia de alguien digno siendo rara la ocasión en la cual estos solían ensuciarse, sin embargo la imagen del joven de cabello rubio pálido y ojos anaranjados cubierto por una mezcla de polvo, barro como sangre les hizo observarlo algo desconcertados, aun habiéndose hecho a la idea de que ambos individuos podrían resultar dañado ¿porque el pequeño noble lucía extremadamente magullado?

Beltrán aún sin comprender lo que sucedería siguió a Sir Aliss inconsciente de su auténtico estado, pues su mente aún en estado de alerta le habrían hecho no pensar en su propia apariencia tras el ataque, a ojos ajenos este luciría severamente golpeado y lastimado, cosa que no habría estado lejos de la realidad durante el ataque.

Tras confirmar que no habrían más peligros inesperados Sir Aliss como Beltrán entraron al carruaje de camino a la finca de los Leonhard, Beltrán bastante cansado apenas pudo evitar quedarse dormido, no era que no se encontrara cansado, agobiado, temeroso o desanimado, fue porque Beltrán inclusive protegido por múltiples escoltas y un caballero, nunca volvería a sentirse seguro en un carruaje, menos darse el derecho de dormir cuando este aún no habría llegado a su destino.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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