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El Trono de las Bestias - Capítulo 25

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25: Capítulo 24: Asuntos nobles.

25: Capítulo 24: Asuntos nobles.

Capítulo 24: Asuntos nobles.

Bedivere guardo un momento de silencio, dejando que sus palabras fuesen digeridas por el aparente perplejo Sir Aliss.

— Piénsalo de esta forma, cuando cayeron en el último combate sus tierras principales fueron reclamadas.

— expresó Bedivere.—Quitándoles territorio que perteneció a sus ancestros durante más de 2,000 años.

Una familia tan extensa tendría ciertos preparativos en caso de que fuesen derrotados en algún punto, ante el poder del tiempo nadie es invencible en su totalidad, la derrota resulta en una probabilidad inevitable.

Sin embargo pocos son conscientes de su gran poder, muchas facciones y casas nobles perecen antes de comprenderlo por completo.

Dándole tiempo a expresarse, Sir Aliss no tardó en componerse articulando algo inquieto una pregunta.

— ¿Esta diciendo que ellos esperaban que algo así sucediese?

Pero todos los miembros de aquella familia fueron humanos, dudo que existiese alguien lo suficientemente longevo como para creer que algo así sucedería.

Sir Aliss apeló a su conocimiento y experiencia para cuestionar el punto de Bedivere.

Como un caballero este habría sido no solo entrenado en el arte del combate sino que también se habría destacado en múltiples áreas de estudio, entre las cuales la historia fue la más destacable durante su formación en conjunto con la filosofía, era bien conocido que aquellos incapaces de reconocer los errores del pasado estarían condenados a repetirlos.

La historia se habría encargado de demostrarlo una y otra vez.

Sin embargo algo que no mencionaba ninguna de las dos, era que la gente no aprendía de sus antecesores, siempre creyendo ser distintos a estos y capaces de lo que otros no.

En aquel respecto nadie era especial solo por ser ellos.

¿Cómo era que una familia que habría durado más de 2,000 años invicta ahora reconocería que podrían ser derrotados?

Ciertamente Bedivere conocía algo que el no, sobre los Gibraltar.

El rostro de Bedivere inescrutable debido a su sencilla y confiada sonrisa parecería influir en la percepción que otros tendrían sobre el, aparentando siempre conocer más que la otra parte, su confianza usual reforzaría la idea de que siempre tendría una carta de triunfo escondida consigo.

La pregunta auténtica sería ¿Bedivere estaba dispuesto a revelarla con su caballero de confianza?

Esa pregunta no tardó en responderse.

— ¿Quién dijo que un humano no podría ser tan longevo?

— Contestó Bedivere con otra pregunta la cual sugeriría mucho más de lo que aparentaba a simple vista.

Los ojos de Sir Aliss, grises y tranquilos como un río, repentinamente se llenaron de perturbaciones, como si la quietud del mismo río se viese enturbiado por una gran agitación.

— Desde un principio, las familias siempre han ocultado un secreto que garantizó su supervivencia durante el pasado como el actual presente.

Sin el privilegio de pertenecer a las 6 familias y careciendo de la protección de la aristocracia, debieron buscar formas de inclinar la balanza.

— Continuó expresándose Bedivere con soltura.

—Es por eso que siempre estuvieron listos para que este día llegase, inclusive mucho antes de que alguna persona se propusiese verdaderamente el derrotarlos primero.

Sir Aliss hizo un auténtico esfuerzo por mantener la compostura, como alguien conocedor sobre los secretos superficiales y algunos profundos de la aristocracia, supo que cada parte de información aunque pareciese inútil resultaba significativamente importante, a cambio de un costoso precio pues estos siempre se encontrarían bajo el resguardo de alguien igual de importante que la información adquirida.

Aunque la naturaleza de los seres sociales y vivos como lo eran los humanos solía siempre crear grietas en sus secretos, tantos siglos de previsión les permitieron ocultar en verdaderas incompletas e irrelevantes sus secretos, solo permitiendo que pocos individuos privilegiados pudiesen adquirir aquella información.

¿Cómo era que Bedivere habría logrado dar con aquel conocimiento?

Sin embargo en esta ocasión Bedivere no explicó, optando por continuar.

— Cuando Beltrán nació, supe que tenía una oportunidad para acercarme a los Gibraltar de una manera que ellos no creían posible.

— destacando sus propias acciones Bedivere no repasó en muchos detalles al respecto, continuando con su relato tras darle una importante pieza del rompecabezas a Sir Aliss.

—es bien conocido que aquellos en la cima del poder no pueden darse el lujo de ser imprudentes, pero tampoco pudieron permitirse el dejarse pisotear por otros.

¿Qué crees que pensaron cuando uno de los herederos más jóvenes de la casa noble que casi los destruye es llevado al mismo instituto donde tú próximo heredero se encuentra estudiando?

Los ojos turbios de Sir Aliss se iluminaron con una chispa de inspiración, posiblemente encajando varias partes del misterio que rodeaba al instituto.

— Pensarían que los estaban provocando o sondeando.

Bedivere asintió con algo de aprobación cuando mencionó.

— Pudieron haber sido ambas, sin embargo la cautela era algo irrelevante para ellos, pues sabían que aún poseían múltiples planes de contingencia, uno de los cuales se encontraba en el centro del conflicto original.

Sir Aliss no dudó en rápidamente llegar al punto principal de la conversación, suponiendo con extrema familiaridad cuál sería aquel “centro del conflicto” — ¿Estas hablando de la torre celeste?

— Preguntó con cierta cautela Sir Aliss.

Bedivere aplaudió cómicamente, casi como si buscase premiar al caballero quien se mantuvo en silencio esperando a que su señor se explayase con respecto al tema.

— La mayoría de las zonas secretas y de valor en esa torre se encuentran ocultas bajo conjuros de alto nivel, solo un archi-mago podría ser capaz de revelarlos.

Ahí es donde yace el asunto, aunque en primera instancia resulta difícil el acceder a la zona, su fuerte nunca fue la ocultación, alguien sin conocimiento previo, creería que tuvo mucha suerte encontrando sus zonas ocultas, por lo cual, tras considerar su difícil aunque accesible sello dentro de la torre naturalmente intentarían acceder a su interior esperando que sus zonas selladas tuviesen la misma dificultad de acceso.

Sir Aliss frunció el ceño mientras susurraba por lo bajo.

— Una pantomima… Bedivere recargó su mentón sobre el dorso de su mano, su cabello dorado se movió con ligereza como pequeñas corrientes marinas relucientes de oro, sus ojos anaranjados penetraron la habitación ejerciendo una ligera presión que solo el caballero pudo sentir.

Era una sensación perturbadora, casi como si aquellos ojos anaranjados pudiesen revelar cada detalle oculto ante la vista del Leonhard de mayor edad.

— Sería ahí cuando ellos estarían listos para actuar, aquello que se oculta tras las puertas de la torre celeste oculta el gran secreto de los Gibraltar y la clave del porqué han sobrevivido más de dos milenios inclusive ante guerras, calamidades y hambrunas.

— expuso Bedivere, el cual, aun con su tono ligero no pudo ocultar el auténtico peso de sus palabras ante cualquiera que lo escuchara.— sin embargo necesitaban un detonante para utilizar toda la capacidad de aquello que poseen tras el sello; su carta de triunfo debe estar impulsada de la premisa que alguien sería capaz de derrotarlos, por lo cual solo podría ser utilizado cuando los usurpadores comenzarían un conflicto contra los miembros restantes de su familia.

Sir Aliss frunció el ceño, la comisura de sus labios se curvo hacia abajo.

— Ahí es donde entra Beltrán… — atinó a decir.

— Beltrán fue el cebo principal para transmitir 2 intenciones erróneas a los Gibraltar.

— explicó Bedivere.

—La primera fue hacerlos creer mis intenciones a medias, ellos pensaron que tenía un plan al llevar a Beltrán a estudiar en el instituto, ya sea para incitar un conflicto bajo mis términos o revelar los secretos de su familia manipulando a su heredero, sin embargo al no haber descubierto las habitaciones aún secretas en la torre celeste estos se abstuvieron a actuar de inmediato, lo segundo fue el hacerlos creer que esperaba una oportunidad en específico, cosa que fue paralelo a cuando logré encontrar las zonas secretas en la torre.

— Utilizaron a su heredero, Noah Gibraltar para instigar y provocar repetidas veces a Beltrán; cualquier noble con el estatus que posee la casa de los Leonhard hubiese actuado de inmediato, sobre todo ante una familia que habría sido derrotada hace menos de una década por esa misma casa.

Al no hacer nada al respecto y Beltrán nunca expresar su angustia, los Gibraltar creyeron que habría algo gestándose entre mis manos, impidiendo que pudiera cobrar venganza contra ellos por el trato a mi hijo.

Sir Aliss nuevamente fue espectador de la frialdad de las acciones de su señor Bedivere habría tomado, quien no solo se decidió por utilizar a su propia sangre directa como un cebo perfecto para su plan, sino que también tuvo la resilencia suficiente como para hacer caso omiso de la situación del mismo que hasta donde sabía, inclino a Beltrán casi a un suicidio involuntario debido al déficit de prana.

— Influyeron en Noah para que este actuase de manera cada vez más hostil hacia Beltrán surcando los límites de mi paciencia y así desarmar un plano inexistente… o por lo menos como ellos creían.

— Bedivere sonrió con diversión al decir aquello.

— Sin embargo no obtuvieron nada, no fue hasta que el propio Beltrán casi fallece debido al déficit que finalmente perdieron los estribos.

Nisiquiera con los docentes sobornados o influenciados por el estatus e influencia que lograron conservar pudieron despertar mi ira.

El líder de los Leonhard, Bedivere, calmó la creciente sonrisa en su rostro, suspirando con quietud antes de volver a su tono habitualmente relajado, este se levantaría de su silla, tomando una pequeña figura de un tablero, el plebeyo, la figura más inútil en el juego de la conquista pues, solo podría ser un medio sacrificable para el señor principal, en el juego no existían monedas de intercambio o auténticos recursos lejos de la disposición de piezas de cada jugador individual.

— Si te preguntas el porqué mencioné que hubiese sido un golpe bajo si Beltrán muriera apesar de que desde el principio tenía pensado el utilizarlo de carnada.

Fue simple, tuvo dos razones, una superficial y otra profunda.

La razón profunda fue el estatus, no todo se trata de soldados, dinero y números.

De hecho podría decir que en el juego de las altas esferas estos factores aunque relevantes no son nada más que simples pilares para el factor más relevante de todos.

El temor y respeto.

Devolviendo la pieza del plebeyo a su escritorio Bedivere giró, dándole la espalda a Sir Aliss, la luz filtrándose por el gran ventanal situado tras el escritorio proyecto luz en el rostro de Bedivere el cual no pudo ser visto por su caballero.

— Existe cierto nivel de indiferencia como tolerancia, si yo como miembro de una importante casa noble permitiese que la humillación o inclusive acciones tanto directas como indirectas de otra casa, familia o grupo trajeran como consecuencia la muerte de un heredero mío, aunque no el más próximo pero en parte capaz de heredar mi legado, entonces cualquiera podría pisotearme, mis aliados dejarían de respetarme e inclusive los propios miembros de mi casa dudarían sobre su lealtad hacia mi.

Girándose para ver a Sir Aliss, Bedivere señaló el recuerdo de su emblema al costado de su escritorio.

El emblema de Leonhard estaría conformado por un escudo de patrón mitad y mitad, el color característico de los nobles en Recolta (el blanco) iluminaría la mitad del fondo, mientras un anaranjado brillante se destacó como segundo color de fondo, un diamante de fondo presento un patrón semejante solo que su segundo color lejos de ser el naranja fue un azabache profundo.

En su centro una extraña figura felina extendía sus garras hacia delante mientras su larga cola se envolvía sobre sí misma haciendo la forma de un extraño corazón infinito, el símbolo de un bastón de pastoreo oscurecido con una pluma del mismo color que representaba la prosperidad como el crecimiento haría juego con una lanza oscurecida del otro costado, atravesándose entre sí detrás de la bestia felina, la lanza que representaba la guerra y el bastón de pastoreo se encontraron apuntando hacia los aires.

Aquel emblema perduro casi en su totalidad con el pasar de los años exponiendo una gloria perpetua.

Inmortal.

— Ese símbolo no transmitirá terror a mis enemigos y alivio a mis subordinados, sin respeto solo somos hombres jugando a ser líderes.

Plebeyos con nombres largos e ostentosos.

Sir Aliss no se sorprendió por las palabras de Bedivere, pues comprendía muy bien la naturaleza de estas, como un experimentado subordinado de un noble como lo fue Bedivere, siendo su espada y parte de su poder militar, conoció la retorcida naturaleza de los nobles junto con sus maquinaciones tan frías que inclusive los demonios las temieron.

— ¿Y la razón superficial?

— Preguntó Sir Aliss sin saber que esperar de la respuesta de alguien tan particular como Bedivere.

— Beltrán es mi hijo.

— Declaró Bedivere.

— Aunque planee utilizarlo como carnada nunca esperé que Beltrán muriese o su vida peligrara hasta aquel punto.

Quizá aquellas palabras o la extraña simpatía paternal con las que Bedivere se expresó fueron lo que ocasionó que Sir Aliss se sintiera algo perturbado, aunque no descartó que en general el propio Bedivere aún seguía perturbandolo.

— Tengo una pregunta más, quizá la más importante para esta situación.

— Señaló Sir Aliss sin tener intenciones de prolongar más su conversación.

— Escúpela.

— Dijo Bedivere con su usual entusiasmo.

— ¿Porque me cuentas todo esto?

La sonrisa en el rostro de Bedivere se debilitó un poco mientras observó como Sir Aliss se pondría de pie, preparado para retirarse ni bien Bedivere contestara.

— A partir de ahora, los Gibraltar no tendrán reparo en actuar abiertamente hostiles hacia Beltrán.

Aún si aquello realmente no les va a aportar algo verdaderamente útil, no son conscientes que ahora tengo todas las piezas listas y en posición.

Lo que significa una sola cosa.

Adivinando sus palabras y consciente de la naturaleza particular de su señor Sir Aliss pondría una de sus rodillas en el suelo tan rápido como le fue posible — Cosa que solo le tomó una fracción de segundos.

— e inclinó su cintura hacia abajo; presionando su puño cerrado contra el suelo con su mano opuesta mientras que su otra palma abierta se presionó contra su pecho, justo en el sitio donde yacía su corazón.

— Hice un juramento ante usted y planeo cumplirlo hasta mi último aliento, protegeré a Beltrán aún si me cuesta esta vida.

Bedivere aplaudió, dándole la señal a Sir Aliss de poderse retirar, el caballero no espero ni un segundo antes de ponerse de pie y darse media vuelto.

Saliendo por la gran puerta que llevaba al exterior del pasillo.

— … Con la puerta cerrándose detrás suya, Sir Aliss se mantuvo en silencio, su ceño frunciéndose, pues sus agudos sentidos parecieron advertirle sobre algo en la zona.

Sin embargo tras concentrarse en sus sentidos, Sir Aliss fue incapaz de detectar alguna presencia cercana, descartando la idea de que algún espía pudiera encontrarse escuchándolo.

Tras corroborar que no habría nadie; Sir Aliss se retiró a paso firme del pasillo apenas percatándose de la delgada figura escondida en el marco de una puerta cerrada al otro lado del pasillo.

Pálido y con el rostro ensombrecido, Beltrán quien se habría escondido una vez escuchó los pasos de Sir Aliss se mantuvo en silencio, su rostro expuso una enfermiza palidez aún considerando su tez naturalmente pálida.

Beltrán, lejos de sentir horror o aversión hacia su padre tras escucharlo en su reunión con Sir Aliss, observó con una mezcla de dos sentimientos como el caballero quien estaría encargado de resguardar su vida se retiraba.

Aquellos sentimientos fueron.

Temor.

Y por alguna razón.

Emoción.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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