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El Trono de las Bestias - Capítulo 27

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  4. Capítulo 27 - 27 Capítulo 26 Verdadera fuerza
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27: Capítulo 26: Verdadera fuerza.

27: Capítulo 26: Verdadera fuerza.

Capítulo 26: Verdadera fuerza.

Beltrán observó al caballero, la confusión del joven noble no tardó en transmitirse a través de sus ojos, pues Sir Aliss se vio en la necesidad de explicarse.

— Sostienes una espada.

¿Para qué son las espadas?

— Preguntó Sir Aliss con simpleza.

Beltrán observó el filo de la hoja en sus manos, limpió y plateado, debido a su cuidado el propio efecto del mismo permitía verse atraves de la misma.

Beltrán pudo verse en el reflejo de la misma, en su mirada y expresión facial una mezcla de cinismo, tristeza, miedo, determinación y finalmente indecisión pudieron ser captados por el joven.

— Lastimar a otros.

— Contestó por lo bajo.

Sir Aliss lo miró, la indiferencia de sus ojos pareció ser remplazada con un sentimiento más complejo, un sentimiento que Beltrán no habría podido identificar con claridad, nunca habría sido especialmente bueno intuyendo lo que otros solían pensar; aunque podría suponerlo con la suficiente información sujetos como Sir Aliss o su padre resultaron especialmente difíciles de comprender.

¿Qué se suponía que hacía aquí?

Por un momento la idea de que el caballero habría venido a consolarlo se asomó por sus pensamientos, sin embargo le resultó absolutamente tonta, el caballero era un hombre práctico, dejarse llevar por el sentimentalismo era algo que no podría permitirse aunque quisiera.

El silencio que Alissander mantuvo se vio perturbado una vez este tomó una espada larga del soporte de armas a su costado, el ruido del metal en movimiento hizo que Beltrán reaccionase, mirando con una mezcla de sorpresa y temor como el caballero retiraría el protector de la hoja, dejando a la espada afilada completamente libre de cualquier atadura.

— Responde mi pregunta—ordenó el caballero aparentemente olvidando la diferencia de estatus de ambos individuos—.

¿Disfrutas lastimando a otros?

Beltrán sabía la respuesta a esa pregunta, sin embargo ¿qué significaba realmente?

¿Acaso pretendía atacarle?

¿Porque repentinamente se interesaba en esto?

¿Lo habría enviado su padre?

Nuevamente la mente naturalmente lógica de Beltrán actuó, como lo habría hecho durante las pruebas, como lo habría hecho durante el combate y en general como solía hacerlo con frecuencia.

Sin embargo de poco sirvió cuando ninguna pregunta fue contestada y Alissander no paraba de acercarse a Beltrán.

— No, no lo disfruto.

— Contestó con simpleza Beltrán.

Alissander se tomó unos cuantos segundos antes de contestar, subiendo al escenario para el entrenamiento y revisando sus alrededores.

— ¿Sabes con qué propósito fue forjada aquella espada que sostienes?

— Sir Aliss frunció el ceño, sus palabras serían graves.

Finalmente Alissander se frenaría a unos cuantos metros de Beltrán, quien algo incomodó y desconociendo cuáles serían las acciones próximas que tomaría el caballero, optó por poner su espada entre medio de él y Sir Aliss.

— Sirven para lastimar a otros.

— Expreso su pensamiento Beltrán, su nerviosismo se filtró a través de su voz.

Con ambas manos sosteniendo su espada poco a poco tomando una guardia media.

No sabría qué esperaba, considerando que resultaría inútil el enfrentarse al caballero, si este lo quisiese muerto así lo estaría el propio Beltrán.

Beltrán habría esperado alguna otra pregunta o siquiera que el caballero hablase, sin embargo Sir Aliss no dudó, arrojándose hacia delante, como en los múltiples entrenamientos que habría tenido con Beltrán el caballero atacó.

Un tajante corte vertical descendente, Beltrán no dudó en cruzar su espada, como habría pensado en un inicio, Sir Aliss no puso todo su poder tras el impacto, de hacerlo Beltrán dudaba siquiera el poder verlo.

Confiado en que podría bloquear un ataque de ese estilo Beltrán se plantó con fuerza en el suelo.

Sin embargo el impacto cayó con fuerza, no una absoluta que lo haría caer al suelo o forzarlo a bajar su guardia, sin embargo la fuerza no fue igual o siquiera semejante a la utilizada durante sus combates de entrenamiento, los brazos de Beltrán se entumieron y sus muñecas se debilitaron con creces una vez la fuerza cinética traspasó todo su cuerpo.

Aturdido e impotente por el shock del repentino cambio de fuerzas al acostumbrado, Beltrán fue incapaz de bloquear una patada frontal, que lo haría desestabilizarse y caer de espaldas al suelo, por suerte Beltrán habría aterrizado adecuadamente evitando daño mayores.

Su entrenamiento en batalla lo llevó a no quedarse en el suelo o intentar levantarse mientras le daría totalmente la oportunidad a su contrario, rodando por el suelo Beltrán sintió que su precaución fue acertada cuando observó de reojo la bota de Sir Aliss clavándose contra el suelo con firmeza.

“¿Este sujeto está peleando con la intension de lisiarme?

Maldita sea, no podías ser un poco más blando ¿verdad?” Levantándose de casi un salto Beltrán lamento tener el físico de un joven de 8 años, aun con una condición física envidiable y experiencia inclusive en el arte de la espada, su cuerpo lo limitaba severamente en casi todas sus acciones, además de no poseer una coordinación física demasiado desarrollada sus reflejos aunque pulidos quedarían muy por detrás de los de cualquier adolescente bien desarrollado.

Sir Aliss no paro de ejercer presión sobre Beltrán, obligando al chico a utilizar todo su pensamiento como instinto para bloquear, rodar, arrojarse hacia los ataques para que estos no logren su potencia máxima y finalmente ser golpeado, cortado como arrojado de un lado a otro repetidamente.

La batalla no fue nada de lo que Beltrán estaría orgulloso de llamar siquiera entrenamiento, simplemente estaba tratando de sobrevivir fuese como fuese al aluvión de ataques que cayeron sobre el como gotas de agua en una tormenta.

Finalmente no pudo levantarse de su última caída, aún con su capacidad como entrenamiento para evitar sufrir daños severos al caer, todo tenía un límite y ese era su concentración como resistencia física, en algún momento Beltrán fallaría.

Cuando ese momento llego, el cuerpo del chico estaría demasiado agotado como para levantarse nuevamente.

Beltrán miró al cielo, los pequeños cortes en su cuerpo nisiquiera sangrarían demasiado tras realizarse, solo arderían bastante, aunque magullado Beltrán ya estaba acostumbrándose a estar en aquel estado de manera constante.

Alissander parecería reconocer aquello pues finalmente se detendría de atacarlo cuando esté caería, simplemente mirándolo desde arriba, este arrojaría su espada larga hacia otro lado mientras observaba a Beltrán.

— La vida no es como queremos —expreso Sir Aliss con simpleza—.

¿Quieres sobrevivir?

Te verás forzado a lastimar a otros, aún si no lo deseas.

Beltrán quedó en silencio, sus pupilas se dilatarían mientras apretó los dientes.

— ¿Qué sentido tiene una clase de vida donde solo te conformas?

¡Puedes elegir no lastimar a nadie!

Algo en las palabras de Beltrán sonaba mal, eso era porque el propio Beltrán era consciente de la naturaleza no solo de aquel mundo, sino de al que le pertenecían sus otras memorias.

Las cosas nunca resultaron tan simples y aún así decidió el replicar, no porque no creyese que Sir Aliss no estuviese en lo correcto o porque creyera que pudo haber cambiado algo en sus decisiones o acciones.

Sino porque de no hacerlo ¿en que clase de persona lo convertiría eso?

Beltrán vivió toda su vida luchando, luchando por el aprecio de su padre, luchando por la aprobación de otros, luchando contra las amenazas, luchando contra quienes querían hacerlo menos, luchando por sobrevivir.

No renunciaría a aceptar una idea tan fría e inevitable como lo era el verse forzado a lastimar a otros.

No sin luchar al respecto.

Alissander lo observó, un brillo peligroso pareció filtrarse a través de sus ojos grises y este ¿sonrió?

Definitivamente las comisuras de sus labios se habrían curvado, aunque su expresión, parecía reflejar algo distinto.

¿Tristeza quizá?

El caballero, soltó una pequeña risa burlesca, tan impropia de él que nisiquiera fue insultante o provocó la molestia de Beltrán… solo se escuchó por el aire.

Aún manteniendo aquella extraña sonrisa Alissander habló.

— ¿Quieres enfrentarte a la realidad del mundo?

Adelante, intenta cambiar algo.

Sin embargo solo existe una clase de persona que puedes hacerle frente al destino.

Beltrán se mantuvo en silencio, mirando con sus ojos anaranjados al caballero, estos ojos parecían salvajes con su pupila dilatada levemente rasgada apenas perceptible.

— ¿Qué clase de persona?

— Preguntó cauteloso mientras poco a poco se recompondría, levantándose con pesadez.

Sir Aliss simplemente exhaló pareciendo molesto por la actitud del joven noble.

— La gente verdaderamente fuerte.

Beltrán frunció el ceño mirando extrañado a Sir Aliss, careciendo de la comprensión suficiente como para realmente entender el significado de sus palabras.

¿Qué significaría la verdadera fuerza para alguien como el?

Finalmente Sir Aliss se dio la vuelta, dispuesto a irse tras decir aquellas palabras, sus pasos hicieron que Beltrán jadeara, su conversación aún no habría terminado.

— ¡Espera!

¡No hemos terminado de hablar!

— Exclamó Beltrán, intentando seguir dando un paso firme hacia delante.

Sin embargo sus piernas flaquearían, incapaces de mantenerse firmes tan tanto castigo físico, apenas cuando aquello sucedió Beltrán notó lo severamente cansado que se encontraba, los golpes de Sir Aliss lejos de solo causar magulladuras y leves cortes que apenas sangrarían parecerían haber drenado toda la fuerza del joven.

Cayendo de rodillas al suelo, Beltrán observó la espalda de Sir Aliss quien aparentemente ignoró las palabras de Beltrán.

“¡Maldita sea!

¡Soy muy débil!” Beltrán golpeó con frustración sus piernas, intentando forzar el músculo apenas desarrollado a moverse.

Sin embargo aquello no sucedió.

Beltrán quedó incapaz de hacer algo mientras el caballero acrecentó la distancia entre ambos.

Aunque antes de retirarse saliendo del campo de visión de Beltrán, este freno.

Se giró sutilmente, dejando que el joven viese su perfil, y abrió su boca, sus labios parecieron pronunciar algo, a aquella distancia sería imposible escuchar algo tan débil como aquel susurro.

Sin embargo Beltrán pudo escucharlo.

“A mí tampoco me gusta.” Aquello terminó por acabar toda la estabilidad como coraje que quedaba en Beltrán haciéndolo rendirse en moverse, su mirada quedó perdida, lentamente sus ojos bajaron para captar algo cerca suya.

Aquella espada corta, su filo ahora perturbado por múltiples cortes bloqueados con la monstruosa fuerza del caballero reflejarían una imagen poco clara de Beltrán.

¿Aquello significaba que nisiquiera el caballero sabría la respuesta a aquella pregunta?

Beltrán se sintió repentinamente perturbado, con un escalofrío recorriendo su espada.

Si Alissander no se consideraba verdaderamente fuerte ¿entonces quién lo era?

Cómo era de esperarse, Beltrán no obtuvo respuestas ni mucho menos resolvió su asunto más próximo… ¿cómo era que iba a anteponerse a todas las amenazas si nisiquiera podía luchar a Mayra contra alguien?

Desconocía verdaderamente cómo hacerlo.

Bien llegada la noche, Beltrán se encontraba sentado en una silla, delante suya una pequeña cuna donde una bebé se encontraba moviéndose y haciendo algunos pequeños ruidos.

Beltrán no pudo evitar observarla con profundo detalle.

Sus emociones aunque tranquilas serían conflictivas y algo contradictorias en aquel momento.

Por un lado, creía haber recolectado una importante parte de la información que debía, ahora sabría la verdadera razón por la cual Noah parecía encontrarse tras de él, peor aún sabía que el plan de Noah posiblemente ya no sería expulsarlo del instituto sino inclusive matarlo dentro de él si tenía la oportunidad.

Con algunos profesores aparentemente aliados con el estudiante y otros aliados menos influyentes pero igual de peligrosos Beltrán solo pudo observar detrás de él, ¿qué tenía el para hacerle frente?

Una teoría sin muchos fundamentos sobre una chica llamada Samantha.

Stuart un niño de 8 años algo imprudente como temperamental.

Y quizá el apoyo de un profesor quien parecía tenerle algo de pena o simpatía.

Si volvía con lo recolectado definitivamente peligraría, eso llevó a Beltrán a preguntarse una cosa.

¿Porque su padre lo mantenía allí?

“Lo más probable es que busque mantener entretenidos a los Gibraltar.” Aún si estos individuos notasen que algo iba mal con la situación, Beltrán dudaba que pudieran dar un paso atrás a este punto, ya lo habrían intentado asesinar indirectamente antes, cosa de lo que estuvieron muy cerca, demostraron que estaban dispuestos a hacer de todo para matarle, inclusive contratar bandidos o sobornar a los guardias en las rutas comerciales empleadas por nobles.

Beltrán recordaba un documental sobre animales, donde al ser arrinconados muchos tenderían a actuar de manera imprudente, comportándose de manera errática y siendo considerablemente más agresivos al no importarles comprometer su propia salud.

Aunque muchas de sus dudas habrían sido contestadas aún algunas cosas persistirían en lo oculto.

¿Qué era Samantha?

Según suposiciones de Beltrán y el tiempo libre que habría tenido para retomar cómo analizar su situación; pudo llegar a la conclusión que la chica posiblemente era un caso bastante usual entre los nobles.

Una bastarda.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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