El Trono de las Bestias - Capítulo 3
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Capítulo 3: capítulo 2: Instituto Valsington.
Capítulo 2: Instituto Valsington.
— Por un lado lo reconozco como propio y por otro todo me resulta extraño. — Murmuraría Beltrán.
Habiendo pasado dos días desde su última pista, Beltrán intentó continuar con su lectura en busca de lograr entender la naturaleza del Prana más a profundidad sin embargo rápidamente se topó con una pared de conocimientos, principalmente debido a la carencia de conceptos claros sobre ciertas palabras o terminologías utilizadas, razón por la cual decidió postergar su lectura hasta encontrar parte del material que le brindaría de la ayuda requerida.
“Esto me hace extrañar bastante el internet, aunque no creo que extrañar sea la palabra más adecuada, definitivamente con un par de horas me hubiera ahorrado el tiempo de estos últimos días. ”
Actualmente Beltrán se encontraba frente a un grueso espejo de cuerpo completo, ubicado en su habitación, haciendo algo a lo que no se habría atrevido debido a que este se habría centrado casi por completo en su recuperaciónfísica, Beltrán finalmente decidiría por analizarse así mismo. Con las memorias y sensaciones provenientes de otra vida, Beltrán tendría algunos problemas para reconocerse, de vez en cuando la idea de poseer un cuerpo con distintos rasgos harían que algo de inquietud llenase el interior de Beltrán.
Beltrán tendría cabellos rubios pálidos, en contraste con sus otras memorias este ahora poseería cabello lacio y ojos de un color que nunca hubiese sido posible ver, pues tendrían un indistinguible color anaranjado, su piel era de tés clara y como sería de esperarse poseía una complexión delgada típica de la de los niños de su edad.
Beltrán poseía actualmente 8 años, apunto de cumplir los 9 en unos tres meses. Frunciendo ligeramente el ceño Beltrán se quitaría su camisa blanca bastante usual en interiores revelando un torso igual de blanco como la piel en su rostro sin embargo con algunas leves marcas de costras como cicatrices leves en proceso de sanacion, a este punto ya no presentarían un auténtico dolor sin embargo se verían algo incómodas de apreciar.
“Pensar que los niños aquí suelen tener entrenamientos tan estrictos en comparación de aquel otro mundo.”
Gracias a su nueva memoria Beltrán comprendería conceptos básicos de ética, moral como costumbre del otro mundo en su mente, sabría que en sentidos prácticos aquel mundo superaría al actual con creces, asemejando este mismo a una clase de fantasía escrita por un autor veterano.
En este mundo, era costumbre que los hijos de influyentes comerciantes, figuras políticas como nobles asistiesen a instituciones académicas en las cuales pasarían gran parte del día, aprendiendo ciertos temas más avanzados a los usualmente vistos por la gente común en las tierras. Para asemejarse a un mundo parecido al medievo, cosas como la educación e clases sociales estarían mucho más desarrolladas, priorizando los primeros años de los jóvenes en otorgarles conocimientos básicos en una amplia rama de conocimientos que aunque no podrían compararse a los vistos en los primeros años de escuela en el otro mundo, resultarían ser formidables.
Para aquellos privilegiados, cosas como la etiqueta, formación ética, matemáticas básicas, lenguas, gramática, geografía y acondicionamiento físico serían las principales materias a relucir. Otros nobles preferían contratar instructores privados como particulares para educar completamente a sus hijos, aunque se lograba comprender que esto podría inducir a actitudes anti-sociales en los jóvenes razón por la cual resultaría un método impopular.
“Quién pensaría que concluyendo la universidad tendría que volver a la institución nuevamente…”
Los pensamientos relacionados con las escuelas harían que la mente de Beltrán diese algunas vueltas, aquello principalmente consecuencia de que ni bien habiendo pasado un día desde su casi completa recuperación, Eliette le habría hecho llegar la noticia de que bajo las indicaciones de su padre este tendría que volver al instituto una vez terminase el Alba actual y así evitar quedarse atrás en la institución, cosa que le resultaría algo gracioso, todo esto debido a que recordaría los múltiples temas en la mayoría de áreas vistas durante la formación de primaria, secundaria, preparatoria e universidad vistas en el otro mundo. Razón por la cual dudaría que este tuviese algún problema en cuanto a conocimiento general se tratase, inclusive creía ser capaz de sobresalir en la mayoría de áreas matemáticas tanto actuales como venideras.
Observando su ventana Beltrán podría notar la misma niebla opaca, sin embargo la misma habría disminuido su densidad gradualmente conforme los días pasasen, las albas resultaban diversas siendo divididas en bastantes tipos, sin embargo la mayoría de las mismas no tendían a durar más de 3 días activas, durante este periodo de tiempo la mayoría de gente se resguardaría en sus hogares evitando salir demasiado lejos.
Según comprendía Beltrán las ciudades como edificaciones de importancia poseían una clase de protección para evitar los efectos adversos que traerían consigo las Albas, sin embargo desconocía que tipo de efectos o peligro supondrían estas mismas, preferiría evitar indagar en ello demasiado por el momento, no querría convertirse en un ratón de biblioteca de la noche a la mañana sobre todo considerando cierta presencia distinta en su actual hogar.
“Sir Aliss, me pregunto que pretenderá mi padre con dejar a uno de sus caballeros aprendices conmigo.”
Todo noble respetado tendría por lo menos un caballero personal como un grupo de escuderos a su disposición personal, estos serían parte de su guardia personal y atenderían asuntos personales del noble al que sirven, como disputas sociales, duelos arreglados para solventar una diferencia entre ambas partes e inclusive en algunos casos más extremos interrumpir intentos de asesinato.
Sir Alissander es un caballero aprendiz, es decir aún se encuentra en formación para convertirse en un caballero auténtico, razón por la cual se encarga de labores de mucha menor importancia, sin embargo eso no significaría que ellos serían mucho menos importantes, en términos prácticos un cualquier caballero que sirva a mi padre es una extensión de sus ojos y oídos. ¿Estará aquí para vigilar algo en cuestión? Mi padre nunca ha mostrado demasiado interés en mi una vez entré al instituto.
Beltrán maquinaria durante un largo periodo de tiempo, sin embargo sería incapaz de realmente descubrir la razón del porqué Sir Aliss habría venido, claro estaría la razón que Eliette le comentó cuando buscó justificarse, pero dudaría que su padre pondría mucho esmero en su desarrollo, no era como si hubiesen otros herederos más adecuados para centrar su atención.
Beltrán conocía a Sir Aliss de vista, sin embargo nunca habría lidiado con el en sentido personal, desconocía cuál sería su personalidad lejos de la vigilancia de su padre, en lo personal la idea de que un desconocido armado y totalmente capaz de matarle lo estuviese siguiendo todo el tiempo causaría algo de temor en Beltrán. Desconfiaba claramente de Sir Aliss, la idea de que su padre lo hubiese enviado a observar si Beltrán tenía algo de provecho que sacar o de caso contrario eliminarlo de raíz para así evitar futuras vergüenzas a su familia e casa hacia que la nuca de Beltrán se tensará.
“Me arde el estómago, sigo siendo todo un cobarde.”
Disgustado con la reacción natural de su cuerpo al estrés, Beltrán negaría con la cabeza, intentando converse que si ese fuera el caso su padre habría optado por enviar un asesino o algo similar. Sin embargo eso no significaría que Beltrán no buscase llegar al fondo de aquello, pero por el momento no habría nada que podría hacer.
— El alba por fin a concluido. — Diría Beltrán para si mismo tras observar su ventana.
Filtrándose luz, Beltrán observaría como el tiempo de espera habría concluido al día siguiente, con 5 días incapacitado en cama y 3 días recuperándose casi por completo, Beltrán estimó que le habría tomado una semana completa junto a un día o medio ciclo y un día, el recuperarse.
Su cuerpo ya se sentía mucho mejor y todo rastro de debilidad se habría esfumado a tiempo. Sin mucha animosidad Beltrán comenzaría su día, levantándose de la cama, notaría como Eliette habría traído su uniforme de academia a su escritorio.
“Definitivamente es un contraste al utilizado en las otras escuelas del otro mundo. ”
Ahora conociendo la comodidad de la ropa utilizada por las instituciones de aquel otro mundo, la ropa de aspecto elegante como fina le resultaría particularmente incómoda, su uniforme consistiría en una camisa de color negro acompañada con un chaleco de color gricaseo, sus pantalones al igual que su camisa serían oscuros y poseía una botas de color café bastante adecuadas para la mayoría de sitios, en su cuello tendría un pañuelo que entraría por su camisa envolviéndose alrededor del inicio de su cuello sobresaliendo. El chaleco tendría un par de correas en su parte trasera, de manera similar a un corset apretaría la silueta del individuo haciéndolo mantener recto.
“Sin embargo debo decir que se ve bastante bien.”
Beltrán se observaría en espejo de cuerpo completo, su silueta remarcada por las correas lo harían ponerse derecho, inclusive para un niño Beltrán podría decir que crecería como alguien con una muy buena postura debido al uso constante de esta ropa, careciendo de cualquier dolor de espalda o encorvamiento que en sus recuerdos de otro mundo llego a poseer.
— Amo Beltrán, no olvide llevar sus libros.
Eliette se acercaría a un paso acelerado tomando los bordes de la falda que conformación su vestido de sirvienta. Beltrán quien ya se habría preparado para retomar sus clases se encontraría a las afueras de su residencia. Eliette haría entrega de una balsa de cuero de tamaño pequeño, la cual tendría consigo algunos libros como útiles requeridos para la escuela.
— Muchas gracias Eliette.
Beltrán recibiría la bolsa dedicándole una sonrisa amable a Eliette quien solo podría asentir y corresponder dándole una sonrisa radiante. La verdad era que Eliette siempre buscaría la forma de otorgarle algún bocadillo adicional a Beltrán quien habría expresado no satisfacerse con la comida otorgada en la institución, una costumbre que se había vuelto una forma en la que Eliette podría expresar su cariño al joven.
“Y aquí termina la única parte buena del día.”
Beltrán suspiraría cuando se habría dado la vuelta y dispuesto a salir de su residencia, a las afueras de la misma tras dos rejas de metal, el recto Alis se encontraría parado delante de la puerta principal de una carreta, la cual ya habría sido preparada.
“Es curioso como los Sifraleones comporten tantas semejanzas con aquellos caballos.”
Durante el periodo de tiempo en el que Beltrán estuvo asimilando las memorias que le fueron dejadas, descubrió un sin fin de diferentes en casi todo aspecto que habría comparando su mundo actual con el perteneciente al de las memorias.
Uno de los cambios que más rápido pudo notar fue la semejanza entre los caballos y la especie de los Sifraleones, Beltrán se daría un tiempo para observar al animal que tiraría de la carreta, siendo su morfología similar a la de un caballo con una sustancial diferencia en sus colores como tamaños.
Los Sifraleones serían animales silvestres que habrían sido amaestrados en el pasado, tenían cuerpos robustos como musculosos midiendo casi los 2 metros y medio de altura en sus 4 extremidades, usualmente requerirían una agarradera adicional en su montura antes de saltar a subirse a uno. Eran animales resistentes como fuertes, los cuales se habrían adaptado a las diferentes regiones como sus climas sin embargo Beltrán solo conocía un tipo de estos.
El cuerpo del Sifraleon tendría una piel escamosa sin llegar totalmente a ser como la de un reptil pero mucho más resistente y dura que la de algún Horun, esta presentaría manchas celestes encima de un color blanco lechoso, en donde su “melena” se encontraría un vendaval de viento se movería constantemente de un lado a otro en alguna clase de pequeño torbellino, el aire movido tendría un color blanco característico.
Este Sifraleon era un Trota-vientos, esto era debido a que poseían la capacidad de utilizar el Prana en sus cuerpos para disminuir su resistencia contra el viento permitiéndoles aguantar mucho más tiempo andando o moviéndose a un ritmo constante, cosa que los volvía muy competentes como un transporte en regiones con grandes planicies o ciudades como caminos en sitios de clima templado.
— Joven señor Beltrán. — Diría Sir Aliss al ver a Beltrán acercarse.
Como cualquier caballero Alis cumpliría con ciertos estereotipos claros, el mismo luciría con un rostro severo sin embargo estético y quitando el detalle de la gran cicatriz en el puente de su nariz el hombre resultaba bastante atractivo con un rostro bien formado e cuadrado, cabello castaño en conjunto con ojos grises con los cuales parecerían casi blancos.
“Me da algo de miedo lo profundo de su mirada, todos los caballeros son veteranos ¿habrá servido en algún batallón?”
Beltrán dispersaría su incomodidad ante la mirada de Sir Aliss dejando pasar sus pensamientos, el caballero abriría la puerta de la carreta para Beltrán, una vez Beltrán entró Sir Aliss tomó asiento en el asiento opuesto a Beltrán mirándolo de frente.
Con el sonido de la puerta del carruaje cerrándose ambos individuos quedaron en silencio, dentro de la carreta.
— Joven señor Beltrán, lo más probable es que su sirvienta ya se lo haya hecho saber, a partir de ahora estaré supervisando su avance por petición de su padre, razón por la cual lo recogeré terminando sus clases para entrenar con usted 4 horas adicionales. — Dijo el caballero con un tono serio.
Beltrán se quedaría en silencio unos breves segundos, escudriñando el rostro de Alis en busca de alguna clase de atisbo que podría decirle que pasaría por la mente del poco expresivo caballero, sin embargo no encontraría nada relevante, razón por la cual suspiraría, recargándose en el respaldo de su acolchado asiento.
— Agradezco la preocupación por parte de mi padre, hágaselo saber cuando pueda. ¿Por cuánto tiempo? — Preguntó Beltrán mientras fingiría cierto atisbo de emoción en su voz.
“Pensar que así sería como actuaba antes, me siento un poco avergonzado.”
Tras recibir los recuerdos de aquella otra persona Beltrán habría experimentado cierto cambio con respecto a sus actitudes, principalmente en cuanto a confianza se tratase. El comprender más a profundidad ciertos aspectos de la naturaleza de los adultos habrían vuelto al joven mucho más desconfiado de otros, haciéndole instintivamente tener que ocultar sus pensamientos tras una pequeña máscara de niño inocente.
— Actualmente el plazo no está definido, dependerá de tu avance individual. — Sir Aliss contestó con simpleza.
Beltrán pensaría un poco antes de formular una cuestión, nuevamente emitiendo la confianza de un niño pequeño al hablar.
— ¿Hay algo que le preocupe a mi padre?
Tras preguntar aquello Beltrán expresaría algo de sincera preocupación por debajo de su pregunta, Beltrán siempre fue alguien que tenía en alta estima a su figura paterna al punto de casi idolatrarlo razón por la cual dudaría que una pregunta de esa naturaleza llegaría a levantar alguna sospecha.
“Al final y al cabo soy un niño que cree que su padre lo estima … eso sonó algo lamentable.”
Alis analizaría el rostro de Beltrán durante unos segundos, casi como si esperara que Beltrán se justificase sin embargo finalmente contestaría, girando su rostro hacia la ventana del carruaje.
— Realmente desconozco si es que la hay.
Tras ver como este giraría su cabeza, Beltrán no podría evitar que sus cejas de contrajeran levemente frunciendo el ceño unos instantes antes de relajar su rostro.
“Vacilo un poco, ¿me habré equivocado?”
Definitivamente Sir Aliss habría buscado algún tipo de fisura en la máscara de inocencia que Beltrán le habría otorgado, en contraste con los pensamientos de Beltrán Alis parecía mantener su guardia alta inclusive delante un niño como el. Estaba claro que mintió, sin embargo Beltrán no entró en pánico, creía haber disimulado lo suficiente como para que Alis no sospechase que había algo mal en el.
El resto del viaje pasó en silencio pues Beltrán dudó en probar su suerte nuevamente, habría tiempo en el entrenamiento, o por lo menos aquello quería creer.
— Cuide de su salud joven señor Beltrán, lo estaré esperando una vez concluya sus actividades académicas. — Se despedio una vez Beltrán se bajó del carruaje.
Tras haber pasado el resto del viaje en silencio, cuando el carruaje finalmente se habría frenado Beltran sabía que habían llegado a su destino.
“No puedo evitar impresionarme dos veces por este lugar, definitivamente la diferencia en comparación con el campus universitario es clara.”
Una vez habiéndose bajado de la carrera Beltrán observaría con total sorpresa el sitio, a pesar de haber estado asistiendo aproximadamente 2 años a esta academia Beltrán seguiría siendo impresionado por lo inmensa que resultaría ser, teniendo casi el doble de espacio que en el campus universitario al que habría asistido a clases el dueño de sus memorias alternas.
El Instituto Valsington era una prestigiosa academia para jóvenes promesas, tanto nobles como plebeyas, la cual tendría instalaciones alejadas de la ciudad más cercana. Razón por la cual los estudiantes como el tendrían que tomarse casi una hora viajando en carruaje antes de llegar a la institución.
Como tal referirse al instituto como academia no sería del todo incorrecto, ambas entidades compartían un enfoque principal en brindar de conocimiento e educación a quienes estudiasen en estas. Sin embargo poseían una discrepancia a la hora de utilizar el término.
La academia Valsington era utilizada cuando uno quería referirse a los cursos exteriores al foco de educación básica, como el cual lugar de desarrollo muchos jóvenes nobles podrían elegir enfocarse en un área particular mientras paralelamente estuviesen llevando sus clases obligatorias, tal cambio surgía cuando los jóvenes cumplían sus 10 años de edad.
El instituto Valsington era una forma de referirse a la educación formal e obligatoria otorgada a la mayoría de estudiantes, siendo únicamente casos especiales sus excepciones como estudiantes que viniesen a culminar sus prácticas impartiendo clases o aquellos quienes serían transferidos de otras instituciones que mantendrían sistemas educativos distintos.
Beltrán actualmente al solo poseer 8 años estaría relacionado directamente con el instituto pero no con su parte académica.
La entrada de la academia presentaría una gran puerta con 2 enormes rejas las cuales permitirían el acceso de una buena cantidad de estudiantes a la vez, una vez iniciadas las clases las rejas serían cerradas evitando el acceso de aquellos estudiantes quienes no cumplirían con el plazo de tiempo adecuado.
Beltrán caminaría, este habría sido dejado a unos cuantos metros de la entrada principal en una zona apartada directamente para que los carruajes pudiesen frenarse y permitir el bajar a sus pasajeros. Los alrededores del instituto estarían rodeados por una gran planicie donde el pasto oscuro se esparciría, teniendo a su derecha e izquierda grandes explanadas de territorio bien cuidado, atrás de la academia a unos 2 o 3 kilómetros habría un bosque constituido por árboles oscuros e altos que podrían alcanzar los 3 metros de altura como mínimo.
El suelo por fuera de la academia estaría constituido por gravilla la cual sería algo molesta sobre todo cuando se llevaría botas, sin embargo el tramo antes de llegar al suelo más firme y cómodo sería corto, razón por la cual no terminaría de disgustar inclusive a aquellos estudiantes más quisquillosos.
Beltrán observaría atraves de las oscuras rejas el interior de la institución, variedad de edificios los cuales contados podrían ser más de 10 se extenderían por caminos de piedra formados de baldosas con formas cuadradas, entre estas parte del césped seco e oscuro se dejaría ver, a los costados de los caminos algunas plantas de apariencia llamativa y bien cuidadas se dejarían ver.
Delante de la mayoría de edificios algunas plantas similares a una mezcla de helechos y arbustos con finas hojas serían cortados para dar forma a ciertas figuras, varias estatuas estarían dispersadas a lo largo del territorio, estatuas de individuos quienes Beltrán nunca se habría interesado especialmente por saber quiénes eran, quizá en algún momento se daría la oportunidad de leer sus descripciones.
En sus pequeños jardines también habrían un par de estructuras de formas complejas en las cuales los estudiantes solían sentarse y comer durante el almuerzo.
Toda la academia tendría un tipo de arquitectura parecida a la que sería denominada como gótico medieval según sus memorias alternas, teniendo matices de colores oscuros, grises e violetas muy apagados.
Beltrán entraría a la institución aún estando algo absorto por lo glorioso de la institución, muchos otros estudiantes cruzarían por los costados pasándole sin embargo nunca chocando directamente con el. Una clara regla de modales a la que todos estaban acostumbrados, Beltrán mantendría un leve atisbo de sonrisa en su rostro iluminado por el encanto y belleza del lugar.
“Si tuviera que compararlo me recuerda mucho a lo que era Alemania y Europa.”
Beltrán compararía un poco los edificios, de los cuales solo tendría una leve referencia en sus memorias alternas debido a que el dueño de las mismas nunca pudo viajar a tales lugares.
Los oídos de Beltrán se verían estimulados por el leve atisbo de susurros a la distancia, debido a que este habría estado casi sumido por completo en sus pensamientos durante su caminata habría ignorado estos hasta que se volvieron demasiado ruidosos.
— ¿…acaso escuchaste lo que le sucedió…?
— …si, estuvo varios días fuera…
— …volvió el juguete de Larson…
— …no entiendo como sigue en la institución…
— …pobre chico…
Beltrán sentiría algo de frío en su espalda, un frío seco e antinatural proveniente del repentino nerviosismo surgido de aquellos comentarios.
La sensación proveniente del pánico que sería el sentir miradas pasajeras posadas en el, de los susurros, pensar que todos hablarían de él a sus espaldas y la carencia total de apoyo abrumarían de manera repentina la mente del joven. Sintiendo como todos estaban en su contra Beltrán no pudo evitar actuar por instinto e luchar por encorvarse, sin embargo su uniforme se lo impediría dejándolo temblando unos momentos.
“Cálmate Beltrán, tienes que reaccionar no te puedes quedar encogido. ”
Se diría a sí mismo en un intento de relajarse, la ansiedad social generada por el constante acoso del joven era grave, al punto de empezar a sufrir los efectos de un ataque de ansiedad, de tratarse del Beltrán de antes posiblemente se hubiese encogido y quedado estático hasta huir hacia el edificio donde solía tener todas las clases.
Sin embargo el Beltrán de ahora tendría gran parte de una vida en su mente como para defenderse de la presión social, Beltrán inhaló unos cuantos segundos contando hasta 4 latidos de su corazón, luego mantendría su respiración 5 latidos y finalmente exhalaría durante 6 latidos.
No deteniéndose, Beltrán avanzando a paso tranquilo mientras realizaría esta técnica tomada de los recuerdos alternos en su mente, algunos militares la utilizarían para poder descansar en situación de estrés máximo cosa que ayudaría a Beltrán a recuperarse rápidamente brindándole un buen estado mental el cual creía que necesitaría sobre todo tras haber faltado 3 días a clase sin quitando los que pasó recuperándose debido al alba.
En las áreas de conocimiento general dudo que tenga que esforzarme demasiado, sin embargo en mis clases de práctica con el Prana y acondicionamiento físico… creo que debo de estar preparado un poco para todo.
Beltrán llegó a un edificio en donde todos aquellos con el rango de edad de Beltrán solían tomar clases, a las afueras del edificio una estatua de una fémina estirando un arco a los cielos adornaría sus alrededores, la mayoría de edificios estaban constituidos por varios salones repartidos en 3 pisos. Observando su correspondiente salón el cual estaría adornado con una robusta puerta de madera oscura, con su número tallado en el marco de la misma.
“Solo intentemos evitar los problemas.”
Beltrán entró a su salón, aquel salón estaría constituido por una serie de bancos puestos de secciones las cuales irían de abajo hacia arriba, el salón sería extenso y habría una zona exclusiva para el profesor está de encontraría en un escenario elevado permitiendo a los alumnos escuchar la clase sin problemática, compartiría cierta semejanza a las salas audiovisuales vistas en sus memorias alternas.
— Ja, miren quien llegó ¿acaso ya te recuperaste de tu malestar? Princesita.
Beltrán escucharía un ruido a su costado, haciéndole mirar de reojo a un pequeño grupo de otros 5 niños los cuales habrían escogido los asientos superiores a las filas, estando más elevados y al fondo del escenario utilizado por el profesor. Beltrán sintió como se le revolvería el estómago un poco cuando intentando mantener la calma caminó aparentemente indiferente al comentaría, con la intención de sentarse en los asientos inferiores donde le correspondería un lugar específico.
— ¿Acaso te ignoro? Jajaja ¿quién se cree?
Escucharía los murmullos deliberadamente ruidosos casi como si pretendiesen que el mismo Beltrán los escuchara, cuando observo como uno de los niños se levantaría para caminar directo a Beltrán quien nisiquiera habría llegado a su asiento.
— ¡Oye! ¡Estupido! Te estoy hablando, pendejo.
El niño llamaría la atención de Beltrán bajando de un salto de entre los asientos, Beltrán sentiría como la ansiedad empezaría a llenar su estómago cuando su corazón empezó a latir con velocidad.
“Definitivamente no será tan fácil como simplemente ignorarlos.”
La respiración de Beltrán se volvería irregular cuando sentiría su mandíbula temblar levemente, sin embargo este intentaría mantener la calma.
Beltrán siempre habría sido un chico extrovertido y alegre, bastante ingenuo como inocente. La valentía era algo que le gustaba escuchar o leer en relatos sobre héroes o cuentos sin embargo realmente desconocía el auténtico sentido de estos valores, siempre creyó que resultaba cobarde no enfrentar cada problema que se le presentase, razón por la cual nunca dejó de venir a clases inclusive con el abuso de varios de sus compañeros.
Desde insultos verbales como indirectos o comentarios pasivo agresivos, Beltrán nunca se dejó gobernar por los sentimientos negativos, sin embargo como todo en el mundo, Beltrán llegó al límite cuando esto empezó a afectar su desempeño, los comentarios se volvieron en empujones e inclusive golpes a mitad de pasillo. Poco a poco lo que fue resilencia empezó a transformarse en nervios y mucha ira reprimida la cual nunca tuvo la oportunidad de liberar, los niños eran crueles, inclusive más que los adultos.
“Nada cambiará si no hago algo al respecto.”
Utilizando la sabiduría otorgada por sus memorias alternativas Beltrán utilizaría un principio bastante claro para evitarse problemas desde el inicio de las clases. Dejando con fuerza su bolsa encima de su banco Beltrán se giraría, el ruido emitido por la bolsa haría que el otro niño que se estaría intentando acercar a él por detrás se frenase unos breves momentos.
Beltrán no dijo nada mientras miraba al niño quien se habría detenido a mitad de camino. Manteniendo su mirada en los ojos del joven estudiante el silencio reinó en el salón al cual el profesor aún no habría llegado, algunos estudiantes se rieron por lo bajo algo interesados en que sucedería a continuación aunque tampoco prestando especial atención al desarrollo, posiblemente ya acostumbrados a los abusos que Beltrán recibiría.
— ¿Qué pasó Stuart? ¿No le ibas a enseñar? — Gritaría otro de los niños.
Stuart frunciría el ceño cuando agitaría su cabeza, ignorando la conmoción que le habría causado el fuerte ruido hecho por Beltrán, Stuart continúa su caminata hacia Beltrán cuando se daría cuenta de algo.
Beltrán habría dando unos pasos hacia su dirección, Stuart sintió que algo estaría mal ¿porque al chico que todos intimidaban repentinamente se habría vuelto a confrontarle? Stuart quien a pesar de ser joven no sería alguien tonto analizaría rápidamente a Beltrán dándose cuenta de algo.
— No, poco vale la pena gastar energía en un pendejo. — Dijo Stuart tras lo cual se giraría hacia sus compañeros fingiendo seguridad.
La razón de este extraño accionar del niño sería sencillo, Beltrán habría tomado una gruesa varilla de metal de su bolsa de cuero, la misma no era más larga que el antebrazo de Beltrán sin embargo parecía que dolería bastante si es que se llegase a golpear a alguien con ella. Aún confundido Stuart habría podido captar algo implícito en el rostro de Beltrán.
¿Quieres atacarme? Está bien, prepárate para ser atacado de regreso.
Beltrán quien predijo que una situación así se podría haber llegado a presentar una vez volviese a la institución, gracias a su memoria alterna el mismo conocería que no había muchas formas de librarse de las molestias de otros niños a menos que se les hiciese entender con dolor. Durante sus caminatas hacia el jardín Beltrán habría tomado una corta varilla de metal la cual era utilizada con las plantas recién compradas para evitar que sus tallos se torcieran, no era muy dura ni fuerte pero resultaba lo suficientemente dolorosa como para causar algún daño que haría que otros niños se la pensasen 2 veces.
Aunque los niños podían acusarle de llevar algo dañino a la academia, cosa que resultaba estrictamente prohibido, la varilla era algo de lo que Beltrán se podría deshacer o ocultar con facilidad. De igual forma sólo habría planeado usarla en casos extremos, creía que el orgullo de los otros niños era suficiente como para persuadirles de molestarle, suspirando internamente con alivio, ocultaría la varilla que habría alzado para que Stuart la viese por unos segundos, dudaba que Stuart admitiese que habría sido intimidado por el chico que casi todos molestaban, así evitando delatar la existencia a los docentes.
Stuart volvería con su grupo de amigos, algo aturdido por la situación actual, no solo el sentido común le habría advertido sobre que algo hubiera podido salir mal sino que tras ver la varilla habría confirmado que Beltrán genuinamente representó un peligro para el.
— Stuart ¿que te pasa amigo? — Uno de sus amigos le diría haciendo que Stuart lo mirase.
— Nada…
Stuart recordaría una vez que su hermano mayor se habría molestado con este, gritándole y amenazando con golpearlo para que aprendiese la lección, la familia de Stuart siempre habría tendido a la violencia como la primera opción. Involuntariamente infundiendo sus malos rasgos a sus miembros.
Stuart quien habría visto más de una vez la cara de un adulto molesto apunto de estallar en ira, y esa era la misma que vio por breves instantes en el rostro de Beltrán, no habría lágrimas infantiles de frustración nisiquiera atisbos de duda, simplemente molestia como desagrado.
Stuart decidiría evitar meterse directamente con Beltrán, desviando su atención y de preferencia mantener todo en solo insultos a su persona.
Tras el percance, los demás estudiantes llegarían seguidos del profesor quien sería un hombre mayor a finales de sus 50 años, el mismo llevaría un par de lentes cuadrados y tendría cabello blanco seguido de una barba como bigote del mismo color, este sería el docente asignado para impartir la mayoría de clases de conocimiento general, debido a que aún eran niños, durante unas 4 horas los jóvenes se mantuvieron resolviendo problemas de menor relevancia como repasando la gramática e escritura.
Terminadas las 4 horas, Beltrán se encontraría con los ojos algo irritados, habría tenido que hacer un gran esfuerzo para evitar dormirse, el conocer a profundidad los cálculos más básicos e haberlos dominado harían que la clase que antes requería de su concentración se volviese en algo simple.
“Maldita sea, ahora me siento medio vacío sin un teléfono…”
Los pensamientos de Beltrán se habrían desviado hacia las memorias alternas que poseería como suyas, una nostalgia ajena le invadiría cuando sentiría el constante golpeteo en su espalda.
Durante el tiempo en clase varios otros alumnos se habrían dedicado a arrojar algo de basura a la espalda de Beltrán, desde pequeños papeles pertenecientes a las hojas no utilizadas hasta pequeñas rocas que lejos de causar algún daño solo serían irritables. Algo que habitualmente haría ponerse nervioso ahora solo le molestaría, dispuesto a no verse envuelto en ningún problema ahora que habría vuelto a la escuela Beltrán se levantaría.
Tras un periodo de 4 horas de clase los profesores les permitirían tener un pequeño descanso antes de culminar con las últimas 2 horas de clase, el descanso sería de media hora, lo suficiente como para que los alumnos comiesen.
Beltrán se levantaría de su lugar, y caminaría hacia afuera, sintiendo la mirada de varios de sus compañeros como los murmullos de otros. Beltrán respiró relajando algo de su molestia como ansiedad generada a raíz de las molestas actitudes de sus compañeros.
— Así que es cierto lo que dijeron, ¿acaso no buscas algo de protección amigo? Veo que muchos te molestan, y me irrita bastante ver esas actitudes ¿qué tal un poco de ayuda?
Ni bien habiendo dado unos pocos pasos en el pasillo del edificio en el que se encontraría Beltrán pudo observar a otro joven, era más alto que Beltrán y sus rasgos faciales mas formados, el joven parecía poseer cierto atractivo prematuro, en conjunto con ojos azules acompañados de un cabello castaño sutilmente ondulado.
Beltrán conocía al chico, Noah Gibraltan actualmente debía estar entre sus 11 o 12 años de edad. Tanto su carisma como la influencia de su familia le hizo ganarse un puesto algo alto en la jerarquía entre alumnos que habría en la academia.
Este joven sería el auténtico causante del infierno personal de Beltrán.
Notas del autor: A partir de ahora usaré las comillas para referirme a pensamientos.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com