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El Trono de las Bestias - Capítulo 35

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35: Capítulo 34: Mercado negro.

35: Capítulo 34: Mercado negro.

Capítulo 34: Mercado negro.

El mercado negro era una idea más que un sitio en particular, solían referirse a el como “nido de ratas” en algunos casos, la idea usualmente sirve como referencia para un lugar donde individuos de todo tipo solía interactuar y negociar abiertamente, la diferencia a un mercado común serían sus “particulares” falta de límites o por lo menos aquello creía Beltrán.

Constituido por una comunidad repleta ladrones, asaltantes, mercenarios, bandidos y en general variedad criminales como gente de las calles.

En estos mercados se vendían tanto materiales u objetos —no totalmente legales— como incluso esclavos de todo tipo, su comunidad dependía de la fama de la ciudad y que tanto sería el nido criminal en esta.

“Pero ¿porque Simone quiere ir?” Los mercados negros usualmente eran asociados con el crimen y la pobreza, cosa que tendría una auténtica razón, en estos mércanos podían obtenerse dos cosas, aquellos susodichos objetos o materiales prohibidos he recursos comunes baratos, cosa que naturalmente una familia o casa noble con la suficiente influencia no necesitaría.

Simone lo observó unos momentos, su rostro tendría una expresión ilegible.

—Bueno, verás, necesito un artefacto mágico o objeto encantado para cumplir con mis planes.

Beltrán arqueó una ceja, sabía que los artefactos mágicos eran objetos con propiedades solo obtenibles con conjuros, pudiendo replicar varios de sus objetos por otro lado los objetos encantados eran objetos comunes los cuales habrían sido mejorado mediante magia para ser en general mejores, aunque caían en la categoría de objetos mágicos no eran artefactos mágicos.

Aún así la extrañes de Beltrán no surgía de aquello sino del porqué Stuart lo requeriría, aunque algunas familias solían entregar reliquias a sus miembros o herederos para protegerlos resultó peligroso en su mayoría, muchos jóvenes no sabrían controlar la potencia de estos objetos, en cambio los caballeros o escoltas proporcionaron una mejor guía.

—¿Porque necesitas un artefacto?

Simone recuperaría su tranquilidad sonriendo.

—Quizá no lo sepas, pero los taumaturgos exteriores requieren de canalizadores o materiales para realizar conjuros.

“¿Realizar conjuros?

¿No sigilos?” Aún con algunas dudas en su mente, Simone movió su mano gesticulando una pequeña bola de luz.

Este sin mucho ánimo se expresó con Beltrán.

—Existe una diferencia inherente entre los conjuros simples y los sigilos, los conjuros se basan en una jerarquía de categorías, las cuales existen desde la primera a la octava.

Por ejemplo un conjuro de octava categoría consumirá mas prana que uno de segunda.

Acercando la bola de luz a Beltrán quien, lo tomaría, la bola de luz resultó inmaterial y parecía desligada de cualquier propiedad además de emitir luz, solo flotaba cerca de su mano sin emitir calor alguno, iluminando los solitarios alrededores.

—Ese es un sigilo, iluminar.

Su estructura interna es muy simple, solo requiere absorber prana.

Sin embargo cuando hablamos de conjuros no solo nos referimos a la complejidad de su hechizo sino también a la cualidad de darle un efecto, ningún sistema es totalmente eficiente, imagínate lo que suceda cuando insertes bastante prana en una parte de tu cuerpo o extremidad.

Escuchándolo hablar Beltrán pensó al respecto, era claro que si la consecuencia interna de realizar conjuros era la acumulación de calor interno el concentrar este calor en una extremidad —como era el caso de un sigilo— solo que con varias veces más la cantidad de prana resultaría fatal.

Fue ahí, cuando lo comprendió con mayor facilidad.

—Los artefactos mágicos y objetos encantados son canalizadores, así evitamos que los residuos de prana se acumulen en las extremidades… Simone asintió con aprobación, chasqueando la lengua, la esfera de luz en la mano de Beltrán se dispersaría.

—Los componentes sirven para ahorrarnos el transformar nuestro prana en ciertos materiales.

Cosa que remplaza a los canalizadores, claro aún recibidos cierta cantidad de residuos de prana, pero nada realmente relevante.

Beltrán asintió, absorbiendo este nuevo conocimiento recibido.

Aunque con ello, una duda surgiría.

“Eso significa que el… ¿puede realizar conjuros?” El realizar un conjuro no resultaba ser una labor que simplemente podría obtenerse entrenando el cuerpo a edad temprana, como lo era en el caso de un sigilo.

Según los detalles de sus clases de fundamentos de la taumaturgia junto con la explicación de Simone, el lanzar un conjuro requeriría un coste mucho mayor de prana, algo que de base; individuos tan jóvenes y sin una senda como lo era Beltran o Simone no podrían hacer, pues no tenían la capacidad de absorber cómo almacenar tanto prana.

En ese momento algo encajó en la mente de Beltrán.

Antes Simone se habría referido a sí mismo como un “despertado temprano” en ese entonces Beltrán no pudo comprender a qué se refería, habría supuesto algunas cosas, pero no pudo haber imaginado que se referiría a despertar una senda mucho antes que otros individuos.

“De ser ese el caso entonces.”  Simone Lanyx poseía extraños secretos, pero sobre todo una anormal ventaja.

A los 8 años o quizá mucho antes de ellos, Simone ya habría despertado una senda.

“Entonces ¿porque creyó que también lo era?” Beltrán tenía una leve idea al respecto, su cuerpo aquellas últimas semanas habría actuado de manera extraña, salvándose del déficit del prana, recuperándose con mayor rapidez he inclusive mejorando sus sentidos como su control sobre el único sigilo que conocía.

“Sin embargo me lleva a pensar que quizá, realmente lo sea.” Según su conocimiento sobre las sendas, aunque el adquirir una senda resultaba un cambio cualitativo en el individuo mejorando al individuo en la mayoría de sentidos; este cambio era progresivo lo que resultaba en que muchos individuos nisiquiera fueran conscientes de cuando habrían adquirido una senda.

Además, eso podría significar que la auténtica razón por la que Beltrán sobrevivió al déficit, fue que adquirió una senda y nuevos conductos internos fueron generados, permitiéndole disipar el efecto del déficit con mayor eficacia.

Si ese habría resultado el caso, algunas cosas podrían justificarse con bastante facilidad.

Aunque por otro lado llevaría a sus propias teorías.

Todo aquello resultó una simple suposición, aun considerando todos las situaciones vividas, Beltrán no sintió un cambio instantáneo ni tampoco se sintió especialmente afín a la batalla.

Siempre existía la posibilidad de que Simone necesitase aquel artefacto para otra cosa.

Por ahora sin poder hacer nada para descubrir o confirmar si lo dicho por Simone era cierto Beltrán no pudo hacer mucho más que continuar escuchándolo.

—Aclarado eso, necesito encontrar el mercado negro en Realta, es la única forma en la que puedo utilizar mis conjuros.

—Considerando eso, ¿porque no le pides ayuda a tu familia?

Simone negó con la cabeza lentamente.

—Eso llamaría bastante la atención, aunque no está prohibido, el pedirles que transporten un artefacto mágico sería sospechoso.

—¿Entonces porque no pedírselo a un caballero o escolta asignado?

De seguro debes de poseer una residencia en Realta y alguien quien te cuide.

La sonrisa de Simone palideció mientras sus ojos se volverían gélidos, Beltrán sintió un escalofrío recorrer su espalda.

—No puedo hacer eso.—dijo, su voz fría indicó una verdad no dicha, no requería mas preguntas por parte de Beltrán.

Beltrán no tardó en reconocer que, realmente no se encontraba en posición como para cuestionar a Simone.

El Lanyx habría aceptado en ayudarle con su planificación para dejar en “jaque” a Noah, sabiendo una parte de lo que Beltrán planificaba y siendo convencido debido a esto mismo, fuese lo que fuese que Simone buscaba Noah también parecería hacerlo.

Además considerando lo formidable que era Noah aún si Simone no confiaba en Beltrán completamente la simple acción de unirse para vencer a un enemigo más fuerte resultó suficiente como para acceder a apoyarlo.

Sin embargo lo que Beltrán le habría pedido no fue para nada sencillo de realizar, le costaría bastante de la poca influencia que tendría.

A cambio le habría exigido que lo ayudase a encontrar algo, el mercado negro de Realta.

—Entonces ¿cuál es el plan?— Preguntó Beltrán.

Simone se recompuso, preparándose para explicar lo que harían a continuación.

Más tarde en la noche.

“Pensar que terminaría fugándome de la casa… ¿que se supone somos?

¿Ninjas?

Tenemos solo 8 años, maldita sea.” Si Beltrán no tuviese el conocimiento y hasta cierto punto la consciencia de alguien en sus 20 y Simone no poseyera la astucia o osadía de alguien de edad no tan distante, probablemente aquello hubiera sido material perfecto para un cuento de que no hacer con 8 malditos años de edad.

Beltrán vistió ropas negras las cuales usualmente se pondría debajo de su ropa usual para calentar su cuerpo en días fríos, finalmente se puso un sencillo gorro en búsqueda de tapar su poco usual cabello rubio y ojos anaranjados.

El aspecto usual de los ciudadanos del continente de Recolta solía diferir generalmente, aunque si un rasgo los hacía destacar era el color gris de sus ojos y sus caballos de colores oscuros o apagados.

Fuese cual fuese el caso, tras escalar en silencio durante un rato como con cierta dificultad debido a la falta de costumbre, Beltrán salió de su casa con un sigilo que aunque resultó mediocre, fue lo suficientemente bueno como para permitirle el retirarse.

Era más fácil escabullirse de adentro hacia afuera que en el orden opuesto, la ventana de la habitación de Beltrán permitía salir muy cerca de uno de los muros que delimitarían los costados de la mansión.

Solo hizo falta retorcerse un poco y escalar para acortar su distancia, así Beltrán se encontró con un salto que lo hizo dudar durante minutos enteros.

¿Cómo era que hacían que aquello se viese sencillo?

Aunque el salto fue tan sencillo, le tomó mucho tiempo al joven Leonhard encontrar el valor para cruzar hacia el muro y escalar un poco para salir.

“Definitivamente no estoy hecho para ser un hombre de acción.” Aún cuando se habría enfrentado a los temibles bandidos, aquel salto le resultó aún más atemorizante que cuando casi muere a manos del Galibrano.

Quizá tuviese que ver que estaba casi inconsciente en aquel entonces.

Beltrán terminó bajando cerca de una de las calles principales de Realta, este se escabulló cerca de los edificios como cercas de otras grandes casas en el territorio, su paranoia de que alguien le viese o peor aún le intentase robar le hizo avanzar encorvado y disimulando bastante.

Fue ahí, cuando la luz de una linterna llamó su atención, un guardia patrullaría tranquilamente durante la noche de aquel día, sus insignias que lo revelarían como guardia y su traje gris a cuadros blancos le resultó misteriosamente satisfactorio a Beltrán quien no pudo evitar suspirar de alivio cuando el guardia lo observó.

El guardia gritó algo que Beltrán apenas pudo escuchar aún considerando sus sentidos, la distancia entre ambos era bastante alta.

—… “¿Qué está diciendo?” —d…n..e… Beltrán dio unos pasos hacia delante en busca de escucharlo mejor.

—d…nte… “¿Dante?

¿Onte?

Maldita sea, siempre fui malo adivinando.” Tras dar otro paso, finalmente pudo escuchar al guardia exclamar algo audible.

Su tono, resultó una mezcla entre la molestia como la duda.

—¡detente!

Por unos segundos Beltrán no comprendió el porqué del actuar de aquel guardia ¿por qué le decía que se detuviera?

Fue en ese momento que lo entendió.

Mirándose a sí mismo, pequeño y vestido con ropas oscuras, su encorvamiento lo hizo ver inclusive más pequeño de lo que naturalmente era, además llevaba ese particular gorro que desde una larga distancia junto con la oscuridad pudo hacerse pasar por cualquier cosa horrible.

¡El guardia venía por el!

El mismo guardia, extrajo de su cintura una ballesta de mano militar, a diferencia de las empleadas casualmente por bandidos o aventureros, estas ballestas además de ser únicamente utilizadas por la milicia perteneciente a la autoridad de ciudades como a sus soldados, resultó ser muy práctica, fácil de recargar y capaz de disparar saetas en ráfagas.

Beltrán palideció, no dudó en darse la vuelta y huir, corrió en la oscuridad siendo incapaz de ver atraves de la misma, su falta de costumbre en estos entornos lo llevó a desorientarse, aunque habría recorrido en carruaje múltiples veces aquellas calles, el moverse por su propia cuenta resultó ser mucho más difícil puesto en práctica.

Eso sumando que corrió, huyendo de alguien a oscuras lo llevó a un resultado caótico.

Beltrán caería varios veces tropezándose con raíces de árbol que romperían la cera o pequeños desniveles, rodando y manchándose.

Inclusive en un intento por subir a un árbol con el que habría tropezado, Beltrán cayó en un charco, haciéndolo renunciar a la idea de escalarlo nuevamente.

La persecución fue algo patética, pues de vez en cuando Beltrán buscaba algo que pudiese utilizar para esconderse, sin embargo las murallas de las casas no proporcionaron un escondite adecuado y sus limpias calles jugaron en su contra.

La distancia entre el guardia y Beltrán fue cada vez menor, por muy especial que fuese nada de aquello sirvió cuando se trataba de correr contra un adulto entrenado.

Aquello le hubiese dado gracia a Beltrán si el involucrado no estuviese persiguiéndole, a fin de cuentas su falta de experiencia y planificación le trajeron aquella desgracia.

Originalmente, el plan de Simone fue simple, ambos se dedicarían en la noche a buscar algo de información sobre este mercado negro.

Simone con anterioridad se habría escabullido de su vivienda y logrado recopilar algo de información.

Lo más importante fue que los miembros de los bajos mundos solían emerger durante la noche, razón por la cual tendrían que buscarlos he hacerse pasar por alguien de los bajos mundos para poder recopilar información sobre este mercado.

Aunque Beltrán se cuestionó de la fiabilidad porque, ambos eran nobles inexpertos y jóvenes, finalmente tuvo que aceptar a regañadientes, Beltrán planeó salir de su distrito donde dudaba que hubiese algo de actividad.

Nunca pensó toparse con un guardia a las altas horas de la noche, los ladrones en estas zonas aunque raros aún existían, nadie podría desaprovechar la oportunidad de robar a alguien con bastante dinero o joyas encima.

Finalmente Beltran habría logrado salir del distrito, sus mansiones se volvieron casas comunes y sobre todo callejones, que dispondrían una mejor cobertura.

Ya agotado por correr bastante Beltran observó los distintos lugares, la voz del guardia se escuchaba detrás suya.

—¡Criatura de la noche!

¡Prepárate para probar mi veridio!

¿Acaso sonaba algo atemorizado?

No sabría, aunque aquello no importaría.

Tenía que esconderse con rapidez.

Sin embargo los callejones no supusieron una gran ventaja, con su distancia acortada y siendo en su mayoría callejones sin salido, Beltrán sintió como su destino habría sido sellado, aunque corriese, el guardia podría saber a qué callejón correría.

Mientras el joven observaba otro callejón sin salido, una voz le hablaría desde un punto desconocido en el callejón.

—¡Rápido sígueme!

Beltrán centró su mirada, notando sutiles movimientos en una zona cercana a un basurero, ignorando el olor a mierda, orines como de diferentes asquerosidades, corrió hacia aquel basurero, rápidamente al acercarse, sería tomado de la ropa y arrastrado a su interior.

Beltrán pudo notar como detrás del basurero, un agujero se presentó, este se encontraría en el espacio de la pared contra la que estaba recargado.

Fue tirado hacia este agujero, no rechazó la posibilidad de esconderse y se sumergió.

El guardia, agitado y cansado, llegó al callejón, su mirada observó sus alrededores mientras la luz de su linterna revelaba un callejón vacío.

—… maldita sea…—jadeo—, perdí a esa criatura.

El guardia observó con terror el fondo del callejón, aquello que yacía oculto en la oscuridad y sombras lo atemorizaba más que cualquier ladrón que pudiese encontrar.

Aunque la criatura habría huido de él, el hecho de estar fuera de su zona habitual de patrulla, además desconocer la naturaleza de la criatura que persiguió, lo persuadió como para desistiera en su labor de atrapar a la extraña entidad aparentemente pequeña.

Al día siguiente los diarios entregados a los ciudadanos de Realta narrarían la historia del misterioso “Ghoul nocturno.” Revelando una aterradora historia donde un guardia vio lo que creyó que fue un monstruo asechando las viviendas del distrito más rico de Realta, con valor persiguió y enfrentó al monstruo, lastimándolo lo suficiente como para obligarlo a esconderse en los interiores de las alcantarillas, donde el valiente guardia no pudo seguirle.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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