El Trono de las Bestias - Capítulo 38
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38: Capítulo 37: Iglesia de la cosecha.
38: Capítulo 37: Iglesia de la cosecha.
Capítulo 37: Iglesia de la Cosecha La Iglesia de la Cosecha, llamada “La Cosecha Siniestra” tanto por las iglesias hermanas como por las de otras deidades, era conocida por la mayoría de pueblerinos e incluso por los nobles, quienes habían aprendido a temerla.
En Recolta, mucho antes de que los niños supiesen caminar o articular oraciones complejas, se les enseñaba a ser precavidos y a temer a la Cosecha Siniestra.
Esta resultó ser una de las tres iglesias principales que conformaron la Inquisición del Alba Eclipsada.
En el pasado, durante la Gran Guerra, tres facciones de gran poder unificaron sus fuerzas, dándole forma a la Inquisición.
Estos tomaron todo el territorio que conformaba Recolta, el cual, una vez concluida la guerra, fue dividido en dos segmentos debido al crecimiento constante de los miembros de esta iglesia.
Sus inquisidores, los más temidos de entre las tres iglesias, no pudieron salir de su territorio limitado incluso dentro del continente de Recolta, siendo sujetos a múltiples acuerdos para preservar la paz en las cordilleras.
La razón de aquello era simple.
La Iglesia de la Cosecha Siniestra era bien conocida debido a sus fanáticos religiosos.
Infectados con la “plaga verde”, habían sido despojados de su auténtica voluntad, siguiendo únicamente la de los inquisidores mayores, ya fuesen diáconos, obispos o parte de su jerarquía consecuente.
De vez en cuando, solían viajar a las ciudades cercanas o con gran población en búsqueda de “reclutar” a más miembros para su iglesia.
Esto resultaba en un sacrificio local para menguar las ansias de la iglesia por hacer crecer sus filas.
Aunque Beltrán desconocía el método exacto, sabía que los clérigos predicadores seleccionaban a individuos, ya fuesen huérfanos o personas sin hogar, para pertenecer a sus filas.
Estos “reclutas” serían infectados con la plaga verde y terminarían sirviendo a la gran iglesia.
“Los nobles o miembros de familias influyentes están excluidos de esta regla debido a su protección política.
Nunca tuve que preocuparme por ser reclutado…” En contraste con su habitual seriedad, Beltrán decidió, en estas ocasiones como Salo, ser mucho más expresivo que de costumbre.
Esto con el objetivo de separarse de su yo reconocible: parecer demasiado sobrecapacitado para un joven de su edad jugaría en su contra.
No tardó en expresar su desagrado con el rostro, por lo cual Daenerys habló rápidamente.
—¡Espera!
¡Sé lo que estás pensando!
—Es bueno que lo hagas, porque ¡definitivamente nunca haría algo tan estúpido!
Por un momento Beltrán casi se sintió insultado intelectualmente.
¿Distraer a los guardias de la Cosecha?
Qué estupidez.
Aun si lograba huir de esos monstruos con forma humanoide, posiblemente sería localizado y convertido en un fanático de la iglesia.
La simple idea de distraerlos le provocaba escalofríos en la espalda.
—Con distraerlos no me refiero a que te tengas que involucrar directamente con ellos.
Te contaré un poco la situación.
… Beltrán se encontró sentado sobre una caja.
Sky jugaba con un par de ratas que corrían a través de las demás cajas buscando esconderse; sin embargo, el gran sabueso las empujaba y obligaba a los roedores a buscar un mejor escondite.
Daenerys, tras explicarle parte de su plan, terminó retirándose momentáneamente.
Aunque Beltrán se sentía algo inseguro sobre la viabilidad de la idea, debía admitir que resultaba ingeniosa.
Sin embargo, el diablo yacía en los detalles.
“¿Distraer a guardias de la Cosecha?
¿Qué vendrá después?
¿Robar un banco?” Ni en este ni en el otro mundo de sus memorias habría cometido un crimen en su vida —no uno que recordase, al menos—, y ahora se encontraba preparándose para sabotear un patrullaje de una de las iglesias más poderosas que existían.
Aunque eran meros guardias reclutadores, no superiores a un soldado promedio, Beltrán no podía evitar sentirse ansioso.
Su sentido común, como el miedo infundido desde infante, lo hacía encogerse ante la idea.
Daenerys le reveló el propósito principal de por qué tendría que distraerlos.
Al parecer, en el subterráneo, debajo de la ciudad, se había descubierto una antigua cueva con rastros de uso durante la Gran Guerra, probablemente como almacén o búnker.
Aunque no se sabía con exactitud qué podría encontrarse en el lugar, el simple hecho de provenir de aquellos tiempos suponía un gran peso histórico.
“Sin embargo, aquello no es lo importante…” Durante la Gran Guerra existió una abundancia de objetos de valor: artefactos mágicos importantes o recursos como materiales preciosos, los cuales, en la actualidad, valdrían una fortuna por sí solos.
La posibilidad de que un artefacto mágico solitario estuviera almacenado allí ya justificaba el riesgo.
La razón de por qué Daenerys confió esa información a Beltrán era clara: él no aceptaría un trabajo tan peligroso sin garantías.
Como la parte más importante del plan dependía en gran medida de que distrajera a los guardias, necesitaba convencerlo de que valía la pena arriesgarse.
Las calles eran peligrosas, y Beltrán consideró la posibilidad de que Daenerys solo quisiera usarlo para luego abandonarlo.
Si realmente había algo valioso, los jóvenes podrían tomarlo y huir de Realta con una gran suma para venderla en el mercado clandestino.
Por eso, Beltrán impuso una condición clara: “Si me voy a arriesgar, necesito una certeza de que volverán por mí.” Algo reacia, Daenerys decidió jugarse el pellejo y realizar un acuerdo más que importante: un trato de la serpiente.
Con la imposibilidad de abandonarlo, Beltrán quería saber más detalles sobre la misión.
Sin embargo, Daenerys prefirió presentarle a quienes serían sus acompañantes y ayudantes.
Lo que nos devuelve al presente.
Tras una espera de casi una hora, y cuando Beltrán empezaba a sentir sueño, tanto él como Sky captaron el ruido de pisadas acercándose.
Beltrán se levantó del lugar donde estaba sentado; para ese punto su olfato se había acostumbrado a la saturación de olores desagradables: meados, basura pasada e incluso excremento.
La sensación era semejante a un sueño; todo había pasado demasiado rápido.
Hace apenas unas horas disfrutaba de los lujos de su vivienda cálida y perfumada, y ahora estaba sentado en una esquina perdida de las zonas más insalubres de Realta.
Cuando vislumbró la silueta de Daenerys acompañada de otros cuatro individuos, Beltrán suspiró, abandonando sus pensamientos y centrándose en conocer a quienes serían sus cómplices en esta nada emocionante aventura.
Todo con el objetivo de obtener la ayuda de Simone.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES PostDeluvianMT Dirigido hacia mis lectores, lamento la ausencia han sido semanas ocupas sin embargo intentaré mantener cierta constancia de subir 1 o 2 capítulos cada 2 semanas, quizá los capítulos sean más fugaces o cortos sin embargo espero disfruten de los mismos de igual manera.
Att: MT
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