El Trono de las Bestias - Capítulo 40
- Inicio
- Todas las novelas
- El Trono de las Bestias
- Capítulo 40 - 40 Capítulo 39 Las Alcantarillas
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
40: Capítulo 39: Las Alcantarillas.
40: Capítulo 39: Las Alcantarillas.
—Ugh.
—Jajaja, ¿acaso no puedes soportar algo de mierda y basura?
—El que lo digas con tanta casualidad no me tranquiliza.
Tras aquellas escaleras, las profundas alcantarillas se dejaron ver.
En este sitio, múltiples ratas de diminutos tamaños correrían, alejándose instintivamente de las dos siluetas pequeñas, las cuales caminarían en la oscuridad.
Beltrán, poco acostumbrado a la falta de luz, daría pasos lentos y algo torpes.
El sitio no se encontraba sumido en completa oscuridad: algunas luces se filtraban a través de rendijas visibles en su parte superior; sin embargo, la poca luz era demasiado escasa como para ser de ayuda.
La forma de las alcantarillas se asemejaba a la de un gran cilindro; a sus costados internos, algunas placas de piedra funcionaban como superficies sobre las cuales caminar.
Sin previo aviso, Daenerys procedió a hablar tranquilamente.
—Las alcantarillas son la manera más común de moverse largas distancias, lejos de la mirada de los guardias o las pandillas peligrosas.
—¿Por qué?
Daenerys se encogió de hombros casualmente.
—Antes pensaba que era por la existencia de bestias o lo fácil que resulta perderse; sin embargo, nunca me he topado con nada extraño aquí.
Simplemente parecen evitarlo.
Lejos de tranquilizar a Beltrán, las palabras de la niña le trajeron una sensación incómoda.
Sabía que la gente no era idiota: si tenían una oportunidad para aprovechar una ventaja, lo harían.
Entonces, ¿por qué no utilizaban las alcantarillas?
—¿Cuánto tiempo llevas viajando por las alcantarillas?
Daenerys pensó unos momentos antes de contestar.
—Dos o quizá tres años desde que las descubrí.
Suelo viajar en ellas a menudo.
Beltrán asintió, intentando vislumbrar lo que le rodeaba, por lo menos para no caerse.
“Entonces debe ser factible, por lo menos por ahora.” Teniendo en cuenta la nula cantidad de incidentes con los que Daenerys se había topado —considerando que era sincera—, entonces no debería tener miedo.
O por lo menos eso se suponía que debía hacer.
Considerando sus últimas experiencias, Beltrán no podía evitar sentirse intranquilo.
El solo incidente con los bandidos o con el guardia lo hizo dudar sobre su suerte y la posibilidad de que algo se torciera en su contra.
Sin embargo, durante su trayecto no sucedió nada realmente peligroso.
El oído agudo de Beltrán fue incapaz de detectar algo de lo cual preocuparse.
El único sonido constante a la redonda —además del de sus pasos— fue producido por las pequeñas ratas o insectos, que huían ante la presencia de ambos individuos.
Viajar por las alcantarillas resultó infinitamente más sencillo que recorrer los complejos callejones.
Las alcantarillas se dividían por zonas céntricas, las cuales se conectaban unas con otras, aunque existían conductos y zonas más pequeñas, inexploradas.
Uno podía caminar en cierta dirección para llegar a una zona determinada de la gran ciudad.
Según Daenerys, las alcantarillas eran construcciones antiguas en su mayoría, existentes incluso antes que la ciudad.
—¿Cómo era posible aquello?
No resultó tan extraño como podría creerse a primera vista.
A lo largo del mundo podrían encontrarse distintas zonas construidas sin un aparente propósito.
Esto se debe a que fueron construidas durante la era antigua.
Tras el cataclismo, la mayoría de ciudades, estructuras o sitios para resguardar la información resultaron destruidos; sin embargo, otros más quedaron escondidos y olvidados debido a la gran destrucción.
Sin nadie que pudiera recordarlos, era natural que muchas estructuras simplemente se perdieran en el tiempo hasta que algún grupo explorador las encontrara.
En el pasado, cuando la gran guerra tuvo lugar, muchos territorios a lo largo de todo Recolta fueron reclamados por una iglesia recién formada.
Su objetivo, lejos de establecer bases complejas, fue reclamar tanto territorio como fuera posible.
En este caso, habrían construido una pequeña base en lo que ahora es Realta.
Cuando la guerra terminó y los tiempos de paz reinaron hasta la era actual, aquellas alcantarillas habrían sido descubiertas.
Aunque hasta allí llegaba el conocimiento de Daenerys, tanto ella como Beltrán eran lo suficientemente inteligentes como para suponer que, en algún momento, la ciudad de Realta se reconstruyó, empleando el sistema de alcantarillado tras descubrirlo e implementándolo como una parte más de la ciudad.
“Eso significa que este sitio es mucho más viejo que incluso algunas fortalezas o territorios de familias.” Beltrán suspiró, comprendiendo que Realta era mucho más compleja de lo que alguna vez pensó.
El joven noble, antes de recibir las memorias alternas que poseía, nunca se habría detenido a pensar en el sitio donde pasaba el tiempo, debido a que carecía de amigos a quienes visitar o por la simple ignorancia, tan característica de muchos niños.
—Entonces, Daenerys, ¿cómo sabes todo eso?
—preguntó Beltrán a mitad del trayecto.
Daenerys le sonrió, aunque apenas perceptible debido a la poca luz; la niña parecía entusiasmada de haber sido preguntada.
—¡Es fascinante!
¿No?
A diferencia de muchos niños de las calles, yo sé leer.
A lo largo de los años que he estado en la calle, he conseguido libros para investigar por mi propia cuenta sobre Realta.
Las palabras de la niña despertaron la curiosidad de Beltrán.
—¿Con qué objetivo?
—Desde muy pequeña me han gustado las historias de aventura.
No las que viajan a tierras inexistentes, sino aquellas que cuentan parte del pasado.
Te hacen recordar que la mayoría de sitios tienen historias interesantes.
Beltrán asintió en comprensión.
Definitivamente, si no tuviera aquellas memorias alternas, habría mirado a Daenerys con desconcierto, pues hasta hacía poco el joven nunca fue atraído por la historia de las cosas o sus pasados.
Peor aún, Beltrán realmente nunca se habría sentido curioso sobre lo que pasaba fuera de su hogar en Realta.
“Ahora me encuentro cruzando por lo que fue una estructura creada hace más de 3,000 años… me pregunto qué opinaría de mí mismo si pudiera verme así hace un mes.” Beltrán y Daenerys hablaron un rato, aunque su entusiasmo por un tema en común resultó entretenido para ambos.
La auténtica razón por la que continuaron su conversación fue, sin embargo, el silencio: aún con el ruido ambiental, los pequeños momentos de silencio entre ambos jóvenes resultaron pesados.
Tras guiarlo hasta una zona relativamente segura cerca del centro de la ciudad, Daenerys le dio unas cuantas indicaciones a Beltrán sobre dónde no explorar y cómo se pondrían en contacto al día siguiente.
Tras ello, Beltrán se fue primero, dejando a Daenerys sola en la alcantarilla.
Al principio se cuestionó si debía esperar a que ella se fuera primero; quizá un auténtico caballero hubiera hecho eso, pero Beltrán no lo era.
Además, Sky estaría cuidando la entrada de la alcantarilla por la cual Daenerys y él habían pasado, por lo que todo debería estar bien cuando Daenerys regresara.
Antes de plantearse cómo regresar a su hogar, Beltrán aprovechó para disimular que saldría.
Daenerys le había mencionado unos cuantos sitios ideales para pasar la noche sin correr el riesgo completo de ser arrestado o golpeado; sin embargo, Beltrán no planeaba usar aquellos sitios, teniendo un hogar al cual volver.
Aquello solo le sirvió como excusa para emerger de aquel extraño lugar.
Su auténtica intención era encontrarse con Simone.
Simone y Beltrán habían acordado un lugar donde reunirse para recopilar información, deteniéndose a escuchar los rayos para saber la hora actual.
Beltrán se dio cuenta de que iba tarde a reunirse con Simone, por lo cual, tras comprobar que el lugar por donde había salido no resultaba peligroso, decidió apresurarse.
Para su suerte, no tuvo la desgracia de toparse con ningún guardia o mendigo; aunque quizá más que suerte, se debió a que tras su último incidente, Beltrán no bajó la guardia ni un poco, centrándose en escuchar si había movimiento en las zonas que planeaba pasar.
Haciendo uso de algunas señales que Daenerys le había instruido que utilizara como referencia y de las referencias que Simone le había dado, Beltrán no tardó en llegar al punto de reunión.
… —Sí que resulta un lugar dramático para reunirse —comentó Beltrán tras corroborar que todo estaba bien.
Vestido con ropas curiosas para un joven, pues lejos de parecer un niño de la calle o un noble, Simone lucía como un aventurero: con ropas de cuero amarradas con correas gruesas y unas cuantas telas verde oscuro.
Simone se encontraba sentado en solitarias escaleras bastante limpias, bajo la luz de una farola encendida debido a la noche.
Aunque aquello no fue el porqué Beltrán comentó al respecto del lugar donde se encontraban.
La razón de su aclaración fue que aquellas escaleras eran el pie para llegar a una ostentosa iglesia construida por la iglesia de la Cosecha.
La iglesia presentaba llamativos murales exteriores repletos de símbolos religiosos, todos pintados de verde enfermizo sobre piedra blanca, como el marfil.
Lo más llamativo eran sus ventanales coloridos, con distintos tonos verdes y colores claros, llenando de vida el interior de la iglesia.
En contraste, no había ni un alma alrededor de la gran iglesia.
Simone alzó la mirada, con algo de diversión grabado en su rostro.
—Pensar que incluso tú puedes decir algo gracioso.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES PostDeluvianMT Ya casi llegamos a los 50 capítulos, agradezco a todos los nuevos lectores por darme el apoyo de continuar, espero disfruten los próximos capítulos.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com