El Trono de las Bestias - Capítulo 6
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6: Capítulo 5: Competencia.
6: Capítulo 5: Competencia.
Capítulo 5: Competencia.
Segunda prueba: Planchas.
Tras descansar y recuperar todas las fuerzas posibles los equipos serían puestos en filas para luego ser dejados a la espera, en total un integrante de cada equipo se encontraría repartido a lo largo de la gran explanada, los asistentes de profesor se retirarían en busca de tapetes.
La plancha era un ejercicio que tanto Beltrán como el dueño de sus memorias alternas conocían muy bien, lamentablemente para el joven Beltrán, su conocimiento no le proveería de nada más que un leve apoyo adicional al soportar el dolor de mejor manera, las planchas consistirían en quedar con ambos brazos recargados contra el suelo utilizando los antebrazos como apoyo del suelo, tus pies serían en otro apoyo mientras tendrías que mantener su espalda lo más recta posible, era un ejercicio de resistencia bastante básico que resultaba muy tortuoso debido a que solía doler pasados apenas los 30 segundos.
— ¡Beltrán!
— Una voz familiar gritaría.
Beltrán quien se encontraba esperando a que se le fuese dado su tapete reconocería la voz de Larson, quien se encontró apartado al igual que aquellos demás niños que no realizarían la prueba.
Irritado, Beltrán dirigió su mirada al joven de cuerpo más desarrollado.
— Espero que no se te haya subido el ánimo un poco porque te elogiaron.
— Mencionó Larson en un tono burlesco.
—Sorprender a un profesor lo puede hacer cualquiera, espero que por tu propio bien no pretendas destacar tanto.
Beltrán solo miró a Larson durante unos breves instantes, su mirada despectiva clavada sobre el chico más alto que la media de sus compañeros, por un momento en la mente de Beltrán la idea de dejar pasar el comentario sería una opción bastante viable, mantener un perfil bajo y pretender que todo estaría bien mientras no le molestaran, aquella parte que lo influenciaba a actuar con cautela perteneciente al dueño de las memorias que habría adquirido, siempre que no destacaras nadie tendría una buena razón para meterse contigo, sin embargo los sentimientos volátiles de Beltrán como su propia naturaleza contradictoria lo incitaron a contestar retar como provocar a Larson.
No tardó en encontrar una buena excusa.
Si no obligaba al cambio a surgir entonces todo permanecería igual de estático que siempre.
Si solo se tratasen de sus calificaciones o estatus en la escuela estaría bien.
Sin embargo aquel gran chico junto con todos los demás niños creían que podrían pisotearlo, despreciarlo como humillarlo constantemente, gritándole y llevándole a actuar en consecuencia haciéndolo rebajarse a su nivel ¿qué sucedería después?
Ellos ganarían.
“Debes de ser más inteligente Beltrán.” Se diría a sí mismo, su propia naturaleza impulsiva apenas controlada por su parte más racional, evitando que el rencor como la molestia tomase control sobre sus acciones.
— Son duras palabras para alguien que lo único que lo hace destacar es ser más grande y gordo que otros.
— Respondió Beltrán con simpleza.
Por un instante el silencio reinaría en el sitio, cuando los demás niños voltearían a ver, Larson torcería la sonrisa en su rostro demostrando su naturaleza salvaje al enseñar sus colmillos y apretar sus dientes, a Beltrán se acordó de algunos videos sobre monos molestos.
Cuando Larson pareció dispuesto a caminar hacia Beltrán, este parecería percatarse de algo deteniéndose en seco, la sonrisa torcida en su rostro volvería a la normalidad.
— Bastante astuto.
— Larson mencionó sin una pizca de gracia en su voz.
— Te destrozaré cuando llegue el momento y creo que finalmente comprenderás tu lugar en este instituto.
Beltrán aguantaría las ganas de chasquear la lengua al darse cuenta que Larson habría llegado a la misma conclusión que él, evitando que sus sentimientos tomasen control de sus actos.
Aunque Larson solo pareció alguien mucho más desarrollado solo física, sin embargo Beltrán sabría que Larson tendría una intuición bastante aguda, permitiéndole llegar a conclusiones complejas con facilidad inclusive más rápida que el mismo.
Beltran suspiró para sus adentros mientras en el exterior este aparentó hacer caso omiso a sus acciones, internamente Beltrán no pudo evitar sentir un profundo rencor casi apoderarse de su raciocinio.
En esta prueba, Beltrán no destacó de sobremanera quedando entre el promedio de los estudiantes, lo único destacable que Beltrán pudo captar fue que los dos jóvenes que habría visto antes fueron quienes más duraron en esta prueba, al parecer al igual que a Beltrán debido a la falta de miembros en sus equipos se les habría dejado participar en estas pruebas.
A lo mucho Beltrán pudo forzarse a seguirle el paso a la media, su cuerpo aún seguía algo débil consecuencia del déficit de prana, razón por la cual sabía que estaría por debajo de otros estudiantes físicamente hablando.
“Me duele todo el cuerpo.” Los antebrazos, de Beltrán y ahora su espalda dolían aún sin haber pasado un tiempo importante tras las dos anteriores pruebas, masajeando su pobre musculatura física Beltrán se sentaría, aún negándose a rendirse.
Tercera prueba: Carga de sacos y arrastre de escudos.
Beltrán maldeciría en voz baja tras escuchar el nombre de la prueba mencionada por los profesores, observando sus antebrazos los cuales temblarían ligeramente ante su propio peso, tanto el bloquear los ataques de la profesora como el utilizarlos para recargase durante las planchas le habrían dejado un dolor persistente.
Inhalando y exhalando el joven pensaría en una forma de poder eludir el cansancio en exceso conforme la prueba era explicada.
La prueba consistiría en dos partes, requiriendo dos compañeros en esta parte, el primero cargaría un pesado saco llevándolo a una distancia de lo que creía que serían 15 metros hacia un joven, este otro joven deberá cargar un escudo el cual se equipara tras su compañero tocarle, el joven correrá de regreso con el escudo entre manos, posteriormente los jóvenes tendrán que revertir el proceso, devolviendo la bolsa a su posición original y cambiando con el que poseería el escudo para regresar a su posición anterior.
El ejercicio exigiría tanto condición física, resistencia y coordinación.
Debido a que se encontraba solo Beltrán creía que la parte de la coordinación para su caso sería innecesaria, pero a cambio de aquello tendría que rendir casi en doble que sus compañeros al trabajar por dos personas.
Aún disgustado Beltrán intentaría idear una estrategia que con suerte no le permitiría ser el último.
Tampoco debía de ser el mejor en cuestión general, solo debía evitar ser de los peores.
— Listos…
¡Empiecen!
— Gritaría el profesor Axcel al inicio de la prueba.
Todos los estudiantes seleccionados para las pruebas correrían con velocidad vertiginosa tras cargar de distintas formas los sacos de arena, algunos subiéndolos a su hombro, otros cargándolos entre sus brazos y otros alzándolos de vez en cuando en pequeños saltos.
Ninguna de aquellas maneras parecía especialmente mala, sin embargo Axcel notaría una cosa en particular, Beltrán quien se notaría cansado por las pruebas atenciones avanzaría a un ritmo muy lento también habría algo de particular en la manera que cargaría la bolsa de arena.
“¿Cómo se supone que está haciendo eso?” Tanto Axcel como los demás profesores verían estupefactos, al saco de arena que estaría sostenido firmemente en la cabeza de Beltrán manteniéndolo en equilibrio y avanzando a un paso tranquilo mucho más lento que los demás, el saco caería sutilmente sobre la espalda de Beltrán distribuyendo mejor su peso, pero el propio equilibrio que Beltrán tendría consigo sería de admirar tras un par de segundos manteniendo aquella forma particular de cargar el saco de arena.
— ¡JAJAJAJA!
Las risas de los demás compañeros de Beltrán no tardarían en hacerse notar cuando verían la manera peculiar con la cual cargaría aquel saco, burlándose y apuntándolo con la mano.
Conforme la distancia se acortaría, los chicos que cargaron los sacos llegaron a su posición otorgándole su carga a aquellos quienes estarían esperando para relevarlos, corriendo hacia los escudos, los demás chicos correrían, no muy lejos pasaron sus brazos por la correa ajustándola para posteriormente cargando esta gran pieza de madera de regreso, cuando los primeros niños empezaron a correr en sentido opuesto, Beltrán ya habría llegado apenas a la zona donde debería cambiar con sus compañeros.
Los niños corrieron, acortando velozmente la distancia con su meta, intentando mantener algo de su equilibrio con el escudo mientras poco a poco se acercaban al final del recorrido marcado en el suelo con un polvo rojizo, tras llegar al sitio lo más pronto posible rápidamente se girarían haciendo una señal a sus compañeros quienes habrían dejado el saco en el suelo y otros aún lo sostendrían entre sus brazos.
“Es una manera bastante particular de cargar, sin embargo la excentricidad no significa eficiencia…” El profesor Axcel devolvería su atención a Beltrán con cierto rostro complicado, el chico una vez puesto el escudo en su antebrazo no tardó en correr, su escudo colgó de su antebrazo amenazando con oscilar de un lado a otro, Beltrán paso su antebrazo detrás de su espalda haciendo que el escudo se recargase y avanzara trotando evitando que se sacudiese de un lado a otro.
Debido a cómo estaba diseñado el juego, Beltrán tendría una gran desventaja a la hora de realizar la ultima parte, por lo cual se le permitió hacer el orden opuesto de entrega, en estos sitio estaría preparado un segundo saco como un segundo escudo para no retrasarle la prueba.
Cuando Beltrán recorrió más o menos la mitad del camino los jóvenes que cargaron los escudos en sus brazos llegaron al punto específico, intercambiando lugares con sus compañeros atrás de Beltrán, los cuales algo agotados se forzarían a avanzar con velozmente, sin embargo algunos se detendrían tomando pequeños momentos para recuperar el aliento antes de avanzar.
— Uff uff Axcel entrecerraría los ojos al notar cómo Beltrán quien llevaba aproximadamente la mitad del camino de desventaja continuaría con su ritmo habitual y lento, pero constante, esta misma constancia le permitiría tomar ventaja contra la mayoría de chicos que habrían agotado casi todas sus fuerzas al inicio de la clase, Axcel no tardó en comprender el enfoque que habría usado Beltrán al comentar la competencia.
“Así que estuvo guardando la mayoría de sus fuerzas para este punto.
Sin embargo me pregunto si será suficiente como para tomar la suficiente ventaja.” Axcel conocería bien que apesar de todo seguirían siendo niños, Beltrán carecería de la experiencia como condición para poderse destacar sobre la mayoría, genuinamente ese tipo de competencias eran los que Axcel más odiaba, cuando la diferencia de ambas partes apenas era notable los números solían siempre abrumar a alguno de los dos lados ignorando la habilidad como esfuerzo de uno solo.
Para cuando Beltrán llegó al lugar indicado, este de encontraba agotado, dejando caer el escudo, pereció devastado, bastante sudado y con sus pulmones ardiendo debido a la falta de aire, este se habría palidecido lo suficiente como para que Axcel se cuestionase si realmente dejarlo continuar, sin embargo ya sea por la decisión del chico al ignorar su estado sosteniendo el pesado saco sin darse lujo a descansar o la propia curiosidad del profesor, Axcel no haría nada para detener a Beltrán.
“Mis cuerpo pesa, creo que me estoy exigiendo demasiado.” Beltrán a fin de mantenerse algo distraído de la realidad que le rodeaba divagaría consigo mismo mencionando como una conversación casual la obvia situación, donde no se podría permitir el retroceder.
Habiendo sostenido entre sus manos el pesado saco Beltrán no tardó en acomodarlo en su espalda dejando que la gran superficie del mismo distribuyera el peso y lo hiciese tropezar hacia delante a propósito.
La coordinación muscular de Beltrán sería muy pobre, haciéndolo casi tropezarse, definitivamente sus reflejos como entrenamiento no podrían asemejarse a los de un adulto, odiaba ser un joven añorando tener la condición como potencial físico que tenía el duelo de sus memorias.
Sin embargo no se permitió el detenerse ni mucho menos que sus piernas flaquearan al avanzar, para este punto cuando Beltrán habría salido los jóvenes estaban cerca de la mitad del recorrido cargando sus sacos, su ritmo constante le permitió sacar una ventaja de distancia la cual pensaba aplazar aún más.
“Aún no, vamos cuerpo respóndeme un poco más, no te eh tratado bien este día, pero lo que no me destroza me fortalecerá.” Cuando el recorrido que habría parecido una eternidad concluyó Beltrán tendría muchas ganas de dejarse caer y tomar todo el aire posible, sin embargo se rehusaría a dejarse llevar por pensamientos tan inútiles, la derrota no era una idea que se podría dar el lujo de concebir, abrazando el escudo, Beltrán utilizó ambos brazos agotados para alzarlo a la altura de su cara, con su boca apretar la correa que rodearía su antebrazo, el dolor le haría reaccionar cuando haría los últimos ajustes para aferrar completamente el escudo a su brazo.
“Vamos tú puedes” Beltrán se alentó, recargando su antebrazo debajo del escudo y dejándolo colgar en su hombro, avanzó hacia quienes serían sus rivales, a este punto algunos espectadores notaría como la diferencia que en un inicio habría sido de un poco más que la mitad del recorrido ahora se habría acortado a poco menos de una cuarta parte.
Beltrán continuó gastando todas las fuerzas que habría ahorrado para correr con todo hacia delante, los otros niños los cuales una gran parte ya se habrían rendido o apenas avanzado observaron algo descolocados como el chico se acercaba a ellos, sintiéndose motivamos a no dejarse vencer por el “perdedor” que la mayoría solía molestar o del cuales burlarse.
— ¿Cómo Beltrán se volvió tan rápido?
— Preguntaría una niña con desconcierto, frunciendo sus cejas levemente.
Bajo la perspectiva de los demás niños, por alguna extraña razón la distancia que los niños habrían tomado ahora ya parecía no ser relevante, sin poderlo entender pues aún habían niños que seguían avanzando sin detenerse ¿cómo era que Beltrán los habría alcanzado casi al final?
— Beltrán no es el rápido, probablemente solo siga siendo igual de rápido que al inicio.
— Un joven de cabello oscuro y ojos violeta le contestaría a la niña.
Ganándose la atención de los presentes, los demás chicos observarían al joven quien antes habría tomado el primer lugar de la prueba en plancha, a pesar de la exigencia que le debió exigir tal ejercicio ahora se encontraba tranquilamente observando con los brazos cruzados la situación.
Tras una pausa algo dramática del chico continuó hablando.
— Miren bien, los demás son quienes se han vuelto mucho más lentos.
Los niños devolverían su mirada a la competencia donde, tras compararlos con el inicio de la competencia no tardaron en comprender a lo que el niño se refirió, notándose mucho más lentos lo suficiente como para permitir que Beltrán dificultosamente y respirando con agitación poco a poco se viera más cercano a estos.
Beltrán los habría casi alcanzado, yendo en sentido opuesto a ellos con una simple mirada era difícil saber si llegaría antes que los demás, sin embargo finalmente la mayoría de chicos lograron cruzarla a la vez, junto con Beltrán quien tras cruzar la zona meta cayó al suelo totalmente agotado.
Los profesores pusieron fin a la prueba y se acercaron a ayudar a los estudiantes quienes no habrían podido terminar la prueba debido a la gran exigencia física que requería.
Axcel fue con Beltrán, ayudándolo a pararse, Axcel parecía sentirse un poco culpable por no haber detenido a Beltrán quien ahora parecía algo aturdido con posibles ganas de vomitar.
— …déjame un momento.
— Le pediría Beltrán al profesor, su voz apenas audible como un susurro.
Sin decir una palabra el profesor dejó al joven, renunciando a intentar pararlo, Beltrán casi vomitaría dando un par de arcadas sin embargo estas se detuvieron finalmente, levantándose y agradeciendo a Axcel quien tras un par de segundos en silencio, habló.
— Quizá sea buena idea que descanses las siguientes pruebas, en esta competencia quedaste en cuarto lugar.
— Aconsejó el profesor mientras suspiró con pesadez, cargando con parte de la culpa del estado del chico.
“Por un momento olvidé que Beltrán estaba compitiendo solo contra 2 niños de su misma edad.” El profesor observó a Beltrán quien nunca habría destacado particularmente en algo, habiendo superado en ingenio como experiencia a tantos niños como les fue posible, inclusive algunos profesores se encontraban sorprendidos con su desempeño, con lo visto en estas pruebas creía que las calificaciones del joven lograrían sobresalir lo suficiente como para evitar algún tipo de penalización, siempre que estuviese demostrando un desempeño similar claro estaba.
Beltrán asintió con la cabeza y tras unos minutos recuperando el aire se recompondría, parándose y diciéndole algo al profesor.
— Descansaré esta prueba, pero déjeme participar en las siguientes.
— Pidió Beltrán entre leves jadeos pausados.
Las comisuras de los labios del profesor se curvaron hacia abajo demostrando un claro disgusto ante la petición del joven, sin embargo ¿realmente podría detenerlo a este punto?
Ya habría subestimado al joven lo suficiente como para poder volverlo a hacer; Beltrán habría recuperado algo de color, razón por la cual tras meditarlo un poco, decidió dejar que el joven continuase compitiendo.
Cuarta prueba: Combate por equipos.
Cada equipo debía escoger un participante, de entre los participantes se desarrollarán 5 equipos de 4 participantes, estos tendrían una base establecida en la cual dejarían una banderilla, un equipo podría ganar si era capaz de llevar la banderilla de la base enemiga a tu propia base, ahora a todos se les serían otorgados pequeños palos que simularían sagas con tintes de distintos colores, cuando un miembro de un equipo llegaba a golpear el pecho de alguno de los integrantes de otro equipo este tendría que volver a su base.
Se habrían prohibido los golpes fuertes a algunas zonas en el cuerpo, sin embargo en general los ataques fuertes serían sancionados con su expulsión de la prueba.
Beltrán observó a lo lejos como la prueba estaría siendo llevada acabo, los equipos no destacarían mucho en general, con la excepción de uno en particular el cual Beltrán creería que lograría sobresalir.
En este equipo un joven de cabello azul marino con lentes se quedaría en su base y ordenando a los otros integrantes de su equipo que clases de estrategias utilizar, cosas como sacrificar a sus compañeros para garantizar que uno se pudiese escabullir para tomar la banderilla o dividir sus equipos para defender e formar contraofensivas hacia otros equipos.
“Parece tener talento planeando estrategias.
Nunca me había fijado en particular en mis demás compañeros de otras aulas, casi todo el tiempo buscaba distanciarme de los demás.” Suspirando con resolución, Beltrán se dedicó a solo observar la prueba terminar, con un sentimiento creciente dentro de él, sentimiento el cual no buscaría explorar ni profundizar sabiendo que eso podría interrumpir su concentración actual.
Antes de darse cuenta la prueba habría concluido dando como claro ganador por casi el doble de puntos al equipo de estudiantes que tendrían al joven de cabello azul marino consigo.
Beltrán habría descansado lo suficiente como para sentirse capaz de participar en la siguientes pruebas.
Mientras se levantaba, Beltrán pudo sentir cierta incomodidad encima suya, cuando se giró observó al joven de cabello oscuro y ojos violeta mirándole fijamente, Beltran no pudo evitar sentirse incómodo sin embargo, este mantuvo su mirada fija en el otro chico quien tras unos cuantos segundos de haberse encontrado mirándose ambos simplemente desviaría la mirada, un pequeño escalofrío recorrió internamente a Beltrán.
“Esos dos me causan escalofríos.” Quitan prueba: Duelos de esgrima.
La prueba consistiría en un sencillo entrenamiento con distintas armas de entrenamiento, una práctica bastante usual y a la que incluso Beltrán estaría acostumbrado a participar, se les sería asignado un rival en conjunto con un arma, la cual siempre sería alguna variante de alguna arma corta, un profesor supervisaría el combate observando quién alcanzaría a dar el primer golpe al otro, el objetivo sería ser el primero de 3 veces en conectar un golpe sólido.
Para suerte de Beltrán, Larson quien probablemente no hubiese dejado ir la oportunidad de demostrarle su superioridad, no participaría, si de alguna forma este pudiese participar convenciendo a algún profesor que sería buena idea emparejarlo con Beltrán, definitivamente no habría podido hacer nada al respecto, Larson era mucho más alto, fuerte y tenía extremidades más largas contra las cuales Beltrán no tendría oportunidad, en su cuerpo quedarían grabadas todas las veces que Larson lo habría logrado derrotar sin casi dificultad, una prueba clara de aquello no podría superar sólo con sus memorias como experiencia adulta, claro eso bajo el contexto de un duelo de esgrima.
Los profesores asignarían a los estudiantes quienes tendrían sus duelos en primera instancia, Beltrán sería llamado en conjunto con un compañero de clases quien casualmente también habría sido llamado aleatoriamente, ambos chicos se observaron incómodos.
Stuart, compañero al que anteriormente Beltrán habría logrado enfrentar, de rostro sencillo con ojos ámbar y cabello de color cenizo, ahora se encontraría mirando al joven igualmente algo acomplejado sobre su rival.
Stuart odiaba la debilidad, pero odiaba más a aquellos quienes no sabrían salir de sus problemas comportándose como mártires de situaciones que ellos mismos pidieron, durante su estancia en el mismo salón con Beltrán, Stuart siempre vio a Beltrán como un eslabón débil con un orgullo solo engendrado del renombre de su familia pero sin algún auténtico mérito por el cual respetarlo, mientras Beltrán no se metiera en su camino Stuart no haría algo más que molestarlo un poco, sin embargo ahora se encontraba dudoso.
Beltrán habría sembrado una semilla de duda en Stuart, cuando aquel mismo día, Stuart habría intentando intimidarle infructuosamente.
Razón por la cual Stuart de manera instintiva evitó realizar sus comentarios repletos de insultos como agresividad al Leonhard que consideraba estúpido, su instinto era bueno y siendo mejor leyendo el ambiente que otros, no sabría que esperar de Beltran, estando más acostumbrado a verlo a diario debido a que eran compañeros de clase, este notaría el repentino cambio de actitud como capacidades que presentó de la nada.
“No puedo evitar sentirme algo inquieto, ¿acaso soy el único que le ha prestado atención?
No, de hecho tiene sentido.
Todos lo tachan de perdedor y restan importancia, aunque hubiese sobresalido en toda su cada una de las pruebas dudo que realmente se dieran cuenta.” Pensó Stuart.
Precavido pero tampoco indispuesto a participar, tenía curiosidad sobre si realmente Beltrán representaría un reto que valiese la pena surcar, naturalmente los seres inteligentes tendían a actuar precavidos ante aquello que desconocían, razón por la cual aún sin quererlo Stuart prefirió no hacer caso a su naturaleza agresiva como a la costumbre por molestar a Beltrán que habría generado aquel último año.
— Pónganse en posiciones.
— Dijo un robusto profesor Calvo y con ojos color avellanada.
Ambos chicos se pondrían en postura de batalla, se le sería entregadas espadas cortas de madera con un filo acolchado, un arma muy usual, al ser niños que tendrían una práctica con la espada muy básica, las posturas se limitarían a sostener el arma con ambas manos apuntando su filo el uno al otro, sus pies extendidos uno hacia adelante y el otro hacia atrás quedando levemente demostrando un costado, los dos chicos solo se mirarían fijamente el uno al otro.
La distancia optada habría sido de dos metros y medio, una distancia que les permitiría prepararse adecuadamente para el inicio.
— ¡Comiencen!
Beltrán observaría a Stuart unos breves instantes antes de comenzar y dejándolo empezar con el primer movimiento, el cual lógicamente Stuart no dejó pasar.
Avanzando levemente hacia Beltrán Stuart empezaría a medir la distancia lanzando un par de tajos contra Beltrán quien se limitaría a retroceder, siendo llevado hacia atrás Stuart simplemente no se dejaría llevar por la frustración de no poderle golpear, en cambio poco a poco sus pasos se volvieron mas largos y finalmente zancadas cortas.
— “¡Te tengo!” — Pensaría Stuart tras creer predecir que haría Beltrán a continuación.
Beltrán, quien se habría limitado a retroceder y poco a poco flanquear su posición anterior observaría de manera centrada del “filo” de la espada de Stuart, su estrategia de retroceder habría sido alguna jugarreta barata para ocultar su verdadera intension.
Stuart quien poco a poco habría mostrado indicios de adaptarse a la distancia que Beltrán podría hacer al retroceder creía tener un método para acortar la distancia entre ambos.
Dando una zancada Stuart espero que como reacción, Beltrán se alejase de él, así poder alcanzar su pecho con la punta de su arma, pero por el caso contrario Beltrán se acerco a Stuart girando su cuerpo a un costado y evadiendo el ataque de este, su mano sostendría el “filo” de su hoja por la mitad golpeando sorpresivamente el pecho de Stuart quien sorprendido e incapaz de retroceder se tropezaría sobre sus propios pies cayendo al suelo.
— Punto para Beltrán.
— Exclamaría el profesor carente de cabello.
Stuart miraría sus pies algo extrañado, lentamente empezando a comprender lo que habría sucedido, su mirada se dirigirá a Beltrán quien únicamente se volvería a poner en su postura.
— “Me sorprende haber salido en una pieza” Beltrán algo exhausto miraría la conclusión del duelo, a pesar de que el joven habría aprovechado su astucia para intentar engañar a su contrario, nisiquiera un niño era sencillo de engañar, sumándole el cansancio que Beltrán sentiría, haría que inclusive cuando Stuart habría caído en sus engaños los movimientos de Beltrán sería lentos.
La prueba resultó exhaustiva pero finalmente abría concluido dándole la victoria con un resultado para naga orgulloso de 2-3 a favor de Beltrán.
Stuart quien se habría quedado callado durante todo el tiempo simplemente bufaría tras sentir como habría perdido, no era alguien demasiado destacado en la esgrima pero quería creer que sus resultados decían que era mejor que la media de los niños comunes de la clase.
Jamás creyó que Beltrán sería capaz de vencerle.
Stuart volvería a su correspondiente equipo el cual estaría conformado por el usual grupo de amigos que le acompañaría.
Estos habría observado el desarrollo de su combate y varios de los mismos poseían algunos sentimientos encontrados al respecto.
— ¿Enserio te ganó Beltrán?
— Preguntó uno de los niños desconcertado.
— Jajaja ¡Déjenme con el 3 minutos!
Lo haré pedazos.
— Tranquilo amigo, vi como se movía, alguna trampa debió de hacer.
Sus amigos parecieron quererle consolar con unas cuantas palabras, sin embargo Stuart solo asentiría distraídamente mirando de reojo al joven Beltrán, quien se habría agachado en búsqueda de recuperar fuerzas.
— “Supongo que estuvo bien.” — Concluyó Stuart, habiendo admitido que Beltrán tenía algo de mérito.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES PostDeluvianMT Lamento la tardanza por la actualización.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com