El Trono de las Bestias - Capítulo 7
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Capítulo 7: capítulo 6: Un largo día.
Capítulo 6: Un largo día.
Sexta prueba: Práctica de Reflejos.
A los jóvenes se les arrojarían variedad de objetos distintos y estos tendrían que atrapar los mismos intentando evitar que la mayor cantidad posible tocara el suelo, estos irían en 3 tandas de 5 objetos basándose su puntuación en la cantidad de objetos que lograrían atrapar adecuadamente.
En contraste con lo que algunos habrían pensando tras ver el desempeño destacable de Beltrán en otras pruebas, en esta Beltrán tendría un promedio de objetos atrapados algo menor a la media. Demostrando torpeza que haría al joven maldecir en silencio.
“El cansancio ya entorpeció mi velocidad de reacción.”
Beltrán se quejó en sus adentros; sin embargo tampoco sería demasiado duro consigo mismo llegados a este punto, desconocía la razón, pero en comparación con los humanos de su edad que tenía como referencia del otro mundo, los jóvenes de este mundo eran mucho más resistentes como capaces físicamente, quizá fuese alguna mejora o consecuencia de las existencias fantásticas en este mundo.
Teniendo conocimiento de distintos libros de ficción como fantasía provenientes de sus memorias alternas, agregando su propio conocimiento sobre este mundo, Beltrán sabia que la justificación precisa a la mayoría de sucesos y habilidades “sobrehumanas” era el propio prana, un recurso energético que suplía lo que en el otro mundo la gente llamaría de distintas formas “Ki” “Mana” “Energía vital” entre más términos populares.
“Aunque debe haber algún tipo de lógica tras de ello.”
Mientras Beltrán indagaba en sus pensamientos como una manera para ignorar su creciente cansancio, los profesores hablarían, haciendo que instintivamente tanto Beltrán como los demás estudiantes presentes observasen en su dirección, en esta ocasión el profesor sería un humano más alto de la media con una barba de candado y cabello oscuro azabache, sus ojos serían color marrón oscuro.
— Jóvenes, como última actividad se llevará acabo una competencia de llaves en batalla simulada, poniendo en práctica algunos principios vistos en clases pasadas. — explicaría con sencillez el docente. —Todos ustedes se enfrentarán a un compañero, aquel quien sea derribado y sometido 3 veces, perderá.
Un mal presentimiento llenaría en corazón de Beltrán, casi de manera instintiva, este observó a sus alrededores, topándose con las miradas de algunos de sus compañeros, todos estarían viendo en su dirección con ojos depredadores como buitres esperando la desgracia de su presa para abalanzarse sobre ella. Un poco confundido Beltrán repentinamente se toparía con una cara conocida, un joven de una altura mayor a la de la mayoría de jóvenes y un cuerpo mucho más desarrollado observaba a Beltrán, era Larson uno de los principales bravucones que habrían estado acosándolo aquel último año.
Un atisbo de incertidumbre golpeó a Beltrán cuando observó a Larson curvar la comisura de sus labios hacia arriba en una sonrisa sutil, sus labios se moverían pronunciando una palabra al aire que, aunque Beltrán no la escuchó, captó por completo su significado.
Te voy a matar.
“Es la última prueba ¿porque dice aquello? A menos que esté seguro de que me tocara con el, no tiene sentido su repentino cambio de actitud.”
Beltrán pensaría con cierto desconcierto, sin embargo no se dejó intimidar por Larson en cambio, mantendría su mirada fija en el mismo. Meses de constante acoso habrían hecho que Beltrán se llenase de algo más que simple resentimiento hacia Larson, esperaba que Larson comprendiera parte de lo que Beltrán buscaba transmitir.
“Si verdaderamente todo esto se trata de esa última prueba y por alguna razón llega a tocarme con el, quizá haya más involucrados aquí.”
Beltrán era alguien naturalmente paranoico junto con las memorias alternas, esa paranoia lo convirtieron en un conspirador en potencia. Cosa que lo llevó sencillamente a creer que de darse las circunstancias convenientes para Larson, demostraría que aquella competencia estaría algo influenciada conveniencia del alto joven.
Tras unos breves instantes de organización por parte de los docentes estos finalmente llamaron a quienes fuesen a participar, mencionando unos cuantos nombres para la primera ronda de combates, para fortuna de Beltrán, este no sería ninguno de los seleccionados iniciales, dándose el tiempo de descansar y tomar un segundo aire tras terminar de sudar.
Tras unos cuantos minutos de organización y participación en combate los cuales Beltran sintió como una eternidad la primera ronda finalizó.
— Larson diríjase al campo, Beltrán acompáñelo, ustedes competirán hoy.
Lejos de sorprenderse Beltrán reafirmaría su teoría anterior, finalmente reconocido que de alguna forma Larson sabría con quien lo emparejarían desde el inicio; Beltrán desconocía la forma en la que pudo hacerlo, pero evitó sorprenderse. Habiendo asumido aquella posibilidad este habría pensado en múltiples alternativas, viendo los combates anteriores y teniendo una idea general de lo permisible que sería la institución ante actos de violencia, habría llegado a una algo desamparada conclusión.
A menos que sufriera una herida considerable, como un hueso roto o una contusión importante este no tendría más opción que rendirse. Aunque desconocía el medio por el cual se calificaban la asignatura mediante la competencia Beltrán estaba seguro que inclusive si pasaba de participar en esta prueba posiblemente tendría una calificación regular en la asignatura compensando su inactividad en la clase.
Aunque Beltrán pudo negarse a continuar participando en las actividades, este se descubrió a sí mismo dispuesto a participar, aún asumiendo la posibilidad de llegarse a lesionar, quizá como parte de su personalidad explosiva y de carácter fuerte o consecuencia de la gran cantidad de ira acumulada por un año de abusos Beltrán encontró múltiples excusas para participar.
Dejando la cautela de lado aunque fuese por un momento Beltrán dejó que sus verdaderos sentimientos salieran a flote. Quería venganza por todo lo que el joven ex-amigo le habría hecho pasar.
Y hoy estaba dispuesto a obtenerla sea cual fuese el riesgo que tuviera que correr.
“A la mierda con lo demás”
Ignorando las consecuencias de sus acciones Beltrán creyó una cosa en particular, si lograba salir victorioso creía que este podría dejar un mensaje claro a todos los demás estudiantes observando.
Nadie podría volverlo a molestar sin sufrir repercusiones.
Sin embargo todo aquello le resultó raro a Beltrán, Larson creía que las cosas continuarían como antes ¿porque estaba tan seguro que Beltrán aceptaría el participar? Entonces una idea iluminó la cabeza de Beltrán.
“Posiblemente Larson piensa que es mi orgullo lo que me impide retirarme.”
Sonriendo en sus adentros, no por felicidad o emoción, sino por nerviosismo, la situación a pesar de todo resultaría tan desfavorecedora que incluso con sus conocimientos como experiencia que superarían con creces a las de cualquier otro niño presente, Beltrán desconocía cómo podría derrotar a Larson en un combate de técnica como aquel.
“Si estuviéramos en la adolescencia creo que por lo menos tendría alguna posibilidad, pero nisiquiera soy capaz de ser considerado un pre-adolescente.”
Estaba claro que Beltrán carecía de la fuerza, reflejos y resistencia de alguien desarrollado físicamente, en cambio Larson habría sido uno de aquellos bendecidos con un físico bastante adelantado a su edad, además de una confianza natural en sus capacidades físicas derivadas de esto, Beltrán calculaba que enfrentarse directamente a Larson sería como a luchar a un pequeño perro contra un lobo.
Solo habría un aspecto en el cual Beltrán creía poder verse superior al alto joven. Su intelecto e ingenio, no era que subestimase a Larson, sin embargo el sujeto confiaba más en su poder bruto que en sus cualidades estratégicas, aunque en el pasado Beltrán nunca llegó a poderse enfrentar completamente solo a Larson, las veces en las que el mismo lo golpeó e humilló habrían dejado una profunda marca dentro de Beltrán.
Si aprovechaba aquella ventaja podría conseguir la victoria.
— Prepárense.
La lucha se basaría en técnicas de batalla aprendidas durante clases anteriores, estas tendrían como principio sencillo, derribar el opuesto y luego someterle, aún cuando Beltrán era incapaz de participar en muchas actividades debido al rechazo de los demás y al estar lesionado la mayor parte de las veces, conocía su teoría, de vez en cuando tuvo la oportunidad de practicar en solitario.
Algo triste, pero la perseverancia de Beltrán le habría dado por lo menos una ventana de oportunidad actualmente.
— ¡Ahora!
Larson no espero nisiquiera un segundo tras la voz del docente, saliendo disparado contra Beltrán quien sintió como su cuerpo lo incitó a retroceder, el nerviosismo de Beltrán le harían dudar un segundo si avanzar o tomar distancia, este pequeño momento de duda haría que Larson se adelantara a Beltrán, acortando la distancia entre ambos y tomándolo por la cintura, al mismo tiempo; su fuerte hombro chocaría con el abdomen apenas trabajado de Beltrán aunque no sacándole el aire aquello traería consigo un dolor profundo a Beltran quien apenas habría logrado poner algo de fuerza en el mismo.
Sonriendo ampliamente, Larson giró su cuerpo con violencia hacia atrás, alzando a Beltrán por los aires, Beltrán sabiendo que no podría escapar no desperdició esfuerzos en intentar interrumpir a Larson por otro lado centró todo su cuerpo en la parte más importante de todo derribo.
Su caída.
Aunque sus memorias alternas no le traerían ninguna ayuda en cuanto a combate práctico se referencia, el propio Beltran habría recibido lecciones, tanto en clases como parte de la experiencia de haber recibido múltiples palizas, una mala caída podría dejarte fuera de combate con facilidad, razón por la cual se centró en aterrizar sin golpearse directamente la espalda.
Aún con ello el impacto fue doloroso, aún habiendo logrado dispersar gran parte del daño Beltrán no pudo evitar sentir como su cuerpo se sacudía, inclusive sus huesos parecían dolerle, su cabeza se sacudió trayéndole mareo y dolor, al cual no estaría del todo desacostumbrado.
“¡Mierda! ¡La diferencia entre ambos es muy grande!”
Casi entrando en pánico Beltrán tuvo una pequeña fracción de tiempo para pensar que hacer, si Larson lograba someterlo y en el proceso lo lesionaría aquello habría terminado para el.
Larson quien no se habría detenido en su movimiento rápidamente crearía algo de distancia entre el y Beltrán, esto con el fin de rodearle, sostener sus brazos finalmente restringiéndolo en un movimiento veloz donde presionaría su rodilla contra el pecho del mismo.
Una vez rodeado Beltran, Larson cargó con un gran impulso indispuesto a dejar que el “pequeño” Beltrán se el escapase de las manos, sin embargo en mitad de sus acciones, justo cuando las manos de Larson buscarían aferrarse a las muñecas de Beltrán este se toparía con la imagen del mismo Beltrán extendiendo sus piernas contra su rostro.
— ¡Argh-
Un golpe veloz impactaría contra el rostro de Larson quien habiendo tomado bastante impulso se vio incapaz de frenar, la pierna de Beltrán se habrían extendido completamente, bajando una de sus rodillas y utilizando su otro pie como base para pisar en el pecho de Larson, redirigiendo todo su impulso para arrojarlo hacia atrás suya, eludiendo de una manera instintiva al gran joven.
Para sorpresa tanto de los jóvenes, los docentes, Larson y el propio Beltrán la imagen de Larson saliendo disparado hacia atrás hizo eco en los alrededores, cayendo contra el suelo secamente de espaldas, el poderosos sonido de todo el impulso como peso de Larson cayendo sobre su espalda atrajo la atención de los jóvenes quienes lo observarían.
Sin embargo el más desconcertado de todos los presentes sería el propio Beltrán ¿qué mierda habría sucedido? Quizá un golpe de suerte lo habría hecho reaccionar en aquella fracción de segundo, ¿o replicó de alguna manera algo que habría visto antes?
¡No lo sabía pero habría logrado salvarse!
Beltrán se apresuraría para ponerse de pie, dispuesto a no dejar pasar la oportunidad de someter a Larson quien aún parecía aturdido, parecía faltarle el aire, sin embargo justo antes de que Beltrán pudiese avanzar, una gran mano se puso sobre su hombro frenándolo al instante.
— ¡Punto para Larson! — exclamó el docente encargado de la prueba quien detuvo a Beltrán. —Beltran, golpeaste a tu rival, cosa que está prohibido, como dijimos solo técnicas de derribo y sometimiento son permisibles.
“Dejarme pelear contra este gorila con mente de niño debería ser un crimen.”
Satirizando un poco y a su vez molesto por el comentario del docente, Beltrán observaría a Larson quien lentamente se levantaría, en su nariz se habría manifestado un pequeño hilo carmesí de sangre, sin embargo Larson rápidamente se apresuraría a limpiar su rostro como tierra alrededor del cuerpo, observando con el ceño fruncido a Beltrán. Los susurros de los demás niños no tardaría en hacerse notar.
“Definitivamente alguien está apoyando a este idiota.”
Beltrán miró al docente encargado, tenía aspecto relativamente joven con ojos carmesí, su cabello era de un azul oscuro y poseía un rostro atractivo. Considerando el propio prestigio de la academia a Beltrán le resultaba extraño ver que alguien ayudase a alguien como Larson; hasta donde sabía el chico provenía de una familia plebeya.
Apretando sus dientes con frustración Beltrán conocía sobre límites, lo que habría hecho ciertamente estaba prohibido, pero considerando el impulso como fuerza con la que Larson habría cargado contra el, posiblemente de haberle permitido aquel sometimiento Larson le hubiese roto algún hueso o lesionado.
Aunque aquello no importaría ante ojos del docente, discutir con uno solo arruinaría más su ya de por sí mala reputación entre los docentes, quizá podría desencadenar a una sanción o resultados peores.
Beltrán lentamente recuperaría su aliento intentando hacer que su mente no sucumbiese al dolor en su cuerpo.
Ambos jóvenes se pondrían en posición para reanudar su enfrentamiento, en esta ocasiones Beltrán no dudó en reaccionar siendo guiado por el impulso para iniciar, este esperaría al actuar de su opuesto.
Larson quien ya no pretendía ser tomado con la guardia baja nuevamente cargaría contra Beltrán, como un toro enfurecido, en vez de extender sus cuerpos hacia delante Larson nuevamente extendió sus brazos dispuesto a agarrar a Beltrán.
Beltrán quien se anticipó a aquel movimiento rápidamente intentó evadir tirandose hacia su costado en un movimiento rápido que esperaba atajar al gran Larson en mitad de su embestida. Sin embargo y apenas dejando tiempo a dudar, Larson frenaría de golpe deslizándose unos momentos debido al impulso tomado.
“¡¿Se anticipó a mi?!”
Beltrán observaría impotente como su propio impulso lo llevaría hacia un costado de Larson quien esperándolo, rápidamente embestiría nuevamente contra Beltrán, la embestida aunque no lograría agarrara a Beltrán si pudo conectar un golpe directo contra el mismo, el hombro de Larson en esta ocasión logró traspasar sencillamente la defensa de Beltrán golpeando su plexo solar y sacándole el aire.
Beltrán rodaría violentamente hacia atrás sin aliento alguno y jadeando por aire.
Los gritos entusiasmados de los niños presentes no tardó en hacerse sonar, algunos riéndose mientras se sacudían el dolor que Beltrán debió sentir mientras otros se burlarían del patético intento de Beltrán para eludir a Larson.
En el suelo y sin aliento Beltrán escuchó con el rostro ensombrecido los gritos de los niños.
— ¡Acaba con el Larson!
— ¡Devuélvelo a la cama de su hogar!
— ¡Hazlo probar la tierra!
— ¡Termina con su sufrimiento aún está retorciéndose!
El profesor Axcel quien se encontraba observando miró con recelo al docente encargado, el atractivo docente no diría palabra alguna, casi dispuesto a dejar que Larson continuase.
“Enserio que todos son tan despreciables.”
Axcel alzó la voz, llamando la atención de los demás niños.
— Punto para Larson, ya está fuera de combate, dejen que se recupere.
Los niños observaron desanimados suspirando con decepción al ver como Larson no pudo terminar sometiendo a Beltrán, técnicamente habiéndosele escapado ya 2 veces.
Axcel se acercó a donde Beltrán agachándose y revisando su estado.
Beltrán quien respiraría con dificultan se encontraba con los dientes apretados, su respiración sería superficial posiblemente no ajeno a perder el aire tras un golpe.
— ¿Puedes continuar? — Preguntó Axcel seriamente. — Puedes detenerte ahora, ya demostraste que eres capaz. No te continúes torturando así.
Aún cuando Axcel intentó persuadir a Beltrán de detenerse considerando que no valdría la pena arriesgarse solo para demostrar a otros algo Beltrán no pareció ceder, tras casi 1 minuto entero intentando encontrar aliento Beltrán finalmente habló por lo bajo.
— Tu… ¿te detendrías?
Aquella palabra habría tomado desprevenido al docente semi-elfo, quien observó a Beltrán, casi por un instante consideró decirle que lo haría.
Pero aquellas palabras se quedaron en su garganta incapaces de salir por sí solas, sería una descarada mentira, la mente de Axcel cruzaría por momentos difícil a lo largo de su vida.
Como la mayoría de semi-elfos su vida no habría sido algo que podría llamar decente, durante mucho tiempo vivió despreciando a aquellos que tenían un hogar donde dormir, una familia la cual atender sus necesidades o comida caliente con la cual alimentarse.
Sin embargo aquí se encontraba, trabajando para aquella gente que juró destruir en el pasado, ahora podía darse cada uno de aquellos lujos.
Sin embargo su vida que podría considerarse ahora más que decente no se obtuvo por sí sola. Axcel no dejó de luchar para conseguirla, inclusive si aquello le costó tanto dolor y heridas.
Axcel miró los ojos anaranjados de Beltrán, salvajes, rebeldes y sobre todo indispuesto a conformarse con su situación actual.
Suspirando, nuevamente Axcel tuvo que resignarse a observar como Beltrán se levantaría, buscando más contra lo que luchar.
Beltrán tosió mientras miro a Larson, poniéndose nuevamente en posición, Larson haría lo mismo, ahora una sonrisa engreída creciendo en su rostro.
Larson solo necesitaba 1 punto para ganar la competencia, la confianza de la que rebosaba sería algo que Beltrán no podría darse el lujo de sentir.
Sin embargo el propósito de Beltrán nunca fue ganar la competencia.
Su propósito era derrotar a Larson de una manera que el no pudiese volverse a levantarse en el corto tiempo.
Aquella sensación de impotencia que lo inundó trajo consigo un amargo recuerdo de sus memorias alternas, en aquel recuerdo el dueño de las memorias habría sido sometido sin la oportunidad de realizar nada al respecto.
“Si lo golpeo me penalizarán.”
— ¡Empiecen!
Ambos jóvenes se lanzarían, ninguno dejando tiempo ni oportunidad al otro de apartarse, Larson alzaría su hombro como brazo, mientras Beltrán imitaría tal acción, ambos chocarían con toda la fuerza que su cuerpo podría proporcionar.
Claramente la balanza apoyo a Larson, haciendo que Beltrán fuese empujado hacia atrás con fuerza tambaleándose y casi cayendo al suelo.
Larson miraría alegremente cómo Beltrán casi perdía el equilibrio tras ser empujado por Larson, aún luchando por mantener el equilibrio, Larson no tardó en correr hacia Beltrán, en esta ocasión planeaba derribarlo y someterlo con el mismo movimiento, acortando su distancia Larson se agachó pasando el espacio entre su bicep y antebrazo sobre el cuello de Beltrán, lo haría caer sobre su rodilla. Aquella no sería la forma más sencilla ni simple de someterlo, pero sería la que más satisfacción le traería, una vez agarrado Beltrán sería totalmente incapaz de liberarse.
Sin embargo justo antes de que Larson pudiese cerrar su brazo alrededor del cuello de Beltrán algo sucedería.
Un repentino ardor inundaría la cara de Larson cuando este sentiría como su visión sería nublada por tierra, la irritación sería suficiente como para hacerlo titubear y por reflejo intentar usar su mano libre para tallar sus ojos, descuidando un momento el apretar culminando con la derrota de Beltrán.
Solo fue un breve instante, sin embargo Beltrán mientras se recuperaba de la falta de aire habría tomado una pequeña cantidad de tierra, resguardándola en la palma de su mano hasta el inicio de la competencia, esperaría la oportunidad de utilizarla cuando Larson estuviese tan cerca que prácticamente nadie podría notarla. Aunque Larson podría quejarse y posiblemente llevar a la descalificación de Beltrán, este no tendría la intención de darle aunque fuese ese tiempo a Larson.
Agarrando con ambos brazos el antebrazo y hombro de Larson en un movimiento ya pensado con anterioridad, Beltrán realizó una técnica básica de derribe.
Cargando a Larson con su propio impulso y la fuerza de su espalda, Beltrán arrojó hacia el costado a Larson.
“Descubrí ti debilidad maldito bastardo.”
Beltrán se jactó con gran euforia creciendo dentro suya, la respuesta siempre resultó tan sencilla que Beltrán cuestionó su auténtica inteligencia.
Alguien como Larson, más grande que cualquiera, más fuerte que los demás y siempre puesto a competir contra niños de edad se le daría fatal algo, sin prácticamente experiencia en ello pues ningún otro niño lograría realizar tal acción contra el.
Caer.
Lo notó cuando a Larson le tomó tanto tiempo recuperarse tras aquella caída. Su coordinación para realizar un aterrizaje decente sería pésima en comparación con inclusive la media de jóvenes.
Larson sintió algo aturdido como su centro de gravedad sería alterado ahora encontrando cayendo cuando solo se habría impulsado contra Beltrán
“¡No me dejaré derribar tan fácil!”
Aún con su nula experiencia cayendo Larson supo que mientras no tocase el suelo aquel combate no cambiaría sus tornas, aún con la ventana de oportunidad de delatar que Beltrán habría hecho algo rara al cegarlo con tierra Larson se vio incapaz de realizar algo tan rastrero, con un claro orgullo el cual tendría que cuidar.
¡No podría permite que alguien mucho mas pequeño que el lo derribara!
Agitando su cuerpo con fuerza Larson aprovechó la longitud de sus piernas para interrumpir su caída, pisando con fuerza el suelo, un dolor recorrería sus piernas cuando la fuerza de su caída se transmitió a las mismas, se encontraba desequilibrado pero aún de pie.
Los niños gritaron con emoción viendo como Larson de alguna forma se habría forzado a permanecer de pie.
“¡Estás acabado Beltrán!”
Apunto de girarse para atraparlo, Larson quien habría logrado quitarse la tierra de sus ojos logrando ver algo borroso sintió que algo iba mal. La adrenalina le habría dificultado el sentir como su cuello habría sido envuelto entre los delgados brazos de Beltrán.
Beltrán observó con frialdad e irá reprimida la parte posterior de cabeza de Larson que ahora se encontraba envuelta entre sus brazos.
Tirando hacia atrás Beltrán hizo que Larson se tropezara incapaz de poder pisar adecuadamente el suelo e inclinado hacia Beltrán haciéndole incapaz el hacer palanca contra el mismo en un intento de quitárselo encima.
“Sabes, siempre fui un aficionado a los cuentos.”
Su otro brazo cerró por completo el candado alrededor del cuello de Larson, asfixiándolo con aún más fuerza, el propio peso de Larson aumentaría la presión alrededor de su cuello.
— …déjame…ir…cabron. — escupió Larson entre saliva. — …le…dire…
Sintiendo una particular sensación dentro suya, plantándose en su pecho Larson, luchó con desesperación sin tomarse siquiera la molestia de disimular, lanzando codazos contra Beltrán algunos golpeando apenas y otros fallando estrepitosamente.
Beltrán tiraba hacia atrás arrastrando al pesado Larson mientras se esforzaba en no sonreír apretando los dientes, toda su capacidad iría a evitar que Larson pudiese ponerse de pie por completo.
“Existía una vez un gran héroe… el cual se le encargó enfrentar a un león igual de grande que su fama, el león de Nemea, extremadamente fuerte y de piel impenetrable.”
Larson luchó como un animal en peligro; conociendo la sensación que pocas veces habría experimentado en su vida, impotencia y desesperación. Sus brazos agarraron el antebrazo de Beltrán de Beltrán tirando con tanta hacia afuera que el antebrazo de Beltrán sangraría.
Lo peor es que empezó a dar resultados, haciendo que Beltrán casi aflojara el agarraré.
¡Pero Beltrán se negó a ceder!
Tirando todo su cuerpo junto con el de Larson a un costado Beltrán impactó secamente contra el suelo, utilizando todo de sí para evitar que Larson siguiese emitiendo tanta fuerza como para separar el antebrazo de Beltrán.
Los jóvenes y docentes miraron impactados como ambos estudiantes uno tan grande, el otro tan pequeño luchaban por prevalecer, Axcel miró con desconcierto al docente encargado quien chasquearía la lengua, indispuesto a terminar el combate.
Parecía querer darle tiempo a Larson de liberarse de Beltrán aún cuando estaba claro que Larson habría sido sometido.
— ¡Vamos Larson!
— ¡Quítate de encima a aquella rata!
— ¡Destruye a Beltrán!
Las voces de los niños dando ánimos al gran Larson resonaron, Larson quien sentía como una de las piernas de Beltrán se aferrada a su brazo impidiendo ejercer toda la fuerza sintió como al falta de aire empezaría a afectar su capacidad de raciocinio.
“…no…” Pensó Larson su mente aletargada.
Beltrán torció todo su cuerpo extrayendo hasta la última gota de esfuerzo dentro suya para mantenerse.
“El héroe luchó y luchó sin lograr ningún resultado; hasta que se le ocurrió cómo matar a tal bestia.”
Las fuerzas de Larson serían drenadas conforme pasaban los segundos, ambos estudiantes bañados de arena y tierra rodarían.
“Los asfixió hasta la muerte. Si no podía cortarlo podría ahogarlo, a aquella forma tan particular de asfixiarlo la llamaron el Mataleon.”
Larson finalmente dejó de luchar.
Beltrán soltó el agarre sintiendo sus brazos piernas y cuerpo entumecido debido a la gran presión que le habría exigido.
— ¡Suficiente! — Gritó el docente encargado. — Beltrán obtienes un punto, Larson recupérate.
Beltrán fue incapaz de contestar dejándose de caer contra el suelo.
Sin embargo Larson fue incapaz de contestar o moverse.
— … ¿Larson? — Preguntaría uno de los jóvenes.
Beltrán giraría su cabeza hacia el gran trauma que habría sido Larson a lo largo de este último año, únicamente para darse cuenta que el propio Larson yacía en el suelo aún sin recomponerse.
— Apártense. — Uno de los docentes se acercarían para ver el estado de Larson quien aún seguiría sin responder.
El docente permaneció en silencio unos momentos para finalmente levantarse con algo de sorpresa como diversión en su rostro.
— Esta inconsciente, olvidó rendirse, pero definitivamente está fuera de combate, la victoria es para Beltrán.
Cerrando sus ojos, Beltrán finalmente se dio el tiempo de respirar aliviado, mientras dejaba que su sudor y leves raspones que sangrarían se mezclaran con el suelo.
— Así fue como el héroe ganó… — Dijo para si mismo.
Y la bestia perdió.
Por otro lado, los docentes tras llevarse a Larson directamente hacia el ala médica del instituto no pudieron evitar el discutir brevemente sobre la situación actual de los acontecimientos, las actitudes del docente encargado fueron impropias y pudieron comprometer la salud de alguno de los dos jóvenes, sin embargo sin mucho que hacer al respecto finalmente quedó como una advertencia e incidente debido a la falta de experiencia del docente, prometiéndose evitar que eso pasara denuevo durante las clases.
— No solemos cuestionar demasiado los criterios de otros docentes. — dijo una de las profesoras encargadas mientras mirarían al docente encargado de la prueba. — Pero debiste haber terminado la prueba en el momento que Beltrán logró someter a Larson, me pregunto ¿por que no te detuviste? Casi parecería que le dieras la oportunidad a Larson de levantarse y darle el punto.
— ¿Me estás acusando de ir en contra de la arbitrariedad de la institución y darle cierta ventaja a Larson? — La expresión del docente joven se volvería sombría mientras preguntaba a la profesora.
— Si te queda el saco. — Contestó Axcel por la profesora.
A regañadientes el docente encargado declaró a Beltrán como el ganador de la propia prueba tras dejar fuera de combate a Larson.
Un magullado y cansado Beltrán culminaría su día en el instituto, su rostro lleno de raspones, el paso de Beltrán era algo leve mientras vería los rostros de muchos niños observándole, algunos murmurarían cosas mientras que otros sólo se mantendrían expectantes de Beltrán.
Esperándolo a fuera de la gran puerta principal del instituto varios carruajes yacían estacionados, algunos sirvientes como padres se encontraba a la espera de que sus jóvenes amos, señores, hijos, sobrinos, primos y otras variables, saliesen del instituto para recogerles. Al igual que varios de los individuos ahí, Beltrán podría observar a Sir Aliss, el caballero a mediados de sus 30 y con una expresión fría saludaría elegantemente a Beltrán quien casi no podría controlar el disgusto en su rostro.
“Es cierto… las 4 horas de prácticas.”
Casi maldiciendo para sus adentros Beltrán se tragaría sus quejas, mientras el caballero abrió la puerta a Beltrán permitiéndole subirse y subiéndose tras de su joven señor. Beltrán pensó si podría negociar con Sir Aliss para intentar posponer el entrenamiento aquel día, sin embargo solo fue necesaria una mirada fría del caballero para comprender que aquel no podría ser el caso.
“A pesar de llamarme joven señor, solo sirve a mi padre, dudo que haga de la vista gorda solo por mi.”
Sir Aliss era un caso aparte del profesor Axcel quien Beltrán creyó poder engañar con una buena actuación, Sir Aliss era alguien quien pertenecía a la alta sociedad, mucho más difícil de leer y demasiado recto como severo a las órdenes de su padre según parecería, la única forma en la que creía poderlo engañar sería utilizando el nombre de su padre o encontrando alguna forma con amenazar su orgullo, medios los cuales no creía poder disponer.
Cosa que se resumió en tener que nuevamente aguantar impotente el dolor mientras veía como Sir Aliss lo llevaría al bosque apartado de la ciudad cercana al instituto Valsington, dispuesto completamente a entrenar.
Sin mucho que decir al respecto Beltrán prefirió guardar todas sus energías y relejarse los pocos minutos que habría proporcionado el transporte. Una vez llegados a la zona la cual sería un campo de entrenamiento utilizado por algunos aventureros en el pasado.
Beltrán sufriría en silencio mientras durante otras 4 horas llevó su cuerpo al límite, cargando peso, utilizando distintas armas de entrenamiento y prácticamente técnicas con un experto maestro del combate, quien como Beltrán habría sospechado no tuvo piedad alguna, dejándolo en un peor estado pero sin sobreexigir lo suficiente como para dejarlo lesionado, algo que Beltrán odió en parte pues creyó que de haberse lesionado habría tenido una excusa para no continuar las próximas horas entrenando.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com