El Trono de las Bestias - Capítulo 8
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- Capítulo 8 - 8 Capitulo 7 Taumaturgo parte 1
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8: Capitulo 7: Taumaturgo parte 1.
8: Capitulo 7: Taumaturgo parte 1.
Capítulo 7: Taumaturgo parte 1 Tras un exhausto día de trabajo duro y directo, Beltrán llegaría casi moribundo a su hogar, apenas teniendo el apetito como para poder acabarse la comida y caer rendido a su cama, sintiéndose frágil como débil, muy similar al estado en el que se vio envuelto cuando fue víctima del déficit del Prana.
Tras un gran malestar invadiéndolo tras intentar descansar Beltrán finalmente podría dormir haciendo uso de la respiración militar extraída de sus memorias alternas.
A la mañana siguiente el procedimiento se repetiría con Beltrán despertando algo tarde y apresurándose a terminar su desayuno como prepararse para viajar al instituto tras cambiarse, esperándolo afuera de la vivienda Aliss le estaría esperando en un carruaje, los recuerdos de Beltrán sobre el tortuoso entrenamiento brindado por Sir Aliss le harían casi ponerse rígido, sintiendo como conforme el día avanzase sus moretones como sus dolores musculares no harían más que incrementar.
Finalmente nada interesante surgiría en el trayecto al instituto, su llegada en contraste con la vez anterior sería mucho más desapercibida, haciéndole sencillo el lidiar con la ansiedad social que claramente aún no habría podido superar.
“Esta sensación es horrible.
Siento que quiero vomitar.” Con su estómago ardiendo ante los susurros y pláticas de algunos estudiantes que al igual que el se encontrarían llegando al instituto Beltrán maldeciría por sus adentros, antes habría mantenido la cabeza baja aguantando el malestar ya usual en el último año, pero ahora se sentía ajeno al mismo, volviéndose algo aún más irritable de lo que ya de por sí era.
Tras superar el dolor estomacal inicial como la ansiedad engendrada del acoso sufrido durante 1 año de su vida, Beltrán llegaría a su salón correspondiente, sumido en sus pensamientos sobre los temas vistos en clases anteriores.
Según habría captado y analizado en sus clases de geografía, se conocían un total de 13 “continentes” declarados, un contraste bastante notable en comparación de los 7 continentes conocidos en el otro mundo del cual Beltrán poseía memorias, estos continentes se encontraban unidos unos a otros y aquello que los separa como continentes son las distintas facciones que gobernaban la gran extensión de tierra, en su mayoría adquiridas durante la gran guerra.
Los continentes existentes son, Recolta, Umbría, Replicantia, Trei-Gaeta, Lustarm, Elysium, Proscris, Stanca, Temath, Flaere, Ceata, Prustir, Interniz.
“Según tengo entendido actualmente nos encontramos en Recolta.
La ciudad más cercana y donde actualmente vivo debe ser Realta, la cual a su vez está cerca de la capital provincial del territorio, Saphir lo que significa que estamos en el norte de Recolta a una distancia media de la frontera con Umbría.” Para alguien que tendría todo un mundo distinto en sus memorias como Beltrán el memorizar fácilmente los nombres no le resultaría excepcionalmente difícil, era como aprender parte de los mapas de algunos territorios en videojuegos o memorizarte las tierras de una novela que le gustase mucho.
Reflexionando un poco al respecto Beltrán pudo notar ciertas semejanzas claramente notorias con el otro mundo, en su consciencia crítica realmente para Beltrán le resultaría una gran coincidencia todo lo que le rodearía, cosa que lo llevó a generar una leve conjetura sobre el origen de las memorias que poseía consigo.
“Tanto la jerarquía, rutas, distribución de territorio, reinos y lógica común se sigue compartiendo hasta cierto grado con este mundo, podría tratarse que estas memorias provienen de alguna clase de mundo alterno, una clase de copia paralélela de este.” Satisfecho con su leve avance mediante el conocimiento común, Beltrán se decidiría en centrar su total atención a las clases actuales en las cuales pretendería destacar lentamente a fin de no retrasarse ni descuidar sus calificaciones, un error podría significar arruinar su futuro ante los ojos de su padre.
Tras culminar las clases comunes el almuerzo seria la siguiente actividad a través de la cual Beltrán podría darse el lujo de disfrutar, aprendiendo de la vez anterior, Beltrán comería con cierta prisa para poder consumirla en unos cuantos minutos, una vez acabada rápidamente se apresuraría para viajar directamente al edificio donde se encontraría la estatua de aquel héroe llamado Fareth.
Llegando al lugar, Beltrán podría apreciar a la misma “Dama” de la vez anterior, su altura rondaría los 1.75 metros, teniendo casi 2 cabezas de diferencia con Beltrán.
En esta ocasión la chica poseería una trenza lateral, cuidadosamente trabajada, su cabello castaño caería delicadamente por su hombro.
Los ojos celeste de la chica se centrarían en Beltrán quien llegaría a la estatua donde el día anterior habría acordado en encontrarse con la dama; la dama le miró con una sutil sonrisa en su rostro mientras que con un tono divertido hablaría a Beltrán.
— Al parecer te interesó lo suficiente la historia.
— Diría con un tono burlesco la chica.
Ignorando lo dicho por la joven dama Beltrán preguntaría con curiosidad.
— ¿Cómo es que termina la historia?
Dudo que Fareth haya muerto.
La sonrisa del rostro de la chica poco a poco se suavizaría para convertirse en una fina línea en su rostro, apartando la mirada de Beltrán, la dama suspiraría con pesadez mientras observaba a Beltrán de reojo.
— Aveces hubiese sido mejor que así fuera.
“¿Aveces?” La leve sospecha del joven Beltrán lo llevaría a observar un poco a sus alrededores, parados frente a la gran estatua de Fareth la luz emergente del constante resplandor de los cielos harían que una sombra se proyectase cerniéndose sobre ambos jóvenes, el ambiente normalmente de tonos grises se llenaría de una profunda negrura.
Ante aquello la dama continuaría su relato.
Fareth poseía una amante llamada Aesterica una de las antiguas magas que aún dominaban las palabras de poder, palabras con las cuales podría ordenar a la naturaleza de las cosas actuar según su voluntad.
Fareth quien yacía aún de pie inmutable fue abordada por su amada quien desconsolada por el fallecimiento del amor más grande que alguna vez poseyó rompería en llanto, su prodigiosa mente intentando afrontar el cruel destino de Fareth.
Pero se negó a aceptarlo.
Convocando el nombre de Fareth como un trueno Aesterica gritaría el nombre de Fareth con fuerza inspirándolo a volver entre los muertos, una, dos, tres y cuatro veces.
Tras estar lista para enunciar su quinta súplica en una lengua tan antigua como la existencia misma, Fareth volvió a respirar, un milagro en sí mismo el cual fue festejado por todos con una absoluta ovación como aclamación debido a la naturaleza de las acciones de este.
Un héroe que habría logrado superar cualquier adversidad inclusive escapar de las garras de la muerte.
La dama interrumpiría su relato mientras haría una señal a Beltrán quien absolutamente concentrado se habría mantenido mirando a la dama en silencio.
— Aquí la historia varía, en una versión de la misma se narra como Fareth vivió hasta sus últimos días junto con su amada hasta fallecer abrazado a esta ante la puesta del sol.
“Con que a eso se refería con aveces, realmente no se sabe cómo concluyó la verdadera historia de Fareth ¿se habrán perdido los registros?” La estatua de Fareth junto con la forma en la cual se narrarían sus experiencias al pie de la misma delataban la naturaleza auténtica de su relato; pero como sucedería en muchos casos del otro mundo, se desconocería la verdadera conclusión de este relato.
— ¿Cuál es la otra versión?
Pregunto Beltrán en silencio mientras observaba con una notoria chispa de duda en su rostro.
— Fareth nunca murió.
Todos a su alrededor se extinguieron, y el finalmente enloqueció, dicen que aún hoy en día sigue ahí buscando a su amada como amigos perdidos… creo que la inmortalidad es un castigo que solo las deidades pueden darse el lujo de soportar.
— El rostro de la dama se oscurecería mientras observaba a Beltrán con cierto atisbo de pena deslizándose de sus rasgos faciales.
Beltrán se quedaría momentáneamente sin palabras, observando la figura oscura de Fareth, imponente y robusto ¿qué habría sido de la historia de aquel héroe?
Posiblemente sería una respuesta la cual Beltrán nunca tendría el lujo de conocer.
— Está vez fue más corto.
— Diría Beltrán rompiendo el silencio.
— No había mucho que contar, quizá puedas indagar más por tu cuenta si estás interesado en los detalles.
— La dama diría mientras dedicada una sonrisa leve y débil a Beltrán.
— Me llamo Samantha.
Arqueando una ceja Beltrán la miraría con cierta duda en el rostro.
— ¿Porque me dices tu nombre ahora?
La dama de habría comportado misteriosa hasta el momento, Beltrán creía que la chica no tendría planeado decirle su nombre a bien de jugar un poco más con su papel de dama misteriosa tras la estatua, al final de cuentas eran cosas que los jóvenes cerca del rango de edad harían sin pena alguna.
— Este es nuestro segundo encuentro, en esta ocasión te entregué mi historia y mi nombre ¿qué cosa me entregarás tú a cambio?
— La voz de la dama risueña se haría notable.
Beltrán se quedó pasmado unos momentos dándose cuenta que habría malinterpretado a la dama completamente, en el momento actual le era imposible seguir la línea de pensamientos de la chica quien parecería alguien activamente impredecible cosa que la volvería alguien curiosamente peligrosa, no le gustaba no sentirse capaz de seguirle el hilo de la conversación.
“La única forma que tengo para emparejar las cosas es seguirle el juego.” Su intención no era contentar a la chica con un notable desconcierto y darle más herramientas para molestarle, además de que pretendía entablar algún tipo de amistad con la joven dama.
— Tengo algo que quizá te entretenga un rato, ayer mismo… Beltrán contaría su experiencia el día de anterior, las acciones que habría tomado y la forma en la cual habría logrado batir sus dificultades en la competencia de la clase de acondicionamiento físico, dándose el lujo de ser extremadamente preciso con sus sensaciones como sentimientos e impreciso al revelar el truco que habría usado para pasar las pruebas, esto con el fin de entretener un poco la mente de la dama buscando una genuina explicación.
La chica que Beltrán pensaba que iba a aburrir tras escuchar un poco de su relato, se mantuvo impresionantemente callada mientras escuchaba con atención y entretenimiento cómo Beltrán explicaba todo su pequeña aventura, riendo en algunas partes, preocupándose en otras como casi saltando de emoción ante los últimos momentos de este cuando se enfrentó al gran Larson.
— Parece que tienes una vida entretenida.
— Diría la chica mientras reía un poco tras escuchar como Beltrán concluía su historia con un gran dolor físico.
Por razones que no creía que deberían de revelarse en el momento actual; Beltrán evitaría deliberadamente decirle el entrenamiento adicional que habría sufrido por Sir Aliss una vez terminadas las clases habituales.
Beltrán habría descubierto una cosa extremadamente valiosa tras despertarse entre dolor leve que escalaría conforme más esfuerzo le exigiría a su cuerpo.
Poseía una gran constitución, lo suficiente como para aun ignorando el dolor permitirse recuperarse a un grado acelerado.
Con su conocimiento sobre musculatura Beltrán sabía que el proceso en el que el músculo descansaba tras su desgaste sería de aproximadamente 1 o 2 días siendo 3 para los menos adaptados, sin embargo una vez despertado Beltrán tendría la extraña sensación que solo le tomaría este mismo día el descanso antes de sufrir una casi milagrosa recuperación.
Indagando más en su mente recordó como la mayoría de palizas que habría sufrido durante el año en general se habrían recuperado a un paso bastante acelerado conforme el tiempo pasó.
Tras conversar un poco, la hora de regresar a clases se habría vuelto una realidad que ambos jóvenes tendrían que tomar, retirándose Beltrán se prepararía pues al igual que el día anterior tendría que lidiar con una clase práctica.
“Fundamentos de la taumaturgia.” Reuniéndose en la parte trasera al instituto y cerca del bosque habría zonas de prácticas las cuales estarían dedicadas a la clase de acondicionamiento físico como fundamentos de la taumaturgia, sin embargo en esta ocasión estos no serían llevados a alterar sus prendas cosa que, significaría que no verían conocimiento práctico.
Apartados del edificio dedicado a cambiar sus prendas y del campo de acondicionamiento físico una extensa plataforma de piedra se encontraba suspendida varios pequeños bancos de piedra frente a mesas de madera yacían esparcidos alrededor de uno de los bordes de esta plataforma donde un pizarron expuesto a la intemperie yacía instalado, delante del pizarron una profesora de aspecto joven se encontraría dedicándole una sonrisa a los estudiantes.
Su cabello sería rubio u poseería un inusual par de ojos carmesí, ésta vestiría ropajes largos similares a túnicas pero adaptadas a una comodidad mayor, acortándose a modo de falda larga la parte inferior y separados por dos prendas extensas las cuales se combinarían alrededor de su cuerpo.
“Luce bastante joven.” Aunque Beltrán solo tendría como referencia directo a los aventureros, los cuales tendían a ser jóvenes pioneros en el mundo de la caza como exploración casi todos lucirían aspectos más desalineados o con características particulares como cicatrices o piel levemente bronceada además de un sentido de moda particular, ahora observando a la dama que vestiría ropa más adaptada como una combinación entre la simplicidad y el excentricismo que carecería de los rastros de una vida dura o marcada por la aventura, Beltrán no creería que simplemente se trataría de una aventurera común.
— Bien, bien.
— Diría con un tono entusiasmado la joven profesora.
— Se preguntarán qué sucedió con el profesor Morris, bueno debido a asuntos personales actualmente no se encuentra capaz de dar clases, razón por la cual, vengo en su remplazo.
La voz alegre de la profesora haría que algunos estudiantes embozaran sonrisas casi automáticas, Beltrán casi se encontraría sonriendo pues entre los leves movimientos de la joven profesora y sus expresiones fáciles alguien naturalmente bajaría su guardia dejándose llevar por su entusiasmo.
— Soy la profesora Katerina, un placer conocerlos a todos, provengo de la academia de Arcadia.
— Diría la profesora con un énfasis y cierto orgullo filtrándose por su voz.
— ¿Ustedes conocen que es Arcadia?
“Ese nombre me suena.” Beltrán creía conocer algo sobre aquella mención, pero naturalmente se vería incapaz de profundizar demasiado, descartando que debieron haber sido menciones sin tanta importancia para el en el pasado.
La misma reacción sería dada por sus compañeros que ya sea por miedo a equivocarse o simple desconocimiento se verían incapaces de responder adecuadamente.
— No hay problema, de hecho viene muy bien para explicar un tema bastante importante, Arcadia es la mejor academia de “Taumaturgos” que existe en todos los continentes y la única que puede categorizar a los nuevos Archimagos.
— Expondría la profesora con un atisbo de sonrisa en su rostro, sin embargo un sentimiento de entusiasmo rebosaría cuando Beltrán notaría sus labios temblar levemente.
— ¡Ese lugar es asombroso!
¡Con prácticas de todo tipo!
¡Laboratorios de estudio!
¡Competencias!
¡Personas increíbles!
La voz aguda pero encantadora de la profesora llenaría el lugar mientras la misma se movería conforme compartiría sus posibles experiencias en la academia, los demás jóvenes, sin saber cómo lidiar específicamente con el carácter de la profesora solo se mantendrían en silencio.
Tosiendo un poco la profesora se recuperaría.
— Más importante, ¿alguien sabe que es un taumaturgo?
Beltrán se sentiría en la capacidad de contestar cuando una joven de cabello oscuro y ojos grises rápidamente alzando su voz lo suficiente como para que todos la escuchasen.
— Se les dicen taumaturgos a aquellos quienes pueden manipular el Prana mediante conductos a lo largo del cuerpo.
— Diría la joven con bastante seguridad en su voz.
La profesora sonreiría de costado mientras asentiría con su cabeza, sus ojos dejando ver un extraño sentimiento que a Beltrán le causaría una sensación extraña, algo que le causaría cierto desagrado.
— Todo aquel poseedor de una senda es considerado un Taumaturgo.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES PostDeluvianMT El Capítulo 7 es más corto de lo habitual, pues intentaré mantener cierto ritmo; con tal de no dejar de publicar lo más pronto posible cortaré el material que originalmente pensaba adaptar en este capítulo.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com