Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

El Trono Del Dogma Eterno - Capítulo 10

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. El Trono Del Dogma Eterno
  4. Capítulo 10 - 10 Capítulo 3 - Parte III Tierra Sin Dogma
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

10: Capítulo 3 – Parte III Tierra Sin Dogma 10: Capítulo 3 – Parte III Tierra Sin Dogma La primera grieta apareció al anochecer.

No fue un grito.

No fue una pelea.

Fue un cambio en el aire.

Mientras meditaba, el Murmullo Infernal se tensó apenas, como una bestia que levanta la cabeza al percibir movimiento donde no debería haberlo.

Abrí los ojos de inmediato.

—No estamos solos —murmuré.

Lysenne se incorporó despacio, sin hacer ruido.

—¿Gente del pueblo?

—No exactamente —respondió Azael—.

Demasiado… coordinado.

Pasos.

Tres.

No ocultos.

Deliberados.

La puerta del granero se abrió sin violencia.

La luz de una antorcha se filtró primero, luego las siluetas.

Rauk, el encargado del aserradero, entró acompañado por dos hombres más.

Uno de ellos era Maelis.

Ella no sonreía ahora.

—Tranquilos —dijo Rauk, levantando una mano—.

Si quisiéramos problemas, no vendríamos así.

No me moví.

—Entonces habla —respondí.

Maelis dio un paso al frente.

La luz de la antorcha perfiló su rostro anguloso, sus ojos atentos, calculadores.

—Gravelin no es un refugio —dijo—.

Es un mercado.

—Ya lo sabíamos —contestó Lysenne.

Maelis arqueó una ceja.

—Entonces sabes que cuando algo… valioso llega, alguien intenta comprarlo.

O venderlo.

—¿Y nosotros qué somos?

—pregunté.

Ella me miró directamente.

—Una incógnita peligrosa.

Azael habló en mi mente, sereno.

—No ataques.

Aún.

—La iglesia ha preguntado por ti —continuó Maelis—.

No aquí.

En pueblos cercanos.

No dieron nombres, pero describieron… anomalías.

Rauk chasqueó la lengua.

—No nos conviene atraer inquisidores.

—Ni a nosotros —respondí.

Hubo un silencio breve, tenso.

—Por eso —dijo Maelis— queremos saber qué eres antes de decidir qué hacer contigo.

Lysenne dio un paso al frente.

—No es un objeto.

Maelis la observó un segundo más de lo necesario.

—Nunca dije que lo fuera.

Azael se permitió una risa baja.

—Cuidado, Eiren.

Esta mujer no subestima.

Eso la hace peligrosa… y útil.

Respiré hondo.

—No soy de la iglesia —dije—.

Y no trabajo para ella.

—Eso ya lo sabemos —respondió Maelis—.

Lo que no sabemos es si eres un problema… o una oportunidad.

Rauk cruzó los brazos.

—Gravelin se mantiene viva porque no elige bandos grandes.

Pero a veces… crea los suyos.

La propuesta llegó sin rodeos.

—Hay gente como tú —dijo Maelis—.

No demonios.

No santos.

Personas que quedaron entre dogmas.

Los ayudamos a desaparecer.

A cambio… trabajan con nosotros.

—¿Contrabandistas?

—preguntó Lysenne.

—Información —corrigió Maelis—.

Reliquias.

Pasos seguros.

Protección.

—¿Y el precio?

—pregunté.

Ella sonrió, por primera vez con algo parecido a diversión.

—Cuando Gravelin te necesite… no mirarás a otro lado.

Azael analizó en silencio.

—No es una secta —dijo al fin—.

Aún.

Pero es un núcleo.

Podría convertirse en algo más.

Miré a Lysenne.

Ella me sostuvo la mirada.

—Es mejor que huir a ciegas —dijo—.

Pero no confíes del todo.

Asentí.

—Nunca lo hago.

Me volví hacia Maelis.

—Acepto… con condiciones.

Ella ladeó la cabeza.

—Te escucho.

—Nadie toca a Lysenne.

Nadie la usa como moneda.

Y si la iglesia aparece aquí por mi culpa… nos iremos sin arrastrar a Gravelin con nosotros.

Rauk soltó una risa seca.

—Tienes agallas, chico.

Maelis lo pensó un segundo.

—Aceptado —dijo—.

Pero recuerda esto… Se acercó un paso más.

—Las promesas pesan más en la sombra que en la luz.

Cuando se fueron, el granero volvió a quedar en silencio.

Lysenne exhaló lentamente.

—Eso fue… intenso.

—Y necesario —respondí.

Azael habló con una calma pesada.

—Has dado tu primer paso hacia algo más grande que sobrevivir.

Si sigues así… tarde o temprano, otros te seguirán.

—No quiero seguidores —dije.

—Nadie los quiere al principio —respondió—.

Luego entienden que son inevitables.

Lysenne se sentó a mi lado.

Muy cerca.

—¿Te asusta?

—preguntó.

Pensé en la catedral.

En el pacto.

En la mirada de la sacerdotisa carmesí.

—No —respondí—.

Me asusta no crecer lo suficiente.

Ella apoyó la cabeza en mi hombro, apenas.

No fue una declaración.

Fue un gesto silencioso de confianza.

El Murmullo Infernal permaneció estable.

Pero en el fondo… algo había comenzado a tomar forma.

🔥 Fin de la Parte III del Capítulo 3 En la Parte IV (final del capítulo): Primera misión indirecta Riesgo real para Lysenne Eiren toma una decisión que cambia su rol en Gravelin Cierre con el nacimiento de una idea peligrosa: una congregación propia

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo