Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

El Trono Del Dogma Eterno - Capítulo 17

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. El Trono Del Dogma Eterno
  4. Capítulo 17 - 17 Capítulo 5 - Parte II La Ciudad Que Nunca Reza
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

17: Capítulo 5 – Parte II La Ciudad Que Nunca Reza 17: Capítulo 5 – Parte II La Ciudad Que Nunca Reza La invitación llegó antes de lo esperado.

No fue una carta sellada ni un mensajero oficial.

Fue algo mucho más propio de Nocthar: un susurro bien colocado.

—Buscan a alguien como tú —dijo Serah mientras limpiaba la barra de la pensión—.

No por lo que llevas… sino por lo que no llevas.

—¿Y qué no llevo?

—pregunté.

Ella sonrió sin humor.

—Miedo.

Azael reaccionó de inmediato.

—La élite gris.

Comerciantes de influencia.

No rezan, no sirven… compran.

—¿Acepto?

—pregunté mentalmente.

—Si no lo haces —respondió—, te observarán más.

Si lo haces… intentarán poseerte.

Suspiré.

—Entonces mejor saber quién intenta ponerme precio.

El lugar era un salón elevado sobre uno de los distritos comerciales, oculto tras una fachada anodina.

Dentro, la luz era cálida, el aire perfumado, y la música… cuidadosamente neutra.

Nada religioso.

Nada vulgar.

Demasiado equilibrio.

Ella me esperaba sentada junto a una mesa baja.

Cabello plateado recogido de forma descuidada, ojos violetas que parecían analizar más de lo que miraban.

Vestía un vestido oscuro, elegante, que dejaba poco a la imaginación sin ser explícito.

—Eiren Valen —dijo—.

O al menos… así te llaman ahora.

No me senté de inmediato.

—¿Quién eres?

Sonrió.

—Nyssara.

Y no te invité para mentirte.

Azael murmuró: —Cuidado.

Esa es una promesa peligrosa.

Me senté.

—Habla.

Nyssara apoyó los codos sobre la mesa, acercándose lo justo para invadir el espacio personal sin tocarme.

—Nocthar está llena de herejes pequeños —dijo—.

Gente que huye de la iglesia.

Pero tú no huyes… tú te organizas.

—No busco dominar la ciudad.

—Claro que no —respondió—.

Aún.

Pidió vino.

Yo no lo toqué.

—Puedo ofrecerte protección —continuó—.

Rutas seguras.

Información antes de que la iglesia la tenga.

Recursos que acelerarían… mucho… tu crecimiento.

—¿Y el precio?

—pregunté.

Nyssara ladeó la cabeza.

—Acceso.

No a tu fe… sino a tu dirección.

Silencio.

—No quiero un líder —añadió—.

Quiero saber hacia dónde caminas antes que los demás.

Azael fue claro.

—Quiere atarte sin cadenas.

—No trabajo para nadie —respondí.

Nyssara no se ofendió.

Al contrario, sonrió con más interés.

—Eso te hace más valioso.

Se levantó.

Pasó detrás de mí lentamente, lo suficiente para que percibiera su presencia, su perfume, su seguridad.

—Piénsalo —susurró cerca de mi oído—.

No todos los atajos llevan a la perdición.

Se alejó.

—Nocthar estará observando.

Cuando regresé a la pensión, Lysenne estaba despierta.

No preguntó de inmediato.

Eso fue peor.

—¿La conociste?

—dijo al fin.

—Sí.

—¿Y?

Me senté frente a ella.

—Es peligrosa.

Inteligente.

Y no miente… del todo.

Lysenne apretó los labios.

—¿Te ofreció poder?

—Influencia —respondí—.

Algo más sutil.

Ella bajó la mirada un segundo.

—Aquí las mujeres como ella no ofrecen cosas sin querer algo a cambio.

—Lo sé.

Silencio.

—¿Te incomoda?

—pregunté.

Levantó la vista.

—Me incomoda que te miren como algo que pueden reclamar.

Eso dolió más de lo esperado.

Azael intervino con frialdad calculada.

—Los celos no son debilidad.

Son advertencia.

Pero no dejes que gobiernen.

Lysenne se levantó y caminó hacia la ventana.

—Nocthar me recuerda a… antes —dijo.

—¿Antes de qué?

Tardó en responder.

—Antes de que la iglesia me encontrara.

El aire cambió.

—Nunca te conté por qué estaba en el subsuelo —continuó—.

No fue por azar.

Me puse de pie.

—No tienes que— —Sí tengo —interrumpió—.

Si vamos a seguir… necesitas saberlo.

Se giró.

Sus ojos ya no eran solo firmes.

Eran viejos.

—Yo no iba a ser asistente.

Iba a ser consagrada.

Silencio absoluto.

—Tenía talento —dijo—.

Mucho.

Demasiado.

Y cuando empecé a hacer preguntas… me bajaron.

Me marcaron.

Me prepararon para el rito.

Entendí todo de golpe.

—Te estaban rompiendo —murmuré.

—No —corrigió—.

Me estaban vaciando.

Azael habló con una dureza rara.

—Eso explica tu resistencia.

Lysenne respiró hondo.

—Por eso Nocthar me inquieta.

Aquí podría volver a perderme… si no tengo cuidado.

Me acerqué.

No la toqué aún.

—No estás sola —dije—.

Y no voy a vender lo que estamos construyendo… ni por poder, ni por placer, ni por atajos.

Me miró fijamente.

—¿Aunque te cueste crecer más lento?

—Aunque me cueste todo.

El Murmullo Infernal latió.

No con fuerza.

Con coherencia.

Lysenne dio un paso adelante.

Esta vez fue ella quien apoyó la frente contra mi pecho.

—Eso era lo que necesitaba oír.

No fue un momento explosivo.

Fue íntimo.

Real.

Desde tercera persona, Nyssara observaba la ciudad desde lo alto.

—Interesante… —susurró—.

Rechazó el anzuelo.

Sonrió.

—Entonces habrá que ofrecerle algo que no pueda ignorar.

🔥 Fin de la Parte II del Capítulo 5 En la Parte III: Un favor “imposible” que Nyssara pone sobre la mesa La Congregación se ve obligada a actuar en Nocthar Fan service más intenso (emocional y físico, sin ser explícito) El pasado de Lysenne empieza a perseguirla activamente

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo