El Trono Del Dogma Eterno - Capítulo 19
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- Capítulo 19 - 19 Capítulo 5 - Parte IV La Ciudad Que No Reza
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19: Capítulo 5 – Parte IV La Ciudad Que No Reza 19: Capítulo 5 – Parte IV La Ciudad Que No Reza Las alarmas no sonaban como campanas.
Eran peores.
No avisaban a la ciudad.
Avisaban a la prisión.
Un pulso sordo recorrió los pasillos, y las runas de las paredes se encendieron con una luz blanquecina que hacía vibrar el cráneo.
No era poder bruto; era autoridad.
—Bloqueo total —advirtió Azael—.
Ahora sí… corren de verdad.
Ithrel ya estaba de pie, aunque sus piernas temblaban.
—Sigan el corredor izquierdo —dijo—.
Hay un punto muerto en el tercer cruce.
Allí los sellos aún no están sincronizados.
—¿Puedes correr?
—le pregunté.
—No tan rápido como antes —respondió con una sonrisa amarga—.
Pero aún sé sobrevivir.
Tomé la mano de Lysenne.
No como gesto romántico.
Como ancla.
Corrimos.
Los primeros guardianes aparecieron en el segundo pasillo.
No inquisidores.
Carceleros sagrados.
Sus armaduras estaban cubiertas de símbolos de contención, diseñados no para matar, sino para neutralizar.
Lanzaron redes de luz sólida que cortaban el aire como cuchillas lentas.
—No las toques —ordenó Azael—.
No destruyen… redefinen.
No tenía espacio para esquivar.
El Murmullo Infernal respondió antes de que pensara.
No con la Garra del Juramento.
Con algo nuevo.
Sentí el núcleo comprimirse, girar sobre sí mismo, como si todo su peso se concentrara en un punto exacto detrás del esternón.
—No fuerces —advirtió Azael—.
Aún no— Demasiado tarde.
Extendí el brazo y empujé.
No energía.
Intención.
El aire frente a mí se hundió.
Literalmente.
La luz de las redes se curvó, se estiró… y colapsó hacia un punto invisible, como si la realidad hubiera decidido plegarse sobre sí misma por un instante.
Los guardianes fueron lanzados contra la pared, no heridos, pero inconscientes.
El pasillo quedó en silencio.
Mi visión se nubló.
—¿Eiren?
—dijo Lysenne, alarmada.
—Estoy… bien —mentí de nuevo.
Azael no suavizó la verdad.
—Has manifestado un Eco del Abismo.
No es una técnica completa.
Es una proyección de tu núcleo.
—¿Eso es malo?
—Eso es irreversible.
Seguimos.
El punto muerto estaba lleno de sombras… y de alguien más.
Nyssara nos esperaba, sentada sobre una barandilla rota, como si el caos no fuera con ella.
Sus ojos violetas brillaban con auténtica fascinación.
—Maravilloso —dijo—.
Realmente maravilloso.
—¿Esto era parte del trato?
—gruñí.
—No —respondió con sinceridad—.
Esto es el resultado.
Miró a Ithrel.
—Así que eras tú el secreto.
Archivista del Trono.
Ithrel escupió al suelo.
—Víbora elegante.
Nyssara sonrió.
—Gracias.
Se levantó y caminó hacia mí.
—Te di una trampa —admitió—.
Pero también te di una salida.
No todos sobreviven a una primera noche en Nocthar… tú saliste con más de lo que entraste.
—¿Qué quieres?
—pregunté.
Se detuvo a un paso de distancia.
Demasiado cerca.
—Quiero apostar por ti —dijo—.
No como dueño.
Como aliada… por ahora.
Azael murmuró: —No confíes.
Pero escucha.
Nyssara miró a Lysenne.
—Y quiero proteger lo que la iglesia desea reclamar.
Lysenne sostuvo su mirada sin bajar la cabeza.
—No soy un objeto.
Nyssara sonrió, sincera esta vez.
—Por eso eres valiosa.
Las paredes temblaron.
Pasos pesados se acercaban.
—Decide —dijo Nyssara—.
Salida este.
Mis rutas.
O el oeste… y la catedral te sentirá antes del amanecer.
No dudé.
—Este.
Nyssara chasqueó los dedos.
Una pared falsa se abrió.
—Nos veremos pronto, Eiren Valen —susurró—.
Nocthar no olvida a quienes la sacuden.
Desapareció.
Salimos a la noche por un conducto oculto que desembocaba lejos del centro.
El aire frío me golpeó el rostro como una bofetada.
Caí de rodillas.
Esta vez no pude evitarlo.
Lysenne estuvo conmigo al instante.
—Respira conmigo —dijo—.
Uno… dos… Ithrel se apoyó contra una pared.
—Ahora ya no hay duda —dijo—.
El Trono sabe que existes… y sabe que ella vive.
—Entonces no nos esconderemos más —respondí, con voz baja pero firme.
Azael habló con un tono que no admitía marcha atrás.
—Hoy rompiste una prisión invisible.
Y mostraste una anomalía que la iglesia no puede clasificar.
Cerré los ojos.
El Murmullo Infernal giraba lento, pesado, distinto.
—¿En qué me estoy convirtiendo?
—pregunté.
—En un punto de ruptura —respondió Azael—.
Para ellos… y para el mundo.
Lysenne apretó mi mano.
—No me arrepiento —dijo—.
Aunque ahora me busquen.
Abrí los ojos y la miré.
—Entonces no volverán a encontrarte sola.
A lo lejos, las torres de Nocthar seguían en pie.
Pero algo en la ciudad… había cambiado.
🔥 FIN DEL CAPÍTULO 5 📌 Estado actualizado: Eiren: Murmullo Infernal → Núcleo de Resolución + manifestación inicial de Eco del Abismo Lysenne: Objetivo prioritario de la iglesia (Consagración Inversa) Ithrel: Aliado clave, portador de secretos del Trono Nyssara: Aliada ambigua, poder en las sombras Conflicto: Guerra silenciosa declarada
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