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El Trono Del Dogma Eterno - Capítulo 7

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  4. Capítulo 7 - 7 Capítulo 2 - Parte IV El Demonio En Mi Sangre
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7: Capítulo 2 – Parte IV El Demonio En Mi Sangre 7: Capítulo 2 – Parte IV El Demonio En Mi Sangre El agotamiento llegó después.

Siempre lo hacía.

No como un golpe súbito, sino como una marea lenta que te roba la fuerza sin que te des cuenta.

Cada paso por el túnel me costaba más que el anterior, y el Murmullo Infernal, antes firme y constante, ahora giraba con irregularidad.

—Detente —ordenó Azael—.

Si sigues así, el núcleo entrará en descompensación.

Me apoyé contra una columna de piedra parcialmente derruida.

El mundo dio un pequeño giro.

—No ahora… —murmuré—.

Aún estamos bajo la ciudad.

—Precisamente —respondió—.

Forzarte más sería igual de letal que enfrentarte a otro inquisidor.

Lysenne no esperó a que termináramos de discutir.

Se colocó frente a mí y me rodeó el torso con un brazo, firme, decidido.

—No eres invencible —dijo en voz baja—.

Y no tienes que serlo.

Su cercanía no era torpe ni vacilante.

Era práctica… pero había algo más.

Algo que no necesitaba palabras.

Me dejé guiar.

Nos movimos lentamente hasta una cámara lateral del túnel, antigua, olvidada, donde viejas marcas de herramientas cubrían las paredes.

No había símbolos sagrados.

Solo piedra desnuda y silencio.

Me senté con dificultad.

El sudor me empapaba la frente.

El núcleo ardía, no de poder, sino de desgaste.

—Escucha —dijo Azael, más serio de lo habitual—.

Lo que hiciste hoy fue peligroso… pero necesario.

Ahora debes aprender algo aún más importante que atacar.

—¿Qué?

—pregunté, cerrando los ojos.

—Recuperarte sin depender de la luz.

El Murmullo Infernal se ralentizó.

—Respira —indicó—.

No absorbas energía externa.

Acepta la pérdida.

El poder que no se respeta… se cobra su precio con intereses.

Seguí sus instrucciones.

El proceso fue lento.

Doloroso.

Cada latido del núcleo parecía exigir algo a cambio: un recuerdo, una emoción, una certeza.

Tuve que aferrarme a mí mismo, a lo que era antes del pacto, para no perderme en la sensación de vacío.

Sentí una mano sobre la mía.

Lysenne.

No habló.

No interrumpió.

Simplemente estuvo allí.

El núcleo respondió mejor de lo esperado.

—Confirmado —dijo Azael, con una nota de interés genuino—.

El vínculo emocional estabiliza la recuperación.

No anula el costo… pero lo reparte.

Abrí los ojos lentamente.

—¿Eso significa que…?

—Significa —respondió— que ya no caminas solo.

Pasó el tiempo.

Cuando por fin pude volver a ponerme en pie sin que el mundo girara, supe que algo había cambiado de forma irreversible.

No solo en mi cuerpo, sino en mi forma de pensar.

La catedral ya no era mi mundo.

Ni siquiera mi enemigo principal.

—Tenemos que irnos —dije—.

Lejos de aquí.

Lysenne asintió.

—Conozco un lugar —dijo—.

Un pueblo fronterizo.

No le rinden culto directo a la iglesia.

Solo pagan tributo.

Azael reaccionó de inmediato.

—Territorio gris —aprobó—.

Ideal para crecer sin llamar demasiado la atención.

—¿Crecer?

—preguntó Lysenne.

La miré.

—Entrenar.

Entender este poder.

Prepararnos —respondí—.

Porque volverán a buscarme.

—No —corrigió Azael—.

Volverán a cazarte.

El túnel comenzó a ascender suavemente.

La salida no estaba lejos.

Desde tercera persona, en los niveles superiores de Sanctus Aeterna, la ciudad retomaba su falsa calma.

Las campanas ya no sonaban.

Los fieles dormían sin saber lo cerca que había estado su mundo de quebrarse.

En lo alto de la catedral, la sacerdotisa carmesí observaba la noche.

—Corre —susurró—.

Hazte fuerte.

Sus dedos trazaron un símbolo antiguo en el aire.

—Los herejes más interesantes… son los que creen que escaparon.

La salida del túnel nos recibió con aire frío y el murmullo distante del bosque.

La ciudad quedaba atrás.

Por primera vez, no sentí alivio.

Sentí determinación.

—Esto es solo el comienzo —dije.

Azael respondió con una voz cargada de algo cercano al respeto: —Correcto, Eiren Valen.

Hoy dejaste de huir.

El núcleo latió.

Una vez.

Firme.

🔥 FIN DEL CAPÍTULO 2 📌 Estado actual: Eiren: Etapa inicial del Murmullo Infernal, con alto costo pero gran potencial Lysenne: Sensibilidad espiritual latente, vínculo estabilizador La Iglesia: Alerta máxima – Tercer Círculo activado Azael: Mentor activo, poder contenido

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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