El Ultimo Aliento: De la muerte al significado - Capítulo 4
- Inicio
- Todas las novelas
- El Ultimo Aliento: De la muerte al significado
- Capítulo 4 - 4 Capítulo 4 Sangre por Sangre
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
4: Capítulo 4: Sangre por Sangre 4: Capítulo 4: Sangre por Sangre La mentalidad de una persona siempre juega a su favor; el ser humano es capaz de hacer cualquier cosa para alcanzar sus objetivos… en algunos casos, incluso los actos más atroces llegan a considerarse justificables.
A veces no entendemos nuestros propios límites, y terminamos arrastrando a los demás con nuestras acciones.
POV de Kael Lanpar Ya había pasado un largo tiempo desde mi nacimiento.
Mi vida era… interesante.
A pesar de estar atrapado en el cuerpo de un bebé, había encontrado formas de entretenerme.
Intentaba apartar los recuerdos de mi pasado para, al menos, concentrarme en esta nueva oportunidad, aunque supiera que no me la merecía.
En ese momento, me encontraba gateando por los pasillos del palacio, moviéndome lo más rápido que podía, mientras una sirvienta corría detrás de mí, desesperada por atraparme.
—Joven príncipe, por favor, vaya más despacio.
Podría hacerse daño —suplicó Lilia, con el rostro lleno de angustia.
Ver su expresión de preocupación solo hacía que me moviera aún más rápido.
Sí, ser un bebé era un fastidio… pero algunas cosas tenían su encanto.
Los pasillos del palacio eran enormes, con columnas de mármol blanco que reflejaban la luz dorada del amanecer.
Antes no había podido apreciar del todo lo maravilloso que era este lugar, pero ahora que observaba cada detalle…
suspiré, pensando en lo hermoso que era.
Por un momento, entre los pasillos del reino, sentí como si volviera a caminar.
Un paisaje de fuego y sangre se formó delante de mí, causado por mi propia mano.
Estos recuerdos siempre llegan… y solo me dan más razones para seguir preguntándome: ¿Por qué yo tuve que renacer?
(Recuerdo) —Eres una maldita escoria.
Toda tu familia y tú son esclavos.
Los de tu clase no merecen libertad, hijo de pe… — Antes de que pudiera seguir hablando, le di una fuerte patada en el estómago, dejándolo en el suelo, escupiendo sangre.
Sabía que esto era un recuerdo.
Uno de esos que revivía una y otra vez, un momento en el que debía hacer lo que más me costaba: quitarle la vida a alguien para salvar a otros.
Pero esta vez, no podía actuar.
Solo observar mis propios errores.
—Mira a tu alrededor, gobernante.
¿Tú crees que a alguno de los cadáveres que están aquí le importa una mierda lo que digas?
—grité, sintiendo mis uñas clavarse en las palmas de mis manos.
La verdad, en ese entonces, no me importaba nada de lo que dijera.
Todas estas personas se lo merecían, gente cruel que, por tener poder, abusaba de quienes no tenían nada.
Agité la cabeza en señal de desaprobación.
¿Por qué será que, cuando las personas obtienen poder, cambian tan de repente?
Es como si su bestia interior se liberara de sus ataduras.
Me agaché para recoger del piso manchado una espada que había dejado caer el gobernante de aquel distrito.
—Seguro esta es el arma que usabas para torturar a tus esclavos, ¿verdad?
¿O me equivoco?
—le dije, acercándome poco a poco.
Lo tomé del poco cabello que le quedaba y lo levanté para ponerlo frente a mí, viendo sus ojos llenos de terror… y de una piedad que no merecía.
—¿Vas a rogar, o prefieres que acabe esto rápido?
Mis palabras eran claras.
No iba a haber segundas oportunidades.
Él nunca dio ninguna.
Sin dejarlo hablar, terminé cortando su cabeza.
Sentí cómo la sangre salpicaba mi rostro.
Culpa… sí.
Pero también certeza.
Esta era la única opción.
(Fin del recuerdo) Ese día acabé con la vida de muchas personas.
Eran corruptos, leales al Profeta y a su ideología del poder.
Pero, aun así…Quitarle la vida a alguien… uno nunca debería decidir quién vive y quién muere, por más justificable que parezca.
Agité mi cabeza, intentando dejar atrás el recuerdo de aquella masacre.
Volví a centrar mi atención en la pequeña persecución.
Ya había logrado adelantarme gracias a las curvas del pasillo y a las múltiples habitaciones.
Como ya estaba más en calma, me detuve a observar de nuevo el paisaje.
—Jejeje… creo que, hasta ahora, esta es mi segunda cosa favorita en este mundo.
No tener que ver sangre en todas partes… es reconfortante.
Ahí estaban los grandes ventanales, dejando entrar la brisa matutina y, por otra parte, las estatuas de antiguos reyes que se alzaban imponentes en cada esquina, observándome con miradas pétreas.
De seguro, esos eran los antepasados de los Lanpar… había descubierto que el trono se heredaba, algo común en mi vida pasada.
Pero, antes… la verdad, no sabía bien cómo funcionaba.
Quizá, algún día, mi propia estatua estaría aquí… aunque preferiría evitar la pose rígida y amenazante.
Siendo honesto, prefiero una vida tranquila —susurré mentalmente—, tal vez en el campo.
Mientras aún estaba distraído, sin darme cuenta giré por un pasillo distinto.
Después de darme un leve golpe contra una puerta, noté que había logrado entrar en una habitación diferente a las demás.
Me tomó un momento darme cuenta de que estaba en el estudio de mi padre.
La puerta estaba entreabierta, así que iba a aprovechar la oportunidad para averiguar más sobre este mundo.
Mi sonrisa se amplió.
La única vez que vine aquí fue porque mi padre estaba buscando unos papeles.
Ese día, mi madre no estaba, así que pasé todo el día con él.
Este lugar era variado: documentos, contratos con otros reinos, finanzas… un montón de cosas que, honestamente, no me llamaron para nada la atención.
Espera… ¿Qué es eso?
—dije entre balbuceos— Al entrecerrar los ojos y fijar bien la vista, vi algo con mi nombre: “Para mi hijo Kael Lanpar, mi orgullo.” Era una carta.
Estaba a punto de ir directo hacia ella, tal vez incluso encontrar la forma de subirme a la silla para alcanzarla… pero algo más captó mi atención.
Al estar tan distraído, me choqué con un libro.
Estaba tirado en el suelo, por lo que era accesible para mí.
Este dice: Rangos.
Sin perder el tiempo, lo arrastré hacia mí con la poca fuerza que tenía en este cuerpo diminuto y comencé a leer.
Extracto del libro: “Durante mucho tiempo, después de incontables batallas y guerras libradas por poderosos hombres y mujeres, se establecieron rangos para clasificar a los luchadores, ya fueran magos o espadachines.” Mi corazón se detuvo por un instante.
¿Magos…?
¿Magia?
Parpadeé varias veces, procesando lo que acababa de leer.
Había asumido que este era un mundo medieval, con espadas, arcos y lanzas… algo parecido a la época de los reyes y esas cosas de mi antiguo hogar.
Pero esto… esto era algo completamente diferente.
No, no, no… Seguro se refiere a esos tipos de “magia” como los chamanes o curanderos.
Debo estar imaginando cosas… la magia no existe.
Una extraña sensación se instaló en mi pecho.
Hasta ahora, había mantenido la esperanza —aunque fuera absurda— de que simplemente había renacido en otra época de mi propio mundo.
Pero si esto era real… esto lo cambiaba todo.
Ni siquiera los cambios más drásticos que pudiera hacer tendrían consecuencias en el futuro de mi mundo, solo estaría alterando otra línea temporal que no era la mía.
Incluso se me había cruzado la idea absurda de convertirme en rey para unificar el mundo.
Sacudí la cabeza, apartando esos pensamientos.
No tenía sentido intentar descifrarlo ahora.
Lo único que podía hacer era observar, aprender y entender este mundo lo mejor posible… para descubrir en dónde carajos terminé renaciendo.
Volví mi atención al libro, devorando cada palabra con renovado interés.
*”En el vasto continente de Mayora existen tres rangos principales que definen el nivel de un guerrero.
Primero están los Rankeds, luchadores en formación que aún aprenden a dominar sus habilidades.
Luego vienen los Roamers, guerreros con habilidades básicas que participan en misiones menores.
Y, finalmente, los Destroyas, combatientes altamente entrenados y capaces de enfrentarse a amenazas serias.”* Cada rango tenía una descripción detallada, pero lo que más me llamó la atención fueron los capítulos que venían a continuación.
Interesante… Si no mal recuerdo, esto nunca fue mencionado en la historia de mi antigua vida.
De a poco voy armando el rompecabezas — pensé — mientras me rascaba la cabeza.
“Además de estos, existen otras tres organizaciones que superan con creces a los rangos convencionales, otorgando este título a las personas más poderosas y peligrosas del continente.” Justo cuando estaba por pasar a la siguiente página, escuché pasos.
Mis oídos se agudizaron de inmediato: eran pasos ligeros… pero lo extraño era el sonido metálico que los acompañaba, como si algo de hierro chocara entre sí al ritmo del andar.
Me puse en alerta al instante.
No sabía quién era… y para colmo, los guardias no solían patrullar esta zona del palacio.
Agarré una de las plumas que estaban tiradas en el suelo, dispuesto a usarla como defensa.
Esto es malo.
Muy malo.
¿Y ahora qué hago si de verdad es un peligro?
No es como si, de repente, pudiera recuperar mi cuerpo original para defenderme, ni siquiera puedo caminar aún.
Al alzar la mirada, me encontré con los ojos divertidos de mi madre, aquello me alivió tanto que solté un enorme suspiro mental.
Me cagué del susto… lo digo en serio, de forma literal.
—Kal, ¿qué haces aquí escondido?
—preguntó con una sonrisa, mirando a su alrededor—.
Deberías estar con Lilia.
Hizo una pausa, arqueando una ceja.
—Hablando de eso… ¿dónde está ella?
— continuo.
Como si la hubieran invocado, Lilia apareció en la puerta, jadeando y con el cabello alborotado.
—Su Majestad, lo siento mucho.
El joven príncipe se me escapó.
Es demasiado rápido cuando gatea.
Mi madre soltó una risita encantadora y me abrazó con ternura.
—¿De verdad eres tan rápido, Kal?
Eres todo un travieso, ¿eh?
No podía responderle, claro, pero tampoco podía evitar sentirme frustrado, me habían interrumpido justo en el mejor momento.
Mi madre me entregó nuevamente a Lilia, quien me sostuvo con cuidado.
—Llévalo a su habitación y déjalo en la cuna para que descanse —ordenó con un tono burlón—.
Y la próxima vez, no lo pierdas de vista.
No quiero que le pase nada a mi pequeño.
Lilia asintió, avergonzada, y comenzó a llevarme de regreso a mi habitación.
Mientras me acomodaba en la cuna, me miró con dulzura y pasó una mano por mi cabello.
—Por favor, joven príncipe, no vuelva a escaparse así.
Me asustó mucho… y seguro a su madre también.
Jajajajaja.
¿Asustarse de que me pasara algo en un lugar tan seguro?
Es un poco ridículo.
Esto es un castillo custodiado por cientos de guardias.
Hasta incluso me está dando sueño con solo pensarlo… Estuve a punto de cerrar los ojos… hasta que una imagen cruzó mi mente.
—Espera un minuto… ahora que me doy cuenta.
Mi madre estaba herida.
Tenía cortes en los brazos y el vestido rasgado.
Eso no era normal.
¿Qué había pasado…?
La pregunta fue respondida enseguida.
De pronto, recostado en la cuna, sentí cómo el suelo empezó a temblar.
Un segundo después, vinieron los sonidos: explosiones… gritos de pánico… caos.
Mis ojos se abrieron como platos.
Desde mi posición, podía ver por la ventana que empezaba a romperse, una figura enorme que se alzaba dentro del pueblo.
Era casi del tamaño del castillo.
No sabía qué estaba pasando, pero cuando vi a mi madre correr hacia nosotros con el rostro desencajado… Todo se puso en cámara lenta, viendo las ventanas explotar mientras los vidrios empezaban a caer en todo el suelo.
Esto solo me hizo recordar justo el momento en que morí, siendo impotente ante evitar mi propia muerte, solo aceptandola.
Mi mente se congeló llegando a una conclusión que me devastó pero que por alguna rara razón me emociono.
Este sí era otro mundo.
Al mirar hacia arriba, vi una enorme parte del techo desprendiéndose.
Otra vez…
iba a morir.
Cerré los ojos con fuerza, y lo último que vi fue el rostro de mi madre.
Venía corriendo con todas sus fuerzas hacia nosotros, con el terror dibujado en cada línea de su rostro.
Por lo menos… disfruté un momento de paz.
Fueron como unas vacaciones, lejos de mis tormentos y pecados.
No me quejo.
De mis ojos comenzaron a brotar lágrimas.
Deseaba con todas mis fuerzas que ese no fuera el fin.
Y si alguna vez los dioses habían conocido el amor…Que me perdonaran esta vez Y me dejaran vivir un día más.
“Y si ese día llegaba… no volvería a desperdiciarlo.” REFLEXIONES DE LOS CREADORES NovaSky Nota del autor: Este capítulo marcó el inicio del cambio.
¿Qué crees que significará realmente “Sangre por Sangre” para Kael y el mundo que lo rodea?
Déjame tu opinión en los comentarios.
Estoy leyendo cada uno mientras seguimos construyendo esta historia… paso a paso, alma por alma.
— Eterna Pluma
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com