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El Último Portador - Capítulo 12

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  4. Capítulo 12 - 12 Todos tenemos un pasado
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12: Todos tenemos un pasado 12: Todos tenemos un pasado Después de explotar el departamento y escapar de los policías, la camioneta nos llevó a otro lugar.

Estaba tan confundido; en menos de doce horas, mi vida cambió por completo.

—Ya estamos por llegar —dijo Sophie por su intercomunicador.

De pronto, de la nada, se abrieron un par de compuertas en un edificio que parecía abandonado.

—Esta es la base de operaciones que montamos aquí desde hace un año —comentó Eleonor.

Al entrar me quedé sin aliento.

Pantallas con vistas de todo el pueblo.

Se veía la oficina donde me reportaba todos los días, la cafetería, la librería, hasta donde estaba mi departamento.

Volví a ver a Sophie y le pregunté: —¿Espiaban mi departamento?

—Sí, pero no pusimos cámaras en tu baño —me respondió con una sonrisa de burla.

Me puse a prestar más atención a todo lo que había ahí y me costaba creerlo.

—¿Cómo pudieron construir algo como esto en tan poco tiempo?

—le pregunté a Eleonor.

—Desde el momento en que le dijiste a la abuela Ciara que querías mudarte a este lugar, ella lo ordenó.

Eso me impresionó de tal forma que no pude pensar por unos segundos.

—No creerías que solo te dejaron salir y eso fue todo —dijo Eleonor—.

—Eres el portador, le guste al resto de la familia o no.

Con todo lo que ha pasado, sé que ya estás consciente de todo lo que eso conlleva.

—No quiero interrumpir —dijo Sophie—, pero creo que debes llamar a la señora Maeve para reportar lo de los sujetos que nos atacaron.

No sé bien quiénes son, pero tengo una idea —respondió Eleonor.

—Por ahora voy a ir a darme un baño mientras tengamos tiempo.

Tenemos que movernos en menos de cinco horas.

Estoy segura de que nos están buscando ahora mismo.

Déjalo todo en mis manos.

Un tipo alto se acercó y me dio un vaso con café.

—Para que se relaje, señor Noah.

Le di las gracias.

De pronto observé cómo Sophie ajustaba su arma con movimientos precisos.

Ya no parecía solo una simple asistente.

Cada gesto hablaba de entrenamiento… y de secretos.

—¿Crees que nos encontrarán?

—le pregunté.

Sophie asintió.

—Por eso nos moveremos lo más rápido posible.

Sophie se detuvo, me miró y dijo: —Con lo que sucedió hoy, estamos más que seguros de que alguien traicionó a la familia.

Sus ataques estuvieron muy bien coordinados y en lugares muy específicos.

—Oye, ya en serio, ¿quién eres tú?

—le pregunté directamente.

Sophie respiró hondo.

Sonrió y me dijo: —Trabajo para la División Atlas.

Fruncí el ceño.

—¿Y eso qué es…?

—le pregunté.

—Una organización creada después de la Segunda Guerra Mundial —explicó—.

Humanos normales que descubrieron fragmentos del mundo oculto.

Se contactaron con los jefes de ese tiempo.

—Su trabajo es vigilar, contener… y, si es necesario, eliminar amenazas.

—¿Amenazas como cuáles?

—pregunté.

Sophie me miró directo a los ojos.

—Amenazas como los que te quieren secuestrar.

Todo se quedó en silencio por un momento.

—Yo, al igual que tú y Eleonor, nací dentro —continuó—.

Fui entrenada desde niña.

Por eso sé cómo te sentías al querer vivir una vida normal.

Mientras otras niñas iban a sus escuelas, yo aprendí cómo usar armas mágicas.

Miró el brazalete y dijo: —Hace un par de años descubrimos algo.

Algunas reliquias fueron robadas de una casa de seguridad en Varsovia.

Sin darnos cuenta, ya Eleonor había terminado de duchase.

—¿Ya casi es la hora?

—¿Tu división vendrá?

Negó lentamente.

—Me ordenaron ir con ustedes, y cuatro escoltas nada más.

El resto será reubicado.

—Entonces… ¿qué hacemos?

—les pregunté.

Eleonor extendió un mapa antiguo.

—Rusia.

Sophie alzó una ceja.

—¿El antiguo enclave?

—El último —respondió Eleonor—.

—Los sobrevivientes de la vieja orden.

—Si el mundo se va a romper… necesitamos aliados que recuerden cómo se sostuvo antes.

Miré el mapa.

Vi un lugar marcado con un círculo.

—¿Qué hay en ese lugar?

—pregunté.

—Es donde vive el segundo guardián —me respondió Sophie.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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