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El Último Portador - Capítulo 16

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16: En transición 16: En transición Cuando aterrizamos en Alaska, todo parecía demasiado tranquilo.

El invierno apenas comenzaba a sentirse, pero la nieve ya cubría el paisaje con una uniformidad inquietante.

Un manto blanco se extendía sobre la pista de aterrizaje, sin marcas recientes, sin huellas visibles.

Desde el exterior, el lugar no muestra nada fuera de lo común; lo que ocultaba dentro de ese viejo edificio no se percibía a simple vista.

Parecía una simple pista de aviones locales, usada por los residentes de la zona.

El avión se detuvo con suavidad y los motores descendieron hasta quedar en un zumbido bajo y constante.

Nadie se levantó de inmediato.

Permanecimos sentados unos segundos más, como si bajar demasiado rápido fuera de una mala idea.

El piloto salió de la cabina.

Era un hombre de piel morena, de tez robusta, con movimientos tranquilos y precisos.

Cuando habló, su acento se notó de inmediato.

No supe explicar por qué, pero su forma de hablarme me resultó familiar.

Me recordé a alguien de la mina.

Al encargado de seguridad que aparecía siempre antes de una detonación.

El tipo de persona que no necesitaba levantar la voz para imponer orden.

Se dirigió directamente a Sophie y dijo que el aterrizaje había sido sin incidentes, que reabastecerían combustible y harían el chequeo de rutina, y que tardarían treinta minutos.

Sophie respondió que estaba bien y que le avisara si notaba algo fuera de lo común.

El piloto asintió y regresó a la cabina.

Eleonor se giró hacia Sophie.

“Tenemos que hablar con la tía Maeve”.

Sophie apagó su tableta.

“Por favor, espero que tengan información”.

Luego nos indicó que fueramos a la sala de comunicaciones.

Cruzamos el pasillo desde el avión.

Desde fuera, el lugar no parecía diferente a cualquier otra sección técnica: metal, iluminación tenue, paneles simples.

Sophie activó el sistema principal.

Las pantallas se encendieron una tras otra, mostrando líneas de datos y canales de comunicación activos.

Eleonor se apoyó contra la pared, con los brazos cruzados.

Yo me quedé de pie, en silencio.

Sophie indicó que el canal estaba abierto y que podíamos continuar.

La imagen de Maeve apareció en la pantalla.

Se la veía cansada.

Mucho más de lo habitual.

El cabello recogido de forma descuidada, el rostro tenso, pero la postura firme.

No parecía alguien al borde del colapso, sino alguien que llevaba demasiado peso encima.

Eleonor la observó con atención y dijo que se veía cansada.

Maeve respondió que lo estaba, pero que no era la única.

Sophie fue directa y preguntó qué tenían sobre lo que pasó en Canadá.

Maeve tardó unos segundos en responder, como si estuviera acomodando información.

Dijo que confirmaron algunos puntos, pero que otros seguían siendo difíciles de encajar.

Eleonor frunció el ceño y preguntó cuáles.

Maeve respir hondo y le explic que tenan razón.

El símbolo del águila pertenecía a un grupo que, hace décadas, descubrió vestigios, de forma muy similar a lo que ocurrió en su momento con los nazis.

Hizo una pausa breve y continuó.

En aquella ocasión, fue un traidor de la familia Orleans quien los dirigía en secreto.

Usó información interna, contactos y recursos que no debían salir de los archivos.

Añadió que ese grupo fue eliminado y que no quedó nada operativo, o al menos eso era lo que se creía.

Eleonor comentó que entonces alguien retomó ese trabajo.

Maeve respondió o alguien nunca lo abandonó del todo y eso es lo que estamos tratando de confirmar.

Eso explicaba cómo se movieron, tenían mucha información, dónde vivía Noah, mi departamento, eso no es casualidad.

Hubo un breve silencio.

Pregunté cómo estaba reaccionando el mundo.

Maeve respondió que era un completo caos.

Las pantallas detrás de ella mostraban imágenes cambiando con rapidez.

Explicó que los gobiernos se contradecían entre sí, que las fuerzas de seguridad estaban tratando de contralor las personas que por razons obvias estan asustadas y que la información se filtraba sin control.

Nadie tenía una versión clara de lo que estaba pasando.

Eleonor apretó los labios y preguntó si había intentos de encubrirlo.

Maeve respondió que algunos, pero que otros ya ni lo intentaban, y que cuando demasiadas personas ven lo mismo, el silencio deja de funcionar.

Sophie miró el reloj de su muñeca y dijo que nos faltaban diez minutos; tenemos que volver a despegar.

Lo entiendo, espondió .

Luego nos miró a los tres y nos pidió que nos cuidáramos, que nos volvieramos a comunicar cuanodo llegaramos a suelo Ruso.

La comunicación se cortó.

La sala quedó en silencio, interrumpida solo por el zumbido constante de los sistemas.

Regresamos a la cabina justo cuando los motores comenzaban a encender de nuevo.

Tomamos asiento.

El avión despegó de nuevo, dejando atrás la pista cubierta de nieve.

Miré por la ventanilla mientras el suelo desaparecía bajo nosotros.

Mientras observaba cómo todo quedaba atrás, un pensamiento se abrió paso sin que pudiera detenerlo.

Hace tres años, cuando lo dejé todo, no miré atrás.

Me fui herido, convencido de que el problema era la forma en que me trataban.

Nunca entendí realmente sus intensiones.

Lo que todos sentian era preocupación por haber sido elegido como portador.

Ahora lo comprendía.

Ya no puedo seguir huyendo.

Tengo que asumir mi responsabilidad.

En ese momento sentí cómo la marca en mi espalda reaccionó, como si confirmara esa decisión.

Miré a Sophie y a Eleonor.

“Chicas, espero que me perdonen”.

Eleonor preguntó por qué.

Sophie también preguntó por qué.

Respondí que por haber sido tan débil hace tres años, por abandonar mi responsabilidad, y que ahora sabía que todo había recaído en otras personas, en ellas.

Ninguna respondió de inmediato.

El avión siguió avanzando, estable, constante.

De esa forma nos dirigimos a encontrarnos con el segundo guardián, y el caos en todo el mundo solo estaba por comenzar.

Esta vez no huiré.

Ya no queda ningún lugar al que escapar sin seguir perdiéndome a mí mismo.

Durante años confundí el miedo con libertad.

Ahora entiendo que cargar con este peso no es una condena, sino una elección.

Y esta vez, me quedaré.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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