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El Último Portador - Capítulo 19

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  4. Capítulo 19 - 19 Cuando todo se detuvo
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19: Cuando todo se detuvo 19: Cuando todo se detuvo El viento seguía golpeando el campo cuando todo se detuvo.

No hubo una explosión final ni un último ataque desesperado.

Simplemente… dejaron de avanzar.

Los disparos cesaron uno a uno, y el ruido de la batalla fue reemplazado por algo mucho más inquietante: silencio.

Seguía de pie, con dificultad.

La nieve estaba manchada de rojo; cuerpos inmóviles y rastros de energía flotaban en el aire.

El frío ya no me molestaba.

O tal vez mi cuerpo estaba demasiado ocupado intentando no colapsar.

Sergei fue el primero en hablar.

—No hay más presión.

Anton giraba lentamente sobre sí mismo, arma en alto, revisando los flancos.

—Se están retirando.

Irina permanecía quieta unos metros más atrás.

Tenía los ojos cerrados, el rostro tenso.

De pronto, parpadeó.

Cuando los abrió, brillaban con ese tono azul que ya había visto antes.

—Es correcto —dijo—.

No detecto señales de calor.

Sophia habló por el canal general, su voz sonando más cansada que nunca.

—Confirmen.

La base de Varsovia cayó.

Repito: la base de Varsovia cayó.

Sentí que algo se me hundía en el pecho.

No fue sorpresa.

Fue acumulación.

Mikhail caminó unos pasos hacia adelante, observando el terreno vacío que minutos antes había estado lleno de enemigos.

—Esto no tiene sentido —dijo—.

Hace apenas un día atacaron la mansión principal, y precisamente hoy nos atacan aquí.

En ese momento mis piernas flaquearon.

Me arrodillé en la nieve antes de caer de lado.

Eleonor llegó a mi lado de inmediato.

—Noah —dijo—.

Mírame.

Lo hice.

—Lo hiciste bien —le dije, sin saber por qué necesitaba decirlo en voz alta.

—Sí, lo hiciste bien —respondió—.

No cruzaste el límite.

Te detuviste a tiempo.

—Porque me lo dijiste —respondí, con la voz más débil de lo que quería.

No me contradijo.

La reliquia en mi muñeca estaba fría.

No inactiva.

Simplemente distante, como si hubiera marcado algo y ahora se negara a dar un paso más.

Mikhail se detuvo frente a mí.

—Once minutos —dijo.

Eso fue todo lo que duró el ataque.

—Creo que sus intenciones eran ver nuestra respuesta, evaluarnos —añadió Sergei—.

—Once minutos —murmuré.

Sonaba ridículo.

Yo sentí que duró toda una vida.

—Después de eso… —continuó Mikhail— es demasiado extraño.

¿Cómo supieron dónde estabas a la hora del primer ataque?

Sé que tu Marca y tu reliquia emiten ondas mágicas fuertes e inusuales, pero tengo la sensación de que esperaban que llegaras aquí.

Eleonor apretó los labios y miró a Sophia.

—¿Tú qué piensas?

—Hace un año y medio ocurrió el robo en la base de Varsovia —respondió—, la misma que fue atacada hoy.

Mi conclusión es que hay infiltrados entre las familias.

Mikhail no dudó.

—Debemos movernos.

Esta base ya no es segura.

No esperaré a que nos ataquen de nuevo.

Preparen los helicópteros.

Nos movemos a Vayegi.

Mientras todo eso ocurría en Anádyer, Eleonor y Kenji seguían investigando.

—Según mis deducciones —dijo Kenji—, la mayor concentración enemiga se dio en este punto.

Señaló una zona específica en el mapa de la mansión.

—¿Puede decirnos qué se resguarda en ese sitio, señor Luc Bernard?

Luc lo observó unos segundos antes de responder.

—Es información que no debería revelarse —dijo—, pero dadas las circunstancias, diré una parte.

Hizo una pausa.

—En esa cámara se guardan todos los registros históricos de las cinco familias.

Desde cómo fue engendrado el primer miembro por uno de los Seres Supremos, hasta el nombre del menor de los Sevianko.

Continuó: —También están los mapas que señalan los puntos exactos donde se encuentran selladas cada una de las divisiones del ejército de los Kartnod.

Esa información me dejó sin habla durante unos segundos.

—¿Quiere decir que no es solo Slieve League?

—pregunté.

—Slieve League es el punto central —respondió—.

Allí están los miembros principales.

Pero alrededor del mundo existen múltiples sellos dimensionales.

Kenji asintió.

—Según los registros, los Kartnod habían desplegado tropas en casi todos los continentes y estaban ganando terreno cuando la Deidad del Cosmos los selló.

No los reunió en un solo punto; simplemente abrió la Dimensión Espejo y los confinó allí tal como estaban.

Sentí un nudo formarse en el estómago.

—Eso significa que quienes están llevando a cabo estos ataques saben que hay tropas selladas en todo el mundo —dije—.

Conocen sus ubicaciones y quieren romper los sellos para reunirlas.

—Debo informar esto de inmediato a la sede central —dijo Kenji—.

El informe de los ÓBroin indica que el sello principal fue comprometido.

Tenemos menos de un año.

Eso significaba una sola cosa: había tropas esperando en todos esos puntos.

—Hay algo más —dijo Étienne.

Todos guardamos silencio.

—En esa bóveda también está la información para localizar la Nexus del Fin.

Y como su nombre lo indica… si llega a caer en manos equivocadas, será el fin de todo.

Esas palabras me cortaron la circulación en todo el cuerpo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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