Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

El Último Portador - Capítulo 25

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. El Último Portador
  4. Capítulo 25 - Capítulo 25: La salida de la Cámara de la Memoria
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 25: La salida de la Cámara de la Memoria

No sé cuánto tiempo pasó ahí dentro.

Lo último que recuerdo antes de despertar fue esa grieta luminosa frente a mí. No era agresiva ni dolorosa; al contrario, transmitía una calma inquietante, como si ya me conociera desde antes de que yo naciera.

Después… todo se detuvo.

Silencio.

Oscuridad.

Y luego… frío.

Abrí los ojos lentamente. Lo primero que sentí fue el aire golpeándome el rostro. Aire real, físico, no la sensación abstracta de la Cámara. Intenté mover la mano derecha y sentí el peso del brazalete.

Seguía ahí.

Pero distinto.

Más estable.

Más… mío.

—Respira despacio —escuché decir.

Era Eleonor.

Su voz tenía un matiz que rara vez le escuchaba: alivio.

Parpadeé varias veces hasta enfocar. La enorme puerta de la cámara estaba abierta detrás de mí. La superficie aún conservaba un brillo tenue, como si acabara de cerrarse un ciclo importante.

Estaba recostado en el suelo.

Intenté incorporarme y un mareo fuerte me obligó a detenerme. No era dolor exactamente. Era saturación, como si mi cuerpo todavía estuviera reorganizando algo que no terminaba de comprender.

A unos pasos estaba Mikhail, observándome con esa atención casi clínica que siempre tiene.

—Dos días exactos —dijo—. Ni un minuto más.

—Se sintieron como años… —murmuré.

Eleonor me ofreció la mano. Dudé un instante, pero la tomé. Esta vez no hubo tensión entre nosotros. Solo coordinación natural.

Primero me ayudó a sentarme. Luego a ponerme de pie.

Mis piernas respondieron mejor de lo que esperaba.

Eso fue lo primero que me sorprendió.

Lo segundo fue el silencio interno.

Antes siempre sentía la magia como un torrente caótico, sobre todo desde que activé la reliquia. Ahora no. Era como un río ancho y estable. Presente, pero sin arrastrarme.

—¿Y bien? —preguntó Mikhail—. ¿Sobreviviste… y aprendiste algo?

No supe responder de inmediato.

Recordaba fragmentos:

El niño en el templo antiguo.

Las voces hablando del portador como si fuera un proyecto, no una persona.

Y una frase repetida muchas veces:

“Debes olvidar hasta que llegue el momento.”

También esa sensación persistente de que mi historia no empezó donde siempre creí.

—No todo —respondí al final—. Pero sí lo suficiente.

Eleonor me observó con atención.

—¿La marca?

—Estable.

Asintió. Solo entonces noté el cansancio en su rostro. Había esperado esas cuarenta y ocho horas prácticamente sin descanso.

Sophia apareció desde el pasillo lateral con su tablet en la mano. Por su expresión supe enseguida que no traía buenas noticias.

—Me alegra verte de pie, Noah —dijo primero, con sinceridad—. Porque vamos a necesitarte funcional.

Eso confirmó lo que ya intuía.

—¿Qué pasó ahora?

Sophia dudó apenas un segundo.

—Confirmamos infiltración interna en varias familias. No es reciente. Probablemente décadas.

Sentí un peso frío asentarse en el pecho.

Las visiones dentro de la Cámara cobraron sentido inmediato.

—Lo saben desde hace tiempo… —murmuré.

—¿Quiénes? —preguntó Eleonor.

La miré.

—Los que están detrás de todo esto. Sabían del portador antes de que yo siquiera entendiera qué era.

Nadie habló durante unos segundos.

Mikhail guardó silencio.

Sophia asintió.

—Y hay otra cosa. Las familias están preparando el contacto formal con los gobiernos mundiales. La revelación ya no es opcional.

Respiré hondo.

Antes esa idea me habría paralizado.

Ahora no.

Porque dentro de la Cámara entendí algo que llevaba años evitando aceptar:

No me eligieron por ser el más fuerte.

Ni el más preparado.

Ni siquiera el más digno.

Me eligieron porque, de algún modo, yo ya estaba conectado a todo esto desde mucho antes.

—De acuerdo —dije finalmente—. Entonces díganme qué sigue.

Eleonor sonrió apenas. No era alegría; era la expresión de alguien que confirma que ya no camina sola.

—Ahora sí hablas como el portador.

Miré el brazalete. Su superficie reflejaba la luz tenue del pasillo con calma.

Por primera vez no sentí que cargaba una condena.

Sentí responsabilidad.

Y algo todavía más peligroso:

Determinación.

Porque si alguien había estado observándome durante años…

si sabían exactamente cuándo la marca despertaría…

Entonces nada de esto fue improvisado.

Fue preparación.

Y la guerra real todavía no había empezado.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo