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El Último Portador - Capítulo 26

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Capítulo 26: La verdad ante el mundo

La sala estaba en silencio absoluto, pero no era un silencio vacío. Era expectante. Denso. Como el instante previo a una tormenta.

No era una sala física.

Era una conferencia virtual cerrada, protegida por múltiples capas de cifrado tecnológico y sellos mágicos simultáneamente.

Atlas había supervisado la seguridad digital; los Orleans habían reforzado el blindaje mágico.

Ninguna señal podía entrar ni salir sin autorización.

En el centro flotaba una mesa holográfica circular. Sobre ella, los emblemas de las cinco familias guardianas se proyectaban lentamente, girando en sincronía con los relojes globales: ÓBroin, Sevianko, Orleans, Minamoto y Cavalcanti.

Alrededor de la mesa aparecían los representantes políticos más poderosos del mundo: el secretario general de la ONU, presidentes, primeros ministros, jefes militares, científicos principales y asesores estratégicos. Todos conectados desde instalaciones seguras. Todos sabiendo que lo que escucharían podía redefinir la historia humana.

Ciara ÓBroin fue la primera en hablar. Su imagen holográfica se materializó con claridad. La edad y el cansancio eran visibles, pero su voz conservaba una firmeza que imponía respeto incluso a distancia.

—Gracias por aceptar esta reunión extraordinaria. Sabemos que lo ocurrido en los últimos días ha generado incertidumbre, miedo… y muchas preguntas. Hoy vamos a responderlas. Pero deben comprender algo desde ahora: esta conversación cambiará la forma en que entienden el mundo.

Un murmullo leve recorrió las conexiones. El secretario general intervino:

—Señora Ciara, antes de continuar, debo preguntar directamente… ¿estamos enfrentando una invasión extraterrestre?

Ciara no respondió de inmediato. Miró a los representantes de las otras familias. Ellos asintieron casi imperceptiblemente. Entonces habló:

—No exactamente. Pero tampoco están equivocados.

La pantalla central cambió. Apareció una proyección del planeta Tierra y luego otra esfera translúcida superpuesta. No era un planeta visible; parecía una dimensión reflejada.

Kenji Arata, analista de Atlas, tomó la palabra:

—Hace aproximadamente diez mil años ocurrió un evento que la humanidad actual olvidó. No por accidente… sino por decisión.

La proyección cambió otra vez. Aparecieron figuras estilizadas, humanoides pero distintas. Más altas, más luminosas. No amenazantes, pero claramente no humanas.

—Los llamamos Seres Supremos —continuó Kenji—. No eran dioses. Tampoco conquistadores. Provenían de un mundo paralelo conectado al nuestro por lo que hoy denominamos la Dimensión Espejo.

Uno de los científicos conectados desde Europa levantó la mano virtual.

—¿Paralelo en sentido físico o metafísico?

Respondió Étienne Orleans:

—Ambos. Su mundo coexistía en una frecuencia distinta del nuestro. Podían interactuar parcialmente con nuestra realidad sin alterar la estructura del planeta.

La proyección mostró estructuras imposibles: ciudades suspendidas, energía fluida y tecnología que parecía viva. El asombro era evidente en las caras de los líderes.

Kenji continuó:

—No llegaron como colonizadores. Llegaron como observadores. Su civilización había alcanzado un punto crítico y buscaban comprender cómo otras especies gestionaban evolución, conflicto y cooperación.

Un general estadounidense habló con incredulidad:

—¿Vinieron a estudiarnos?

—En parte —respondió Ciara—. Pero también compartieron conocimiento: energía limpia, medicina avanzada, control dimensional… principios que hoy apenas comenzamos a redescubrir.

La imagen cambió de nuevo. Ahora aparecía un grupo humano distinto. Vestían armaduras antiguas, pero sus símbolos coincidían con registros históricos parciales: los Kartnod.

—Ellos fueron los primeros elegidos —dijo Hiroshi Minamoto con voz calmada—. No por poder militar, sino por su capacidad intelectual y su curiosidad científica.

Isabela Cavalcanti añadió:

—Los Seres Supremos permitieron que un grupo reducido de los Kartnod visitara su mundo para estudiar su tecnología y comprender cómo mantener equilibrio entre ciencia, energía y sociedad.

El silencio volvió a la sala. El secretario general habló lentamente:

—Entonces… ¿los Kartnod fueron nuestros primeros embajadores interdimensionales?

—Exactamente —respondió Étienne.

Pero su tono cambió.

—Y ahí comenzó el problema.

La proyección mostró la misma tecnología, pero modificada: más agresiva, más inestable. Kenji explicó que algunos Kartnod interpretaron ese conocimiento como superioridad y creyeron que podían acelerar la evolución humana imponiendo control. No todos pensaban así, pero bastó un grupo.

Una ministra europea preguntó si se trataba de un grupo radicalizado.

—Sí —respondió Ciara—. Y extremadamente competente.

La imagen mostró criaturas conocidas por todos en ese momento: los Claimoors. Varios líderes se tensaron visiblemente.

—Estas entidades —continuó Kenji— fueron desarrollos derivados de tecnología Kartnod alterada. No eran originalmente armas; eran sistemas híbridos de defensa dimensional. Pero se transformaron.

—¿Quién los creó exactamente? —preguntó un asesor militar.

—Los propios Kartnod radicalizados —respondió Étienne—. Usaron ingeniería mágica, biología y tecnología de los Seres Supremos sin comprender completamente las consecuencias.

La siguiente imagen fue un mapa antiguo del mundo con puntos luminosos en varios continentes. Hiroshi explicó que cuando intentaron imponer su visión comenzó una guerra dimensional.

Kenji añadió que las familias guardianas nacieron entonces y que sus ancestros aceptaron custodiar el equilibrio entre ambos mundos.

Isabela continuó explicando que, con ayuda de los Seres Supremos, se creó la Dimensión Espejo como contención. Allí fueron sellados los Kartnod rebeldes y gran parte de sus creaciones.

El silencio en la ONU era absoluto. Finalmente un presidente latinoamericano preguntó si los Seres Supremos seguían ahí. Ciara negó suavemente.

—Se retiraron. Consideraron que la humanidad debía resolver sus propios errores. Pero dejaron mecanismos de vigilancia y conocimiento para cuando fuera necesario.

El secretario general respiró profundamente.

—Entonces lo que vemos ahora…

—Es la ruptura progresiva de esos sellos —respondió Kenji—. Y la aparición de Claimoors nuevos indica algo peor: alguien está replicando tecnología Kartnod.

Un murmullo inquieto se extendió por las conexiones. Un científico japonés preguntó si eran humanos.

—Probablemente —respondió Hiroshi—. Con acceso a información robada hace décadas.

La imagen cambió otra vez y aparecieron registros recientes de ataques en Canadá, Irlanda, Rusia, Francia, Japón y Brasil.

—Esto ya no es secreto sostenible —dijo Ciara—. La población ha visto demasiado.

El secretario general asintió.

—Pero revelar esto al mundo podría provocar pánico global.

—Ocultarlo provocará algo peor: desorganización —respondió Isabela.

Un general estadounidense intervino:

—Necesitamos saber algo con claridad. ¿Nuestros ejércitos pueden enfrentarlos?

El silencio fue inmediato. Dmitri Sevianko respondió sin rodeos:

—No solos.

Kenji explicó que la tecnología convencional puede contener algunos efectos físicos, pero los Claimoors operan parcialmente fuera de nuestra dimensión y requieren intervención mágica especializada. Por eso existen las familias guardianas.

El secretario general miró directamente a Ciara.

—¿Y qué necesitan de nosotros?

—Cooperación, orden civil, control informativo responsable y evitar acciones impulsivas que puedan romper sellos dimensionales restantes.

Étienne añadió que especialmente el armamento nuclear o experimental en zonas marcadas podría amplificar fracturas dimensionales.

Un asesor militar tomó notas rápidamente. Otro líder preguntó el objetivo final de quienes estaban detrás de los ataques.

Kenji respondió:

—Liberar completamente a los Kartnod sellados y acceder a un punto crítico que llamamos Nexus del Fin.

El término provocó inquietud inmediata. El secretario general preguntó qué era exactamente.

Ciara respondió que es un nodo dimensional que permite alterar la frontera entre mundos: en manos correctas estabiliza, en manos equivocadas podría fusionar ambas realidades de forma caótica.

Nadie habló durante varios segundos. Finalmente el secretario general dijo que estaban hablando del posible colapso del equilibrio planetario.

—Sí —respondió Ciara.

La honestidad absoluta ya no se podía evitar. El secretario general pidió un protocolo conjunto inmediato.

Hiroshi propuso comunicación coordinada a la población sin alarmismo. Isabela habló de preparación logística global y evacuaciones preventivas. Étienne mencionó colaboración científica entre Atlas y centros tecnológicos humanos. Dmitri insistió en disciplina militar coordinada.

Ciara concluyó:

—Y quinto: confianza. Durante milenios protegimos en silencio. Ahora debemos hacerlo juntos.

El secretario general asintió lentamente.

—Entonces estamos oficialmente en una alianza interdimensional.

Nadie sonrió, pero todos aceptaron.

Antes de cerrar la reunión, Ciara añadió una última cosa:

—Hay un elemento clave que aún no conocen completamente: el portador actual de la Marca. Él será fundamental en el equilibrio futuro.

No dio nombres. Todavía no. Pero todos comprendieron que existía una pieza central en el tablero.

La reunión terminó sin aplausos ni discursos finales. Solo decisiones. Porque por primera vez en diez mil años, la humanidad entera estaba a punto de conocer la verdad.

Y esta vez… no habría forma de olvidarla.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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