El Último Portador - Capítulo 28
- Inicio
- Todas las novelas
- El Último Portador
- Capítulo 28 - Capítulo 28: La reunión en Londres
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 28: La reunión en Londres
Tras el ataque en Brasil, el robo de la reliquia y la traición de la tercera guardiana, se convocó una reunión de emergencia. La magnitud del evento obligó a que, por primera vez en décadas, la mayoría de los líderes de las cinco grandes familias se presentaran en persona. La reunión se realizó en Londres, Inglaterra. La situación ya no permitía intermediarios ni comunicaciones a distancia.
Representantes del Consejo de Seguridad, líderes de potencias nucleares, delegaciones europeas y asiáticas, asesores científicos y militares de alto rango ocupaban la sala. Frente a ellos estaban los miembros de las familias guardianas y los analistas de Atlas. La tensión era evidente.
El secretario general de la ONU rompió el silencio:
—Señores… nos han hablado de sellos mágicos, de entidades interdimensionales y de una amenaza que puede destruir toda la humanidad como la conocemos. Pero lo que aún no entendemos es algo más básico.
Su mirada se clavó en Étienne Orleans.
—Si esto lleva miles de años ocurriendo… ¿por qué nunca supimos nada?
Étienne respiró lentamente antes de responder.
—Porque el mundo estaba cubierto por un velo mágico. Fue instaurado por seres supremos a petición de los cinco líderes guardianes de aquella época. Era la única forma de evitar el colapso psicológico de la humanidad mientras se libraban esas guerras en las sombras.
Kenji Arata activó la proyección.
El holograma mostró el planeta Tierra rodeado por una red luminosa casi imperceptible, como una malla energética envolviendo la atmósfera. Murmullos recorrieron la sala.
—En palabras simples —añadió Elena— son cerraduras dimensionales.
Se levantó y señaló el holograma.
—Cuando ocurrían enfrentamientos, esas cerraduras absorbían el impacto. Alteraban los flujos mágicos o magnéticos, como ustedes los conocen. Distorsionaban la memoria colectiva en un radio aproximado de mil kilómetros cuadrados, convirtiendo eventos catastróficos en fenómenos naturales o accidentes explicables.
Un asesor militar frunció el ceño.
—¿Está diciendo que manipulaban la memoria colectiva?
Desde la parte posterior habló un hombre que hasta ese momento había permanecido en silencio.
—Con su permiso. Soy Marcus Garielka, subdirector de la división Atlas. Creo que ya no hace falta explicar quiénes somos ni cuál ha sido nuestro trabajo.
Su voz firme hizo que la sala se aquietara.
—No manipulábamos. Estabilizábamos. Si una ciudad hubiera visto la magnitud real de algunas de esas crisis, la histeria global habría sido inmediata.
El silencio fue total durante unos segundos.
Kenji retomó la palabra:
—Soy Kenji Arata, analista principal de Atlas. Permítanme mostrarles algo más.
Encendió un nuevo proyector y la imagen tridimensional del planeta se expandió por casi todo el techo de la sala.
—Así se vería el velo mágico desde estaciones espaciales, si todos pudieran percibirlo.
La imagen cambió.
La red luminosa apareció fracturada. Grietas brillantes se extendían como venas rotas a través de varios continentes.
—Como todos ya saben —añadió Étienne—, el sello principal se encuentra en Irlanda, y ese sello ya fue comprometido. Logramos implementar un parche de emergencia, por así decirlo, pero su duración es limitada. Con suerte, menos de un año.
Hizo una breve pausa antes de continuar:
—Hace dos semanas el sistema global aún resistía parcialmente. Pero hace exactamente una semana ocurrió el ataque en Brasil. El nodo del Atlántico Sur fue comprometido, una reliquia clave fue sustraída y eso provocó una ruptura aún mayor.
El holograma mostró una zona oscura expandiéndose desde el Atlántico como una cicatriz energética.
—Ese evento —añadió Elena— aceleró la desestabilización. No fue solo un ataque regional. Fue una fractura sistémica.
Marcus caminó lentamente frente a todos.
—Y hay algo más que deben entender. Muchos de los llamados desastres naturales de los últimos siglos no fueron completamente naturales. Algunos terremotos anómalos, tormentas imposibles, incendios inexplicables… fueron provocados por seguidores de los Kartnod intentando debilitar los sellos donde permanecen contenidos.
—Intentaban fracturar la contención desde este lado —continuó Elena—. Al no poder romperlos directamente, atacaban los nodos. El sello absorbía el impacto y la humanidad solo veía catástrofes naturales.
Un general estadounidense habló con evidente molestia:
—¿Entonces nuestra historia es una mentira?
Marcus negó con calma.
—Parcialmente. Las guerras humanas han sido humanas. Pero algunas catástrofes… no lo fueron del todo.
El peso de esa frase cayó con fuerza sobre la sala.
El secretario general respiró hondo.
—¿Qué significa eso exactamente?
Marcus respondió sin suavizar el mensaje:
—Significa que el mundo no está preparado para ver lo que siempre estuvo oculto. Y que el sistema que amortiguaba esas crisis está fallando.
Silencio absoluto.
Uno de los asesores científicos del gobierno mexicano levantó la mano con cautela.
—¿Existe posibilidad de volver a activar ese velo?
Kenji intercambió una mirada con Étienne. Suspiró hondo antes de responder:
—No, desgraciadamente. Fue creado por los seres supremos hace aproximadamente cinco mil años. No poseemos ni la magia ni la tecnología necesarias para replicar algo semejante.
El presidente de Argentina intervino entonces:
—Tengo una pregunta… ¿podrían explicar más claramente quiénes eran esos seres supremos? ¿Dioses como los de la mitología? ¿Alienígenas? Hace cien años eso solo eran personajes de películas.
Marcus respondió con calma, sin perder la compostura:
—Disculpe, señor presidente. Ese es un tema demasiado amplio y complejo para abordarlo ahora. Lo primordial es prepararnos. Con la caída de la base en Recife, Brasil, y la sustracción de la reliquia, estamos casi seguros de que el siguiente ataque será dirigido a Japón.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com