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El Último Portador - Capítulo 41

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  4. Capítulo 41 - Capítulo 41: Después del Rugido del Pacífico
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Capítulo 41: Después del Rugido del Pacífico

La sala de reuniones de la mansión Orleans no paraba cuando el sol comenzaba a elevarse sobre Marsella.

Las luces holográficas proyectaban mapas tridimensionales del Pacífico. Rutas de flota, trayectorias de combate y registros de daños aparecían superpuestos en el aire como capas translúcidas.

El ambiente era distinto al de los días anteriores.

La tensión de la batalla había quedado atrás.

Pero ahora dominaba otra sensación: la conciencia de que la guerra había entrado en una fase abierta.

Étienne Orleans presidía la mesa central. A su derecha se encontraba Marianne Duval, y a su izquierda Luc Bernard, supervisando los informes tácticos que llegaban.

Frente a ellos comenzaron a presentarse varias proyecciones holográficas.

La primera en aparecer fue la de Haruki Minamoto.

Su rostro aún mostraba señales de cansancio por la batalla. Detrás de él se distinguía el puente de mando de uno de los cruceros.

A su lado se encontraba Alexander Torres-Ventura, jefe de una familia secundaria destacada en Australia, acompañado por su hija Victoria.

La segunda proyección fue la de Mikhail Sevianko, conectado desde la base naval en Anadyer. Su expresión seguía siendo tan fría como siempre.

La última figura en aparecer fue Ciara Milesnova de ÓBroin.

El silencio se impuso de inmediato en la sala.

Fue Étienne quien habló primero.

—Los informes finales de la batalla en las costas de China han sido confirmados. Las fuerzas combinadas lograron contener el avance de la flota enemiga.

Haruki inclinó la cabeza ligeramente.

—Las pérdidas para nuestros vecinos fueron severas, pero lograron impedir que cruzaran el estrecho. Si hubieran alcanzado tierra, el daño habría sido mucho mayor.

Li Wei se conectó desde el cuartel de la Flota del Mar Amarillo con ayuda de uno de los agentes de inteligencia de Atlas destacados en China y habló con voz grave.

—China reconoce el apoyo de las familias guardianas. Sin esa intervención, nuestras defensas habrían sido superadas.

Ciara observó el mapa unos segundos antes de responder.

—Lo importante ahora es entender el patrón de lo ocurrido.

Étienne cambió la proyección del mapa.

Ahora mostraba ataques ocurridos en distintos puntos del planeta durante los últimos días.

—Nuestros analistas han identificado varias coincidencias —explicó—. Los incidentes registrados antes de la liberación de la flota en Hokkaido no parecen aleatorios.

Alexander frunció el ceño.

—¿Qué tipo de coincidencias?

Luc Bernard amplió la imagen.

Varios puntos comenzaron a brillar tenuemente.

—Los ataques de los últimos días han sido en zonas cercanas a grandes concentraciones de energía mágica natural.

Mikhail respondió de inmediato.

—Líneas ley.

—Exactamente —confirmó Étienne.

En ese momento Kenji habló desde el fondo de la sala.

—Con su permiso. Hay algo más.

Tomó su tablet y la activó sobre la mesa y mostró otro mapa.

Las líneas ley se mostraban como corrientes luminosas recorriendo el planeta.

—He estado comparando registros históricos con los datos recogidos durante los últimos días —explicó—. Los nodos principales coinciden con lo que sabemos desde hace siglos.

Señaló Irlanda.

—Aquí.

Luego Japón.

—Aquí.

Después Brasil.

—Y aquí.

Los tres puntos correspondían a regiones vinculadas a las familias guardianas.

Pero cuando el mapa se centró en China, el patrón cambió.

Las líneas ley seguían presentes.

Pero no convergían en un nodo claro.

Haruki frunció el ceño.

—¿Qué significa eso?

Kenji observó el mapa con atención.

—Las líneas no desaparecen.

—Tampoco están rotas.

—¿Puedes ser más directo? —le dijo Ciara.

—Creo que se concentran en un punto que no se había notado antes —respondió Kenji—, pero no en un punto visible.

Li Wei cruzó los brazos. Mostraba una cara de asombro, incredulidad y sorpresa, pero al recordar lo que tuvo que vivir lo hizo aceptar esa conversación.

—China es un territorio inmenso. Es posible que existan zonas que nunca hayan sido estudiadas.

Ciara habló con serenidad.

—Por ahora no podemos sacar conclusiones definitivas.

Étienne asintió.

—Lo inmediato es prepararnos para la guerra.

El mapa cambió otra vez.

Mostró Irlanda, específicamente la mansión principal.

—Recuerden que esto ya no tiene marcha atrás. Al sello de emergencia solo le queda menos de un año —agregó.

Ahora en los mapas se mostraban rutas marítimas, bases estratégicas y posiciones militares.

—Antes de la batalla —explicó— varias naves enemigas se dirigieron hacia el océano Índico.

Mikhail añadió:

—Eso podría significar que vienen a atacarnos.

Li Wei observó el mapa con atención.

—Si establecen presencia en esa región, podrán dividir nuestras fuerzas.

Ciara mantuvo la mirada fija en la proyección.

—Entonces debemos anticiparnos.

El silencio volvió a imponerse.

—La armada Minamoto mantendrá el control del Pacífico.

Miró a Haruki.

Luego a Mikhail.

—Los Sevianko deben estar listos para entrar en batalla en cualquier momento.

En ese mismo momento, Elena pidió la palabra.

—Tenemos informes de otra flota que va hacia el sur cerca de las costas de África. Según nuestros análisis, se dirigen a cruzar hacia el Atlántico.

—¿A dónde se dirigen? No lo sabemos, pero quizás están intentando llegar donde ustedes.

—Tiene sentido —dijo Étienne—. El sello principal está en Irlanda. Quieren ir a liberar al resto de ellos.

La reunión continuó durante varios minutos más.

Se revisaron rutas de suministro, protocolos de alerta y refuerzos militares.

Cuando el análisis terminó, Étienne apagó la mayoría de las proyecciones.

La sala quedó en silencio.

—Se evitó una derrota —dijo.

Haruki respondió con calma.

—Pero ahora sabemos que el conflicto ha comenzado de verdad. Y pudimos ver una parte de la fuerza de la familia Kartnod, que solo eran 17 naves. Tenemos que aumentar nuestras fuerzas para cuando todos se liberen.

Ciara observó el mapa por última vez.

—Exactamente.

Su mirada recorrió la mesa.

—Y desde este momento debemos actuar como una sola estructura.

Porque después de lo ocurrido en China…

Quedaba claro que el mundo acababa de entrar en una guerra como nunca se la imaginaron.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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