El Ultimo Sol Naciente - Capítulo 253
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- Capítulo 253 - 253 Capítulo 255 ‘Gris y Transparente’ Parte 2
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253: Capítulo 255: ‘Gris y Transparente’ Parte 2 253: Capítulo 255: ‘Gris y Transparente’ Parte 2 -Por Sakura- Se sentía como un recuerdo distante; una experiencia nostálgica y triste que llenó de dolor mi corazón.
Todo está oscuro.
No puedo escuchar ni ver nada.
Esa sensación nostálgica era lo único diferente en mi.
‘Tengo miedo’, me decía a mi misma.
‘No quiero estar sola’, intenté esconder mis lágrimas cubriéndome la cara con las manos.
De pronto, escuche algo finalmente y sentí una superficie sólida bajo mis pies.
Dejé de cubrir mi rostro y me percaté de que ahora me encontraba en un gran jardín con césped verde y arbustos cortados con adorables formas de animales bajo un radiante sol.
Un conejo, un gato, un perro, un ave.
Figuras de animales adornan los jardines que se muestran alrededor de una gigantesca mansión de paredes con ladrillos grises y un techo marrón.
Cada pared tenía grandes ventanales coloridos.
Hasta parecía una iglesia.
Caminé por un largo camino de piedra que se extendía por los bordes de las paredes.
Estoy algo confundida en este momento.
Recuerdo haber estado acostada en mi cama.
Recuerdo cuando Toru comenzó a quemar el interior de mi cuerpo.
Después de eso, ya no recuerdo más.
Caminé pensando en mis recuerdos y en el lugar en el que me encuentro, pero repentinamente escuché un grito.
Como si el tiempo se hubiera acelerado, las nubes en el cielo por un segundo se movieron de su lugar, como si hubieran pasado unos minutos en un abrir y cerrar de ojos.
Se escuchó la sirena de una ambulancia.
Eso llamó mi atención, así que seguí el sonido.
Caminando sentí el tictac de un reloj cerca de mis oídos.
Cuando llegué al origen del ruido de las sirenas de la ambulancia, el tictac dejó de sonar.
Había personas reunidas en un solo lugar formando un círculo.
La mayoría eran mucamas y dos mayordomos.
Todos estaban hablando en un idioma que pude entender.
Me acerqué a ellos preguntando qué estaba pasando, pero ninguno me contestó.
En ese caso, me abrí paso entre ellos empujandolos y disculpándome por la intromisión, pero ninguno parecía reaccionar a mi presencia.
Cuando llegué al origen del alboroto, lo que vi hizo que mi respiración se detuviera por unos segundos.
Hay sangre, unas gafas rectangulares, un zapato a unos pocos centímetros de lo que parecía el cadáver de un niño tendido en el suelo.
El niño tenía el cabello castaño manchado de sangre, con lágrimas en su rostro y una triste expresión afligida de ojos semiabiertos que apuntaban al cielo.
Al verlo me invadió una sensación de dolor y tristeza… Ese niño… lo conozco.
Era el niño que ha estado apareciendo en mis sueños.
Finalmente recuerdo su rostro.
Recuerdo sus ojos plateados… [……………………………………………………] Una voz en mi cabeza.
Mire a los alrededores confundida.
Sentí que ya había escuchado esa voz en el pasado.
La voz de una niña; voz mecanizada e inexpresiva.
Cuando escuche esa voz, todo se volvió negro neuvamente.
-Londres, Reino Unido- Se sintió extraña después de hacer ese trato con Toru.
Ahora se dirige a la oficina de su mentor.
Pensó en muchas cosas como siempre suele hacer, pensó tanto hasta que llegó a la puerta de la oficina.
Ella sabía que su mentor le esperaba ahí dentro.
Después de que Reines se fue, el hombre se encerró en su oficina esperando a su discípula.
Toco la puerta dos veces y luego abrió.
El hombre la esperaba del otro lado del escritorio.
“Pensé que necesitaba decirte algunas cosas con respecto a lo que querías hacer”, comenzó de inmediato.
Waver cruzó los brazos sobre el escritorio con una mirada un poco preocupada.
Gray asintió.
La mirada de su mentor hace unos minutos le confirmó que debían hablar de eso.
Ella no se opuso.
Se paró frente al escritorio esperando.
“Creo que esto debió haber sido una de las primeras lecciones que pude haberte enseñado, pero me di cuenta muy tarde.
Me disculpo por mi incompetencia como profesor” “No debería disculparse… Usted es un buen profesor, pero…”, se sintió culpable, pero su mentor continuó.
“Primero déjame enseñarte”, sacó un par de hojas de papel.
Las examinó mientras las ordenaba en el escritorio.
“Hay formas de compartir maná con alguien.
En especial con un servant.
Con solo estar cerca de su master el servant puede obtener maná.
Eso es diferente cuando el servant no puede obtener maná de su master por ese método.
Eso nos deja el primer punto de este tema.
Como magus que somos, el maná fluye por nuestros circuitos mágicos y todo nuestro cuerpo, en especial cuando se trata de los fluidos que el cuerpo produce.
¿Entiendes a donde quiero llegar?” Ella negó.
No sabía nada de eso.
Al menos no había estudiado ese tema.
Bueno, saber que el cuerpo de un magus tiene maná es de sentido común, pero compartir ese maná es un asunto aparte.
“Lo que quiero decir es que tanto nuestro sudor, sangre, saliva y fluidos del cuerpo en general contienen ese maná que se puede otorgar.
Si un magus consume los fluidos de otro, puede obtener el maná de esa persona en una pequeña medida.
¿Ahora lo entiendes?” Se quedó callada.
Su cuerpo se puso rígido y en su mente un montón de situaciones extrañas comenzaron a flotar como nubes.
La razón por la que su mentor le dijo que pensara mejor en su decisión cobró sentido.
“Entonces…”, apretó la jaula con una mano y con la otra apretó el pliege de su capa.
Oculto el rostro bajo la capucha esperando que lo que su mentor fuese a decir no sea lo que ella está pensando en este momento.
“Tal vez con unas gotas de sangre sirvan de momento.
Pero como aún no formas el pacto con Assassin, no creo que debas preocuparte.
Es mejor que te disculpes con él e ignores la idea de darle tu maná.
De alguna forma u otra me encargaré de conseguirle algo de maná, o como mínimo, un mediador que se pueda hacer cargo de sus necesidades” Escuchando eso, ella sintió como sus piernas perdían fuerza.
Se acuclilló mirando al suelo y soltó un pequeño gemido ahogado, como si se hubiera atragantado con la saliva.
Su rostro se tiñó de color carmesi y la verguenza de sus actos le cayeron encima como un valde de agua fria.
“Yo… creo que ya no puedo…”, murmuró haciendo que su mentor levantara las cejas.
“Él aceptó…” Waver se llevó la mano a la frente.
Dejó salir un largo suspiro y después se puso de pie.
Se acercó a Gray, que levantó la mirada al notar que su mentor estaba delante de ella.
Él también se acuclilló para hablar con ella.
“Al aceptar, él formó el pacto contigo.
Puede parecer un acto demasiado sencillo, pero así es como funciona”, intentó no verle la cara, por lo que miró a la puerta detrás de ella.
“No te asustes por haber hecho el pacto, pues puedes deshacer tu decisión cuando quieras” “No lo escuches niña”, bufó Add repentinamente.
“Todas esas jugosas almas son mías-…
digo, no tienes que retractarte.
Seguirás siendo una cobarde si te echas para atrás”, su voz chillona hizo que Waver se sintiera agobiado.
A la vez, la palabra ‘cobarde’ hizo eco en su mente, resonando en los confines de su psique.
Una palabra que describe su personalidad a la perfección.
Una cobarde, miedosa y patética niña con la responsabilidad de morir en el futuro.
Miró al suelo después de eso.
Un sentimiento pesado tomó lugar en su corazón.
Pensó que, en ese mismo momento, Assassin probablemente estaba en la habitación de Sakura.
Posiblemente está solo, mirando por la ventana en completa soledad, esperando a que su master despierte; esperando a ver si su existencia se desvanece en el aire.
Al menos eso era lo que ella pensaba.
Quiso hablar, pero algo se lo impidió.
Eso confirmó lo que Add dijo.
A veces ni siquiera podía decir lo que realmente pensaba.
Se encierra en su propia mente para hacer extensos monólogos que quedan enterrados en lo profundo de sus memorias.
Ella critica a la gente sin ser capaz de decirles lo que piensa de frente.
La cobarde y patética niña con un nombre igual de deprimente que su vida entera.
“Nunca lo he escuchado reír”, dijo, refiriéndose a Assassin, refiriéndose a sí misma… “Nunca dice nada de lo que piensa…”, se encogió en el suelo.
Parecía un pequeño conejo triste y avergonzado, ocultando su presencia de los depredadores.
No importaba si Add solo quiere la reserva de almas que Assassin tiene.
Ella sabía que las duras palabras de ese Código Místico, por más que la hagan enojar, son ciertas.
“Lady, ¿vas a tomar una decisión?”, preguntó con un tono de voz calmado.
“¿Qué harás al respecto?” Las palabras que su mentor dijo ese día en la iglesia regresaron a su mente.
Esto de alguna forma le dio la fuerza para levantar la mirada otra vez.
Aún no sabe cómo le dará sus fluidos a Assassin, pero si se echaba para atrás en su decisión seguiría siendo la misma cobarde de siempre.
Aunque tomar una decisión no significa dejar de tener miedo… “Yo… no podría dejar de lado lo que ya he decidido”, su voz temblaba.
Sus ojos miraban a su mentor como buscando una salida de embrollo.
“Aunque sea difícil, lo haré.
Esta será mi forma de pagarle a Sakura por todo lo que ha hecho por mi…” “No creo que sea buena idea que te dejes influenciar tanto por este Código Místico, pero…” Miró que Gray volvió a mirar al suelo avergonzada.
“Haa… no sabría decir…” “Acepta la decisión de mi patética dueña, Lord de la Torre del Reloj.
Si ella quiere ayudar al chico Assassin, no debe haber ningún problema”, Add se movió dentro de la jaula haciendo que la capa de Gray también se moviera.
“Dijiste que, con unas gotas de sangre, es suficiente.
¡Pues ya está decidido!
Puede que esta dueña tonta le tema a los fantasmas, pero no le teme al color de la sangre.
Seguro que puede hacerlo.
Y si surge algo más con el chico Assassin, pues deberíamos apoyarla en todo, ¿no?” ‘Eso último sobraba’, pensó Waver.
Parecía que Gray también pensó lo mismo ya que se puso de pie de golpe, con la cara sonrojada por la vergüenza.
Ella también había considerado lo de la sangre como una opción.
Así ella no tenía que pensar en alguna forma de sacar otros ‘fluidos’ de su cuerpo.
‘Supongo que no hay forma de hacerle cambiar de opinión’, pues, aunque impropio de ella, Gray estaba decidida.
Obviamente todo se debía a las palabras de Add, la necesidad de Assassin y el mal estado de Sakura.
Si se junta todo eso, obtienes cambios en la percepción de las personas cercanas a la situación.
Incluso Reines parecía estar bastante seria por momentos.
Eso sorprendió a Waver.
“Así que, no tenemos nada más que decir, eso creo”, dijo Add bajo la capa.
En su voz se podía escuchar que estaba muy contento con la decisión de su dueña.
Celebraba la victoria en silencio “Vámonos, niña.
Se te ve en la cara que quieres estar sola” “¿Uh?
¿Yo?
Ah-…” “Si te quedas parada como tabla de surf en la arena podrías incomodar al Lord” “Está bien…” “Siento que ya me escuchas más.
Eso es un gran paso”, celebró.
“Estoy seguro que está dueña incompetente vendrá a preguntarte cosas después” “De eso no me cabe duda”, respondió Waver.
Sabía que surgirían inconvenientes con todo esto.
“Entonces, con su permiso, profesor” Tratando de no alargar más la conversación, Gray huyó de la oficina dejando al hombre solo.
Este dejó salir otro largo suspiró.
Este día había sido muy pesado para él, y eso que apenas son las diez de la mañana.
Faltaba todo el resto de este día.
Cómo Reines se encargaría de enviar a alguien de la familia para que se encargue de los cuidados de Sakura, no tenía que preocuparse.
Ella despertará.
Tiene que despertar, pues solo es cuestión de que su propio maná la sane de sus heridas.
En cuanto a la falta de maná de Assassin, eso solo iba a empeorar con el tiempo.
‘Assassin necesitará más maná con el paso del tiempo.
No creo que ella sea capaz de satisfacer esa necesidad de maná solo con unas cuantas gotas de sangre.
Haa…’, está cansado de tener la mente tan llena de situaciones problemáticas.
‘Tendré que buscar un mediador que se encargue cuando ella ya no pueda’ Un día lleno de trabajo.
*** Después de salir de la oficina, caminó sin rumbo por toda la casa.
Bajó las escaleras al sótano y se encontró con la puerta frente a su habitación.
El santuario del conocimiento se encontraba detrás de esa puerta.
La biblioteca de su mentor.
Miró la puerta y acercó la mano a la perilla.
Abrió la puerta con la esperanza de encontrar tranquilidad allí, pero cuando entró a la biblioteca, se quedó quieta como si el tiempo se hubiera congelado.
-Por Gray- Estoy segura que esto no debe sorprenderme, pero la presencia de ese servant aún me asusta en ocasiones.
Hay muchos libros en la mesa y, entre esa gran pila de libros, se encontraba Assassin.
Sus ojos tenían ese multicolor extraño con la X negra que parecía querer rotar en su propio eje.
Cuando lo ví, él instintivamente me vio.
Nuestros ojos se encontraron por un segundo, pero luego me ignoró como si yo no existiera.
Él está leyendo los libros a una velocidad abrumadora, pasando las páginas en intervalos de dos a tres segundos mientras sus ojos bailan observando las líneas de texto que se pintan sobre el papel.
‘Aquí estás…’, pensé.
Había pasado casi una hora desde que desapareció.
Ahora me lo encuentro aquí, como si fuera algo casual.
Avancé como si él no estuviera ahí y me acerqué a una de las estanterías.
Busqué entre todos los libros algunos temas relacionados a todo lo que está pasando.
Creo que me vendría bien informarme mejor de todo.
No quiero estar perdida otra vez.
Al menos saber cosas me evitará más problemas.
Encontré tres libros relacionados al maná y a los servants.
Los tomé entre mis manos, pero cuando me di la vuelta y ví a Assassin, sentí un escalofrío.
Estar cerca de él me provocaba esa sensación de miedo, pero habiendo sentido su ‘presencia’ en el interior de mi cuerpo; mis circuitos mágicos, fundido con mi ser como si fuéramos uno, recordé todo lo que pasó esa noche en el castillo de Ashbourne.
Suspiré y me acerqué a la mesa.
Tomé asiento y abrí uno de los libros.
Estuve dispuesta a leer, pero la rápida sucesión de las páginas me hacía mirar a Assassin.
“Estás materializado…”, le dije.
Él me miró, como si yo hubiera dicho algo obvio.
De hecho, lo fue.
No lo pensé bien.
Ahora me siento avergonzada.
“Si no me materializo, no puedo pasar las páginas”, su voz fue calma y suave, pero parecía un poco indiferente en sus gestos.
Aún así, él fue capaz de responderme sin tomar en cuenta mi error anterior.
Después no supe qué más decir.
La biblioteca se tornó en un extraño silencio que me deprimió.
Aproveché ese silencio para leer.
Pasaron algunos minutos.
El único ruido en la biblioteca era el de las hojas de papel pasando una tras otra.
Estoy segura de que todo esto fue simple, pero de alguna forma me ayudó a entender algunas cosas.
En este silencio, mientras leo, miro a Assassin en repetidas ocasiones.
Lo primero que noté es que, al leer, Assassin pasa las páginas con el dedo anular de su mano derecha.
Su gesto es algo extrañamente elegante, como si se tratará de algún hijo de la nobleza.
Su mirada estuvo absorta en los libros todo el tiempo.
Al igual que yo, él no se quitó la capucha en ningún momento.
“Ustedes dos… son muy aburridos…”, esa voz nuevamente.
Add seguramente se aburrió.
“No hacen más que leer en silencio una y otra vez.
Hablen de algo.
Tal vez podrían hablar del clima, de las nuevas tecnologías, del magecraft, no lo sé.
Este silencio es tan triste que me dan ganas de llorar” “Add…”, me preparé para usar mi ataque final con él, pero me detuve cuando me percate de que Assassin me vio tomar la jaula.
“Si tuviera algo de qué hablar, ya lo hubiera mencionado” Y luego de esas breves palabras regresó a leer.
“¡Eso lo hace aún más triste!”, gritó Add.
Se sacudió dentro de su jaula como si las palabras de Assassin lo hubieran ofendido.
Al final pensé que con Add y Assassin aquí, esto jamás iba a terminar… Continuará…
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