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El Ultimo Sol Naciente - Capítulo 254

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  4. Capítulo 254 - 254 Capítulo 256 ‘Gris y Transparente’ Parte 3
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254: Capítulo 256: ‘Gris y Transparente’ Parte 3 254: Capítulo 256: ‘Gris y Transparente’ Parte 3 Está rodeada por un océano de sangre, hundiéndose hasta el infinito sin saber qué hacer.

No puede mover su cuerpo, no puede abrir los ojos y no puede respirar.

Pero a pesar de eso, repentinamente un cálido sentimiento le llenó el corazón.

Se sentía tan cálido y reconfortante.

Como si su madre estuviera allí, abrazándola y acariciando su cabello.

Se sintió segura en este lugar.

Mientras ella no miraba, dos gigantescas manos carmesíes se movieron entre la sangre.

Esas manos la cubrieron con delicadeza.

‘¿Dónde estoy?’, se preguntó.

Pero no había respuesta concreta para esa pregunta.

Ella ahora mismo puede estar en todos lados y al mismo tiempo en ningún lugar.

Lo que esta chica, Sakura, sabía, es que este lugar se siente familiar.

Todo esto se sentía familiar.

Entonces escuchó el llanto de un bebe y la historia trágica de un héroe comenzó… … … … *** Ya olvidó cuántas veces ha caminado por estos pasillos.

Han pasado más de dos meses desde que llegó y todo se ha vuelto tan cotidiano que le costaba pensar en otro lugar que no sea este.

Se encontró delante de la puerta de la habitación de Sakura.

Del otro lado de la madera, esa chica descansa con la esperanza de algún día despertar.

Nadie sabe cuándo, pero ese hombre le había dicho a su mentor que es probable que su recuperación sea rápida.

Bajo su capucha mostró una expresión afligida.

‘Ella es tan asombrosa…’, porque eso significa que Sakura tiene el maná suficiente para sanarse a sí misma de una herida tan mortal.

Gray había visto ese talento en ella.

Se supone que Sakura es la mejor estudiante del Departamento de Magecraft Moderno.

Ella simplemente era demasiado talentosa.

Quiere saludarla durante las mañanas.

Tiene la esperanza que en algún momento ella abrirá los ojos y le mostrará esa sonrisa amable al mundo.

Clic.

La puerta se abrió.

Sus ojos inmediatamente fueron arrastrados a la presencia sombría que miraba a Sakura.

Era Assassin, que estaba de pie a un costado de la cama en completo silencio.

Sus ojos bajo su capucha estaban apagados como siempre.

Él no reaccionó ante su presencia.

“Buenos días”, dijo, acercándose a él.

“¿Estás cuidando a Sakura?”, tomó asiento al lado del chico, pues él estaba allí sin hacer nada.

Hasta resultaba un poco perturbador verlo así.

Él negó en respuesta.

No le dejó saber sus intenciones.

Ella solo miró a Sakura para evitar preguntar más.

Pero al verla, tuvo un recuerdo distante de su infancia.

Ella estaba enferma, tendida en la cama y, a su lado, su madre la cuidaba.

Esa mujer estaba bastante preocupada en esa época… ‘Ya no recuerdo su rostro…’, pensó al recordar eso.

Dándose cuenta que estaba pensando en cosas tristes, negó dos veces con la cabeza y repentinamente dejó salir una pregunta para Assassin.

“¿No necesitas maná?”, su rostro se puso rojo al pensar en las cosas extrañas de ayer.

Su voz se ahogó esperando que Assassin la ignore como siempre, pero se equivocó.

“Por el momento, no.

Aun poseo maná suficiente para existir” Aunque había algo en eso que le molestaba.

Assassin parecía cansado.

Eso fue algo que ella no pudo ver hasta estar suficientemente cerca de él.

“No has podido obtener maná desde lo del castillo….” Assassin pareció querer refutar esa afirmación, pero no pudo.

Se quedó callado sin negar nada.

“Incluso gastaste mas maná cuando trataste la maldición que había en Sakura” Sin respuesta otra vez.

Hubo un silencio sepulcral.

Pero de repente se escuchó a Assassin suspirar.

“Tienes razón”, respondió con un susurro.

“Pero eso no quiere decir que no me quede maná.

Puedo resistir bastante sin maná” “Que puedas resistir no quiere decir que no sufras por la escasez de maná”, la jaula dentro de la capa se movió.

Add quería ver al Assassin.

Gray lo sacó de entre su capa para escucharlo.

“Muchacho, te ves como la clase de persona que oculta muchas cosas.

Si sigues haciéndolo durante más tiempo, será algo de lo que te arrepentirás en el futuro.

Pídele a mi deprimente dueña que te dé maná.

Trágate tu orgullo y pídele ayuda” Assassin miró a Add.

Su rostro se mantuvo inexpresivo haciendo que, de un momento a otro, Add se sintiera asustado.

De hecho, el Código Místico se arrepintió de haber sido tan presuntuoso.

La mirada del muchacho estaba completamente vacía y apagada, lo que le hizo pensar que estaba delante de un ser extrañamente aterrador.

“Está bien, supongo”, pero él respondió cortante.

“¿Huh?”, tanto Add como Gray dijeron al unísono.

No esperaron que él aceptara de inmediato.

Fue anticlimático para todos.

Ella lo miró en silencio como si el servant hubiera dicho algo raro.

El silencio duró muy poco, pues a veces a Add se le dificulta cerrar la boca.

“Hmm… eso fue… raro.

Al menos pudiste haber dicho ‘por favor’, pero por ahora eso servirá”, se dio la vuelta dentro de su jaula con un pequeño salto.

“Ahora que el chico Assassin aceptó, deberás ayudarlo, niña” “¿Ah?

¿Yo?”, por lo repentino de la situación se sintió confundida.

“Por supuesto que tu”, bufó Add.

“¿Ves a alguien más aquí?, porque yo no.” “Uh… yo…”, ella no sabia que hacer exactamente.

Sus ojos miraron a los de Assassin.

Pensó en todas las posibilidades y formas en las que podría darle su sangre.

Una de ellas fue algo que recordó de un libro sobre vampiros que leyó hace algunos años.

Su rostro se puso rojo al pensarlo.

Si Assassin se acercaba a ella, tomándola por la cintura listo para morderle el cuello, no podría con tanta intensidad.

Esos pensamientos extraños le calentaron la cabeza aún más, pues parecía estar echando vapor.

Ella pensó que Assassin sería capaz de hacerle eso, pues en el Castillo de la Separación pasó algo similar.

Él la tomó de la cintura y se ‘mezcló’ con su cuerpo.

Si este chico era esa clase de hombre, ella pensó que tal vez arrepentirse de esto pudo haber sido una mejor idea.

Lo malo de todos estos pensamientos fue que no pudo darse cuenta que Assassin se había acercado a ella sin provocar ningún sonido.

Add celebró esto.

“Pareces capaz de actuar como un hombre” La voz de Add la sacó de sus pensamientos.

Cuando se percató de su cercanía con Assassin, sintió su corazón acelerarse por el miedo y la vergüenza.

Sin embargo, esos sentimientos cambiaron al ver como Assassin se arrodilló ante ella tomándole de la mano.

Ella lo miró hacía abajo mientras él la miraba hacia arriba.

La inexpresividad de la mirada de Assassin le transmitió mucha inquietud y curiosidad, pero sobre todo, un gran vacío oscuro.

Mientras que, las manos desgastadas de ese servant, le hicieron sentir una calidez deprimente.

Vio por las mangas del kimono del chico que este tenía un montón de cicatrices y quemaduras.

Solo pudo pensar en una cosa… ‘Tu… ¿quién eres?’ Preguntarle eso a alguien más era demasiado irónico.

Siempre se hace la misma pregunta.

Cada vez que se mira al espejo.

Cada vez que escucha su propia voz.

Cada noche que se va a dormir y cada mañana en la que despierta.

La presencia de Assassin se había desvanecido frente a ella.

Ya no sentía tanto miedo hacia él.

Aunque muy en el fondo algo le gritaba que se aleje huyendo, su mente solo pensaba en resolver este misterio que la ha estado atormentando últimamente.

Incluso hay un poco de odio hacia este servant pues, aunque él está muerto, aun sigue caminando entre los vivos.

Esa era una de las cosas que más le disgustaba.

Pero al verlo más de cerca, se preguntó si pensar así está bien.

Assassin, tomándola de la mano, le tocó los dedos con los suyos.

Tomó el dedo índice y lentamente abrió la boca.

Ella abrió los ojos al instante, asustada y confundida.

Antes de poder alejarse de él… “Ñam…”, él metió el dedo de Gray en su boca.

Ella sintió, con el rostro rojo de vergüenza, que el interior de la boca de Assassin era cálido y húmedo.

Tartamudeó intentando alejarse, pero Assassin le sujetó del brazo “Ay”, gimió al sentir un pinchazo en el dedo.

Assassin le mordió el dedo con los colmillos, haciendo que la sangre comience a fluir por su lengua.

Fueron tan solo unas pequeñas gotas de sangre las que salieron por la pequeña herida, pero Gray sintió como la lengua de Assassin se movía acariciando su dedo.

Cada movimiento viscoso dentro de la boca del servant le hacía sentir escalofríos que corrían por todo su cuerpo haciéndola sentir extraña.

Él se tragó la sangre haciendo ese sonido tan característico al tragar.

Así consumió el maná presente en esas gotas de sangre.

Al hacerlo, abrió la boca y se separó de la mano de Gray, dejando un fino hilo de saliva entre el dedo y su lengua.

Ella no sabía cómo reaccionar.

Todo su cuerpo se puso rígido y su respiración se cortó.

Assassin suspiró como si la sangre hubiese tenido un buen sabor, y a su vez, extendió la mano que se iluminó en un tenue color verde.

“Gracias por la comida”, susurró, acariciando la mano de Gray con la suya.

Ella sintió como ese suave dolor punzante desaparecía en segundos.

De hecho, su corazón acelerado se calmó un poco después de eso.

Aunque su mente se había vuelto un caos lleno de situaciones vergonzosas, aún tenía espacio para pensar en otras cosas.

Ella misma es la que dice que no es muy inteligente y que no puede procesar tanta información fácilmente, pero eso no es cierto.

Eso solo eran las inseguridades de esta chica hablando por ella.

Él soltó su mano y se puso de pie.

Ella se dio cuenta nuevamente de lo alto que él es.

De rodillas parecía uno de esos elegantes príncipes de cuento de hadas, pero de pie se veía como la siniestra silueta oscura de la muerte.

Eran dos posturas completamente contradictorias, pero que hacían que el inexpresivo Assassin tuviera más facetas extrañas que ella aún estaba conociendo.

Pero lo que ella sin duda alguna pensaba es que él es un desvergonzado total.

No parece entender el significado de la vergüenza y la decencia.

Tampoco parece entender a los demás y eso era un problema.

Agobiada por esto, Gray miró al suelo.

Se miró la mano como si le hubieran arrancado el dedo y apretó el puño suavemente al percatarse de que la pequeña herida de su dedo había desaparecido.

Luego de eso, regresó su mirada a Assassin.

“Pensé que si era rápido con esto te ahorrarías muchos problemas”, dijo, y apretó un poco el nudo de su bufanda, pues esta se había soltado cuando se agachó.

Gray no sabía qué decir.

Lo que acababa de pasar fue extremadamente extraño.

‘Yo… me sentí muy rara…’, escondió su rostro dentro de su capucha.

Su rostro estaba caliente y sonrojado nuevamente.

Apretaba el puño porque de alguna forma, cada vez que se desconcentraba, sentía la lengua de Assassin acariciándola.

‘Eso no es de Dios’, sentada en la silla, abrazó la jaula de Add dentro de su capa.

Pero se sintió demasiado culpable cuando vio a Sakura tendida en la cama.

Sintió que había hecho algo malo aunque no fuera ella la responsable de esta extraña situación.

Aún seguía sin responder a lo que Assassin dijo antes, pero él se había callado.

Tal vez él no esperaba una respuesta y eso la tranquilizó un poco.

‘Lo siento, Sakura’, pensó que estaba traicionando a esta chica.

Aunque realmente no había nada de qué sentirse culpable, tal vez… Todo fue un poco incómodo después de eso.

Este silencio atronador era muy diferente al silencio de la biblioteca.

Sus ojos no pudieron evitar mirar a Assassin, pero este se había ocultado en la oscuridad de su capucha.

Lo único que podía ver de él era su nariz.

“Chico Assassin”, destrozando el silencio, Add se sacudió dentro de su jaula.

“Todo eso de antes fue muy divertido.

¿Qué tal si desde ahora te mantienes junto a esta patética niña?” “¿Qué?”, Gray se sorprendió.

Add la ignoró y continuó.

“Estar aquí viendo a tu master y sin hacer nada debe ser muy aburrido.

Ya lo dijiste antes.

Que siempre te aburres.

Si te mantienes cerca de ella podrás pedirle maná cuando quieras.

Estoy seguro que ella no se negará” “No, yo-” “Incluso podrías acercarte más a ella.

Si te enamoras de ella te la regalo” Eso último hizo que la confundida Gray se quedara en silencio.

Se levantó de la silla y levantó la jaula en alto.

Su mirada era completamente inexpresiva, lo cual le hizo pensar a Add que lo peor estaba por comenzar.

“Oye, espera.

Hablemos un poco.

Puedo disculparme”, se le notaba lleno de miedo.

“No quería decir eso realmente.

Vamos, niña.

Sabes que siempre digo cosas parecidas.

Lo siento mucho.

No volveré a decir nada parecido”, pero sus súplicas no fueron escuchadas.

Ella entonces agitó la jaula como si fuera una bandera.

Assassin presenció esto en silencio.

Add se sacudió dentro de la jaula con fuerza, golpeando los pequeños barrotes que provocaron ruidos metálicos con cada golpe.

Cuando Gray terminó de agitar la jaula, Add se encontraba bocabajo y con los ojos en espiral.

“No me arrepiento de nada…”, dijo él, antes de desmayarse.

Se quedó viendo la jaula en silencio, tratando de no mirar a Assassin, pero él simplemente no parecía haber reaccionado ante eso.

“¿Yo… debería?”, su voz suave se escuchó.

“¿Deberías?”, Gray lo miró enseguida.

“¿Debería estar contigo…?” Eso no tenía sentido, al menos no para ella.

Ella no podía creer que Assassin hubiera considerado siquiera las palabras de Add.

Es más, esa última parte, sobre enamorarse, eso le molestó.

No se podía hablar de esas cosas como si fueran una broma, pues confundiría a las personas.

Ahora Assassin decía eso como si nada.

Otra prueba de que él no tiene vergüenza de nada.

“Es cierto que estar cuidando de Sakura puede resultar agobiante”, se calmó y, mientras hablaba, pensó en lo que Add sugirió y en lo que Assassin dijo.

“Es cierto que puede resultar aburrido estar solo aquí, pero no creo que te agrade seguirme a todos lados” Assassin caminó hacia la ventana y la abrió.

Observó las hojas de los árboles y recibió la mirada de ella.

“No será diferente que con Sakura-sama”, porque simplemente era estar al lado de alguien todo el tiempo.

Eso no era algo difícil.

Eso incluso era mejor que quedarse de pie observando por la eternidad.

“No veo la diferencia”, y se dio la vuelta para mirarla.

La frialdad con la que Assassin dijo esas palabras le hizo entender que a él realmente no le importaba Sakura, pero eso resultaba muy contradictorio por las acciones del mismo.

Eso era algo muy difícil de entender.

“¿Simplemente no te importa?” “Yo no dije eso”, refutó Assassin.

“No ver la diferencia en algo no significa que no tenga importancia.

Pero al final es lo que mejor puedo hacer.

Estar al lado de alguien… pelear… proteger…”, hizo una pausa de un segundo.

“destruir…”, y susurró con su voz monótona.

“Definitivamente te arrepentirás”, dijo ella, imitando las mismas palabras del servant.

Assassin asintió confirmando eso.

“Pero, hasta entonces, estaré ahí.

Además…”, se quitó la bufanda.

“Las palabras que me dices a mi son algo que no le dirias a cualquiera, ¿verdad?

Eso es porque siento tu hostilidad hacia mi” “Tú no… ¿cómo?” “Porque soy un ninja.

Estoy entrenado para eso” “Ninja…”, esa palabra le emocionó un poco.

Así que, quien está delante de ella es un ninja.

Antes de poder decir algo, Assassin comenzó a desvanecerse en el aire.

Su bufanda se evaporó en su mano antes que todo su cuerpo y finalmente desapareció.

Gray se quedó expectante, pero nada más pasó.

Agacho la mirada y suspiró.

“Hoy ha sido un día extraño…” Y seguirá siendo así durante un tiempo más.

Continuará…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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