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El Ultimo Sol Naciente - Capítulo 255

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  4. Capítulo 255 - 255 Capítulo 257 ‘Gris y Transparente’ Parte-4
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255: Capítulo 257: ‘Gris y Transparente’ Parte-4 255: Capítulo 257: ‘Gris y Transparente’ Parte-4 Este lugar siempre era el mismo.

El césped verde, los árboles altos y frondosos que se extienden alrededor formando un círculo casi perfecto que rodeaba este bosque.

La luz del sol en este momento es bastante fuerte ya que esa gran estrella está en su punto más alto; es mediodía.

Casi parecía un sueño verlo rodeado por la luz del sol.

Mirando el cielo como si estuviera recordando el pasado.

Ese extraño sentimiento de tristeza y nostalgia, pero mezclado con una paz reconfortante se sintió en el aire.

Siempre se veía tan solitario, pero había ocasiones en las que parecía mirar todo el mundo como si estuviera tranquilo, como si no le importara su propia soledad.

Gray sentía que era de esa forma.

Este servant es uno de los misterios más grandes a los que se ha enfrentado.

Aun es muy difícil entenderlo.

‘¿Cómo llegamos a esto?’, se preguntó.

Un recuerdo fugaz de esta mañana pasó por su mente.

Waver fue quien sugirió venir a este lugar.

Este es ese bosque alejado de la ciudad en el que Sakura y Svin suelen venir a entrenar.

Gray ya ha estado aquí, por lo que conocía el lugar.

Assassin también conocía este bosque, pues al estar junto a Sakura todo el tiempo sería obvio conocer la zona.

“Waver-sensei mencionó entrenar el tiempo de reacción y toma de decisiones durante el combate”, Assassin levantó la mano como si quisiera alcanzar el cielo y cerró el puño.

“Es una buena sugerencia.

A mi se me hubiera ocurrido lo mismo”, bajó la mano y miró a Gray.

Ella, quien hasta hace un segundo estaba metida en sus propios pensamientos, de repente regresó a la realidad al captar la mirada de Assassin.

Sus ojos plateados bajo la desgastada capucha negra la asustaron por un segundo, pues casi deja salir un pequeño quejido.

Rápidamente recuperó la compostura.

“Uh, si.

Pero no sé como deberíamos comenzar”, respondió nerviosamente.

Se sentía un poco incómoda porque Add no ha dicho una palabra desde que llegaron, y eso ya daba un poco de miedo.

“Fácil”, dijo el servant.

Se acercó a ella dando pasos relajados y la miró a los ojos.

“Lo primero es encontrar un contrincante al que puedas enfrentarte.

Esa es la razón por la que estoy aquí.

Para tomar decisiones durante un combate cuerpo a cuerpo es necesario pensar al mismo tiempo que mueves el cuerpo.

Los shinobis estamos acostumbrados a eso debido a que se nos entrena para luchar y usar ninjutsu al mismo tiempo.

Eso requiere mucha agilidad, coordinación y, en general, destreza” Ella asintió.

Aunque fuese extraño escuchar salir más de una oración de la boca de Assassin, se percató de algo curioso.

Al explicar, Assassin tenía esa extraña aura que solo un profesor tendría.

Ella vio eso como algo muy genial.

Y ese acento ruso solo lo hacía parecer un profesor extrangero impartiendo clases por el mundo.

En ese aspecto, Assassin se parecía a su mentor.

“¿Puedes sacar la guadaña por un momento?”, preguntó.

“Si.

Add…” “Esto al fin se pone bueno”, dijo Add finalmente, haciendo que la jaula se moviera en respuesta.

“¡Seré la guadaña!”, gritó, y la jaula se transformó junto a su cuerpo cúbico.

Las piezas se separaron, moviéndose y retorciéndose unas con otras.

Esto, como un rompecabezas antiguo, dio paso rápidamente a la guadaña con los colores que portaba el Rey Arthur en el pasado.

Esto hizo a Assassin asentir en aprobación.

“Perfecto.

La guadaña, en un principio, no era un arma.

Más bien era una herramienta para la agricultura.

Algunos campesinos en algún momento de la historia usaron guadañas como armas.

Aunque esa información me es escasa, sé más o menos como se usa ésta herramienta” “¿Qué debería hacer?”, Gray quería saber cómo es entrenar con un servant.

Se supone que él es un héroe de la época en la que todos eran super poderosos.

Al menos ella supuso eso, pues no sabe nada de Assassin.

“Veamos… Para blandir una guadaña de ese tamaño se necesita mucha fuerza, pues al ser un arma grande, tardas más en recibir ataques y bloquearlos, cosa que no pasa con las espadas o las dagas.

Lo primero sería saber hasta dónde puede llegar tu fuerza al balancear la guadaña” “Así que será una prueba de fuerza”, Add estaba ansioso.

Recordando lo que pasó en ese castillo y pensó en la monstruosidad de servant que se encuentra delante.

“Si.

Eso sería lo esencial en este momento.

Así que…”, su cuerpo parpadeó, y como si se hubiera teletransportado, apareció a cuatro metros alejado de Gray.

“Atacame con toda tu fuerza.

No te contengas” “¿Con todo?

¿Estás seguro?” Ella sabía que su propia fuerza no era normal en una persona de esta época.

Se suponía que su cuerpo es de esta forma porque realmente no es su cuerpo, sino el de ese Rey de antaño.

La cantidad de circuitos mágicos que yacen en su interior son una aberración extraña, como una anomalía de este mundo.

Era imposible no pensar que este cuerpo no le pertenece.

Y esta Cresta Mágica que le permite controlar a Add.

Todo en su cuerpo, su mente y su existencia, no era más que algo extraño.

Y eso era lo que le hacía dudar de su identidad.

Assassin entonces asintió.

Ella se sorprendió al ver qué él no sacó ninguna de esas dagas para defenderse.

Simplemente cruzó los antebrazos delante de su rostro formando una X y sus dedos apuntaron hacia afuera como si fueran las garras de una bestia.

Su mirada se agudizó y su respiración se volvió lenta, pero constante.

“Hazlo” dijo él.

Su postura de combate no dejaba ninguna debilidad expuesta.

Sus brazos cubrían sus puntos vitales a la perfección.

Esa postura también era usada por aquellos que peleaban usando dagas.

“Haz lo que el chico Assassin te dice, niña.

Él es el experto”, sugirió Add.

Su voz resonaba desde la guadaña y dentro de la mente de Gray.

Ella asintió y apretó la empuñadura de la guadaña.

Bajo su capucha oscura dejó que su mirada se volviera fría y sin emociones.

Su cuerpo sintió escalofríos constantes, como si la misma muerte intentará arrancarle los intestinos con sus frías e inexistentes manos.

Dió un paso y pisó el suelo con fuerza.

Antes de saber que iba a hacer a continuación, se lanzó hacia Assassin sin pensarlo.

Levantó la guadaña hacia arriba y, estando encima de él, golpeó hacia abajo con el arma.

Assassin no tenía un arma con que defenderse, en lugar de eso, con las palmas de las manos, sostuvo la guadaña por los costados de la hoja.

Debido a la potencia con la que Gray golpeó, el suelo bajo los pies del servant se rompió hundiéndose unos cuantos centímetros.

“¡Woooaa!”, Add sintió las vibraciones del impacto por todo su cuerpo.

Incluso Gray parecía sorprendida.

Con las manos desnudas, Assassin detuvo la guadaña, y eso que ella había puesto toda su fuerza en el ataque.

Se suponía que era un golpe mortal, pero el servant resistió con un poco de dificultad.

“Sorprendente…”, susurró.

Cuando Gray tocó el suelo nuevamente, Assassin soltó la hoja de la guadaña.

“Otra vez…”, dijo, sin siquiera esperar a que ella pensara en lo que estaba pasando.

Al ver a Gray confundida, él de inmediato se lanzó al ataque.

Solo dió un paso, pero su cuerpo parpadeó y apareció delante de ella como si fuera una simple ilusión.

Gray abrió los ojos asustada por la velocidad de Assassin, pero halló la fuerza para oponerse a él.

Ella balanceó la guadaña con toda su fuerza para ejercer velocidad en el arma.

La giró entre sus dedos con mucha habilidad y lanzó otro golpe, pero Assassin detuvo la hoja metálica con las palmas de las manos nuevamente.

‘Ya lo sabía…’, pues vio la fuerza de Assassin esa noche.

Él está fuera de lo que puede considerarse humano.

Siendo un Assassin, su fuerza, velocidad y destreza eran bestiales.

Esto es un Espíritu Heróico que, aunque muerto, continúa caminando sobre la tierra junto a los vivos como un servant.

Existe para servir a los Magus como un deprimente esclavo sin voluntad propia.

Apretó la guadaña al pensar en eso.

“Hazlo otra vez”, dijo él, soltando la guadaña.

Su mirada seguía fría, casi adormecida.

Gray nuevamente se puso sería.

Atacó en tres ocasiones.

En las tres falló, pues Assassin esquivó las dos primeras y bloqueó la última con las palmas de las manos.

Allí ella se dió cuenta que Assassin no le había quitado la mirada de encima en todo este tiempo.

Jamás vio la guadaña, jamás vio los movimientos de sus manos, él todo este tiempo miraba a sus ojos.

Nunca dejo de mirarla a los ojos.

En el tercer golpe, ella se detuvo para decir algo.

“Mis ojos… puedes saber cómo voy a atacar por el movimiento de mis ojos” Casi parecía una broma, pero también tenía sentido.

Assassin asintió.

“Por eso es muy fácil bloquear tus ataques” Eso la ofendió un poco.

Pero sí es cierto que siempre mira al lugar en el que ataca.

Esa parecía ser una debilidad dentro de su estilo de pelea.

Assassin soltó la guadaña nuevamente y está vez se relajó.

Dejó de lado su postura de combate.

“Nuestros ojos tienen un campo de visión bastante grande.

No hace falta ver a dónde va a atacar el enemigo si solo estás viendo su cuerpo.

Basta con nunca quitarle la mirada del rostro.

El resto fluirá mientras más avanza el combate” “¿En cuántas peleas has estado, chico Assassin?”, preguntó Add.

“Más de las que puedo recordar”, respondió.

Assassin parecía no importarle mencionar eso.

Gray se sintió confundida en respuesta.

“Pero no es momento para quedarse a charlar.

Estamos aquí por una razón”, de un salto, con el jutsu del cuerpo parpadeante, retrocedió cuatro metros otra vez.

“Ya he comprobado que tienes la fuerza más que suficiente para manejar una guadaña.

Ya he comprobado que miras tus propias manos mientras atacas.

Corrige eso y prepárate para entrenar reacción y decisión rápida” Casi al instante, sin decir una palabra más y sin avisar, apareció delante de ella levantando el puño.

Gray abrió los ojos incrédula.

Eso era hacer trampa; algo que no podía esquivar.

Lo único que le quedó era recibir el golpe de lleno en la cara.

Era más bien como detener el golpe con la cara.

Eso último es algo que Add definitivamente diría.

El golpe fue tan potente que resonó en el bosque.

Ella salió disparada hacia atrás mientras rodaba en el suelo.

Chocó contra un árbol quedándose sin aire y se desplomó de cara sobre el césped.

“Muy mal…”, negó.

Parecía decepcionado aunque eso no se le veía en la cara.

“‘¿No te vas a levantar?”, se acercó a ella y se agachó.

Ella tenía la nariz enrojecida por el golpe y goteaba sangre.

Sintió mucho dolor en todo el centro de la cara, lo que le hizo pensar que Assassin tiene la mano muy pesada.

Era como haber sido golpeada por una roca de hierro que iba volando a la velocidad del sonido.

Estuvo aturdida por eso mismo.

Le costaba ponerse de pie.

“Aún tienes tu arma en mano.

Eso es bueno.

En una batalla, sí dejas que te quiten tu arma, ten por seguro que morirás.

El arma, la guadaña, debe sentirse como parte de tu cuerpo; una extensión más de este mismo”, porque si el guerrero está muy coordinado con su arma, como si esta misma fuese una extremidad más, eso facilitaría el manejo del arma en gran medida.

Ella entendía eso, pero de alguna forma se sintió frustrada.

Un solo golpe bastó para hacerla caer.

Apretó la empuñadura de su arma con fuerza.

‘¿Qué debo hacer?’, se preguntó.

Miró los pies de Assassin y pensó en algo.

Así como él la atacó sin avisar, ella podría hacer lo mismo.

En un rápido movimiento de su cuerpo, giró la guadaña entre sus dedos y con toda su fuerza la balanceo apuntando a la cara de Assassin.

El servant, agachado, se inclinó hacia atrás viendo como la hoja metálica pasaba por encima de su rostro, a tan solo dos centímetros de distancia.

Puso la mano derecha en el suelo y estiró las piernas girando como si fuera una especie de paso de baile al estilo breakdance, lo que a su vez le dio la oportunidad de patear la cara de Gray.

Sin embargo, esta vez ella fue rápida.

Después de lanzar su ataque, retrajo los brazos y usó el palo de la guadaña para bloquear la patada.

Assassin se vio acorralado.

Gray empujó la pierna de Assassin hacia afuera, lo que hizo que el servant se desestabilizara.

Ella aprovechó esta debilidad para blandir la guadala con velocidad.

Levantó el arma en alto y atacó hacia abajo, pero Assassin simplemente se impulsó con los dedos de la mano derecha y dio un giró de 180 grados.

Usando la suela de su sandalia shinobi, acarició el costado de la hoja de la guadaña y la redirigió al suelo.

La guadaña se clavó en la tierra y Gray vio su propio error.

De inmediato quiso retroceder, pero Assassin se levantó, dio un salto y apareció delante de ella.

Sus rostros estuvieron muy cerca, tanto que ella podía sentir la respiración tibia de Assassin.

En eso, el servant lanzó otro puñetazo, pero ella vio una oportunidad.

Esquivó el puñetazo a duras penas moviendo la cabeza hacia la derecha, así mismo, usó el palo de la guadaña y sus antebrazos para enredar el puño de Assassin.

Lo sujetó con fuerza y lo levantó en el aire con un movimiento de judo para luego azotarlo contra el suelo.

El suelo se rompió en pedazos mientras Assassin se hundía en la tierra.

Realmente no había ninguna expresión en su rostro.

Más bien cayó con el cuerpo rígido, como si fuera una estatua.

Al ver lo que acababa de hacer, Gray sintió una emoción desbordante.

En el suelo, Assassin levantó la mano con el pulgar en alto.

“Nice”, dijo él.

Luego se puso de pie mientras pequeños fragmentos de tierra caen deslizándose por su capa.

De repente se escuchó a alguien aplaudir.

Assassin y Gray miraron al origen del sonido y vieron a Reines junto a Trimmau.

“Eso fue sorprendente”, se acercó como si fuera algo casual.

“Lo mismo iba a decir”, Assassin la miró como si fuera una intrusa.

“¿Qué haces aquí?”, preguntó.

“Pasando el rato” “Reines, yo-” “Está bien”, ella interrumpió a Gray.

“Tenía algo de tiempo libre y quise venir a ver a este servant tan interesante.

Después de molestar un poco a mi amado hermano, él me dijo dónde estaban ustedes dos”, mostró una sonrisa sospechosa.

“A pesar de haber sido arrastrado por el suelo así… no tienes ningun rasguño” Gray se sintió incómoda.

Era cierto.

Assassin no tenía nada más que la ropa sucia, sin un solo rasguño que podría haber sido causado durante la batalla.

Reines lo miró hacía arriba y le tocó la cara con la palma de la mano derecha.

“Assassin… un Assassin tan fuerte que hasta llega a ser gracioso”, se acercó a él casi tocando sus senos en el pecho del chico.

“Tu… eres muy especial” Assassin no reaccionó en lo más mínimo.

Se había quedado como una piedra aferrada al suelo.

Decepcionada por no haber obtenido ninguna reacción del servant, ella se alejó de inmediato de él y suspiró.

Gray estaba avergonzada viendo las actitudes tan atrevidas de Reines.

Se le puso la cara roja por la incomodidad.

“Supongo que eres un hombre forjado a la antigua” Eso no es realmente cierto, en parte.

“Ah, cierto.

Antes de perder el tiempo, hay algunos asuntos que quería tratar contigo, Gray.

¿Me darías un poco de tu tiempo?” “Oh, no.

Algo me hace pensar que todo esto será un problema muy extraño”, susurró Add, aun convertido en guadaña.

Continuará…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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