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El Ultimo Sol Naciente - Capítulo 256

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  4. Capítulo 256 - 256 Capítulo 258 ‘Gris y Transparente' Parte-5
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256: Capítulo 258: ‘Gris y Transparente’ Parte-5 256: Capítulo 258: ‘Gris y Transparente’ Parte-5 Se preguntaba qué clase de asuntos tendría Reines con ella.

Aún después de que ella apareció de la nada junto a su sirvienta de mercurio, actuó tan casual como si nada importase.

Todo pasó tan rápido que, de un momento a otro, se encontró sentada en la limusina de Reines, comiendo galletas y mirando a la nada.

Su cuerpo estaba rígido y su mente pensativa.

A su lado, por extraño que parezca, estaba Assassin, quien miraba por la ventana con esa aura deprimente rodeándolo.

“Me gustaría tenerlos a los dos para mí por un día entero” Parece que ese era el asunto importante.

Reines se estaba divirtiendo con esta situación, algo que Gray pudo ver en esa sonrisa maliciosa.

Aún así, eso fue suficiente para que ella se pregunte algo.

“¿Solo nos buscaste para eso?”, la incertidumbre podía escucharse en su tono de voz.

“No creo que valga la pena desperdiciar tiempo en-” “Yo jamás desperdicio mi tiempo”, interrumpió.

“Siempre hago las cosas por una razón.

Aunque creo que todos hacemos lo mismo.

No es que esté perdiendo mi tiempo, solo estoy invirtiéndolo en una relajada tarde junto a ti” “Pero…”, otra duda.

“¿Por qué le dijiste a Assassin que estuviera con nosotras en su forma materializada?” “Porque sería divertido tener a un chico después de tanto tiempo.

Salir entre chicas siempre es divertido, pero a veces se necesita del toque masculino para disfrutar más” Gray sintió el sudor caer por su frente.

Su expresión mostró que había entendido las intenciones de Reines, y que bajo esas palabras, se encontraba un doble sentido que ella prefería no profundizar.

“¿No es así, Assassin?”, ella se inclinó para ver al servant.

Assassin solo volteo a verla y levantó los hombros en señal de que no sabía qué responder.

“Pienso que me están haciendo gastar maná en vano”, dijo él, con su voz monótona.

“No creo que estés gastando tu maná en vano.

Digo, tienes a dos lindas chicas contigo, ¿por qué no sonríes un poco y disfrutas de ello?” “Yo…”, Assassin iba a decir algo, pero se detuvo antes de soltar cualquier oración.

“Lo que el chico Assassin quiere decir es que no entiende lo que quieres decir”, dijo Add.

Se sacudió dentro de su jaula haciendo que Gray lo saqué de las profundidades de la capa.

“Parece que al muchacho no le gusta estar rodeado por tanta gente, ¿me equivoco?” Assassin negó.

Gray pensó que lo que Assassin quería decir se traba sobre el desperdicio de maná.

Él no ve sentido en mantenerse materializado para algo tan mundano.

Ella entendía eso.

Además que, si Assassin gasta maná en vano, ella tendrá que darle un poco de sangre para que él recupere ese maná, eso sin contar el hecho de que antes estuvieron entrenando un poco.

Al pensar en eso, se escondió dentro de su capucha.

Su rostro se puso rojo y su mirada se perdió en el vacío.

La experiencia que vivió fue algo nuevo que jamás sintió en toda su vida.

Se sintió muy extraña al sentir la lengua de Assassin en su dedo.

Tan solo recordar eso hacía que ella sintiera la lengua tibia del servant en su mano.

*** La tarde pasó sin ningún problema.

Dos chicas caminaron por las calles de la ciudad acompañadas por un extraño chico que ocultaba su rostro con una capucha.

La gente miraba al chico con curiosidad.

Su ropa no era normal en este país, pues se veía como un monje o samurai.

Ella lo miraba en ocasiones, tratando de entender un poco más de él.

Había ocasiones en las que Assassin caminaba con los ojos cerrados, sin fijarse por donde pisaban sus pies.

Cada paso que daba estaba conformado por una misteriosa sensación de superioridad.

Todos sus gestos eran suaves, ella lo vio cuando entraron a una de las cafeterías.

Tal vez era elegante al caminar, o simplemente era un presumido tratando de verse bien frente a todos.

Aunque Assassin no necesita comer para vivir, Reines lo obligó a pedir algo para comer.

Assassin terminó ordenando un pan salado y un vaso con leche y café, sin azúcar.

Él siempre le daba pequeños mordiscos a la comida.

Al verlo comer, ella inevitablemente no pudo evitar mirar los labios del chico.

Se quedó embelesada mirándolo, descubriendo cada vez más de él.

Está era la primera vez que veía a Assassin hacer tantas cosas.

Comer en una cafetería.

Caminar por el centro comercial atrayendo la vista de las mujeres con su aura de misterio.

Observando los anuncios en los diferentes locales de la zona.

Incluso se detuvo a acariciar a un perro lobo en el camino.

Al final, lo que ella vio en Assassin fue a un chico normal.

Un chico, tal vez muy relajado, pero elegante y comprensivo a pesar de que casi no dijo nada en todo el recorrido.

“¿No lo estás mirando mucho?”, preguntó Reines.

Ella sonreía con picardía.

“¿Qué, yo?

No, yo-” “No puedes mentir cuando las pruebas están sobre la mesa” Assassin caminaba detrás de ellas bastante aburrido.

Parecía no estar escuchando a nadie.

“No es eso.

Solo pensé que… pensé que conocería más de él si lo analizaba un poco” Reines la tomó de la mano y se acercó a ella.

Se acercó tanto que podía hablarle a Gray al oído sin problemas.

“Bueno, no estoy diciendo que él te guste o algo así.

Pero cuando quieres mirar a un hombre, al menos debes fingir que no lo haces” “Fingir…”, de alguna forma eso le hizo entrar en razón.

Miró hacia atrás donde Assassin camina.

El chico en un principio no la miró, pero al sentir la mirada de alguien más, inevitablemente también miró en esa dirección.

La escena era un poco cómica, a decir verdad.

Assassin cargaba un montón de bolsas con compras, incluyendo el maletín donde se esconde Trimmau para no ser vista por la gente normal.

Parecía no tener ningún problema cargando todo ese peso.

Por supuesto, Reines no estaba siendo del todo sincera.

Había algo que ella esconde, algo con lo que divertirse en este momento.

Gray no tenía forma de saber eso, además de que intentar adivinar lo que piensa Reines es completamente imposible.

La tarde terminó con estas personas regresando a casa en la limusina.

*** Si por alguna razón ella pensara en el pasado, sin duda alguna se daría cuenta de las intenciones de Reines.

Pero ella no tiene el poder suficiente para recordar cuando es necesario.

Esperaba regresar a casa, relajarse en su habitación, tomar un baño, tal vez y leer algún libro hasta quedarse dormida.

De inmediato se percató de que eso no iba a ser posible.

Si vuelve a pensar en ello, se arrepentiría de no haber huido antes.

Pero era inevitable.

Era algo que debía pasar tarde o temprano.

Reines hizo que Assassin se mantenga materializado por una razón en concreto.

Eso era obvio, pues el servant desperdició mucho maná en el proceso.

Esa era la idea de esta chica.

Ella quería ver cómo Gray le comparte su maná a Assassin, incluso si eso involucra manipularlos a los dos, lo cual logró de una forma muy sencilla.

Todo comenzó con un par de palabras después de que entrarán a la casa.

“Te ves cansado, Assassin” Solo con esas breves palabras, Gray pudo entender lo que iba pasar.

Incluso Add parecía reírse como si supiera todo desde el inicio.

Assassin solo negó.

“Es tu imaginación”, dijo él, tan calmado como siempre.

Gray pensó que Assassin quería salvarla al responder con esas palabras, pero entendió que él no sería capaz de hacer algo tan cursi por alguien.

Y ciertamente se ve cansado.

Aunque no lo demuestre, se ve como si su propia existencia le pesara, algo que ella de alguna forma pudo entender.

Assassin está cansado.

Pero eso de alguna forma es extraño.

Su maná no debería agotarse tan rápido.

Al menos ella llegó a esa conclusión, después de todo no sabe que la necesidad de maná en un servant solo aumenta con el tiempo, como una batería vacía e infinita.

Los servants, a pesar de ser espíritus de héroes caídos, también son devoradores de maná.

“¿No vas a ayudarlo, Gray?” dijo Reines.

Se veía ansiosa por presenciar algo tan íntimo como un intercambio de maná.

“No hace falta”, pero Assassin interrumpió.

Su cuerpo se desmanteló como polvo frente a ellas.

Desapareció.

“¿Es tímido?”, preguntó, mirando a Gray.

Ella solo miró al suelo.

Ella no entendía esto.

Al final, tal vez Reines solo hizo que Assassin se sintiera incómodo.

Era lo normal.

Aun así, Gray se sintió culpable.

Participó en esto para cumplir el capricho de Reines, pero eso también arrastró a ese servant.

Ahora está cansado, seguramente de pie frente a Sakura, esperando a que ella abra los ojos.

“Siempre se está contradiciendo a sí mismo”, murmuró.

Reines puso especial atención a esas palabras.

“Podría decirse que su misma existencia es una contradicción.

Está muerto, pero sigue caminando entre los vivos, ayudándoles como si fuera un esclavo”, en ese aspecto, Reines tenía razón.

Los servants solo existen como esclavos de los magus.

“¿Crees que un esclavo pueda ver algún día la luz de la libertad?” “No lo creo”, tomó asiento en el sofá.

Le hizo una seña a Gray con la mano para decirle que se siente.

Cuando Gray se sentó frente a ella, continuó: “Si estas prisionero, siendo un esclavo por tanto tiempo, a pesar de abrazar la libertad con devocion, siempre estarás aferrado a las costumbres de tu propia esclavitud.

Si te golpearon, sentirás que si no te golpean no eres tú mismo.

Si te insultan, si te maltratan, si te hacen sufrir… No sentir nada de eso te hará sentir que no vale la pena seguir avanzando”, ella sonrió satisfecha.

“Es algo tan hermoso…”, porque el hecho de ver sufrir a los demás le llena de alegría y otros sentimientos impropios de una señorita con su estatus social.

“Entonces… jamás dejará de ser un esclavo”, ella lo entendió.

Se puso de pie sin decirle nada a Reines y subió las escaleras para buscar a Assassin.

Al verla, Reines solo sonrió.

No esperaba que Gray sacara ese tema de la nada, pero seguro que ella ya lo había pensado durante un tiempo.

‘Veamos qué es lo que hará esta chica”, la siguió en silencio.

*** Esta vez él estaba en la biblioteca.

Gray tuvo que bajar las escaleras nuevamente para encontrarlo.

Cuando abrió la puerta, él estaba allí como siempre.

Se sentó frente a él en un acto impropio de ella.

Hasta se sintió como una persona diferente.

Cuando se veía a sí misma, recordaba que no era ella misma.

Cuando veía a Assassin, sentía algo parecido.

“¿Debería ayudarte?”, le preguntó.

Incluso si la vergüenza del acto la abrumaba, había algo que ella quería descubrir.

La cobarde Gray estaba dando un paso más hacia su propio crecimiento.

Assassin, con la cara en un libro, la miró.

“Pense que seria una molestia para ti hacerlo delante de alguien más” Eso no tiene sentido.

“¿Por qué piensas eso?

¿Tanto te preocupas por mi?” Assassin no dijo nada.

De hecho, escondió su rostro en las profundidades de su capucha.

Se mantuvo silencioso frente a ella, como si quisiera borrar su presencia por completo.

Obviamente no lo logró.

Y ella otra vez lo pensó.

No puede entender a Assassin.

Todo lo que hace siempre está rodeado de misterio.

Cuando siente que ha logrado descubrir algo, Assassin lo esconde bajo su misteriosa aura, bajo un silencio sepulcral.

‘No va a responder…’, concluyó.

‘A veces pienso que es como si estuviera hablando con un muro… Hablar con él… hablar con alguien… Yo… no soy de las personas que comienzan una conversación.

Eso no es propio de mí’ ¿Qué cambió en ella en todo este tiempo?

Dos meses en este lugar.

Conociendo a personas, conociendo el mundo.

Pensó en las personas con las que había hablado y se dio cuenta que nunca antes había hablado tanto en su vida.

Huyó de la jaula que era su pueblo natal y emprendió un viaje hacia lo desconocido.

Pero en eso, también pensó en lo que le dijo a Reines antes: ‘Un esclavo jamás deja de serlo’.

Esas palabras también se aplicaban con ella.

Una esclava de los ideales de su pueblo.

Cuando miró a Assassin se preguntó si él también estaba pasando por algo parecido, pero averiguarlo era como tratar de limpiar el desierto con una escoba.

“Déjame ayudarte…”, no era una pregunta, sino una petición.

Assassin dejó el libro sobre la mesa y la miró.

Con la misma cara inexpresiva de siempre, él asintió.

Gray entonces se puso de pie y miró a Assassin.

Su rostro se puso rojo de vergüenza.

Otra vez no había pensado bien las cosas.

‘¿Estoy cambiando?’, se preguntó, mientras extendía la mano.

Assassin también se puso de pie y la tomó de la mano.

En algún momento ella pensó que de alguna forma este servant se veía como un caballero tomando a su doncella de la mano.

Aunque luego pensó en Sakura como esa doncella.

La doncella, salvada por el caballero de reluciente armadura.

Una historia que jamás se va a contar… Antes de darse cuenta, Assassin había hecho lo mismo que la vez pasada, solo que ahora no estaba arrodillado.

Sintió los colmillos del chico perforando su dedo.

Sintió la cálida y húmeda lengua acariciando su mano.

Sintió un extraño escalofrío tocándole el cuerpo entero.

Esta escena, desde los ojos de Gray, se veía muy obscena.

Hacer que Assassin la lamiera de esa forma en sí ya era algo pervertido.

Al final, Assassin terminó de lamer la sangre y se separó de la mano de Gray.

Ella sintió frío en la mano, como si le hubieran quitado algo importante.

“Esto es extraño…”, susurró Assassin.

“De alguna forma… no fue suficiente…” El cansancio de Assassin no se desvaneció.

“¿Por qué no le das un poco de saliva”, y repentinamente Reines estaba en la puerta.

Antes de poder sentirse avergonzada, Gray fue tomada por detrás por Reines, quien se regodeaba en silencio por la vergüenza de la chica.

“Es casi tan efectivo como la sangre.

Si le das sangre y saliva, seguro que logras ayudarlo” “No, yo- Reines, suelteme…” Ella le susurró al oído.

“Solo hazlo.

Él te lo agradecerá” Se sintió abrumada.

No encontró ninguna salida para esta situación.

Si lo único que debía hacer era darle saliva a Assassin, podría hacerlo.

Pero la vergüenza de hacer algo tan extraño le impedía siquiera moverse.

Se preguntó cuánto tiempo llevaba Reines viéndolos desde la puerta.

Su vergüenza sólo aumentó al pensarlo.

“Métete el dedo en la boca, cúbrelo con tu saliva y dáselo a Assassin en la boca” Esto ya se estaba volviendo muy raro.

Todo parecía aún más pervertido que antes y Assassin no hacía nada para evitarlo, tal vez porque sabía que debían hacerlo.

“Hazlo, Gray.

No sientas vergüenza por algo que los magus hacemos muy seguido” Esta eran las consecuencias de ser un magus.

Al menos Gray no quería saber nada de eso.

Le temblaban las piernas.

Su rostro estaba muy rojo de vergüenza.

Estaba siendo presionada para hacerlo y sentía que estaba cediendo muy fácilmente.

Dudó varias veces, pero al final se rindió al entender que no podría escapar de esto.

Tímidamente abrió la boca, acercó el mismo dedo que Assassin había lamido antes y lo miró muy nerviosa.

‘Beso indirecto…’, algo que solo los niños de primaria pensarían.

Pero en ese aspecto ella era como una niña.

Nunca en su vida había pensado en besar a un chico y mucho menos ir más allá, pues ella sigue siendo virgen.

Hasta sintió un poco de miedo por lo que podría pasar de ahora en adelante.

Con Reines susurrando a su oído, ella se metió el dedo a la boca sintiendo que estaba haciendo algo malo.

Intento no saborear la saliva que Assassin dejó antes, pero eso era imposible.

Casi de inmediato se sacó el dedo de la boca y nerviosamente extendió la mano apuntando a Assassin.

El servant, sin decir una sola palabra, se acercó y abrió un poco la boca, poniendo el dedo de Gray sobre su lengua.

Mientras Assassin lamía y Gray estaba a punto de morir de vergüenza, Reines miraba esto con la respiración pesada.

Para ella esto era lo mejor.

La miseria de estos dos era tan satisfactoria que sentía espasmos en el cuerpo.

Le era difícil ocultar lo que sentía en esta situación.

Assassin se trago la salvia y se alejó.

Dejó escapar un suspiró cansado y se sentó en la silla.

“Señorita Reines…”, susurró.

“Eres peligrosa…” “Gracias por el halago.

¿Qué deberíamos hacer con esto?”, Reines miró a Gray, quien parecía estar echando vapor por la cabeza.

No se había desmayado, pero estaba metida en un extraño trance mientras balbuceaba cosas que no podían entenderse bien.

Esto solo iba a empeorar,,,, Continuará…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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