El Ultimo Sol Naciente - Capítulo 258
- Inicio
- Todas las novelas
- El Ultimo Sol Naciente
- Capítulo 258 - 258 Capítulo 260 ‘Gris y Transparente' Parte-7
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
258: Capítulo 260: ‘Gris y Transparente’ Parte-7 258: Capítulo 260: ‘Gris y Transparente’ Parte-7 Siguió su presencia hasta que llegó al sótano, donde estaba ese lugar donde Sakura ha practicado magia por más de la mitad de su vida.
Gray parpadeó un par de veces desconcertada.
“El chico está allí dentro, ¿no?”, preguntó Add.
Parecía interesado en saber cómo será que su dueña enfrente está situación.
Ella ha escuchado los rumores que surgen por toda Londres sobre la sombra en el Big Ben.
Pero estaba más interesada, específicamente, en lo que significaba para Assassin su gusto por los lugares altos.
Esa pausa que hizo Assassin antes le desconcertaba así que abrió la puerta y se encontró con el servant sentado sobre el círculo mágico por el que fue invocado.
Ella entendió está acción de Assassin debido a una de las clases recientes que había recibido de su mentor.
Al estar en el lugar en el que fue invocado, Assassin podía regenerar o guardar maná de forma más efectiva.
Era una buena idea, ciertamente.
“¿Quieres hablar?”, era una pregunta basada en lo que pasó antes.
Assassin no parecía querer hablar, pero aún así decidió hacerlo.
Ella agradeció ese gesto.
“Si.
Con tu permiso”, tomó asiento delante del servant.
Ambos se miraron a los ojos bajo sus capuchas oscuras que ocultaban sus afligidos rostros.
Ella se tomó su tiempo para pensar en qué decir.
El silencio no le molestaba a Assassin así que no había razón para apresurarse.
Ella no sabía nada de lo que Assassin hacía cuando ella no miraba.
Cómo resultado, el rumor del Big Ben se expandió por Londres como pólvora en una tormenta.
En ese aspecto, Assassin salía ganando.
Al hacerse con una nueva leyenda, eso aumentaría su poder en una pequeña medida.
Con una nueva leyenda sobre él circulando, su historia no moriría, de hecho, se reforzaría.
“¿Qué sueles hacer cuando no hay nadie contigo?”, esa pregunta surgió repentinamente destrozando el silencio de la habitación.
Assassin asintió dispuesto a responder.
“Usualmente recorro la ciudad para conocer esta época de la historia.
Leer libros también sirve, pero es mejor experimentar las cosas por uno mismo” “Pero eso no explica lo del Big Ben, ¿verdad?”, el tono de su voz disminuyó gradualmente entre más palabras salían de su boca.
“Ya lo dije, me gustan los lugares altos.
Se siente bien estar en la cima de todo” “Pero… siento que eso no es todo” Assassin de repente sacó un arete del sello de papel en su tobillo.
Tenía la misma forma que el que ya tenía en la oreja izquierda, ¿o era la derecha?
Lo que importaba era el misterio que rodeaba estos accesorios.
“Hay cosas del mundo que desconozco.
Hay coincidencias que me desconciertan.
Existen sensaciones que no puedo explicar”, aunque decía mucho, realmente no estaba diciendo nada.
No explicaba nada de lo que Gray quería saber.
“Como por ejemplo este arete.
No sé por qué Sakura-sama lo tenía en su poder” “Normalmente, las reliquias pasan esparcidas por la historia del mundo”, no quería sonar arrogante o como una sabelotodo, pero estas eran palabras que ya había escuchado de su mentor.
Quería entender más de esta conversación.
“Reliquias que pasan por diferentes manos hasta llegar a la actualidad.
Seguro que Sakura obtuvo ese pendiente por ese método” Era razonable, pero Assassin no entendía algo.
Gray, sin embargo, no sabía que.
De hecho, leerlo como a un libro abierto es imposible.
Si te contradices constantemente, ocultando tus reacciones bajo la oscuridad de una capucha, obviamente sería difícil saber en qué estarías pensando.
“Es mejor olvidar esto.
Ahora mismo quiero guardar tanto maná como sea posible”, dijo, cerrando los ojos.
Ahora mantenía una posición de meditación budista, aunque solo era la postura que Okamitsuki le había enseñado para reunir el chakra de la naturaleza.
“Si te falta maná, ¿por qué no pedirlo?” “Por la misma razón por la que no te ofreces a hacerlo.
Ninguno de los dos está en desacuerdo en ese aspecto.
Al menos yo solo veo la acción como una forma de no desaparecer.
Para ti es diferente” Gray quiso hablar, pero se detuvo.
Pensó con profundidad está vez.
Es cierto.
Cada vez que se ofrecía a darle maná a Assassin, aunque hayan sido solo dos veces, siempre se arrepentía en el momento.
Le avergüenza realizar un acto tan íntimo con alguien que apenas conoce.
“Ustedes dos me están aburriendo, ¿saben?
Siempre hablando casi con susurros, como si la depresión los estuviera aplastando contra el suelo”, de repente, Add se sacudió dentro de la capa.
“Actúen más románticos.
Están muy rígidos.
¿Acaso ustedes dos se odian a muerte?
¡Diablos, en serio son exasperantes!
¡Los jóvenes de hoy en día ni siquiera saben socializar!
Y eso que ustedes dos estaban bastante cerca en esa ocasión” Assassin intervino.
“Si hablas de lo del Castillo de la Separación, hice lo que tenía que hacer.
Fundí mi existencia con el cuerpo de Gray para otorgarle el uso de mi magecraft.
De no hacerlo, habríamos tardado mucho en terminar con toda esa farsa”, dijo, con tono monótono.
Sus ojos plateados parecían resplandecer bajo la capucha.
Eso le recordó algo a Gray.
De hecho, le agradeció internamente a Add por sacar el tema.
Tal vez con esto podría llegar a hacer que Assassin responda el tema principal de esta conversación.
“Ese Bounded Field que usaste”, murmuró.
“Era como ver a todas las almas de un mundo entero apresadas en un abismo carmesí” “Porque lo es”, respondió cortante.
“O al menos, eso creo” “¡¿Cómo no puedes saber algo tan básico como tú propio magecraft?!
Eres tan fuerte, pero también patético” bufó Add.
“Así que… ¿no lo usarás otra vez?” Está vez el cubo que habla quería saber si podría devorar esas deliciosas almas nuevamente.
“Cuando haga falta…” Add celebró esa aclaración.
“Escucha, niña.
Tú también, chico Assassin.
Ustedes dos están unidos por un pacto de maná.
Deben llevarse bien.
Si los dos siguen actuando tan incómodos, está relación nunca funcionará.
Solo seguirán sufriendo las consecuencias de sus propias diferencias.” Add salió de entre la capa gracias a Gray y miró a Assassin.
“Muchacho, un hombre que oculta mucho también será un hombre que sufre mucho” Assassin reaccionó ante eso.
Agachó la mirada de forma sombría.
“Hablas demasiado.
Mejor cierra la boca” Add se rió entre dientes.
Eso fue suficiente para que Gray sospechara aún más.
‘Un hombre que oculta tanto…’, pensó profundamente, guardando toda esa información en los confines de su cerebro.
Le costaba procesar tanto tan rápido, pero quería hacer una pregunta.
“Siento que he cambiado en todo este tiempo…” “Yo también lo creo”, dijo Add.
“Pero aún sigo siendo muy parecida a mi yo del pasado…”, abrazó la jaula de Add con delicadeza.
“Esto no es propio de mi.
Interrogar a las personas de esta forma.
Normalmente sería lo contrario.
Todo sería diferente, pero… en estos dos meses todo ha sido tan diferente a mi vida habitual en mi pueblo natal.
Sakura me ha ayudado mucho.
La señorita Reines también.
Incluso mi mentor.
Todos me han apoyado como nunca antes…” Cerró los ojos.
Recordó su pueblo.
Pensó en el presente y también en su destino.
En algún momento de su vida ‘Gray’ desaparecerá para dar paso al Rey Arthur.
“Me pregunto, cuando eso termine, ¿no seré olvidada?” Levantó su mirada para ver a Assassin.
Él estaba pensativo e inexpresivo.
Pensaba bastante, como rememorando todo su pasado.
“Me preguntó cómo te sentiste tú cuando moriste…”, alguien a quien le desagrada lo que está muerto, pero que sin embargo sigue caminando entre los vivos.
-¿?- Hubo botellas de diferentes marcas de licores regadas por el suelo.
Había humo de cigarros flotando por el techo y cenizas de esto mismo sobre la alfombra junto a un cenicero.
Una luz entraba por la ventana, la luz del sol del atardecer.
En el sofá está Biserka, reclinada en el espaldar con una copa en su mano derecha y un cigarro entre los dedos índice y medio de su mano izquierda.
Frente a ella había un viejo piano cubierto de polvo y, en la puerta de la habitación, el pequeño Alek Gusev veía como su madre se destruía a sí misma.
Biserka conoció a Jasha desde que eran niños.
Lo amo desde, prácticamente, siempre.
Pero Jasha jamás sintió lo mismo.
A pesar de que cuando Alek nació actuó como un padre amoroso, con el tiempo eso lentamente se fue apagando.
Ambos se casaron para unir a dos familias importantes.
Básicamente era un matrimonio por puro beneficio monetario.
Pero Alek no sabía nada de eso.
Simplemente pensó que su madre y su padre comenzaron a odiarse sin razón alguna.
Aún es un niño de cuatro años, con una inocencia digna de un niño de su edad.
Desconoce tantas cosas del mundo y de la vida.
Se alejó de la puerta caminando hasta la cocina.
Tomó un vaso de agua y se encontró con una de las mucamas.
Ella era la más cercana al pequeño Alek.
Una mujer de cabello negro y ojos de igual color.
Vestida con un uniforme común de mucama.
La mujer tiene aproximadamente treinta años.
“Señor… ¿Quieres algo de comer?
¿Algún dulce?” El niño miró a la mucama.
Sus ojos se iluminaron y mostró una sonrisa.
“¡Si!”, respondió emocionado.
La mucama también le sonrió y de la nevera sacó un pastel.
“Ve a comer en la mesa.
No queremos que se derrame en la alfombra.” “Si, madame.
¡En seguida!” “Fufu.
No hace falta que me llames así” “Si… Señora Frederica” El niño puso el plato con el pastel en la mesa y Frederica le ayudó a subirse a la silla.
Así él niño degustó el pastel con una sonrisa hasta que se lo terminó en menos de un minuto.
“Gracias, Señora Frederica.
Iré a lavar el plato” “¡No, espera!
Eso lo hago yo” “¿Está segura?” “Es mi trabajo” respondió la mucama.
Entonces Alek asintió y caminó alejándose de la cocina.
Frederica miró a Alek irse.
Cerró los ojos orando para que todo esté asunto en la familia Gusev se arregle lo más pronto posible antes de que esté niño también se vea afectado por el conflicto.
Alguien como Alek no debía ser expuesto a un mundo así a tan temprana edad.
Solo es un niño.
No debe meterse en los asuntos de los adultos, no aún.
*** Sakura vio pasar las semanas frente a sus ojos.
Alek, cada vez que veía a su madre en esa habitación, sentía como algo en su interior seguía rompiendose más y más.
Ella incluso podía sentir como ese niño se sentía.
Esto no era saludable para él.
Y eso solo empeoró… A la edad de cinco años, Alek había logrado resolver una ecuación que a los chicos de preparatoria se les dificultaría bastante.
Siempre fue alguien inteligente, como un genio de uno en un millón.
Después de leer y aprender tanto, su cerebro cada vez más se nutría de más conocimiento.
Emocionado por su logro, corrió a donde su madre para mostrarle.
La mujer había estado más de un año de la misma forma.
Aunque aún dirigía sus empresas desde casa, ella ya no estaba interesada en salir mucho de casa.
Aunque a veces salía con sus asociados a diversos eventos porque esa era su obligación, pero cuando volvía siempre era lo mismo.
“Madre, mira, mira.
¡Lo hice!
¡Pude encontrar la respuesta!
¡Fue muy fácil” El niño le mostró un cuaderno garabateado con los números y letras más horribles que alguien haya podido ver, pero la mujer abrió los ojos sorprendida.
Era cierto.
Era correcto.
El niño lo había hecho.
Aún con pesar, aún con una pizca de maternidad surgiendo de las profundidades de su corazón endurecido como piedra, ella asintió y dijo: “Sorprendente.
Bien hecho” A Sakura se le estrujó el corazón al ver cómo la sonrisa del niño se agrandaba con la expresión más radiante y amable de todas.
¡Obtuvo un elogio de su madre!
¡Ella aún puede estar orgullosa de él!
Pero desde allí todo cambió.
Gracias a la emoción cálida que Alek sintió al ser elogiado por Biserka, salió corriendo para estudiar aún más.
Entró casi como un tornado al estudio de su padre y tomó todos los libros que podía.
Encendió el PC en el escritorio y comenzó a teclear con sus pequeños dedos para aprender aún más.
Cualquiera pensaría que eso es un gesto adorable.
De hecho, lo es, pero para un niño que había estado siendo ignorado por su madre casi por un año, eso no era del todo adorable.
Desde allí Alek se obsesionó con obtener elogios de Biserka.
Así que estudio día y noche sin dormir.
Incluso si llegaba a quedarse dormido sobre el escritorio, despertaba para seguir estudiando.
Pasó una semana entera… Alek casi no había comido más que lo que las mucamas le traían, casi obligándolo a comer.
Ninguna pudo sacarlo del estudio.
El niño insistía en que debía hacer esto para que su madre esté orgullosa.
“Ella estará orgullosa de mí.
Ella me elogiará mucho.
Yo quiero que ella vuelva a sonreír” Con esos pensamientos terminó de estudiar.
Había libros esparcidos por el suelo y el escritorio.
El PC estaba encendido con muchas ventanas abiertas.
Alek se encargó de limpiar todo esto poniendo los libros en su lugar y apagando el PC.
De inmediato abrió su cuaderno para ejercicios matemáticos y comenzó a realizar una difícil ecuación de nivel universitario que llenó tres hojas enteras del cuaderno.
Claro, los números y letras en el papel seguían siendo horribles, pero eso no importaba porque Alek lo logró.
Resolvió la ecuación en tiempo récord.
Tan solo en dos horas de trabajo duro.
Con ojeras muy notables en su pequeño rostro, busco a Biserka por toda la mansión, encontrándola dormida en su cama.
Tenía puesto un vestido rojo de una pieza todo desarreglado.
Parecía que había llegado de algún lugar y había tirado los tacones al suelo para luego tirarse de cara a la cama.
En la cama había un frasco con unas pastillas extrañas que Alek reconoció como antidepresivos.
Al ver eso, él apretó el cuaderno y le susurró a la mujer.
“Madre… lo logré… Lo resolví.
Mirá”, extendió sus pequeños brazos con el cuaderno abierto.
La mujer entonces abrió los ojos y se sentó en la cama.
Estaba muy despeinada y parecía haber estado llorando.
Al ver el cuaderno del niño, literalmente no entendió nada de lo que estaba escrito allí.
Solo vio un montón de números y letras al azar que no tenían significado para ella.
“¿Qué es esta basura?”, preguntó.
“Es una ecuación con muchas leyes matemáticas difíciles que enseñan en las universidades.
¡Lo resolví yo solo!” La mujer miró al niño con asco y le quitó el cuaderno.
Alek se emocionó porque pensó que su mamá iba a revisar la ecuación.
Ya estaba esperando los elogios de la mujer y tal vez una sonrisa de parte de ella, pero el cuaderno pasó volando al lado de la cabeza de Alek.
“Pierdes el tiempo mostrándome esa mierda.
Déjame sola, maldito mocoso” “¿Huh…?”, abrió los ojos.
Se quedó frío y de pie delante de ella.
“Lo siento…”, puso una sonrisa torcida.
“Siento haberte molestado”, y esa sonrisa torcida rápidamente se volvió una sonrisa genuina llena de esperanza.
Esa sonrisa… que está mujer comenzó a odiar.
“¿De que te ríes?”, preguntó ella haciendo que Alek deje de sonreír.
“¿Qué?
Yo no-” Nuevamente… como hace un año, una fuerte bofetada resonó.
Alek cayó al suelo porque está vez, a diferencia de hace un año, la mujer había puesto toda su fuerza en su mano.
“¡Te estás riendo de mí!”, se arrodilló delante de Alek y lo agarró del cabello.
Lo arrastró por la habitación hasta hacer que se estrelle contra el borde de la cama, haciendo que Alek se quede sin aire, cayendo al suelo.
Sin embargo, la mujer no se detuvo.
Agarró el tacón tirado en el suelo y se lo lanzó en la cara a Alek.
El tacón golpeó en su frente, haciendo que la sangre comience a fluir.
Asustado, adolorido, casi al borde de las lágrimas, Alek se arrastró por el suelo intentando salir de la habitación, pero Biserka lo pateó en el abdomen, impulsandolo a la salida junto al cuaderno.
Allí Alek tomó el cuaderno entre su mano y se levantó con dificultad.
Estaba disculpándose, una y otra vez.
Admitió la culpa de todo.
Arrastrándose salió de allí para levantarse e ir hacia su habitación, pero en el camino se desmayó.
Con su mente desvaneciéndose, el niño no dejaba de disculparse.
Terminado con un: “Esto es mi culpa…” ‘Él solo quería hacerte sonreír… él solo quería que lo elogiaras, él solo quería que estés orgullosa de él’, susurró Sakura viendo al niño tirado en el suelo.
Allí entendió que él chico que vio al principio de todo esto se trataba de este mismo niño.
Entendió que está era la explicación de los sueños que ha estado teniendo.
Y entendió que está sería la ‘verdad’ para ella.
… … Está era la historia trágica de Alek Gusev, el mesías de un mundo agonizante.
Continuará…
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com