Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

El Ultimo Sol Naciente - Capítulo 259

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. El Ultimo Sol Naciente
  4. Capítulo 259 - 259 Capítulo 261 ‘Gris y Transparente' Parte-8
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

259: Capítulo 261: ‘Gris y Transparente’ Parte-8 259: Capítulo 261: ‘Gris y Transparente’ Parte-8 “Cuando mueres duele mucho, demasiado, creo”, respondió Assassin con cara inexpresiva, hasta parecía que su respuesta era solo una broma.

“¡Fuhaha!”, se rió Add.

“¡Eso tiene mucho sentido!” La atmósfera pesada de antes se había borrado por completo.

Ahora, gracias a la respuesta tan obvia de Assassin, Gray olvidó todo lo que quería saber.

Desde siempre se ha mantenido al margen de todo así que intentar estar al frente preguntando tantas cosas la ha abrumado bastante.

Se sintió un poco molesta por haber sido tomada como un chiste, pero era lo que había.

Assassin no iba a hablar.

Jamás lo hará.

“Si eso era todo, deberían déjame aquí.

En este lugar mi maná no se gasta tan rápido.

Me voy a desmaterializar para reducir el consumo a la mitad” Estando agobiada por haber seguido a Assassin por nada, agachó la mirada dispuesta a salir de la habitación.

Esto, sin embargo, fue algo nuevo para ella.

Se detuvo justo antes de pasar por la puerta.

Tomó una gran bocanada de aire, como si quisiera llenar sus pulmones del valor necesario para avanzar sin detenerse.

Se dió la vuelta y miró a Assassin.

Casi en un arrebato de fuerza, como si su juventud y rebeldía hubieran nacido en ese instante, el impulso juvenil de hacer lo que se te dé la gana explotó en Gray.

Ella sabía lo que estaba haciendo y entendía las consecuencias de sus acciones.

Pero algo dentro de ella la impulsaba a hacer esto.

Tal vez se cansó del misticismo de Assassin.

Tal vez solo estaba estresada por el repentino cambio de ambiente al que su mente y cuerpo se sometieron.

Incluso podría decirse que estaba enojada, como si una parte de lo que realmente guardaba en el fondo de su corazón hubiera tomado posesión de ella.

Tomó a Assassin por los hombros y lo tiró al suelo.

Una vez hecho esto, ella se subió sobre él y se mordió el dedo, cubriéndolo de sangre y saliva.

Casi de inmediato se lo metió a Assassin en la boca, quien realmente no se movió ni se negó a esto.

Cuando sintió la lengua de Assassin y, por consiguiente, a él tragándose la sangre, abrió los ojos incrédula por lo que acababa de hacer.

Se separó de él de inmediato cayendo de espaldas.

Assassin se había quedado en silencio, viendo al techo y respirando relajado.

De repente, esas palabras salieron de forma natural.

“Tu…”, se sentó en el suelo y la miró.

Pareció asegurarse de algo y luego continuó: “¿Por qué parece que vas a llorar?” Al verla, Gray tenía una expresión muy diferente a lo habitual.

Era una mezcla de molestia y tristeza.

Parecía que en cualquier momento ella dejaría salir lágrimas de frustración.

“Siento ira…”, susurró ella, sintiéndose muy confundida en este momento.

“Siento dolor y tristeza…”, pero esas emociones no le pertenecían a ella.

“Cada vez que estoy cerca de ti puedo sentirlo.

Es como un abismo oscuro que me jala a las profundidades de una soledad falsa y no puedo escapar de eso.

Esas emociones… tanto dolor… todo eso te pertenece a ti…” Assassin no dijo nada al respecto.

“Sentí algo hace un momento.

Era eso mismo, arrastrándome hacia tí…”, se abrazó a sí misma con dolor.

Ahora mismo tenía miedo, el miedo le recorría toda la espina dorsal como las garras de un monstruo invisible.

De hecho, ella había olvidado ese miedo, pero cuando se dió cuenta, sin duda era un fantasma a quien tenía delante.

Ciertamente era raro que ella pudiera sentir las emociones de Assassin con tanta intensidad.

Incluso con los fantasmas más comunes ella siempre se sentía agobiada y temerosa, incapaz de mover su cuerpo por el miedo que tantas emociones abrumadoras la invadía.

Pero con Assassin eso era muy diferente.

Ella claramente podía sentir cada ápice de emociones negativas en él.

Había mucha ira, tristeza y sufrimiento, todo eso escondido detrás de una máscara de rostro inexpresivo.

De alguna forma esto también le hizo sufrir a ella.

Era frustrante cada vez que lo pensaba.

A veces esa sensación se desvanecía en el aire como simple vapor, pues en esas ocasiones sentía que estaba hablando consigo misma, o con alguien muy parecido a ella.

“Pues no sientas nada…”, otra respuesta que parecía una broma.

Aún así, no lo fue.

El tono de Assassin seguía siendo el mismo.

Monótono y aburrido: como si tuviera sueño.

“¿Cómo puedes decirle algo a si a alguien?”, preguntó Gray, con la mirada en el suelo.

Parecía que simplemente el estrés de tener un servant cerca le había afectado.

Su impulso de hace un rato se debió a eso.

Ella lo sabía y lo entendía.

Desde que llegó a Londres no había estado siendo ella misma.

Ella estaba cambiando con el pasar del tiempo, algo que nunca antes le había pasado.

Los seres humanos le tenemos miedo al cambio, algo por lo que indudablemente nos sentimos indefensos.

“Quería saber si podías dejar de sentir, pero veo que no” Más que simples palabras, eso tenía un significado oculto.

Si Gray conociera a Assassin, ella entendería esa trafica referencia.

Pero por desgracia, ella no lo conoce, por lo que solo pudo enojarse en silencio.

Assassin se puso de pie delante de ella.

Se acuchilló y le habló: “¿Aún necesitas llorar?” Eso incluso la ofendió más, pero no dijo nada.

Simplemente se hundió en su propia miseria como solía hacer en su pueblo natal.

Esto no era nada nuevo para ella.

Solo había que dejar fluir su cuerpo y su mente.

Pronto todo este abrumador sentimiento se calmaría en su corazón.

No… No fue así… Está vez ella sintió un profundo miedo aumentar.

Levantó la mirada encontrándose con los ojos plateados del Assassin, y así se sintió aún peor.

“¿Quién eres?”, le preguntó el servant.

Ella abrió los ojos y su cuerpo se petrificó.

Sus palabras se ahogaron dentro de su garganta y se le hizo imposible responder.

Ella decidió hacer lo mismo que Assassin siempre hace.

Desvío la pregunta como si fuera un cuchillo atravesando el aire a la velocidad del sonido.

“¿Quién eres tú?” “Un Assassin.

Soy eso y nada más.

No puedo ser nada más…”, Assassin, por primera vez desde que fue invocado, cambió el tono de su voz.

Casi parecía que iba a sonreír.

Su tono era suave y amable, pero cuando ella intentó verle la cara se dió cuenta que seguía siendo el mismo muñeco sin emociones de siempre.

Está vez Add no intervino.

Sabía que esta conversación era parte del crecimiento de estos dos adolescentes.

Aunque a veces Assassin tenía actitudes más adultas de las que debería, por cosas como hacer que las personas se callen o desviar las preguntas, sabía que él seguía siendo un niño.

No era tan difícil de notar.

Algo parecido pasó con Gray.

Ella es una niña del campo con una autoestima con cifras parecidas a la temperatura del polo norte, es decir, bajo cero.

No confía en sí misma y necesita que otros la guíen para seguir avanzando.

Se resignó a aceptar su destino como recipiente para el alma del Rey Arthur, y como siempre, está deprimida todo el tiempo aunque no se lo demuestre a nadie.

Esa era la verdadera depresión.

Dos adolescentes que fingen estar bien delante de los demás, pero que por dentro están destrozados, gritando y arrastrándose en busca de una salvación.

“Si tanto me odias, si tanto miedo me tienes, ¿por qué te ofreciste a ayudarme en primer lugar?

¿Fue compasión?

¿Fue culpa?

Eso no lo entiendo.

No te entiendo” Era muy paradójico.

Esas palabras ella ya se las había dicho ella a él, pero está vez fue él quien se las dijo a ella.

Eso sólo demostraba que tan lejanos eran sus corazones y que tan rotas estaban sus mentes.

“Lo que sea que hayas pensado en el momento que me ofreciste tu ayuda, debiste arrepentirte mucho.

Y te lo dije.

Te dije que te arrepentirías.

No sé qué clase de talento especial tienes para ver dentro de mí, para sentir mis emociones, pero me gustaría que dejaras de hacerlo.

Todo lo que pasa dentro de mi es mi problema, no tuyo.

Si estás curiosa por eso, deberías rendirte.

Me gusta mantener mi privacidad, aunque suene contradictorio” Su tono de voz elevado contrastaba mucho con su tono de hace unos minutos.

El tono era más fuerte y autoritario, pero se notaba que se estaba forzando a aumentar el tono de su voz.

Gray, por su parte, se limitó a mirar los ojos de Assassin.

Estaba siendo regañada por un fantasma.

Estaba siendo regañada por aquello que más le molesta en el mundo.

“Sería una falta de respeto de mi parte no agradecerte por darme una parte de tu maná.

Así que, por última vez, gracias” Después de eso, Assassin se desvaneció delante de sus ojos.

Ella se quedó tirada en el suelo, sin provocar ningún ruido más que su respiración constante.

Miró al suelo nuevamente, como si la piedra bajo su trasero tuviera las respuestas a sus preguntas.

No encontró nada, por supuesto.

“Haa… tan bien que iba todo.

Lo arruinaste, niña” Add se sacudió dentro de la capa.

“Al menos sabemos que él no te odia, pero tú si a él” Ella levantó la mirada.

Add le dijo: “No es como si realmente le tengas odio, pero tienes muchas cosas en que pensar.

Vamos, que soy todo un idiota a veces, pero también puedo decir cosas coherentes.

En todos estos años, después de haber pasado de dueño en dueño, he aprendido muchas cosas de las vidas humanas.

Cuando te ví por primera vez, eras tan solo una niña pequeña.

Pensé que eras la dueña más patética que me había tomado en sus manos”, se rió entre dientes.

“Y sigo pensando lo mismo, pero no del todo.

Seguirás lloriqueando en silencio como siempre… Justo como el chico Assassin lo hace…” Esto solo era especulación de Add, pero ningún hombre normal sería tan frío y distante con los demás.

Ningún hombre se quedaría callado ante una pregunta tan sencilla.

Ningún hombre mostraría una expresión de tristeza bajo una capucha solo porque sí.

“Son tan parecidos y diferentes al mismo tiempo…”, le dijo a su dueña.

Saltó dentro de su jaula para que ella lo saque.

Cuando ella lo hizo, Add terminó con una frase que ella jamás pensaría que él diría.

“De nada sirve borrar cicatrices con otras, pero si puedes contarlas con los dedos de tus manos, podría decirse que no te ha ido tan mal” La gran diferencia entre ambos.

Esas cicatrices que Assassin guarda.

Ella se levantó del suelo y sostuvo la jaula de Add en silencio.

De repente, comenzó a sacudirlo sin motivo aparente.

“¡Espera!

¡Nooo!

¡Te di un buen consejo!

¡¿Por qué me haces esto?!

¡Ahhhhhhh!” La frustración de todo esto le llevó a desquitarse con Add.

Al final, solo salió del lugar en silencio sin ganas de hablar con nadie más.

-Tres días después- Nadie vio a Assassin en los últimos días.

A veces Gray podía sentir que él estaba cerca, pero ya no se acercaba a nadie.

Esto hizo que ella se sintiera culpable.

Él no ha recuperado maná desde hace bastante tiempo, por lo que debería estar con un pie en el Trono de Héroes.

Ahora mismo ella estaba en la oficina de su mentor mientras él estaba desayunando fuera.

En sus manos tenía un zapato reluciente junto a un trapo negro.

Sus manos estaban manchadas de betún para calzado de cuero.

Ciertamente el olor de los zapatos limpios la relajó, así como el olor de los libros en la biblioteca y el humo de los cigarros de su mentor.

‘Ya ha pasado mucho…’, cayó en cuenta de que eso no era buena señal.

Aunque limpio los zapatos con mucho esmero, porque pensaba que eso era parte de su trabajo, pronto su calma se vio interrumpida por voces que resonaron en el lobby de la casa.

Reconoció las voces.

Su mentor y Reines.

Ella no podía negar que se sentía curiosa por saber de qué estaban hablando.

Inconscientemente, y con la culpa subiendo por su espalda, abrió la puerta y caminó lentamente hasta quedarse detrás de una pared.

Allí escuchó en silencio.

Reines habló sobre lo que significa la belleza para Waver.

Casi al instante, y de forma anticlimática, Assassin apareció sentado en el sofá para responder al mismo tiempo que Waver con un: “La proporción áurea” Waver se asustó porque no sintió la presencia de Assassin.

Reines, en cambio, sonrió al verlo, como si tuviera planes con él más tarde.

Gray asomó la cabeza para ver al servant, avergonzada por todo lo que pasó hace tres días.

Se dió cuenta de que el Assassin no se veía cansado.

Se veía como la última vez que se encontró con él en el taller del sótano.

Bueno, tampoco es que Assassin pueda elegir verse diferente.

Assassin comenzó a hablar sobre la historia de la proporción áurea y muchas cosas relacionadas a las matemáticas que hicieron que Gray se sintiera mareada.

Assassin sabía tanto sobre las matemáticas que nadie podría exagerar que este chico fue un genio en su época; un genio que se vio envuelto, de alguna forma y otra, en la vida de un ninja.

La conclusión era esa.

Al principio de la conversación, Reines hablaba sobre haber sido invitada a un evento de la alta sociedad de los magus.

Después de que Assassin hablara tan casual sobre muchas cosas complicadas, Reines retomó ese tema.

“Se trata sobre la reunión de las dos princesas, eh… Ya veo.

Supongo que ya era hora de que aparecieran las princesas de oro y plata de esta época”, Waver levantó un cigarro de su cajetilla metálica y lo encendió.

Le dió una calada al humo y dejó escapar una pequeña nube de humo del dañino tabaco.

“Me sentiría desanimada que, al ir a la esta reunión social, Trimm fuera mi única escolta.

No tengo ninguna pista de a quién más podría llevar como guardaespaldas”, Reines miró a Waver después de haber estado mirando a Assassin por el rabillo del ojo.

“Sé que puedes ser un gran detective, pero llevarte como mi guardaespaldas sería un poco demasiado.

Por eso pensé que podría pedir prestadas las fortalezas de Gray y Assassin para esto” Gray dejó de respirar por un segundo.

Estar con Reines y con Assassin cerca era como meterse a la boca del lobo con el cuerpo bien condimentado.

Eso era aún rotundo no para ella, pero si Reines se lo pedía, le costaría negarse.

“¿Por qué yo?”, preguntó Assassin, pensativo.

“Por lo que sé, puedes hacer cosas increíbles que se potencian cuando estás junto a Gray.

Si los tengo a los dos, no me sentiré insegura para nada” Waver asintió sin problemas.

“Es razonable.

Pero deberías preguntarle eso a ella misma.

Ella es mi alumna, si, pero no tengo derecho a decidir sobre ella.

Si quieres tenerla de tu lado, pídeselo tú misma.

En cuanto a Assassin” “Realmente no me opongo.

He estado en Londres y en la locación del Castillo de la Separación.

Hay mucho que no conozco.

De vez en cuando, algo como una excursión entre la alta sociedad de los magus me vendría bien.

Podré aprender cosas”, hizo un pausa.

“Y no estaré aburrido esperando a que Sakura-sama despierte” Gray, cansada de esperar y de que hablen de ella a sus espaldas, entró en escena bastante curiosa.

Incluso las cosas que habían mencionado sobre unas princesas le llamaba la atención.

“¡Gray!”, Reines saltó sobre ella y la tomó de las manos.

“Mi querida amiga.

¡Préstame tu fuerza!” “Amiga…” Eso fue un golpe bajo para Gray.

Assassin la miraba en silencio, haciendo que ella lo evitara.

Lo pensó durante un segundo y luego asintió, derrotada.

“¡Entonces está decidido!”, celebró.

Aunque Gray quería preguntar sobre las princesas de oro y plata, eso se quedará para otra ocasión.

Hasta entonces, las experiencias de la vida y el desarrollo de las personalidades de estos tres adolescentes esperan en lo que sería un nuevo misterio en la historia.

Continuará…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo