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El Ultimo Sol Naciente - Capítulo 260

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  4. Capítulo 260 - 260 Capítulo 262 ‘Las Torres Gemelas de Iselma’ Parte-1
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260: Capítulo 262: ‘Las Torres Gemelas de Iselma’ Parte-1 260: Capítulo 262: ‘Las Torres Gemelas de Iselma’ Parte-1 Las voces sonaron en su cabeza, lejanas, tan distantes que era muy difícil saber de qué hablaban.

Pero parecían quejarse de alguien.

Algunos sonaban enojados, otros parecían tristes y también había voces susurrantes que no querían que las escucharan.

Después de todo eso, todo un vacío negro se iluminó.

El suelo blanco puro, lleno de flores blancas pulcras se extendía hasta el infinito.

No había nada más allí que un cielo azul despejado, soleado y con nubes blancas que se movían lentamente por lo alto a la lejanía.

‘¿Ahora dónde estoy?’, Sakura estaba en medio de todo eso, confundida.

Mirò el lugar con asombro.

Todo eso emanaba cierta sensación de familiaridad en su corazón.

Después de ver aquella paliza trágica que el pequeño Alek recibió, repentinamente apareció en el vacío negro nuevamente, donde la sangre lleno el suelo del vacío.

De pronto, una suave brisa de viento hizo que las flores se agitarán.

Sonó un pedazo de tela grande ondeando, atrayendo la vista de Sakura hacia el origen.

En medio de todo eso estaba alguien a parte de ella.

Abrió los ojos sorprendida al reconocer a esa persona.

Era Toru… El miraba al cielo con la cabeza escondida en la capucha.

Estaba allí, sin decir nada; sin moverse, como una estatua deprimente.

De la nada, todo desapareció.

La realidad se transformó, levantando grandes muros alrededor de Sakura, quien miró al techo dándose cuenta que repentinamente se había construido la habitación de Alek a su alrededor.

Se volvió hacia atrás, pues antes estaba viendo hacia la puerta, y rápidamente vio a Alek tendido en la cama.

Frederica estaba allí, limpiando la frente del niño con un trapo húmedo.

Alek estaba dormido (desmayado), pero abrió los ojos al sentir los cuidados de Frederica.

Por un momento la expresión en su rostro fue completamente inexpresiva, hasta que sus ojos recuperaron el color y volteo a mirar a la mucama.

“Señora Frederica”, dijo, casi con la voz quebrándose.

“¿Cómo llegué aquí?”, volvió su mirada al techo.

Frederica no dijo nada por un segundo.

Ella le tomó de la mano y sintió la calidez del niño.

Alek entonces recordó lo que había pasado.

Dejó salir un largo suspiró impropio de un niño de su edad y con dificultad se sentó en la cama.

Frederica, al verlo, frunció levemente el ceño, entristecida.

Alek sonreía amablemente.

“Gracias por cuidarme”, dijo.

Su voz había recuperado ese tono alegre de siempre.

Su mirada se había llenado de esperanza nuevamente.

Bajó de la cama dejando a Frederica sin palabras.

Habían pasado algunas horas desde que ella encontró a Alek inconsciente.

El niño estaba de cara en el suelo, con lágrimas secas en su rostro.

Ella de inmediato lo trajo a esta habitación y le limpió la frente.

Había golpes marcados en el costado derecho del torso del niño.

Su piel se había puesto morada por eso mismo.

“No debería levantarse aún, mi señor” “¿Por qué?”, preguntó Alek ante la incógnita de Frederica.

Su mirada parecía tan inocente que a ella se le hizo un nudo en la garganta que le impidió hablar.

“Estoy bien, lo juro.

No pasó nada.

Esto no es nada.

Así que no te preocupes, señora Frederica.

Voy por un poco de agua” “Oh- ¡Espere!

Yo le traeré un vaso con agua.

Simplemente… quédese aquí, descansando” “Pero no estoy cansado.

Aún falta mucho para la hora de dormir” Aunque Alek haya dicho eso, ella podía ver las ojeras que él traía.

Él estaba cansado tanto mental como físicamente.

Un niño no debería estar tan cansado, no de esa forma.

“Señor Alek Gusev”, ella fue severa está vez.

Como alguien que educó a este niño, ella a veces tenía que ser severa para que Alek no crezca como un hombre egocéntrico que cree que puede hacerlo todo sin consecuencias.

“Por favor, vaya a dormir.

Yo me encargo de todo, pues ese es mi trabajo” “Pero-”, se detuvo al ver la mirada seria de la mucama.

En silencio caminó hasta la cama y se recostó.

Se cubrió con la manta y miró al techo.

“Lo haré…”, dijo, derrotado.

Frederica sonrió ante eso, haciendo que Alek también le sonriera de vuelta.

Alek sabía que está siendo un buen niño en este momento.

Obedecer las palabras de Frederica en ocasiones como esta siempre era importante para él.

Cuando ella se ponía seria, aunque le daba un poco de miedo, obligatoriamente debía obedecer.

Después de eso, Frederica dejó la habitación.

‘Me duele…’, pensó, asegurándose de que no hubiera nadie afuera.

Sentándose en la cama, se quitó la camisa y vió el moretón que tenía en el torso.

Al tocarlo, le dolió bastante, y la frente también le dolía muchísimo, incluso si no tocaba la herida, sentía las venas dentro de su frente palpitar dolorosamente.

Aunque no solo el cuerpo le dolía, algo dentro de él lo estaba lastimando demasiado.

Aunque después de ver que Frederica sonrió, él pensó que no debía mostrarse herido y triste frente a los demás.

‘Si muestro que soy feliz a los demás… si sonrió junto a ellos…’ Si todos sonríen y son felices… ‘Yo también seré feliz…’, aunque sintió que estaba olvidando el significado de esa palabra.

‘Madre también será feliz…’, pensó, recostandose en la cama.

Miró al techo antes de cerrar los ojos.

‘Lo prometo…’, y se quedó dormido.

*** Abrió los ojos repentinamente, sintiendo el traqueteo del vagón del tren.

Al darse cuenta de donde estaba, puso una sonrisa traviesa.

Frente a ella estaban Gray y Assassin, sentados el uno al lado del otro al otro lado de la mesa frente a las sillas de los vagones.

En las ventanas podía verse como pasaban los diferentes escenarios.

En general, se podían ver hermosas planicies verdes con algunos animales domésticos pululando de un lado a otro.

Vacas, ovejas, cabras, entre otros.

Animales comunes que se pueden ver en las granjas.

Volviendo la vista frente a sus ojos, Gray miraba por la ventana intentando no mirar a Assassin, mientras que el servant mantenía su forma materializada y se miraba las manos sobre la mesa.

Intentaba desesperadamente distraerse, pero ella podía sentir que Assassin estaba aburrido.

Pensar que él sufría de esta forma le envió una sensación extraña que recorrió todo su cuerpo.

‘Hay algo en ti…’, pensó, sonriéndole al servant.

‘Algo que me gusta mucho’, claramente no era un gusto romántico.

Ella más bien veía a Assassin como una masa humanoide creada por el concepto mismo de sufrimiento.

Aunque no mostraba ningún ápice de emoción, aún así Reines asentía en aprobación por el miserable muchacho frente a ella.

“Estoy satisfecha”, dejó salir de repente, haciendo que Assassin levante la mirada.

El servant vestía el esmoquin que cualquier mayordomo usaría.

Usaba gafas oscuras para ocultar mejor sus ojos plateados y en su oreja derecha había un audífono por el que podía comunicarse con Reines.

Este había sido el trato.

Para servir de guardaespaldas y aprender más del mundo de los magus, Assassin debía mantenerse materializado en todo momento, sirviendo en sí mismo como un guardaespaldas.

Para estar más, por así decirlo, a la moda, Reines le consiguió un elegante traje para que lo usara en este evento.

Él ciertamente se veía bien.

El color negro del esmoquín contrastaba muy bien con su piel palida y su cabello negro azabache.

“Tus intenciones son obvias”, escupió Assassin en voz baja.

“Me halagas”, respondió Reines.

Aunque obviamente no era un halago, ella prefirió tomarlo como tal.

No muchos podían leer sus intenciones como Assassin lo hacía.

“En ese lugar, Las Torres en Iselma, habrá todo tipo de magus del mundo, ¿no?

¿No crees que podrán ver a través de mi disfraz de mayordomo?” “Eso es casi un hecho.

Sabrán quién eres con solo verte”, casi parecía irónico.

Pero a nadie realmente le importaría la presencia de Assassin.

“Pero no hay de qué preocuparse.

Nadie reprochará tu presencia, pues eres un guardaespaldas.

No hay nada de malo en que un servant sea guardaespaldas” “Hm… pero soy un servant, un espíritu invocado… Mostrarme asi seria una desventaja” “¿Piensas así teniendo en cuenta la guerra?

Si es así, no tendrás que preocuparte.

En primer lugar, nadie sabe quién eres.

Ni siquiera yo he podido encontrar nada buscando tu nombre.

Es como si no existieras.

Los únicos que realmente saben algo de ti son las personas que conociste en el pasado” “Es lógico, supongo…”, se miró las manos sobre la mesa.

“Solo espero que nada extraño pase”, porque a dónde quiera que vaya siempre hay algún problema.

No era incorrecto decir que Assassin, Toru, es un imán para la desgracia.

Solo hacía falta ver sus estadísticas de servant para saber un poco de lo que fue en vida.

Fuerza: A++ Resistencia: A+ Agilidad: A+++ Maná: A++ Suerte: E Noble Phantasm: A+ Sus estadísticas como servant son casi perfectas gracias al master que lo invocó.

Todo está por encima de la A a excepción de la suerte.

Está última es la estadística más baja de todas.

Esa siempre fue su suerte, incluso cuando estaba vivo.

No era cuestión de las probabilidades a su alrededor, sino de cómo su suerte las maneja en base a las situaciones.

Si Toru está presente, muy probablemente algo malo pasaría.

Era bastante triste desde el punto de vista de cualquiera, pero no desde el punto de vista de Reines.

Para ella era como ver una comedia trágica arrasando el mundo.

Hermoso, desastroso e impredecible.

Asahi Toru era la definición del Caos.

“¿Hasta cuándo vas a estar tan callada, niña?”, susurró Add.

Mientras Reines y Toru hablaban, Gray escuchó la voz de Add bajo su capa.

Ella no quería responder, después de todo lo que había pasado, sintió que no debía decir una palabra más.

Era mejor cerrar la boca hasta llegar.

Aunque habían muchas preguntas que hacer, ella se trago todas sus dudas y siguió en silencio.

Gray siempre había sido tan extraña, no en el mal sentido.

Parecía tenerle miedo a la gente, pero inevitablemente siempre estaba rodeada de personas.

A pesar de su soledad, siempre había alguien a su lado.

En esta ocasión, una señorita de la alta sociedad de magus y un servant tan extraño como misterioso.

Pensar en esto como la historia de Los Tres Mosqueteros se le hizo gracioso, pero luego suspiró.

Han pasado cuatro días desde que no ha vuelto a hablar con Assassin.

Incluso cuando subieron al tren, ella prefirió esconderse en su capucha y no mirarlo ni hablarle.

‘Todo esto es muy incómodo, pero eso no parece afectarlo…’ Tiene sentido, pues él nunca se ha mostrado avergonzado por absolutamente nada.

Siempre está actuando muy estoico y sin emociones.

Ella envidia esa parte de él.

Siempre habla con lo que piensa, a menos que se trate de su propia vida.

El tiempo iba a pasar más rápido antes de que ella pudiera darse cuenta.

“Hay algo que me gustaría saber”, preguntó Toru.

Reines estaba curiosa por saber que le iba a preguntar este servant.

“Adelante.

Pregunta lo que quieras” “Con respecto a tus ojos.

Eran rojos, ahora son azules.

¿A qué se debe?” “Uh, esto.

Bueno, se debe a mis Ojos Místicos.

Cuando mis ojos entran en contacto con el maná, pueden cambiar de color como efecto secundario.

Pasa mucho con muchos tipos de Ojos Místicos.

Pero ya sabes, no es bueno tener los ojos rojos cuando estás con la gente común.

Llamaría demasiado la atención” “Entiendo.

Ojos Místicos…” “Ahora que estamos hablando del tema, he escuchado que tú también tienes Ojos Místicos” Esa pregunta por parte de Reines le llamó mucho la atención a Gray.

Ella escucharía esto en silencio.

“He escuchado que son los Ojos Místicos de la Percepción de la Muerte” Toru asintió.

“Prefiero llamarlo ‘Shigan’, es un nombre más corto” “Hum… Shigan, como Ojos de la Muerte en japonés, ¿verdad?” “Correcto” “Eso es interesante.

Unos ojos así solo se escuchan en leyendas y viejos archivos de los magus.

Nunca pensé que serías capaz de tener algo así.

Mi hermano también parecía emocionado mientras susurraba algo al respecto” “¿Te enteraste de esa forma?” “Más o menos.

Había muchos testigos oculares en el Castillo de la Separación.

Ahora mismo muchos esparcen el chisme del portador de esos Ojos Místicos.

Aunque nadie a parte de nosotros sabe quién eres.

No te preocupes por ese hecho” “Me dices que no me preocupe muy seguido.

Es como si quisieras verme preocupado” “Que perspectivo eres”, mostró una sonrisa traviesa mientras hablaba.

Este Assassin parecía leerla como un libro abierto.

Esto era nuevo para ella.

“¿Qué clase de vida tuviste para ser tan desconfiado?

Aunque yo jamás te culparé por eso.

Ser desconfiado es lo normal en la vida de un magus” “Aunque no soy un magus como tal” “Tienes Ojos Místicos, usas magecraft para pelear, ¿y dices no ser un magus?

Eso es muy gracioso” Assassin negó con la cabeza.

“No digo mentiras.

Yo no crecí como un magus, sino como un shinobi.

Se me inculcó como enseñanza el uso del ninjutsu y taijutsu” Por lo que Reines sabía, el ninjutsu solo era el magecraft usado por los ninjas de la era Edo de Japón.

Aunque este taijutsu le resultó curioso.

“¡Vas a dejar de fingir que no escuchas, niña!”, exclamó Add.

Gray encogió los hombros, pues la voz de Add fue lo suficientemente fuerte como para que Assassin y Reines pudieran escuchar.

Ser atrapada así solo hizo que ella mirara a Reines.

Reines entendió y la salvó de su situación.

“Oh.

Se me había olvidado.

Traje esto conmigo” Ella se agachó para sacar una caja de chocolates.

Probó uno de los pequeños chocolates esparcidos en la caja con figuras diferentes y sonrió ante el sabor amargo y dulce.

“¿Quieres uno?”, le preguntó a Gray.

Ella asintió y tomó un chocolate de la caja.

Se lo llevó a la boca y se sorprendió.

“Es delicioso…” “Fue fácil conseguirlos.

Le llevaré algunos como regalo a mi hermanita cuando despierte”, miró a Assassin.

“¿Tu no quieres chocolate” Gracias al chocolate, el ambiente de la escena se había vuelto más ligero.

Gray finalmente pudo volver a ver a Assassin a la cara.

Había escuchado cosas interesantes sobre él.

Ante la pregunta de Reines, Toru negó.

“Los alimentos dulces no son de mi agrado” Tanto Gray como Reines se sorprendieron.

“Bueno, al menos puedes decirnos qué te gusta comer.

Podría conseguir algo para ti cuando lleguemos” “No hace falta” La escena se quedó en un profundo silencio después de eso.

El buen ánimo de hace rato fue asesinado por el silencio sepulcral que tomó lugar.

Gray pensó que esto era su culpa por haber entrado en escena, pero eso no era cierto.

Assassin simplemente había mostrado su disgusto por el chocolate.

“Supongo que cada quien tiene sus gustos.

No hay problema” Con esas palabras, este viaje continuó.

*** Más adelante Reines explicó de qué se trataba la reunión social a la que se dirigen en este momento.

La familia Trambelio fue quien invitó a Reines, una familia que ni Assassin ni Gray conocen.

En el pasado, la familia Trambelio ayudó a la familia El-Melloi a conseguir un préstamo con la familia Norwich.

Ahora ella no podía negarse a la invitación.

Sería una falta de respeto.

*** En algún momento, al final del viaje en una noche oscura y misteriosa, ellos llegaron a la escena donde se llevaría a cabo un nuevo misterio.

Dos grandes torres cónicas extrañas se extendieron hacia arriba como garras que salían del suelo.

Así comenzó un misterio más para la memoria de Gray y sus acompañantes.

Un viaje que desarrollaría sus corazones en este camino espinoso de la vida.

Continuará…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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