El Ultimo Sol Naciente - Capítulo 262
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- Capítulo 262 - 262 Capítulo 264 ‘Las Torres Gemelas de Iselma' Parte-3
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262: Capítulo 264: ‘Las Torres Gemelas de Iselma’ Parte-3 262: Capítulo 264: ‘Las Torres Gemelas de Iselma’ Parte-3 Un recuerdo más se presentó para Sakura.
Era como ver una trágica película, cuyas secuelas solo seguían siendo peor que las anteriores.
Era una saga deprimente que a nadie le gustaría ver.
Pero aún así ella estaba obligada a ver esta tragedia.
Las voces de las personas de la alta sociedad resonaban como un coro infernal.
Era un lugar de reuniones de lujo.
El techo estaba muy alejado del suelo, pintado con el color dorado más extravagante que alguien pudo haber encontrado.
Había candelabros de cristal que seguramente costaban una fortuna.
Las paredes eran del color de la nieve, combinado con algunos colores marrones pálidos para contrastar el blanco puro.
Las mesas llenas de comida de todos los tipos se extendían alrededor del gran salón, y los hombres y mujeres con sus elegantes ropajes pululaban con conversaciones amistosas cerca de allí.
A veces se podían escuchar risas arrogantes que a cualquiera le hubiera sido desagradable escuchar.
En medio de todo eso estaba el pequeño Alek, que había sido traído a esta fiesta de adultos por su madre.
Él no era más que un trofeo que fue traído para ser presumido.
Aunque el niño no sabía eso.
Es más, a su edad, él no hubiera entendido nada de lo que estaba pasando.
Simplemente se sintió feliz de que su madre lo haya traído a este lugar.
Tenía una sonrisa adorable en la cara mientras pasaba por las mesas de comida para elegir algunos bocadillos.
Con un plato en la mano, agarró algunos trozos de costoso jamón exportado de España y los puso en su plato.
Todo lo hizo con una elegancia extrañamente cautivadora, lo que hizo que los adultos lo miraran con sonrisas en sus rostros.
Después de tomar todo lo que podía, se dirigió a una silla que estaba en la esquina más alejada del salón.
Cuando se sentó allí, balanceó las piernas de adelante hacia atrás mientras comía, pues la silla era muy alta como para que sus pies tocaran el suelo.
‘Hay muchas luces brillantes aquí’ Sus ojos se sentían un poco cansados por culpa de las luces, así que sacó los anteojos del bolsillo de su camisa blanca.
Al ponerselos, no solo pudo ver mejor, sino que la carga de las luces sobre sus ojos disminuyó bastante.
Esto había pasado hace algunos meses.
Su visión está deteriorándose bastante.
Esto se debía a que estuvo estudiando por mucho tiempo frente a la pantalla de la PC.
Eso afectó su visión en gran medida.
Era una desventaja, pero Frederica lo acompañó al oftalmólogo para hacerle una revisión a sus ojos.
Al final le recetaron estos elegantes anteojos muy parecidos a los de su padre.
La fiesta avanzaba con normalidad.
Sin embargo, en algún momento Alek perdió de vista a su madre.
Pensó que, si no se movía de ese lugar, ella tarde o temprano aparecería e irían juntos a casa.
… … Eso no pasó… Alek se quedó esperando hasta que la fiesta terminó a altas horas de la noche.
Tenía bastante sueño y su rostro solo mostraba un poco de tristeza.
Esperó y esperó, pero ella no apareció.
Se puso de pie y miró el techo que estaba apunto de apagar sus luces.
Algunas de las pocas personas que quedaban murmuraban al respecto.
La madre se había ido dejando a su hijo solo.
‘Recuerdo el camino…’, susurró.
Salió del gran salón en silencio.
Caminó y caminó por largos pasillos oscuros donde no se podía escuchar nada más que sus propios pasos.
Abrió una puerta tras otra, cinco en total, y de repente se encontró con la salida.
Realmente su instinto le había llevado a la salida trasera del establecimiento.
Al salir por esa puerta, se encontró en un callejón oscuro.
Miró la escena buscando reconocer algo.
Afortunadamente, recordó todos los alrededores cuando venía en el automóvil junto a su madre.
Sonrió un poco y se encaminó de regreso a casa.
… … … Las horas pasaron, Alek estaba frente a la gran mansión de su familia.
Miró las grandes rejas que protegían los exteriores de la mansión, así como los dos guardias armados con escopetas que vigilaban la entrada.
Al ver al niño, ambos hombres abrieron la puerta de inmediato sin decir una palabra.
“Muchas gracias.
Tengan una buena noche” El pequeño hizo una leve reverencia, lo que hizo a los hombres asentir en silencio.
Caminó un poco más, solo un poco más, pero sintió como sus pequeños pies le dolían de tanto caminar.
¿La hora?
Posiblemente eran las tres de la madrugada.
Al menos eso pensó Alek.
En sí fue mucha suerte que no le haya pasado nada de camino aquí.
Afortunadamente las calles por las que pasó no estaban transitadas a estas horas.
Fue mucha suerte en realidad.
‘Tengo mucho frío…’, era normal.
Su ropa es bastante ligera.
Una camisa blanca de mangas largas.
Unos pantalones cortos de color negro hasta las rodillas y los calcetines negros que le llegaban a la mitad de las pantorrillas.
Estaba muy descubierto para estar en medio de la fría noche de esta ciudad.
Pero llegó a casa a salvo.
“Volví a casa solo, eh…” No necesitó que nadie lo acompañe.
De alguna forma se sintió orgulloso de sí mismo.
Cuando estuvo en la puerta de la mansión, tocó dos veces para que alguien abriera.
Casi de inmediato, la puerta se abrió y allí estaba ella, esa mucama de cabello negro.
“¿Frederica…?
¿No deberías estar durmiendo?” La mujer no dijo nada.
Solo se acercó a él y se agachó para mirarlo a los ojos.
“Ay…”, recibió un pequeño golpe en la frente.
“Estuve esperándolo, mi señor” Su voz era tan suave y amable que Alek se sintió tranquilo.
Agachó la mirada y cerró los ojos.
“Gracias, Frederica… Ya estoy en casa…”, susurró.
Levantó la mirada mostrándole una sonrisa alegre.
“Ahora iré a dormir, estoy muy cansado” “Lo acompañaré” Frederica le tomó la mano a Alek y juntos caminaron por este gran edificio.
-Torre de la Luna- “¿Aozaki Touko?”, susurró Assassin.
Gray lo miró con la misma reacción.
Reines parecía asustada.
No, más que eso, estaba muy preocupada.
“¿Tu no tenías una Designación de Sellado?”, al menos eso era lo que Reines conocía de ella, más que puros rumores que circularon como pólvora al viento.
Aozaki Touko es bastante famosa en la Torre del Reloj y en el mundo de los Magus en general.
Sin embargo, mucho sobre ella son solo rumores complicados y hasta simples falsedades creadas para entretener.
Sin embargo, la Designación de Sellado que ella recibió de la Torre del Reloj es real.
Una Designación de Sellado como tal era uno de los más grandes honores que un magus podía recibir, así como también una sentencia de muerte, algo que solo los magus con habilidades especiales podían recibir; magus con magecraft imposibles de aprender con estudio e investigación, como una especie de herencia sanguínea.
Un ejemplo más fácil de ello sería Toru con su Shakuton.
El realmente no es el creador de su propio Shakuton.
De hecho, es un tipo de ninjutsu heredado por su familia.
Cómo tal, nadie podría crear ese tipo de Shakuton debido a que es una herencia, algo imposible de aprender investigando o estudiando.
“No te preocupes.
La Designación fue revocada hace años”, dijo Touko, lo que hizo a Reines suspirar tranquila.
“Ya veo…”, se acercó a Gray y le susurró: “Ella es el Grand del que hablamos antes” En todo caso, Gray se inclinó junto a Reines para saludar.
“Es un placer conocerla.
Mi nombre es Reines El-Melloi Archisorte” “He oído sobre ti, después de todo, trabajé para el anterior jefe de la familia El-Melloi” “¿Ah?
¿Kayneth El-Melloi Archibald?” “Así es.
Oh…” De repente, Touko se detuvo a mirar a Gray por unos instantes.
Se acercó a ella para verla de cerca.
Reconoció el rostro de la chica como algo que ya había visto antes o una historia que escuchó en el pasado.
Inevitablemente la mujer dejó salir algunas palabras mientras pasaba la mano por la mejilla de Gray.
“Este rostro que tienes es muy interesante” Pero Gray solo frunció el ceño y se ocultó en la oscuridad de la capucha.
Touko se alejó sabiendo que la había incomodado, así que retrocedió de ella de inmediato.
Lo siguiente que entró en su campo de visión, y lo que más llamó su atención, fue la presencia de Assassin.
Lo miró en silencio por unos segundos y luego sonrió casualmente.
Assassin, por su lado, sintió la mirada de esa mujer, pero decidió no prestar atención.
Está conversación no le pertenecía, era mejor mantenerse al margen.
Lo mismo pasaba con Gray.
Sin embargo… “He escuchado muchas historias interesantes sobre ti, Assassin”, dijo ella, mirando a Assassin como si ya lo conociera.
Ante eso, Gray no pudo evitar sentirse extrañamente curiosa.
A pesar de que hace un segundo se sintió muy incómoda por la interacción con Touko, ella ahora tenía toda su atención en este repentino suceso.
Se suponía que casi nadie sabía de la existencia de Assassin, al menos nadie sabría reconocerlo al verlo de frente.
Esto es algo que tomaría por sorpresa a Waver más adelante.
“Si se me permite preguntar”, dijo Assassin.
Se acomodó las gafas como queriendo ocultar su rostro y luego se cruzó de brazos.
“¿Cómo lograste reconocerme?
Es más, ¿cómo siquiera sabes que algo de mi?” Touko asintió calmada.
“Rumores.
Muchos rumores.
Últimamente se habla mucho de tí.
Y ya se ha hecho pública la presencia de Assassin para la Guerra por el Santo Grial.
Al menos deberías haberlo pensado dos veces antes de pelear delante de una pequeña cantidad de magus.
Se sabe de algunas pocas cosas que puedes hacer y de unos lindos ojos brillantes” Assassin apretó el puño con fuerza.
Parecía que por un momento iba a mirar a Reines para culparla por esto, pero desde el punto de vista de Gray, Assassin se arrepintió de eso al darse cuenta de que él mismo tenía la culpa y nadie más.
Parte de sus habilidades ya se han mostrado y seguramente los otros Masters y sus Servants ya están planeando algo en su contra.
Aún así… Dejó salir un breve suspiró.
Se calmó y negó con la cabeza.
“Mi error” Y así terminó su interacción.
Después de decir esas breves palabras, algo extraño pasó.
Todas las personas miraron hacia un lugar específico.
Era como la escena donde el presidente Lincoln fue asesinado, solo que sin los respectivos asientos.
Por allí dos sirvientas extremadamente idénticas, como hermanas gemelas.
de cabello plateado y piel oscura se presentaron diciendo: “Lady Diadra” “Lady Stella” Levantaron la mano elegantemente mientras detrás de ellas se abría un telón.
“Por favor pasen” -Por Gray- Si esto fuera la escena de algún cuento de hadas sería perfecto.
Sería algo que jamás verías en la vida real, pero que de alguna forma se ha materializado frente a nosotros.
Dos mujeres con vestidos negros, usando hermosos velos decorados con diseños de flores en los bordes, se presentaron alli arriba.
Al instante, todo este gran salón se quedó en silencio, para unos instantes después escuchar las respiraciones entrecortadas de los magus aquí presentes.
Algunos derramaron sus copas de vino, anonadados, asustados, pero sobre todo eso, extasiados en admiración.
Todos miramos a esas mujeres.
Los seres más hermosos que jamás haya visto el ojo humano.
Siquiera describir a las dos mujeres sería imposible.
Simplemente la palabra ‘hermoso’ sería la única descripción que alguien podría darle a esta escena.
Mi respiración se detuvo al verlas, al igual que muchos otros aquí.
“Heredera del nombre de la Princesa de Oro, mi nombre es Diadra Valueleta Iselma”, dijo la mujer de la derecha.
Su hermana la siguió diciendo: “Heredera del nombre de la Princesa de Plata, mi nombre es Stella Valueleta Iselma” No solo su apariencia resultaba hermosa, sino sus voces suaves que acarician los oídos de la audiencia.
Miré a mi derecha para encontrarme con la señorita Reines, quien de alguna forma se veía perturbada y sin aliento ante tal espectáculo.
Lo mismo pasaba con Aozaki Touko.
Cuando me voltee para mirar a Assassin, me di cuenta de algo extraño.
A diferencia de los demás, quienes admiraban a las hermosas Princesas de Oro y Plata con lágrimas en sus rostros, él solo tenía una expresión muerta en la cara.
Sus ojos seguían tan apagados como siempre y su aura de soledad lo rodeaba como un escudo que impedía que los demás se acercaran a él.
Incluso si yo considero a esas mujeres como lo más hermoso que haya visto en mi vida, él no parecía sentir lo mismo.
Solo se quedó allí de pie, con los brazos cruzados y con una mirada opaca bajo esas gafas oscuras.
“Jamás imaginé que la familia Iselma lograría llegar tan lejos.
Sin duda son merecedores de elogios”, Touko se acomodó las gafas y se dió media vuelta.
“Si me disculpan, tendré que ir a tomar un poco de aire afuera.
Incluso yo me siento conmocionada por este espectáculo.
Maio” “Uh, si” Antes de que Reines pudiera despedirse, Touko y Maio desaparecieron de la escena alejándose entre la gentuza.
Pensé que toda la conmoción iba a terminar aquí, pero los aplausos de alguien se escucharon seguido de la voz de una mujer mayor.
Ella mencionó a Byron Valueleta Iselma, para después decir algo sobre una estudiante.
Supuse que se refería a Aozaki Touko, pero eso poco importaba.
Reines se acercó al origen de la voz, dando paso a una conversación con una mujer.
Ella es una Lord de la Torre del Reloj, quien se presentó como Inorai Valueleta Atraholm.
La señora quería hacer algunos tratados con Reines que no entendí muy bien.
Después de eso, no intenté seguirles la pista.
Había algo que me tenía más intrigada.
Aún si me mantuve detrás de Reines como un guardaespaldas, mis ojos estaban mirando a Assassin.
He estado pensando en cómo debería llamarlo, pero estoy segura que si lo llamo por su nombre él se enojará.
Las cosas han estado muy extrañas entre nosotros desde ese día.
Haa… Hice cosas muy raras y sin darme cuenta arruiné todo.
Me sigo preguntando cómo fue que Assassin pudo estar por su cuenta sin que alguien le suministre maná.
Debería preguntarle yo misma, pero, de hacerlo, no sé cómo resultará todo eso.
Tal vez tengo miedo que el resultado de mis preguntas solo sean otra razón para estar triste.
Aún así… Todo es tan confuso.
De hecho yo… nunca me disculpé con él.
Y allí está.
Assassin está solo, un poco alejado de nosotras, pero lo suficientemente cerca para protegernos.
Está bebiendo un trago mientras observa todo en silencio.
La reacción que tuvo al entrar a este lugar me desconcertó bastante.
Llevamos poco tiempo de conocernos, pero jamás lo ví tener miedo.
Él estaba asustado cuando vio este gran salón, cuando entramos a este lugar tan elegante.
Miraba todo con los ojos perdidos detrás de esas gafas oscuras, con el cuerpo temblando… “¿Tal vez una mala experiencia?”, susurré, preguntándome a mi misma si podría encontrar una respuesta a esta incógnita.
Pero como siempre, no tengo forma de saber nada.
-Más tarde- “Has estado muy callado desde que Aozaki Touko se fue”, dijo Reines de repente al tumbarse en la cama.
Ahora estamos en una de las habitaciones de huéspedes en la Torre del Sol.
Paredes de color marrón pálido, un candelabro elegante en lo alto del techo blanco, dos camas elegantes y con sábanas limpias eran las cosas que más llamaban la atención de esta habitación.
Mi mirada vagó por el lugar hasta encontrarme con Assassin.
Él estaba callado, como siempre, en una esquina de la habitación mirando al suelo con los brazos cruzados.
Reines no tardó en decir algo al respecto.
“…” “¿Y no vas a decir nada?
¿Te vas a quedar como una piedra mirando al suelo?” “No tengo nada que decir.
No ahora” No me atrevo a decir algo porque la verdad es que no sé qué decir.
Touko parecía saber muchas cosas.
Tal vez eso de alguna forma hizo enojar a Assassin, quien ahora parecía más solitario que nunca.
La jaula de Add se movió dentro de mi capa.
Seguido de eso, la voz de mi Código Místico se escuchó.
“Ah… parece que esta vez alguien te tiene, muchacho”, él no sonaba decepcionado, es más, parecía divertirse por la reacción de Assassin a todo esto.
“Hahaha.
Deberías haber visto tu cara porque yo no pude.
Pero, en fin, ¿no hay algo de lo que ustedes dos deberían hablar?
Me refiero a ti mocosa, y a ti chico Assassin.
¿Estoy seguro de que hay mucho de lo que ambos quieren hablar” Reines sonrió y un escalofrío corrió por mi espalda.
Yo sabía que estar en la misma habitación que Reines y Assassin no sería buena idea.
Es más, ahora solo podía esperar lo peor.
Aunque una parte de mi quiere saber muchas cosas, todo lo que pasó con Assassin en esos días que no hablamos.
“Esa es una buena idea Add.
Me encantaría escuchar su conversación”, dijo ella.
Se le veía emocionada.
Aunque sé que Add solo dice lo que dice por su propio beneficio, a veces puede ser bastante oportuno aunque todo el tiempo solo está molestándome con sus palabras.
Está noche va a ser más larga de lo que imaginé… Continuará…
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