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El Ultimo Sol Naciente - Capítulo 263

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  4. Capítulo 263 - 263 Capítulo 265 ‘Las Torres Gemelas de Iselma' Parte-4
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263: Capítulo 265: ‘Las Torres Gemelas de Iselma’ Parte-4 263: Capítulo 265: ‘Las Torres Gemelas de Iselma’ Parte-4 “Mejor hablemos de lo que pasó antes”, sugirió Assassin.

Obviamente evadió todo lo que tenía que ver con la conversación anterior.

“Uh, si…”, asentí en respuesta.

Yo también pensaba que era mejor dejar eso para después.

A su vez, pensé en lo que debería decir.

“No entiendo por qué alguien llegaría tan lejos como para crear a una persona tan hermosa” “A mí me parece una pérdida de tiempo.

Simplemente ‘crear’ una persona hermosa no tiene utilidad, no desde mi punto de vista” El raciocinio de Assassin concordaba con lo que yo estaba pensando.

Realmente no entendí porque alguien haría tal experimento de magecraft.

Pensar en las cosas que la familia Iselma pudo haber hecho para llegar tan lejos me heló la sangre.

“Mi hermano también diría algo parecido”, agregó Reines.

“Pero algo así también está al alcance del magecraft” “En todo caso, ¿la belleza es el magecraft?” Toru se acercó a la cama y se sentó allí ante mi pregunta.

Se tocó el tobillo y una pequeña nube de humo gris se materializó junto a una copa de vino.

“‘La belleza es subjetiva’.

Quiero decir, la belleza es diferente para todos.

Para mí, para tí, para Sakura-sama.

Si pensamos en la belleza como algo objetivo y sólido, lo único que podría llegar a tener sentido sería el mismo tema del que hablamos antes con Waver-sensei.

El sentido de la belleza cambia con la época, así como la belleza en sí.

Si a la belleza la llamamos ‘perfección’, sería un tema totalmente distinto.

Aunque la perfección, así como la belleza en sí, son palabras bastante ambiguas.

En conclusión, es algo que no se podría explicar en palabras o algo sólido.

Algo que realmente, aunque podamos verlo, no podemos ‘entenderlo’.

La mente humana no es tan avanzada para entenderlo” Reines sonrió.

Asintió con la cabeza como si estuviera diciendo: ¡Lo entendiste todo!

Aunque para mí, realmente me perdí en algún punto de toda la explicación.

“Es como el Espiral del Origen”, susurró, mirando a Assassin para que él lo explicara.

“Es parecido, si”, se acomodó las gafas con el dedo anular.

Ese gesto se veía bastante natural en él, como si siempre hubiera tenido que usar anteojos, aunque jamás los haya usado realmente.

Bebió un poco del vino en la copa y continuó.

“Los magus buscan llegar al comienzo de todo ‘La Raíz’, el ‘Espiral del Origen’, llámalo como quieras.

Me parece gracioso como los magus tienen como objetivo algo imposible.

He visto un poco de este mundo.

He conocido a algunos magus de cerca y de lejos.

Todos son tan débiles, tan incapaces… Y aun así buscan algo tan fantástico como el inicio de todas las singularidades.

Me recuerda a las personas comunes.

Casi todos quieren saber cómo se originó todo, quieren darle un sentido a sus diminutas y patéticas existencias.

Al final eso solo un anhelo pasajero y lejano.

No tiene sentido.

Es algo que carece de lógica” “Pero aún así lo hacemos”, afirmó Reines.

Se cruzó de brazos con una sonrisa satisfactoria.

Tal vez lo entendí a medias, pero perseguir algo que no puedes conseguir suena bastante contradictorio.

Aunque Assassin parece entenderlo y Reines parece saber eso.

En ese aspecto, algo bastante bizarro se estaba cultivando aquí.

Si los pensamientos de dos personas son iguales, inevitablemente ambos sentirán que el otro lo entiende.

Así que la explicación para lo siguiente era esa.

Assassin se bebió toda la copa de vino y esta última desapareció de la misma forma en la que apareció.

Él se recostó en la cama con los brazos abiertos y Reines se acercó a él, haciendo que las cabezas de ambos se apuntaran entre sí.

“Tal vez porque es divertido o porque no tendríamos nada más que hacer…”, dijo Reines mirando al techo.

“Lo sé.

Eso sí tiene lógica.

Tiene sentido…”, cerró los ojos como si fuera a dormir, pero continuó hablando.

“Cuando no tienes un propósito, lo mejor que puedes hacer es buscar algo que hacer.

No tener nada que hacer puede provocar malos sentimientos, esos malos sentimientos conducen a malos pensamientos y esos malos pensamientos a su vez conducen a malas acciones.

Es un círculo que se repetirá si no logras escapar.

Una persona sin propósito no existe, no podría existir.

Inevitablemente provocaría su propia destrucción” “Eso es… demasiado triste.

¿Cuando te pones filosófico dices cosas parecidas?”, preguntó Reines.

Pensé que Assassin no contestaría, o que al menos le diría a Reines que cierre la boca, pero él solo suspiró.

Está vez fue extraño para mí.

Él suele ser muy inexpresivo, pero está vez sus gestos mostraban que de alguna forma estaba cansado.

“No lo sé”, respondió.

“Es posible.

Tal vez sea algo que ya se volvió parte de mi” … “Cómo una costumbre.

Cómo si te hubieras acostumbrado”, dije de repente.

Me cubrí la boca con ambas manos al darme cuenta de que había dejado salir esas palabras.

De alguna forma sentí que el ambiente se había vuelto lo suficientemente triste como para divagar.

Mala idea.

“Si…”, susurró Assassin.

“Creo que sí…” Esto es extraño.

Algo extraño está pasando con él.

De repente se puso a decir esas cosas, responde a mis palabras como si fuera normal con ese tono de voz tan triste.

Algo anda mal.

Algo no está bien.

Tal vez esto está relacionado con lo que ví cuando llegamos.

Assassin… Oh… lo había olvidado.

Tantas cosas en mi cabeza me hicieron olvidarlo… ¿Melancolía?

¿Tristeza?

¿Arrepentimiento?

¿Qué es esta mezcla de emociones?

Había olvidado que las emociones de Assassin pueden afectarme.

Él solo está allí, acostado sin hacer nada, pero puedo sentir algo extraño en él.

Sé levantó de la cama de repente y se quitó las gafas oscuras.

Sus ojos mostraban ese característico brillo multicolor tan hipnotizante.

“Dos personas están afuera.

Se acercan…” Después de que Assassin dijera eso, se escucharon tres golpes en la puerta.

Reines chasqueó los dedos y Trimmau apareció para abrir la puerta.

Una de las sirvientas que vimos antes junto a las Princesas de Oro y Plata entró presentándose.

“Mi nombre es Kaleena” Y sin siquiera pedir permiso, la sirvienta entró a la habitación.

Reines se quedó callada, sin entender qué estaba pasando, pero su rostro se distorsionó, un poco asustada y sorprendida, ante la repentina presencia de la Princesa de Oro.

Un segundo después, ambas se encontraban sentadas frente a frente detrás de la pequeña mesa en la esquina de la habitación.

Assassin se mantuvo cerca.

Parecía preparado para pelear, mientras que yo solo me limitaba a observar.

“Lady Diadra ha dicho que quiere hablar con usted.

¿Sería una molestia decirle a sus asistentes que dejen la habitación?” Reines se negó.

“Ellos dos son de confianza.

En este lugar, no hay nadie en quien más confíe, pueden estar seguras de eso” Caleena asintió y miró a su ama.

Ella levantó la mano mostrándole la salida y Kaleena le obedeció dejando la habitación.

Lo que estaba por venir está lejos de mi imaginación y de la de Assassin.

Él es muy inteligente, soy conciente de ello, pero incluso alguien inteligente puede ser extremadamente estúpido.

Él aún no ha demostrado eso, pero después de todo lo que he vivido al estar cerca de él, siento que aún me falta algo por explorar.

Ambos escuchamos la conversación de la Princesa de Oro con Reines.

-???- Fue justo después de llegar a esa inmensa mansión.

Frederica lo acompañó a su habitación y lo dejó allí para que tomara un baño y fuera a la cama a dormir.

Alek iba a hacer eso sin quejarse, aunque estaba preocupado por su madre.

No la había visto desde que salió del salón de eventos.

Después de tomar un baño y vestirse, fue a la cama para dormir.

Él realmente estaba cansado y, aunque quería ir a buscar a su madre, recordó que Frederica podría estar por allí merodeando.

Era muy arriesgado hacer eso, pues podría ser regañado por la mucama.

Así que se recostó en la cama y cerró los ojos.

Poco después se durmió.

… … Pasaron unos minutos desde que entró en sueño profundo, pero un ruido cerca de allí le hizo despertarse.

Abrió los ojos lentamente y miró hacia un costado, encontrándose con Biserka, quien estaba sentada frente al espejo con una botella en la mano.

Ella estaba mirando su propio reflejo en la oscuridad de una forma bastante espeluznante, pero a Alek no pareció importarle eso.

De hecho, sonrió al pensar que tal vez su madre vino a darle las buenas noches.

Ha pasado ya un largo rato desde que ella no le dió un beso en la frente diciéndole que mañana será un mejor día.

Él extrañaba esos momentos.

Cuando aquel hombre no era tan distante, cuando aquella mujer sonreía y amaba a su hijo.

Eran buenos momentos que Alek aún tenía en su memoria.

Siempre una buena memoria, ese era uno de sus dones.

Él podía recordar incluso cuando tan solo tenía dos años de edad.

Aunque allí los recuerdos son un poco más borrosos debido a que su mente aún no se desarrollaba por completo.

Y, aunque borrosos, los recuerdos siempre le mostraban breves imágenes de cuando su madre y padre estaban juntos.

Se veían felices.

Se sentó en la cama mirando a la mujer.

Pensó mucho en que decir, pero al final no se le ocurrió nada.

Su brillante mente no le mostró nada esta vez.

Sin embargo… “Madre… ya es muy tarde, deberías ir a dormir” La mujer no contestó.

Ella tomó otro trago del alcohol directo de la botella y miró al techo.

“Te pareces mucho a él”, dijo Biserka.

Su voz parecía un susurró bastante quebradizo, pero más que eso, también tenía un leve tono de ira.

Su mano apretaba la botella con fuerza, y lentamente volvió su mirada a Alek.

Ella estaba pálida, su cabello castaño desordenado y con ojeras en la cara.

Se veía más delgada y, en general, su apariencia era demasiado deprimente.

Alek frunció los labios al verla entre la oscuridad.

Aún por la ventana, la luz de la luna iluminaba un poco la escena.

Eso le permitió ver mejor a su madre.

“¿Me parezco a padre?” Biserka no dijo nada más.

Su silencio se volvía cada vez más tenebroso, su mirada de ojos plateados se estaba volviendo más siniestra y su respiración suave se cortó de un momento a otro.

Ella se levantó de la silla y se acercó a Alek.

Se sentó junto a él y extendió los brazos.

‘¿Un abrazo?’, pensó Alek, pero los brazos de su madre apuntaron a su cuello.

Fue allí que se dió cuenta de que ahora estaba recostado, con las manos de su madre rodeándole el cuello, ejerciendo mucha fuerza y presionándolo contra la cama.

Quiso decir algo, pero no pudo.

Su voz se quedó atrapada en el fondo de su garganta.

Emitió algunos pequeños quejidos, pero nadie podía escucharlo.

Su cerebro, en vista de la falta repentina de oxígeno, comenzó a enviar señales a todo el cuerpo.

Así Alek sostuvo los brazos de su madre con fuerza y se retorció con fuerza agitando las piernas y el torso.

Podría decirse que esto solo fue un golpe de suerte.

No, de hecho, lo fue.

Las sábanas que se movieron en respuesta a los movimientos de Alek hicieron que ambos cayeran al suelo, lo que a su vez permitió que Alek pudiera liberarse del agarre.

Tosió un poco mientras trataba de respirar, pero cuando volvió su mirada a la mujer, una fuerte bofetada lo empujó hacia atrás.

Incapaz de reaccionar a tiempo, fue agarrado del cabello y arrastrado un metro hacia delante, dónde Biserka le pisó la mano.

Alek soltó un grito de dolor, mientras las lágrimas inevitablemente comenzaban a derramarse por su rostro.

En eso, ella volvió a abofetearlo.

Esto se repitió muchas veces.

Alek intentaba cubrirse con los brazos, pero ella seguía golpeándolo sin parar.

Arañazos, bofetadas, hubo ocasiones en las que ella aprovechaba que Alek estaba en el suelo llorando para patearlo sin piedad.

El niño solo podía gritar y llorar, pidiéndole perdón entre lágrimas.

Él no sabía que había hecho mal, pero pensaba que estaba siendo castigado por algún error cometido.

Aún si pensó en ello, no pudo encontrar nada.

Se sintió indefenso, su pequeño cuerpo no resistía los golpes.

Había sangre manchando su pijama.

Había lágrimas que pintaban su rostro con el dolor y el sufrimiento del momento.

Biserka nunca dijo nada.

Simplemente se limitó a golpearlo sin parar.

Aunque realmente no pasó mucho tiempo, para Alek está tortura fue eterna.

Todas las cosas que estaban repartidas por su habitación se habían convertido en armas, siendo lanzadas como proyectiles, usadas como garrotes para golpear.

Todo se manchó de miseria, gritos y lamentos.

La miseria de un niño que no tenía la culpa de nada, pero que aun así afrontó las consecuencias de ser el hijo de esta familia.

Lo que sea que él pida, las mucamas se lo traerán.

A la familia le sobra el dinero para poder permitírselo.

Ya sea golosinas, ropa, juguetes y todo tipo de cosas que un niño pediría.

El básicamente lo tenía todo.

Nació en una cuna de oro.

Una ironía muy estúpida… Este niño realmente no tenía nada.

Lo que siempre quiso nunca se le fue otorgado.

El más mínimo ápice de esperanza surgió como una llama, a la vez que está misma llama se volvía tan frágil que fácilmente podría ser apagada.

Tal vez fue esa noche donde el deseo más profundo del alma de Alek Gusev nació.

¿Qué era ese deseo?

Mientras era maltratado, aquel niño lo pensó dentro de su mente.

Tal vez eso era lo que le faltaba.

Lo que siempre quiso.

Lo único que él pediría… Cuando esta injusta tortura terminó, Alek se encontraba tendido en el suelo mirando al techo.

Tenía el rostro hinchado, sangre en la ropa y lágrimas secas en la cara.

Su mirada estaba apagada y su respiración lenta hizo parecer que en algún momento se desmayaría.

Esta vez no fue así.

“Madre…” Fue el origen de su historia… “¿Por qué?” … … -Al día siguiente- La Princesa de Oro hizo una petición bastante audaz y peligrosa.

Solicito asilo en la familia El-Melloi.

Últimamente, por no decir desde hace un buen tiempo, los métodos que Lord Byron Valueleta usaba para hacer que las Princesas se vieran más hermosas dejaron de funcionar.

El procedimiento tan solo se había vuelto una tortura constante que no daba resultados.

Diadra temía que, de seguir así, en cualquier momento una de las dos hermanas morirá.

Los métodos de Byron fueron lo suficientemente peligrosos para considerar esa posibilidad.

Reines pensó que sería mejor pedir asilo con otras familias más influyentes, pero la razón del porque Diadra le pedía esto a la familia El-Melloi era principalmente por mi mentor.

Había más cosas que entender en esto, pero realmente no era algo tan importante.

Diadra pedía ayuda, y Reines aceptó ayudarla.

Ahora mismo nos dirigimos a los aposentos de la Princesa de Oro.

Caminar por los pasillos de la Torre de la Luna era un viaje extrañamente cautivador lleno de pinturas, esculturas y arte de todo tipo.

Estas torres le hacían justicia al Departamento al que la familia Iselma pertenece.

Assassin también parecía un poco interesado en el arte.

Con las manos en los bolsillos, observaba las pequeñas esculturas de arcilla en silencio.

Su mirada era más suave de lo normal.

Eso fue otra cosa que me tiene desconcertada.

“Huh…”, sentí un escalofrío correr por mi espalda.

Era como un mal presentimiento.

Reines me preguntó qué me pasaba, pero yo dije que no era nada.

Si no entiendo lo que me pasa, era mejor no tratar de explicarlo.

Aunque… Assassin tuvo una reacción parecida.

En lugar de quedarse congelado a un lado del pasillo, miró a una dirección específica.

Con eso, avanzó delante de nosotras.

Al final llegamos a la puerta de Lady Diadra.

“¿Lady Diadra?

¿Estás ahí?”, Reines tocó la puerta, pero nadie contestó.

“Huele a sangre…”, dijo Assassin.

Sacó una de las dagas de la nada y tocó la puerta con la punta filosa.

Sus ojos mostraban ese color misterioso.

Al hacer esto, la puerta se abrió y todos entramos de prisa.

Lo que encontramos era algo que jamás podríamos haber imaginado.

*** Si esto se trataba de la mala suerte que arrastra Assassin, era el momento perfecto para culparlo.

Aún así, estos tres adolescentes miraron la escena en silencio.

La sangre estaba esparcida por toda la cama, dónde diferentes piezas de carnes se repartían sobre las sábanas que alguna vez fueron blancas.

Allí yacía Lady Diadra, despedazada sobre su cama, obviamente sin vida.

Continuará…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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