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El Ultimo Sol Naciente - Capítulo 264

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  4. Capítulo 264 - 264 Capítulo 266 ‘Las Torres Gemelas de Iselma' Parte-5
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264: Capítulo 266: ‘Las Torres Gemelas de Iselma’ Parte-5 264: Capítulo 266: ‘Las Torres Gemelas de Iselma’ Parte-5 Assassin se acercó a Diadra con el Shigan activado.

Miró las paredes como buscando algo y luego de darse cuenta que no había nada, susurró: “Muy tarde…” Si todos recordaban los sucesos del Castillo de la Separación, tendrán en cuenta que Assassin puede ver e interactuar con las almas.

El servant solo quería asegurarse de que podría hablar con el alma de Diadra para descubrir al culpable de este evidente asesinato y no tener que meterse en problemas otra vez.

Para su mala suerte, el alma de la mujer ya no estaba en la escena.

“Gray, llama a quien sea” Gray asintió ante la petición de Reines y salió de la habitación.

Después de eso, Reines se acercó a la cama cubriéndose la boca con la mano.

“¿Quien crees que pudo haberlo hecho?” Toru cerró los ojos y cruzó los brazos.

Era normal que ella le preguntara esto.

Él había resuelto el caso del Castillo de la Separación solo, por lo que de alguna forma ella esperaba que él pudiera hacer algo al respecto.

Antes de responder, Assassin negó con la cabeza.

“No lo sé.

Está vez no tengo sospechosos, pruebas o pistas que me guíen a algo.

Ella fue cortada en piezas con algún objeto cortopunzante.

Los cortes son limpios, así que se trata de un arma o magia capaz de cortar huesos sin dificultades.

Quería ver si el alma aún seguía aquí, pero veo que ya no está.

Creo que esto ya deberías saberlo, pero, Lady, creo que-” “Si.

Lo sé.

Seremos los primeros sospechosos” *** Las voces de los magus resonaron en las cuatro paredes.

Unos tras otros, buscando una solución a este predicamento.

Han pasado solo unos minutos desde que Reines descubrió la tragedia, pero en ese pequeño lapso de tiempo muchas cosas habían pasado.

Lo primero era ver a dos tipos extraños en la escena.

Uno de ellos era alguien proveniente de la Facultad de Maldiciones, Mick Grajile, para ser más precisos.

El segundo tipo era un costurero de ropas mágicas.

Su nombre es Islo Sebunan, quien parece lamentar más el hecho de que la ropa de Diadra está despedazada en lugar de la misma Diadra.

Maio también está aquí, casi a punto de vomitar después de ver el cuerpo despedazado.

Quienes llegaron junto a Maio fueron Stella, Byron Valueleta y Aozaki Touko.

Todos entendieron la situación que tenían sobre la mesa.

Assassin se mantenía cerca de Reines al igual que Gray.

Touko de repente descubrió la situación, diciendo que algo como Trimmau podía perfectamente entrar en la habitación sellada con magia y asesinar a Diadra usando su cambio de forma para convertir cualquier parte de su cuerpo en un arma afilada.

Ciertamente todo apunta a que Reines es la principal sospechosa.

Byron preguntó la razón por la que Reines se iba encontrar con Diadra.

Sin poder hacer nada, ella explicó lo que pasó la noche anterior y todos en el lugar entendieron un poco más de la situación.

“Habitación sellada herméticamente desde dentro.

No hay forma de entrar más que con el permiso de la misma víctima.

Lady Reines encontró el cadáver.

Ella fue la última persona en hablar con la Princesa de Oro.

No es una situación muy favorable para ti, ¿no crees?”, Assassin se veía inexpresivo como siempre, pero Gray estaba segura de que en este momento los engranajes de la mente de este servant estaban girando.

Si no hay una solución en esta habitación, podría haberla con otros involucrados en el caso.

“Si… Esta no es la mejor situación.

En fin, lo que tenemos que hacer ya debe ser claro.

Por el honor de la familia El-Melloi, me encargaré de encontrar al culpable de esto” Touko se rió ante la propuesta de Reines.

Aunque siendo la principal sospechosa, es imposible que los demás puedan dejarla ir de un lado a otro por las torres así como si nada.

Reines tenía que ser vigilada de cerca y, para eso, apareció esa anciana, Lord Valueleta.

Ella se ofreció a cuidar y vigilar a Reines mientras todo avanza.

Todos parecían estar de acuerdo.

No había nada más que discutir.

Quedarse discutiendo no iba a resolver nada.

-???- Hundiéndose en la sangre para la posteridad, cerrando los ojos para no ver la desgracia.

Había muchas cosas en su mente para este momento, pero la confusión de la situación le hizo pensar que no podría hacer nada.

Siguió hundiéndose, sintiendo dolor en todo el cuerpo, con lágrimas que no le pertenecían cayendo por su rostro.

“Esto es horrible”, dijo ella con la voz quebrándose.

Lo que acaba de ver fue horrible.

“No entiendo.

¿Por qué mostrarme esto?” Aún sin una respuesta, ella se acurrucó dentro de la sangre y pensó.

Antes de siquiera poder tranquilizarse, la escena cambió.

Era una solitaria tarde en algún mes de 2010.

Había pasado poco más de un año desde esa noche.

Alek Gusev caminaba por los pasillos de la mansión, ya con casi siete años de edad, vistiendo una camisa de mangas cortas marrón con unos pantalones cortos azules.

En los brazos y en las piernas usaba vendajes que cubrían las señales de maltrato que recibía todos los días.

A pesar de que las vendas lo hacían ver como un triste niño herido que acababa de escapar del hospital, él tenía una suave sonrisa en su rostro.

Ha pasado ya un largo rato desde que todo comenzó… y desde esa noche, todo solo empeoró.

A veces, Alek suele llorar sentado en el escritorio mientras estudia.

A veces no puede calmar el dolor que ha sufrido e inevitablemente deja salir algunas lágrimas de tristeza.

Siempre llora dónde nadie puede escucharlo, donde nadie puede alcanzarlo.

Él no quiere que lo vean de esa forma.

Por eso él siempre mantiene su sonrisa amable mientras está delante de los demás.

Mientras siga haciendo lo mismo, algún día todas las cosas cambiarán.

Algún día él podrá sonreír de verdad.

Antes de darse cuenta había llegado a esa habitación donde, hace dos años, vio a su madre bebiendo y fumando.

Allí estaba ese viejo piano polvoriento.

Alek nunca había visto a alguien usarlo.

Era como una reliquia abandonada en las entrañas de la mansión.

Él conocía más o menos como se debe tocar un piano.

Si nadie iba a usarlo, ¿por qué no tocar alguna melodía?

Era triste ver este instrumento abandonado sin nadie que pudiera darle utilidad.

Así que, sin pensarlo mucho, se subió a la silla y abrió el compartimento para ver las teclas.

Una vez lo hizo, una gran capa de polvo se levantó, lo que le hizo toser.

“¿Cuántos años tiene esto?

¿Estará afinado?” No había forma de saberlo, pero aún así puso sus dedos sobre las teclas.

Cerró los ojos recordando algunas notas que encontró en los libros y lentamente bajó los dedos.

El sonido característico del piano resonó en consecuencia.

Así comenzó a seguir una nota tras otra, formando una melodía hermosa que no muchos podrían tocar la primera vez que usan un piano.

Alek era la excepción.

El talento fluye por sus venas.

Él es el mejor de los mejores y crecerá para convertirse en más que un hombre ordinario.

Él niño no lo sabía.

Este sufrimiento era parte de su historia.

No había error en eso.

Aquel ‘escritor’ es quien se encargó de crearlo con esta vida, con esta personalidad, con estas emociones dolorosas.

Mientras las notas resonaban armoniosamente, afuera el mundo parecía resplandecer.

Y Sakura, quien solo era una espectadora de esta historia, sintió las lágrimas caer por su rostro.

Aunque parece que solo han pasado unos minutos, la vida de este niño comenzaba a pasar ante los ojos de esta chica.

Siempre con las excusas más ridículas y, en ocasiones, sin razón alguna, Biserka golpeaba a Alek de formas que horrorizaron a Sakura.

Los gritos del niño.

Las lágrimas que se derraman.

La sangre que mancha la ropa.

Y el dolor de esa estúpida vida sin sentido.

“Eso no es justo…”, susurró.

Ella sabía que nadie la iba a escuchar.

Ni siquiera Alek.

Aun así, la melodía que resonaba desde el piano hacía parecer que está historia no era algo triste.

Esa suave sonrisa amable que mostraba Alek mientras disfrutaba de tocar el piano.

El niño movía la cabeza, el cuerpo entero al son de cada nota que resonaba.

Aunque fue breve, en ese momento Alek estaba sintiendo algo que poco a poco iba a olvidar.

El sentimiento que perderá y que lo convertirá en un monstruo.

‘Otro recuerdo más’, pensó, antes de que la escena cambiará frente a sus ojos.

Alek había cumplido ocho años.

¿Un regalo de cumpleaños?

Por supuesto, una paliza de su madre.

No había nada más para él que eso.

Está vez, Biserka golpeó a Alek frente a las mucamas.

Fue tan brutal como siempre, tanto que Alek apenas podía moverse después de ser golpeado de esa forma.

Frederica ya no podía soportar ver cómo la sonrisa del pequeño Alek se iba borrando entre más pasaban los días.

Cómo la esperanza en sus ojos iba siendo reemplazada por el gris tono de la depresión.

Ella no quería quedarse de brazos cruzados.

Ella crió a ese niño junto a sus compañeras de trabajo.

Para las mucamas, Alek era tan importante como si fuera un hijo para ellas.

Sin embargo, aunque quieran hacer algo, no podrían.

Meterse con la familia Gusev es como lanzarse de cabeza a una fosa llena de ácido.

Nadie podía hacer nada por él… “He pensado en algo”, dijo Alek.

Las mucamas lo miraron con atención.

Era uno de esos extraños días en los que no pasaba nada, una ocasión tan extraña que no parecía real.

“Desde ahora… quiero que dejen de acercarse a mi…” Las mucamas tuvieron la misma reacción de Frederica.

Todas en silencio, tan solo para obedecer las órdenes de su amo.

Nadie tenía derecho a negarse.

Este era el trabajo de cada una de ellas.

Después de eso, Alek se alejó de la sala del comedor, dejando a las mucamas en silencio.

Lo que realmente quería hacer Alek era alejar a todos.

Él sentía que si seguía siendo tratado con tanta amabilidad por esas personas, en algún momento se derrumbaría delante de ellas.

Él no quería eso.

Pensar en cómo todos cambiarán para poder hacerlo feliz.

Al menos para él… “Eso no es justo…” Él no se estaba dando cuenta que necesitaba ayuda.

Él solo pensaba en el bienestar de los demás.

De su madre, de su padre y de los empleados de esta mansión.

Aunque era golpeado de formas horribles.

Aunque su mente y alma se estaban dañando constantemente, él seguía pensando en los demás más que en sí mismo.

Para él no existía un lugar feliz si los demás no eran felices.

‘Si los demás son felices, yo seré feliz’, era el pensamiento que lo iba a condenar para siempre.

No importaba si tenía que sacrificarse… para él… “Solo me hace falta acostumbrarme a esto… Si me acostumbro a esta vida, podré hacer que todos sonrían a mi lado” ¿Cuanto dolor iba a guardar hasta entonces?

¿Cuántas lágrimas iba a derramar hasta que ese sueño se volviera realidad?

¿Cuántas veces tendría que ser golpeado por esa mujer borracha para siquiera poder acercarse a lo que más desea?

Nada de eso tiene una respuesta.

Todo solo es el sueño de un niño que se está rompiendo.

Tan solo sería eso hasta el final.

“¿Cuándo se va a terminar esto?”, Sakura no quería seguir viendo.

Este niño era un tonto.

Era un idiota entre los idiotas.

A pesar de ser muy inteligente, no se daba cuenta que solo se estaba haciendo daño a sí mismo.

Ella podía verlo llorar.

Ella tuvo que ser testigo del horrible trato que Alek recibe de esa mujer.

Eso no era vida.

Solo era un horrible infierno pintado de rosas y sueños brillantes.

“Siempre fue extraño…”, pero entre todo eso, había algo que Sakura también tenía en cuenta.

“¿Cómo Alek puede sanar tan rápido?” Las heridas que Biserka le hace a Alek siempre suelen sanar en dos o tres días.

Las heridas más leves no suelen dejar cicatrices, aunque las más profundas dejan cicatrices que jamás se podrán borrar.

Eso era demasiado extraño.

Ninguna persona común sanaría tan rápido.

En todo esto, había algo demasiado raro.

¿Pero eso acaso importa?

Aquí un niño está sufriendo, y alguien finalmente decidió hacer algo.

Tal vez fue porque Frederica siempre curaba las heridas de Alek siempre que podía, y de alguna forma, sentir el dolor del niño.

Ver cómo él ocultaba toda esa tristeza y lloraba solo en la oscuridad.

Ella jamás se lo iba a decir, pero lo vio llorar muchas veces.

En una de esas ocasiones, Frederica se cansó de solo ver.

Después de encontrar a Alek escondido entre un fuerte hecho de libros, llorando y repitiendo las mismas preguntas una y otra vez.

¿Por qué me odias?

¿Qué fue lo que hice?

¿Qué debo hacer?

Me duele mucho… me duele demasiado.

¿Por qué me golpeas siempre?

Te pido perdón y nunca me perdonas… Dime algo… dime qué hice mal… por favor… Frederica se comunicó con la policía.

Ellos llegaron poco después para investigar, y cuando hablaron con Biserka, se fueron de la mansión sin decir una palabra.

Desde el punto de vista de Alek, tan solo al día siguiente de que la policía le hiciera unas preguntas, Frederica fue despedida de la mansión y nunca jamás se supo nada de ella.

‘Me pregunto si todos tenemos alguna especie de destino que no podemos romper…’, para Sakura era normal pensar en eso.

Si el destino de una persona es el sufrimiento, ¿qué sentido tiene seguir viviendo siquiera?

Si el destino es el que escribe la historia, entonces nadie tiene libertad.

Todos serían esclavos del destino.

En ese caso, la historia ya estaba decidida.

No había nada que alguien pudiera hacer.

Y si esta es una historia del pasado, ¿cómo será el presente de Alek Gusev?

-Una hora después- Fue una exhaustiva búsqueda de pistas en toda la habitación.

Trimmau reunió los trozos cortados del cadáver de Diadra y los juntó en la cama.

El cuerpo había sido cortado por las extremidades, más que nada por las articulaciones principales.

Las muñecas, rodillas, entre otros.

“Pareces ser un muchacho muy perceptivo”, preguntó Lord Valueleta al ver a Assassin trabajando.

El chico estaba observando el cadáver con atención.

Analizaba cada cortada como si fuera lo más importante.

Luego de eso, al escuchar a la anciana elegante hablando, Assassin regresó su mirada a ella.

“Quien se supone que yo debía proteger ahora está metida en un gran predicamento.

Básicamente, es mi trabajo.

Aunque con esto puedo entender mejor la naturaleza de los magus, no me siento mejor al saber que incluso yo estoy metido en esto” “Entiendo.

Ahora que lo recuerdo, escuché esto de mi tonta estudiante.

Eres un servant, ¿no?

Sé que puedes matarnos a todos e irte como si nada, pero no lo has hecho” Assassin cerró los ojos y suspiró.

Gray miró esto desde lejos, justo al lado de Reines.

Las preguntas que la anciana le hacía a Assassin iban directo al grano, sin vacilaciones.

La respuesta del servant le sorprendió.

“No lo había pensado.

Debería hacerlo.

Digo, matarlos a todos y salir como si nada.

Huh, como si la Torre del Reloj fuese a dejar pasar esto como una pequeña revuelta” Él era consciente de que su poder no lo salva de las consecuencias del mundo.

Gray admiró un poco eso y miró a Reines, que también analizaba todo con calma.

Desesperarse en esta situación solo provocaría problemas.

“Hay algo que deberíamos tener en cuenta”, cambió de tema.

Assassin miró a Reines.

“Entendemos que esto es un asesinato, si, pero estamos pasando una cosa por alto.

¿Por qué alguien querría matar a la Princesa de Oro y enemistarse con la familia Iselma.

Es más, Lord Valueleta también está en todo esto.

Pienso que una decisión tan apresurada solo ha causado más problemas que beneficios” “Why done it?”, como en las novelas de detectives.

Gray asintió.

Continuará…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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