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El Ultimo Sol Naciente - Capítulo 265

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  4. Capítulo 265 - 265 Capítulo 267 ‘Las Torres Gemelas de Iselma' Parte-6
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265: Capítulo 267: ‘Las Torres Gemelas de Iselma’ Parte-6 265: Capítulo 267: ‘Las Torres Gemelas de Iselma’ Parte-6 ¿Por qué alguien recibiría tal maltrato?

¿Hay siquiera una razón lógica dentro de lo que cabe para golpear de esa manera a un niño?

Esas preguntas rondaban por la mente de Sakura.

En lo profundo de su corazón, ella deseaba que algo bueno le pase a este niño, pero eso solo sería un anhelo imposible.

Pareciera que entre más avanza el tiempo, peor se pone toda esta historia.

Desde ese día, Alek entendió que si mostraba su dolor a los demás solo perjudicaría a los que lo rodean.

Supo que Frederica intentó ayudarlo porque lo vio sufriendo, debido a eso, ella se ha ido para siempre.

Ni siquiera se despidió.

Se esfumó en el aire y no dejó ningún rastro.

Él podía sentir el vacío que la mujer dejó al irse.

‘¿Esto siempre va a ser de esta forma?’, se preguntó, pero no había nadie que pudiera responderle su pregunta.

Su brillante mente no podía entender por qué estaba pasando todo eso.

No, tal vez lo entendió, pero de una forma errónea.

Mostrar su verdadero yo solo causa problemas.

No volver a dejarse llevar por la tristeza y el dolor era la mejor opción que podía tomar para no perjudicar a nadie.

Esta vez debía encerrar todos esos sentimientos en lo profundo de su corazón, para así no dejarlos salir nunca más.

Frederica no está, pero aún hay personas en esta mansión que pueden seguir sonriendo.

Tal vez eso era lo que debía hacer.

Este sacrificio que le traería felicidad sí puede realizar todo como su mente lo dicta.

‘Todo esto… es muy difícil’ Se acurrucó en su cama, sintiendo dolor en el cuerpo, dónde las heridas debajo de las vendas parecen golpearlo como cuchillos desafilados.

‘¿Qué debo hacer?

¿Por qué debería hacerlo?

¿Para qué debería hacerlo?’ Simplemente había demasiado que responder.

Ese mismo año fue el menos sombrío que Alek Gusev ha vivido.

… … … Diez años de edad.

Se ha vuelto un poco más alto, pero su cuerpo sigue siendo un poco delgado.

Su sonrisa amable se había borrado casi por completo.

Solo quedaba una leve mueca de labios fruncidos.

Se veía como un chico solitario a la luz de la luna, sonriendo y recordando todo lo que ha tenido que vivir.

Tan solo ha vivido por diez años, pero ha vivido tantas cosas en tan poco tiempo.

‘¿Dónde está padre?’ La última vez que Alek vio a su padre fue hace dos años.

El hombre no volvió a presentarse frente a él.

Los cumpleaños pasaron encerrado en su habitación.

A veces miraba a los hijos de las mucamas jugar en el jardín.

Las sonrisas de los niños le traían un poco de paz.

Pensar que niños de su misma edad podían disfrutar tanto de la vida le llenaba de esperanza.

En ocasiones parecía que esa sonrisa tan radiante podía regresar.

Solo le hacía falta levantarse.

Aunque… … La sangre se derrama en el suelo.

Vidrios rotos están esparcidos por la alfombra.

Ha caído casi inconsciente, mirando al techo con el campo de visión borroso.

Su cuerpo es débil, pero aún así se resiste a la tortura.

Aunque las lágrimas caen por su rostro, por dentro quería gritar y salir corriendo.

Necesita huir de todo esto.

Está asustado, triste y confundido.

Esta vez Biserka había sido más agresiva que nunca.

Llegó al punto de golpear a Alek con una botella de vidrio en la cabeza.

Siempre habían gritos e insultos involucrados, pero nunca una razón concreta para este maltrato.

Al menos, Alek seguía sin encontrar esa razón.

Lo único que entendía es que, cuando su madre borracha se acercaba, él tenía que prepararse para gritar y llorar lo más fuerte posible.

Si no llora, si no grita y se resiste al dolor, Biserka solo lo golpea con más fuerza.

Está vez fue de esa forma, y el resultado fue el peor hasta ahora.

Incluso si parecía que Alek se iba a desangrar en el suelo, Biserka ni siquiera mostró algo de compasión.

Era como si está mujer deseara la muerte de este niño.

Sakura no quería seguir viendo esto.

Ya era demasiado.

No entendía todo este sufrimiento sin sentido.

Fue horrible.

A nadie podría gustarle ver algo así.

¿A quién se le ocurriría siquiera algo parecido?

Este niño se está rompiendo.

Nadie puede hacer nada para ayudarlo.

Ya solo hay gritos en las profundidades.

Ese mismo día surgió un nuevo pensamiento para Alek.

Llorar y gritar para hacer feliz a su madre, sonreír para que los demás piensen que todo está bien y no se preocupen, intentar acostumbrarse a este estilo de vida y amar esta vida para ser feliz.

Si… ese era su deseo.

Un deseo que se hacía cada vez más fuerte.

Alek Gusev quiere ser feliz.

Para lograrlo debía hacer eso.

‘Está bien…’, y ese pensamiento era lo que respaldaba su voluntad.

‘Todo va a estar bien…’, cerró los ojos mientras se desmayaba.

‘Siempre estará bien… ya estoy acostumbrándome a esto’ Las cadenas y grilletes de sus traumas del pasado comenzaron a forjarse… -En la habitación de Sakura- Waver estaba observando a su hija adoptiva en silencio.

La tomaba de la mano con la esperanza de que ella abriera los ojos.

Agachó la mirada recordando a la niña que salvó hace tantos años.

Ella ha crecido mucho, aunque para él Sakura siempre será esa pequeña y tímida niña.

Los tiempos siempre cambian.

Para las personas, para el mundo entero.

La vida cambia, se moldea y se retuerce formando etapas dolorosas por las que inevitablemente las personas pasarán.

“Sakura…”, abrió los ojos.

“Volveré a tu lado.

Solo espérame”, y se levantó de la silla.

A su lado estaba Melvin, quien jamás había visto a su amigo de esta forma.

A pesar de que suele ser muy amigable y bromista, está vez la seriedad en su rostro mostraba que ya no podía tomarse esto como algo entretenido o como un chiste.

Su amigo estaba sufriendo a causa de esto.

Lo único que Melvin podía ofrecerle a Waver como amigo era su aprecio incondicional y el dinero que le sobra.

Si hacía falta, Melvin también saltaría al fuego si es por su amigo.

Aunque le da vergüenza admitirlo, Waver siempre ha sido un tipo muy asombroso que se mete en problemas todo el tiempo.

También es muy gracioso porque finge ser un tipo rudo, pero por dentro solo es un joven muchacho asustado que quiere ver una vez más a su amigo, a su rey… “Con los cuidados necesarios, Sakura podrá seguir saludable para el momento en que despierte.

Puedes irte tranquilo.

No permitiré que nada malo le pase.

Además, las lindas mucamas se encargarán de todo.

Ellas son profesionales, amigo.

Eres demasiado sobreprotector con Sakura” “Tal vez…” “Y ahora lo admites.

Estás demasiado preocupado, pero también estás preocupado por tus estudiantes.

No los hagas esperar más.

Ve con ellos.

Cómo los adultos que somos, a veces tenemos que encargarnos de los más jóvenes.

Aunque también seguimos siendo jóvenes.

Ya sabes, puedes considerar viejo a un hombre cuando alcanza los cuarenta años.

Aún nos falta una década para eso, así que-” “Ya cierra la boca.

Arruinas el momento.

Mejor tírate por la ventana” “Jajaja.

Que gracioso eres.

Espera… ¿Era una broma, verdad?” Waver dejó la habitación en silencio dejando a Melvin con las dudas.

“Dime qué era una broma…” Tal vez esto no era tan triste como parecía.

-Iglesia de Fuyuki, Japón- El vino en la copa era más dulce ese día.

Su sonrisa de intenciones ocultas se mostraba dibujada en su rostro estoico.

Ese era Kirei.

Él acababa de recibir información muy importante e interesante.

“Assassin ha sido invocado en Londres”, casi riéndose, se refirió a Gilgamesh ofreciéndole una copa de vino.

Si un Assassin es invocado, a nadie le importaría.

Seguramente Assassin sería de los primeros en morir en la guerra.

Sin embargo, ambos hombres conocieron a un Assassin muy peculiar.

Está vez no podían subestimar a un servant por su clase.

Lo que más le iba a interesar a Gilgamesh de todo esto es la descripción del servant en cuestión.

“Según los testigos, Assassin parece usar una vieja capa con capucha que oculta su rostro.

Lo vieron usar dagas para pelear contra un magus en un lugar lejano.

Aunque después de eso, todo solo son puros rumores” Gilgamesh tomó la copa.

“No puede ser una coincidencia, ¿verdad?

De ser así, sería algo muy divertido.

A ver, creo que acabo de recordar algo.

Esa noche hace diez años ví algo interesante.

Cuando estaba cubierto por ese asqueroso barro negro, un poco alejados de mi, el bufón y Saber parecian querer matarse el uno al otro, pero despues me di cuenta de que ambos solo estaban despidiendose.

Huh, es tan raro que es gracioso.

Mi vista jamás falla, mucho menos mi capacidad para ‘sentir’.

Esa noche pude ver y sentir algo raro en el bufón.

Había algo que lo estaba siguiendo, aprisionándolo.

Se trataba de un ser incorpóreo desconocido.

Tal vez esa era la razón de porque Assassin era tan diferente a los demás mestizos de esa guerra” “Se a qué te refieres…” Ambos sabían muchas cosas sobre esto, sobre la guerra y el Santo Grial.

Había algo dentro de ese contenedor omnipotente.

El mal de toda la humanidad.

Angra Mainyu… -Torres Gemelas de Iselma- Fue una larga investigación que no los llevó a nada.

Reines yacía recostada en la cama pensando en todo lo que debía hacer a continuación.

Gray, por su lado, estaba sentada cerca de la mesa en la esquina leyendo un libro.

De vez en cuando, ella le daba pequeñas y rápidas miradas a Assassin, quien estaba leyendo un libro en el otro lado de la habitación.

Ambos estaban tan alejados que era imposible no entender que de alguna forma tanto esta chica como el servant no querían hablarse.

Aunque eso es más un malentendido.

Nadie odia a nadie realmente.

“Esa ceniza que encontraste en la cama no nos lleva a ningún lado.

No hay rastros de que alguien haya entrado a la habitación”, dijo Assassin.

No apartó la mirada del libro en todo este momento.

Gray notó algo en eso.

Assassin suele tener activados los Ojos Místicos siempre que está leyendo, pero está vez no era el caso.

Por debajo de sus gafas oscuras, los ojos plateados normales observaban las letras que formaban palabras sobre el papel.

Él chico también parecía tener un aura de cansancio extraña.

Esto también le recordó algo.

Fueron tres largos días sin que alguien le ofreciera maná.

Además, contando los dos días que llevan en este lugar, Assassin ha estado casi una semana sin que alguien le ayude con su escasez de maná.

De ser ese el caso, ¿cómo puede Assassin seguir aquí?

Con respecto a la pregunta anterior de Assassin, Reines no respondió.

Se mantuvo recostada en la cama pensando con la mirada perdida en las sábanas.

“Chico Assassin”, Add, en su jaula que estaba sobre la mesa al lado del libro de Gray, miró al servant.

“Antes desapareciste por tres días.

Necesitas de maná para existir.

¿Cómo lo conseguiste?” Gray se sobresaltó.

Esa era una pregunta que ella tenía para Assassin y Add la soltó así como si nada.

Pero también fue una pregunta oportuna y, aunque suene extraño, Gray quería estar a solas con Assassin para poder preguntarle.

Eso se había arruinado por la intervención de Add.

“¿Tú cómo crees que obtuve maná?” Add no dijo nada.

En su lugar, Reines respondió.

“Hace dos días se reportaron diferentes asesinatos en las cárceles de Londres.

Cincuenta víctimas, todas ellas con el cuello cortado” Era como si ella estuviera en piloto automático, debido a que seguía pensativa.

Parece que ella no se dió cuenta de lo que había dicho.

Por otro lado, Gray dejó el libro sobre la mesa y miró a Assassin.

“Ahí tienes tu respuesta”, dijo el servant.

Antes de poder preguntar algo más, alguien tocó la puerta.

Assassin no despegó la vista del libro.

Ese libro… él ya lo había leído antes.

-???- Las hojas de papel arrancadas cayeron frente a sus ojos.

Biserka está destrozando los libros del estudio de Jasha al mismo tiempo que Alek mira en silencio.

Todas las palabras escritas en las hojas de papel, todas las historias y toda esa información que lo estuvo acompañando por los últimos años se estaba destrozando, cayendo al suelo como las plumas blancas de un ave.

Las historias que jamás lo traicionaron, que jamás lo dejaron solo.

Lo único en este mundo que parecía hacerlo feliz se perdió por un ataque de ira de esta mujer.

‘Solo estaba leyendo… estaba solo y tranquilo… Nunca le hice daño a nadie…’, pensó el niño.

Él solo estaba disfrutando de las historias en los libros hasta que su madre entró y comenzó a destrozar todo.

Él no sabía porque ella estaba así.

Sintió que después de esto, así como siempre, sería golpeado por su madre hasta el cansancio.

Las heridas bajo las vendas comenzaron a dolerle.

Su corazón se aceleró con miedo.

El deseo de arreglar todo esto; de hacer que su madre sonría.

El deseo de regresar a los momentos felices, dónde podía sonreír junto a su familia.

El deseo de ser feliz; un deseo que se estaba desvaneciendo.

Aún si ver todo este desastre lo estaba lastimando, se repite lo mismo una y otra vez dentro de su mente.

‘Está bien…’, cerró los ojos.

‘Ya estoy acostumbrado…’, y apretó los puños con fuerza.

Lo que siguió no hacía falta mencionarlo, pues era lo mismo de siempre, la rutina aburrida a la que esté niño está sometido.

Cada día que pasa, cada hora, cada segundo, cada breve instante.

Todo eso se estaba volviendo tan monótono.

Pero su voluntad es fuerte.

Este niño posee la voluntad más fuerte de entre todas las personas.

No importa cuánto sufrimiento tiene que pasar, el dolor, la tristeza, las ganas de terminar con esta miseria, su voluntad lo obligaba a no dejarse caer.

Una poderosa voluntad; un corazón tan frágil como el cristal… ¿Cuál de estos dos se quebrará primero?

Pasaron tres años más de la misma forma hasta que el suceso que dió inicio a la leyenda del salvador de la humanidad comenzó.

Continuará…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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