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El Ultimo Sol Naciente - Capítulo 266

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  4. Capítulo 266 - 266 Capítulo 268 ‘Las Torres Gemelas de Iselma' Parte-7
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266: Capítulo 268: ‘Las Torres Gemelas de Iselma’ Parte-7 266: Capítulo 268: ‘Las Torres Gemelas de Iselma’ Parte-7 Se encontró mirando por la ventana a las afueras de la mansión.

Las rejas metálicas que rodeaban la mansión mantenían siempre ese brillo de pintura negra debido al buen mantenimiento que todo el establecimiento recibía periódicamente.

De repente, una limusina blanca se detuvo frente a la puerta.

Los hombres que vigilaban se acercaron a la ventana y enseguida saludaron con respeto.

De la limusina salió un hombre que usaba un traje de color beige y un sombrero a juego.

En la mano derecha llevaba un maletín negro.

El hombre se acomodó los anteojos rectangulares con el dedo anular y las puertas de la mansión se abrieron.

“Padre…”, susurró Alek al verlo.

Desde su habitación, observando por la ventana.

Se miró los brazos y las piernas, notando las vendas que lo cubrían.

Cerró los ojos con fuerza y, al abrirlos, se puso de pie para cambiarse de ropa.

*** Caminó entre los pasillos para saludar.

Cubriendo las vendas de su cuerpo, usó un camisa blanca de mangas largas y un pantalón negro.

El calzado que usaba era brillante y de color negro.

En sí, la ropa era bastante común, pero al menos eso cubrirá lo que no quiere mostrarle a nadie.

Se detuvo de repente al ver a su padre aparecer en el pasillo.

El hombre lo vio y se acercó.

“Buenos días, Alek.

¿Cómo van tus estudios?” Alek abrió la boca queriendo decir algo, pero las palabras se quedaron atrapadas en su garganta.

Agachó la mirada y susurró tímidamente.

“Me gradué de las clases del tutor hace dos años…” Jasha abrió los ojos un poco sorprendido.

Luego asintió y se agachó para mirar a Alek a los ojos.

El rostro de ambos, padre e hijo, eran muy parecidos.

Ambos con la misma cara casi inexpresiva.

“Te traje esto.

Espero que sea suficiente”, le entregó el maletín y se puso de pie otra vez.

“Tengo algunos asuntos que atender aquí.

Y…” Alek miró al hombre luego de mirar el maletín con curiosidad.

“Tus anteojos están rotos.

Le diré a Frederica que te acompañe a cambiarlos” Alek apretó la manija del maletín.

“Frederica fue despedida” “Oh”, con indiferencia, Jasha le dió la espalda a Alek.

“Entonces le diré a María que te acompañe.

Sigue estudiando como siempre” “Si… padre…” Jasha no preguntó la razón por la que los anteojos de Alek están rotos.

No pregunto por Biserka.

No pregunto por qué Frederica había sido despedida.

Ni siquiera sabía que Alek se había graduado de las clases del tutor privado hace ya mucho tiempo.

Este niño literalmente se había graduado de sus clases apenas unas pocas semanas después de comenzar.

Ese hombre no sabía nada de su propio hijo ni de la familia que se supone formó hace casi catorce años.

La mirada de Jasha de por sí era muy indiferente ante todo, incluso frente a su propio hijo.

Ni siquiera lo felicitó por haberse graduado.

Sus palabras fueron tan breves que de alguna forma Alek se sintió mareado, algo dentro de él se estaba rompiendo.

“¡Padre!”, lo llamó, deteniéndolo mientras se alejaba.

Jasha regresó su mirada a Alek, esperando que el niño dijera algo.

“Yo… yo…” Las heridas en su cuerpo le dolían.

El dolor que tanto soportó se estaba desbordando.

Alek se iba a derrumbar frente a su padre intentando decirle todo lo que ha estado viviendo.

Sin embargo, no pudo hacerlo.

Recordó aquel día cuando su padre golpeó a su madre.

Recordó la primera vez que vio a su madre bebiendo y fumando en esa habitación con el piano.

Ahí pensó en cómo sus acciones perjudican a los que lo rodean, pues con Frederica fue de esa forma.

Entonces… “Que te vaya bien…” Alek no podía decirle nada… *** Cuándo regresó a su habitación, abrió el maletín sobre la cama y tomó lo que había dentro.

Antes se percató de que el maletín pesaba bastante.

Al sostener un libro se dió cuenta de por qué.

El contenido eran cerca de quince libros de diversos temas avanzados.

Cinco de los libros eran novelas de diversos géneros.

Distopía, Detectives, Terror, Misterio y uno de Drama y Tragedia.

Los demás libros tenían temas relacionados a las matemáticas, política y algunos eventos históricos de Rusia y el mundo.

Drip.

Una lágrima cayó sobre el libro.

Alek sonreía con amabilidad.

Esa sonrisa que ya casi se había perdido.

Ya no importaba lo que pasó antes con su padre.

Al menos él pensó que ese hombre había pensado un poco en su hijo y le había comprado estos regalos.

Él quería pensar de esa forma.

Alek estaba feliz.

Este había sido el mejor día de su vida.

-Torres Gemelas de Iselma, esa misma noche- Las luces ya estaban apagadas y Reines dormía en su cama, con un poco de preocupación en su expresión adormilada.

En todo el día no había sentido tanto estrés.

Ella había sido la primera en dormirse.

Bueno, de hecho, ella fue la única que se durmió.

Gray miraba al techo sin poder dormir.

Cada vez que cerraba los ojos recordaba el cuerpo destrozado de la Princesa de Oro.

“Assassin… tu… mataste a todas esas personas”, susurró lo suficientemente fuerte para que el desmaterializado Assassin la escuche.

Eso tuvo una respuesta positiva, ya que Assassin se materializó al lado de su cama.

“Necesitaba maná.

No dejé evidencia.

Estuvo bien” La moral de Assassin es muy diferente a la de las demás personas.

Él mataba para vivir sin importar si la víctima sufre o no.

Gray sintió un escalofrío.

Ese momento en el que sintió todas esas almas a su alrededor se le vino a la mente provocándole escalofríos.

“Pienso que la vida de un asesino puede ser de utilidad para otro, por eso me encargué de matar personas que hayan cometido asesinatos evidentes.

No fue difícil.

La seguridad digital de esta época no es tan buena, al menos” “Ya veo… Entonces no matarás a ningún inocente” “Correcto.

Me parece innecesario” “Aunque te ves cansado.

Incluso hace unos momentos.

¿Te estás quedando sin maná?

Ya hemos estado más de dos días aquí” “Aún me queda suficiente maná.

Puedo soportarlo.

No es que vaya a desaparecer fácilmente.

Sería una ironía para mí morir con facilidad” Gray cerró los ojos.

Sentía que está vez Assassin estaba siendo sincero.

No había indicios de una mentira en sus palabras.

Aunque ahora que estaba todo a oscuras, con uno al lado del otro, pensó que era el momento perfecto para preguntar y rememorar las cosas que salieron mal.

“Ese día… yo… no se que me pasó” Assassin se sentó en el suelo.

“No me importa, realmente.

No fue algo que me haya molestado, bueno… no me molestó del todo” Molestarse por algo así sería lo normal.

Hasta Assassin podía enojarse aún.

Incluso si todo lo que hay en su vida es aburrimiento.

Ante eso, Gray se cubrió la cara con vergüenza.

Pensó en eso y aquello.

Momentos que compartió junto a Assassin como personas muy cercanas, como lejanas al mismo tiempo.

“Ah… es que, siempre que estoy cerca de ti termino haciendo cosas muy raras.

Siempre me obligas a estar en situaciones tan surrealistas…” “Yo no te obligo a nada.

Simplemente decides hacer lo que quieres hacer” Ella suspiró.

Lentamente dejó caer las manos sobre las sábanas.

Con la mirada en el techo, dijo: “No lo sé.

No lo entiendo.

No entiendo nada.

Me duele la cabeza de tanto pensar” “Hm… no sabría decir qué podrías hacer en estas situaciones.

Podrías tomar una tableta de paracetamol” Eso parecía un chiste, aunque a juzgar por el tono monótono de Assassin, parecía que lo decía en serio.

Bueno, esas palabras al final hicieron que Gray se relajara por unos instantes.

De hecho, sintió que debía pedirle algo a este servant así que se hizo a un lado en la cama, dejando espacio suficiente para que otra persona pueda acostarse.

“Oye, Assassin…” “¿Hm?” “¿Puedes acostarte a mi lado?” “¿Estás segura?” “Add diría que ya hemos hecho cosas mucho más vergonzosas” “…

… Está bien…” Él se levantó del suelo.

Se quitó las gafas y las puso en la mesita que estaba entre las dos camas.

También se quitó la chaqueta, la cual se desvaneció entre una pequeña nube de humo.

Al terminar de prepararse, tomó la sábana y se metió a la cama junto a Gray.

Ella se dió la vuelta y miró a Assassin a los ojos.

De hecho, ambos estaban viéndose a la cara en este momento.

Aunque han pasado muchas cosas en muy poco tiempo, Gray no sintió vergüenza esta vez.

Comparado con lo que pasó con Reines aquel día, esto no era más que un juego de niños.

Cerró los ojos una vez más.

“Cuando tenía cinco años, antes de recibir a Add, solía dormir con mi madre.

Su cuerpo era muy cálido.

Me reconfortaba en las noches frías” “Bueno, siempre he dormido solo.

No sabría entenderte.

Aunque… bueno… recuerdo que dormí con alguien un par de veces.

Su cuerpo era tibio.

Era muy cómodo…” … “Yo… realmente no sabía lo que me pasaría después.

Todo esto es tan diferente de mi pueblo natal.

Tantas cosas han cambiado en tan poco tiempo.

No me acostumbro a nada de esto.

Los magus, la vida en Londres” “Nadie puede adaptarse a algo enseguida.

La evolución lleva su tiempo, eso también incluye a los seres humanos y sus mentes” “Eso lo entiendo, pero… es tan difícil”, abrió los ojos mostrando aquellas dos joyas brillantes como esmeraldas.

“Me siento perdida constantemente.

Hay tantas cosas que quiero saber, pero jamás obtengo lo que deseo” “…

La vida no es una lámpara mágica que pueda conceder deseos.

Al menos, desde mi propia experiencia, jamás será de esa forma.

Si sientes que tú vida es difícil, que no puedes avanzar, debe haber algo mal en como haces las cosas” A decir verdad, ella no estaba prestando mucha atención a lo que Toru decía.

De forma inconsciente, ella solo se estaba desahogando de todo lo que le molestaba tener en la mente.

Eso último que había dicho Assassin fue lo que hizo que ella lo escuchara con atención.

“Una vida difícil, eh… No creo que sea así”, sonrió amargamente.

“Los días siempre eran los mismos.

Salía por las noches a cuidar las tumbas.

Siempre llevaba a Add conmigo.

Era un alivio tener a alguien con quien hablar entre toda la oscuridad y el miedo que me daba ver algún fantasma.

Aunque… eso se repetía día tras día, todo mientras esperaba mi inevitable destino…” “El destino, eh… He escuchado a mucha gente mencionar esa palabra.

Tal vez trabajar en ese cementerio era algo así como una historia creada solo para ti.

Así como todo lo que has vivido, día tras día…” Gray se detuvo un rato a pensar.

“Me he dado cuenta de algo.

Siento que siempre te estás forzando a hablar.

Desde que te conozco eres así.

Quería saber si eso es cierto o solo es mi imaginación haciéndome una broma” … Assassin se tomó un segundo para responder.

“Si, supongo” “¿Eh?

Entonces… bueno…” “Fue una orden de Sakura-sama.

No me molesta ni nada parecido, realmente” Eso quería decir que las palabras de Assassin no siempre eran sinceras.

Tal vez la mayoría de cosas que decía solo estaban relacionadas con la conversación del momento y no con lo que realmente piensa.

Si ese es el caso, entonces está conversación solo se volvía algo vacía.

Gray agachó la mirada.

¿Y si Assassin solo es alguien falso como su clase lo dicta?

¿Y si sus palabras solo son una mentira que usa para su propio beneficio?

Ella recuerda alguna vez haber pensado en eso.

Aunque al final llegó a la conclusión de que eso no podía ser posible.

Incluso ahora ella entendía eso.

Para evitar quedarse estancados, ella cambió de tema.

“A veces me preguntó cómo fue tu vida, qué hacías en tu niñez.

Me gustaría saber el camino que recorriste para convertirte en un espíritu heroico.

Y luego pienso en mi.

Pienso en mi aburrida vida, la misma vida monótona de una chica del campo.

Cada mañana, despertando con la misma idea en la cabeza.

Cada vez, viendo un reflejo que se vuelve más claro cada día.

Recordando los buenos momentos del pasado y mirando lo gris que es el presente.

Siempre me preguntó tantas cosas.

Siempre tengo la mente llena de tantos pensamientos que me es difícil procesar la información adicional.

Mi mente está tan cansada de todo…”.

Assassin se quedó callado.

Hasta parecía que no iba a decir nada al respecto mientras Gray se ocultaba más y más entre sábanas, poniendo esa misma expresión deprimente de cuando está sola.

Pero fue una sorpresa.

Assassin dejó salir su voz como un susurró suave y comprensivo, pero que en el interior guardaba algo más profundo.

“Tal vez sientas que, cada vez que te levantas por la mañana, todo es aburrido, que todo siempre es lo mismo.

Que el día a día se ha vuelto tan monótono que te es difícil siquiera levantarte de la cama.

A veces sientes el corazón vacío, como si hubieras perdido algo que nunca tuviste.

Te ves cada día al espejo y solo quieres darle un puñetazo; esperas cortarte con los fragmentos de vidrio para dejar salir un poco del dolor que guardas en forma de sangre roja carmesí que se esparse por el blanco suelo del cuarto de baño.

Si es de esa forma, muy difícilmente podrías entender lo que está pasando.

Seguirás pensando en lo mismo sin importar que.

Te convertirías en una persona monótona, como tú vida misma…” Un par de lágrimas se derramaron.

Gray miraba a Toru con las lágrimas corriendo por sus mejillas.

Al verla, Assassin suspiró cansado.

“Creo haberlo mencionado antes.

Te había dicho claramente que dejes de sentir lo que siento…” … “Eso no es posible… no puedo controlar esto…”, respondió con la voz quebrándose.

“Cada vez que estoy cerca de ti pasa lo mismo.

Me da miedo.

Me da mucho miedo.

No te entiendo.

No puedo entenderte y eso me aterra.

Quiero saber que es lo que hay en ti, quiero entender lo que guardas en tu pecho, pero también me da mucho miedo sumergirme en esto”, cerró los ojos con fuerza y contrajo las piernas y los brazos hacia su cuerpo.

Se escondió en las sabanas con miedo intentando eliminar las emociones que tanto le afectan.

“Eres un fantasma, ya estás muerto y odio eso.

Deberías estar descansando en una tumba.

Deberías estar tranquilo viviendo en la muerte con los demás fantasmas.

Pero aun así estás aquí.

Me tienes tan confundida que ya no sé qué hacer.

Toda esta mezcla de emociones, apuñalando mi mente y mi corazón.

No entiendo cómo puedes soportarlo.

Todo esto, ¿cómo puedes aguantarlo?” Una breve pausa, seguida de unas palabras.

Una voz dolorosa, extraña y suave se escuchó.

“Esa es la cuestión…” Un secreto del corazón… “No puedo soportarlo…” Era la voz de Assassin.

Gray abrió los ojos después de escucharlo, pero él ya no estaba a su lado.

“¿Assassin?” No hubo respuesta.

“Toru…” Sin respuesta.

Lo único en la escena eran las suaves respiraciones de Reines, quien parecía no haber escuchado la conversación, ya que seguía durmiendo.

Con eso, el silencio de la oscura noche se apoderó de la habitación entera.

Al final, Gray no pudo dormir esa noche ante la incógnita de las palabras de Assassin, las extrañas y dolorosas palabras sinceras que venían del corazón de Asahi Toru.

Él siempre es tan extraño.

A veces actúa tan frío delante de los demás, pero en ocasiones cambia esa parte de sí mismo sin ninguna razón.

Ella no entendía eso.

Todo sobre Toru era muy confuso.

Este chico es algo que ella jamás ha visto en su vida.

Tal vez eso la tenía desconcertaba hasta tal punto de decirle todo eso.

Aunque ambos, esta chica y el servant, saben que las palabras que se dijeron a sí mismos no era más que por el calor del momento.

Esa misma noche, Gray no pudo dormir al esperar el regreso de Toru, quien no regresó esa noche.

Continuará…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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