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El Ultimo Sol Naciente - Capítulo 267

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267: Capítulo 269: ‘Las Torres Gemelas de Iselma’ Parte-8 267: Capítulo 269: ‘Las Torres Gemelas de Iselma’ Parte-8 Ese día el sol era más radiante que otros días.

A su vez, la noche anterior fue la más oscura de todas las noches.

Las heridas debajo de las vendas provocaba un dolor punzante insoportable y las lágrimas que se derramaron ya se habían secado por completo.

Solo quedaba una triste sonrisa de alivio.

El sonido del viento pasando por sus orejas… La luz radiante del sol que le dio esperanza… Un corazón tan frágil que se había roto en pedazos… Alek Gusev resultó ser un niño desafortunado.

Como muchas personas en el mundo, ese era su destino.

Sin embargo, esta vez su destino era supervisado por la más grande de las entidades de la existencia de esta realidad.

Ese día comenzó como cualquier otro.

*** “¿Me permites ayudarte?”, dijo el chico de los anteojos elegantes.

Alek, él había cumplido catorce años ya.

Poco a poco estaba dejando de ser un niño.

Su mirada, la forma en que actuaba, todo en él mostraba que ese niño que una vez fue estaba muriendo.

A quien le había ofrecido ayuda era a María, una de las mucamas de la mansión.

María se acomodo su cabello azul oscuro para ver al muchacho y negó con la cabeza.

“No hace falta, señorito.

Este es mi trabajo” Alek sonrió sutilmente.

“Yo insisto.

No tengo mucho que hacer.

Me gustaría ayudar un poco” María estaba cocinando un platillo muy común en este país.

Borsch, una sopa de remolacha tradicional.

Como es verano, ella quería servirla fría para Alek y su madre.

Ahora, con Alek ofreciendo un poco de su ayuda con esa sonrisa tan amable, ella no pudo negarse.

“Lávese las manos” “Enseguida”, asintió.

Como un rayo se acercó al lavamanos y se limpió las manos.

Se acercó a la mujer luego de eso y tomó una remolacha y el cuchillo.

“Dejame ayudarte” “Uh.

Si.

Adelante, Maria” La mujer tomó las manos de Alek y lo guió para sostener el cuchillo de manera correcta.

Unos minutos después de trabajar duro en la cocina, la comida estaba lista.

No solo la sopa, muchos otros platillos yacían servidos en la mesa.

“No entiendo cómo puede saber mejor la comida cuando me ayudas.

Es delicioso.

Parece que me vas a quitar mi trabajo” “Jajaja.

No es para tanto.

Tu hiciste la mayoría, eres la experta, después de todo.

Yo solo corte en cubitos una que otra verdura” “Bueno, cuando me ayudas, todo simplemente sabe mejor.

¿Será magia?

Jajaja.

Sería una buena explicación” “La magia no existe, Maria.

Cuando no hay una explicación para un suceso, las personas suelen relacionarlo con la magia y esas cosas fantasiosas” “Ahí vas con esas explicaciones complicadas.

Ya sabes que no terminé la escuela” “Y aun así te pagan muy bien, ¿no?” “Jajaja.

Parece que sí” Cuando Alek olvidaba todo, era capaz de sonreír y hablar con naturalidad con los demás.

Cuando olvidaba que usaba esas vendas sobre su cuerpo, por un momento se sentía libre.

Al olvidar el dolor que siente constantemente puede respirar con calma.

Y, al olvidar quien es Alek Gusev, Alek Gusev podía ser feliz.

Es exactamente eso mismo lo que estaba pasando.

Cada mañana que Alek se veía al espejo, hasta ese momento, solo podía desear olvidar quien es y seguir hacia adelante.

Cuando veía esos ojos plateados reflejados, un sentimiento que jamás había sentido hacía acto de presencia.

Se trataba del odio y el asco.

De repente, dos voces se escucharon.

Con expresiones serias, Jasha y Biserka se sentaron en la gran mesa para almorzar.

María vió cómo la expresión de Alek se tornaba más oscura ante eso.

La sonrisa que tenía hace un rato se le borró del rostro por completo, siendo reemplazado por una expresión afligida e incómoda.

Sin decir nada más, avanzó saliendo de la cocina.

No se despidió de María como usualmente suele hacer.

En lugar de eso, agacho la mirada tomando una gran bocanada de aire.

Se tocó el pecho dolorosamente y entró al comedor de la mansión.

Jasha y Biserka, quienes se miraban en silencio esperando la comida, se percataron de la presencia de Alek, sin embargo, no dijeron nada al respecto.

Así que, tímidamente, Alek se sentó en la silla más alejada de sus padres y esperó en silencio.

Cuando la comida llegó, todos comieron en silencio.

Alek no se había dado cuenta de que su padre había regresado.

Pasó casi un año hasta que volvió a verlo.

Fue exactamente en ese mismo momento.

Cuando terminó de comer, dio las gracias y se fue a su habitación.

No se atrevió a mirar a sus padres.

Siquiera levantar la mirada del suelo ya era imposible para él.

*** Esa noche se escucharon gritos.

Y, desafortunadamente, Alek, que iba de regreso a su habitación después de la cena, se encontraba cerca de allí.

Sintió un deja vu, porque de alguna forma ya había vivido algo parecido en el pasado.

La puerta de la habitación de su madre estaba abierta.

Se escucharon los gritos de ira de Biserka con más fuerza.

Jasha también estaba allí, por alguna razón que Alek jamás quiso saber.

Y así como se lo esperaba, se escuchó una fuerte bofetada, luego una botella quebrándose y los gritos de la mujer.

Se quejaba de algo, pero por alguna razón Alek no podía escucharlos.

Era como si sus oídos estuvieran obstruidos.

Se asomó por la puerta y vio a su madre y a su padre forcejeando.

Biserka quería apuñalar a Jasha con la botella rota, mientras que Jasha hacía lo posible para tirar a la mujer al suelo, cosa que logró muy fácilmente.

Una vez que esto pasó, Jasha levantó el puño y golpeó a Biserka en la cara.

Ella gimió de dolor, al mismo tiempo que la visión de Alek se tornaba borrosa.

Lo último que vio antes de salir corriendo de allí fue a su madre mirándolo mientras la sangre se le caía por la nariz.

Al llegar a su habitación, olvidó cerrar la puerta y de inmediato se escondió debajo de las sábanas de su cama.

Se cubrió los oídos con fuerza y cerró los ojos.

Intento borrar esa imagen de su mente, pero tan solo se volvía más clara entre más intentaba olvidarla.

Al mismo tiempo Sakura, quien miraba todo en silencio, dejó salir un par de lágrimas.

Ella se acercó la mano al rostro y se limpió las lágrimas, pero estas seguían saliendo.

‘Estas lágrimas… no son mías…’, como si pudiera ver a través de las sábanas, ella se dio cuenta de que Alek no estaba llorando.

Él intentaba desesperadamente esconder todas sus emociones en el fondo, pero en consecuencia, ese dolor interno que Alek ocultaba Sakura podía sentirlo, lo que al mismo tiempo se mostraba como las lágrimas que se desbordaron por las comisuras de sus ojos.

Alguien que oculta todo lo que siente… Fueron unos largos minutos de la misma forma, pero Alek no podía calmarse.

Intentaba no escuchar nada, pero afuera los pasos rápidos de alguien resonaban.

Sakura miró a la puerta y recordó que Alek olvidó cerrarla.

Así, entre la oscuridad del pasillo de luces apagadas, esa mujer apareció.

‘Él no tiene la culpa…’, era lo que Sakura quería gritarle a esa mujer.

‘¡Él no tiene la culpa!’, pero el destino de este niño era ese.

Nunca habrá forma de cambiar eso.

Alek escuchó a alguien en su habitación y se quitó la sábana de encima para ver quien era, pero abrió los ojos con miedo al ver a su madre.

Ella tenía el párpado derecho hinchado y sangre en la boca y en la nariz.

En la mano sostenía una botella diferente a la que usó antes.

“¿Madre…?” La mujer se acercó a Alek levantando la botella.

En ese momento Sakura escuchó a alguien hablar dentro de su mente.

‘Ah… otra vez…’ La botella se rompió en el momento que golpeó la cabeza de Alek.

Él cayó sobre las sábanas mientras su cabeza comenzaba a sangrar “Madre… Yo-”, ni siquiera pudo terminar de hablar, ya que Biserka lo agarró por el cabello y lo tiró al suelo.

“Madre, perdóname.

Yo- ¡Ahhhhhhhhhh!” La punta del tacón de su madre le pisó la mano.

“¡Mamá, perdóname!

¡Ahhhhhhhhhh!

¡Perdóname!” No había piedad.

Biserka le pisó las manos a Alek una y otra vez mientras este lloraba y gritaba pidiendo perdón.

Las lágrimas que caían por el rostro del niño se mezclaban con la sangre que caía desde su cabeza.

Sakura no quería ver la expresión en el rostro de Alek, pero aun así estaba viéndolo.

Había miedo, tristeza y dolor en la expresión del niño.

Nuevamente esa voz en su cabeza resonó.

‘No lo entiendo… No puedo entenderlo…’ Era la voz de Alek.

Eran sus pensamientos.

‘¿Qué hice mal?

¿Qué debo hacer para detener esto?’ La voz quebradiza del niño… ‘Me duele….

¡Me duele demasiado!

¡¿Por qué me golpeas?!

¡¿Por qué siempre me haces lo mismo?!’ Sakura guardó silencio ante los pensamientos.

Cada golpe que Alek recibe ella podía sentirlo como si fuera un recuerdo.

Toda la tristeza acumulada, todo el odio que fue creciendo en su corazón.

No, él no odiaba a su madre.

Jamás podrá hacerlo… ¿Por qué Sakura podía saber eso?

Pues… ‘Por favor… quiero verte sonreir de nuevo.

Quiero que vayamos al parque junto a padre y pasemos un momento divertido en familia.

Quiero ir a la escuela como un niño normal.

Quiero que estén orgullosos de mí.

Quiero graduarme de una buena universidad y quiero que ustedes estén allí para celebrar mi logro.

En mi vida, no importa si lloro, quiero ustedes que estén allí para decirme que todo estará bien.

Cuando me sienta deprimido, quiero que entren a mi habitación para darme un abrazo.

Todo este tiempo he querido eso… Todo este tiempo… siempre… siempre…’ Tirado en el suelo, cubriéndose el rostro con las manos para protegerse de los golpes de su madre.

No importaba que hiciera él para defenderse, ella era más grande, más fuerte.

Las uñas largas de la mujer se enterraban en la cara de Alek, los golpes fuertes le hacían gritar de dolor.

Incluso si se disculpa, si pide perdón, ella no se detiene.

Lo único que Alek podía ver en el rostro de su madre era ira y odio.

Aquella sonrisa hermosa que para él ya era un recuerdo lejano se había borrado para siempre.

Ella entonces puso sus manos alrededor del cuello de Alek.

Con su voz destrozada, ella finalmente le dio una razón a todo esta crueldad.

“Todo es tu culpa” ‘No lo es’, se repitió Sakura.

“¡Todo es tu culpa!” “¡No lo es!”, le gritó Sakura, pero nadie la escuchó.

“Si tan solo esto no hubiera pasado.

¡Si tan solo tú no hubieras nacido yo sería feliz!” ‘No… ¿qué has hecho?’, Sakura finalmente se quebró.

Cayo de rodillas con lágrimas en el rostro porque, en ese momento, ella escuchó los pensamientos de Alek… ‘Ah… ya veo… así que era eso…’, sentía que su visión se oscurecía, que su respiración se ahogaba para siempre.

Finalmente le habían dado una razón para todo este sinsentido.

Alek finalmente entendió que era lo que había hecho mal.

‘Si yo no hubiera nacido… madre podría haber vivido una mejor vida… Ya veo…’, cerró los ojos susurrando en sus pensamientos.

‘Parece que todo es mi culpa… siempre lo fue… todo esto… Yo hice todo esto.

Yo hice infeliz a madre.

Yo la lastimé y no le deje sonreír de nuevo… Finalmente lo entiendo…’ El pensamiento que selló su traición hacia su propia historia, hacia su propio destino… ‘Si yo muero… madre será feliz…’ Se escuchó un suspiro de alivio, y después de eso, toda la escena se apagó… Sakura se encontró nuevamente sumergida en el océano de sangre, abrazándose a sí misma e intentando calmar el dolor.

Todas esas emociones que el niño tenía finalmente habían dado su punto de quiebre.

Esa noche el corazón de Alek se rompió en pedazos y su voluntad de hierro lo llevó a tomar la peor decisión posible.

De repente, abrió los ojos ante una luz cegadora.

La escena nuevamente había cambiado.

El día siguiente después de esa noche.

Allí afuera los pájaros cantan su melodía cotidiana mientras Alek Gusev miraba por la ventana.

Acababa de despertar, con vendas en la cabeza y en las manos.

Parecía que las mucamas habían hecho el trabajo de siempre, limpiarle las heridas después de cada golpiza que su madre le daba.

Esta mañana fue diferente… La mente de Alek estaba vacía, no había pensamiento alguno.

Su mirada estaba apagada mientras miraba el radiante día soleado que había afuera.

Se quitó las vendas de la cabeza y las manos, dándose cuenta que las heridas ya se habían cerrado, aunque dejaron el rastro de la sangre seca.

Sin decir nada más, se levantó de la cama y se cambió la ropa que estaba manchada de sangre.

Una vez se puso los zapatos, salió de la habitación mientras Sakura lo seguía.

Ella no dijo nada, pues lo que había visto antes le dejó sin palabras.

Alek salió de la mansión y llegó al jardín del ala sur del establecimiento.

Una vez estuvo allí, miró la altura del techo de la mansión.

Un escalofrío corrió por la columna de Sakura y el recuerdo de cuando todo esto comenzó regresó a su mente.

‘De ninguna manera.

No…’ Ella entendió que Alek estaba midiendo la altura del techo y asegurándose de que, si se lanza desde lo alto, podría morir al instante.

‘Detente…’ Alek no la escuchó.

El niño caminó buscando a alguien en específico.

Cuando se alejó unos metros del lugar, se encontró con un hombre que estaba limpiando las ventanas del tercer piso.

“¿Me prestas tu escalera?”, preguntó.

‘Detente…’, y Sakura ya podía ver el desenlace de esto.

“¿Para qué la necesitas, muchacho?” “Solo quiero ‘bajar’ una cosa del techo” “Uh.

Si es asi, yo podria-” “No.

Esto es algo que solo yo debo hacer” El hombre lo pensó un poco.

“¿Estás seguro de esto?” “Si.

Además, las mucamas me ayudaran” “Ya veo.

Si es así, entonces está bien” Habiendo terminado la negociación, Alek tomó la escalera con ambas manos, pero era muy pesada.

Aun así, encontró la suficiente fuerza en su débil cuerpo para levantar la escalera.

Regresó al mismo lugar de antes y subió hasta el techo.

Realmente era demasiado alto.

Aunque gracias a la altura, Alek podía ver parte de la ciudad.

“Este día es más brillante de lo normal…”, el tono de su voz cambió.

Un tono suave, muy diferente al tono de voz sin emociones de hace rato.

“Ah… está muy alto…”, lentamente caminó hacia la orilla del techo.

El fuerte viento… Un día radiante… Un contexto deprimente… Alek cerró los ojos y sintió el viento silbando cerca de sus orejas.

… … Un par de lágrimas cayeron… … … “Hehe…”, eran las lágrimas de Alek.

“Tengo mucho miedo… Tengo demasiado miedo, pero… pero si es para ti, madre, haré lo que sea” ‘Por favor, detente, Alek.

No… no lo hagas…’ Alek se dio la vuelta, como si estuviera mirando a Sakura.

Ella abrió los ojos… Una sonrisa fue lo que vio.

Una sonrisa tan radiante como el sol que ilumina este mundo.

Una hermosa sonrisa acompañada de las lágrimas de tristeza de este niño.

“Madre, sé feliz.

Este es mi regalo para ti.

Si yo no hubiera nacido, tú serías feliz.

Te arrebate tu felicidad.

Ese fue mi error.

Es mi culpa.

¡Pero ahora mismo voy a enmendar mi error!

Así que, por favor, no me olvides” “¡Nooooooo!” Sakura corrió hacia Alek mientras él se dejaba caer de espaldas al suelo, pero no pudo alcanzarlo.

Fue entonces que ella escuchó el último pensamiento del niño.

‘Me habría gustado verte sonreir, aunque sea una última vez.

Adiós, mamá.

Te amo con todo mi ser’ … … Se escuchó un golpe húmedo, y la sangre salpicó en el suelo.

Rápidamente se formó un charco de sangre y la vida en los ojos de Alek empezó a apagarse.

Sakura miró desde arriba.

Miró esa horrible y deprimente escena.

Y de pronto, todo se puso oscuro una vez más.

Una misteriosa voz femenina gritó.

“¡Maldito mocoso idiota!” Sakura abrió los ojos y se encontró recostada en el suelo, justo encima de un húmedo y tibio charco de sangre.

Arriba en el cielo había algo extraño.

Al principio parecía una gigantesca mano dorada brillante descendiendo a la tierra, pero después el esbelto cuerpo dorado y brillante de una chica se formó delante, flotando sobre ella, no… Sakura se dio cuenta que ahora estaba viendo a través de los ojos de Alek.

De pronto, esa entidad dorada con aspecto de adelescente comenzó a gritar.

“¡¿Cómo te atreves?!

¡¿Cómo te atreves?!

¡¿Cómo te atreves?!

¡¡¿Cómo te atreves a arruinar la historia que escribí para ti?!!

¡Esto no debía pasar!

¡Esto no era parte de tu destino!

¡Rompiste tu destino!

¡¿Acaso quieres traicionarme?!

¡Eres mi creación, mi humilde protagonista escrito con amor!

¡Un error así es casi imposible de arreglar!

¡Si hay un traidor habrá más como tu!”, ese ser dorado acomodó su largo cabello dorado hacia un lado antes de seguir gritando.

“Tú jamás debes morir.

Eres el héroe de la historia que escribí, el mesías de este mundo.

¡Esto no tiene sentido!”, con un suspiró, pareció calmarse.

“Ah… pero puedo arreglarlo, creo.

Aun así, esto amerita un castigo.

Para que Alek pueda sobrevivir, no debo interferir completamente, ¡sería anticlimático!

Ahora que lo recuerdo, otros mundos tienen sus héroes con poderes muy locos.”, sonrió, una idea había llegado a su mente.

“Si, eso servirá.

Vivirás, Alek, este será mi regalo para ti.

A cambio de esto… tu capacidad de sentir emociones será mía.

Eso evitará que quieras suicidarte otra vez” La chica dorada se acercó a Alek y le dio un beso en la frente.

Sakura miró esto sin poder decir nada.

Después de eso, el primer acto de la historia terminó… -Torres Gemelas de Iselma- Ella lo miró a él.

Assassin estaba de pie sobre la punta de la Torre de la Luna.

Gray pensó en lo que pasó anoche y suspiró.

Se tomó su tiempo para prepararse y, sosteniendo a Add, dio un largo salto para llegar a él.

Al acercarse a él, ella volvió soltar algunas lágrimas en respuesta.

Continuará…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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