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El Ultimo Sol Naciente - Capítulo 276

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  4. Capítulo 276 - 276 Capítulo 278 ‘Una chica perdida un alma sin salvación' Parte-9
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276: Capítulo 278: ‘Una chica perdida, un alma sin salvación’ Parte-9 276: Capítulo 278: ‘Una chica perdida, un alma sin salvación’ Parte-9 El desenlace del caso no fue satisfactorio para Gray, pues se enteró de muchas cosas sin ninguna explicación.

Gracias a la conversación que tuvo con Toru, se perdió mucha información.

Se podría decir que es su culpa por quedarse hablando durante tanto tiempo.

Aunque realmente no fue mucho tiempo.

“Y bien, ¿cómo van las cosas entre tu y Assassin?” Ya era casi medianoche y la pregunta de Reines incomodó a Gray, principalmente porque ese Assassin también está en la habitación, mirando por la ventana a la oscuridad de la noche.

“Creo que… todo es muy normal” No, no era normal.

Al menos, para una chica del campo como Gray, su relación con un chico era más que extraordinaria.

Si bien Toru es un rarito sin remedio, eso fue lo que atrajo a Gray en primer lugar.

“Pero ya se besaron.

¿No sentiste nada fuera de lo normal?” “No lo creo…”, cerró los ojos dándose la vuelta en la cama.

Intentó evitar la mirada de Reines ya que en ese momento su rostro se puso rojo.

Gray recordó el sabor que tuvo ese beso, el momento en que su cuerpo se calentó y en el que se aferró a Toru con fuerza para no dejar que se vaya de su lado.

Se abrazó a sí misma imaginando cómo se sentía el cuerpo de Toru.

‘Es más grande que yo… más fuerte…” Gray es bastante bajita.

Ella tenía que ver a Toru hacia arriba y ponerse de puntillas para besarlo, ya que el chico en sí tiene una estatura bastante promedio.

‘Yo creo… creo que se sintió bien…’ Abrió los ojos por un momento, pero al hacerlo se encontró con los ojos de Reines.

Gray no tuvo reacción, ya que se esperaba que Reines intentara sacarle toda la información posible.

Por fuera esta princesa puede parecer bastante refinada y elegante, pero por dentro solo es una mujer que busca la satisfacción en el sufrimiento de los demás.

Como Gray ahora está en una situación bastante confusa, Reines se divierte interviniendo en eso.

“Sé sincera, Gray.

¿Assassin te gusta?” Sin poder confirmar esas palabras, pero también sin poder negarlas, su rostro se puso más rojo y su cabeza se había calentado tanto que ya estaba echando vapor.

Para Reines la respuesta era obvia, pero para Gray seguía siendo algo confuso.

¿Cómo se siente estar enamorada?

Ella jamás experimentó eso.

Jamás ha besado a alguien hasta hace poco.

Reines sonrió.

Gray era muy linda cuando estaba avergonzada.

“Él debe estar esperando con muchas ansias que vuelvas a besarlo.

Seguro ahora mismo está pensando en eso”, era una provocación.

Reines quería saber hasta dónde Gray podría llegar con Assassin.

Gray odia y teme a los fantasmas, pero irónicamente se había enamorado de uno.

“No lo sé… No entiendo nada…”, susurró Gray, ocultándose dentro de las sabanas.

Reines puso los codos sobre la cama y pensó en lo hermosa que puede ser la juventud y todos los problemas que se pueden crear.

Mientras Reines disfrutaba del mal de amores de Gray, Gray sufría intentando descifrar estas emociones.

Por otro lado, Assassin miraba a la oscuridad entre las torres.

Cerró los ojos; se sentía cansado.

Cada vez que sus párpados se cerraban, se sentía de vuelta en ese vacío blanco que tanto lo torturó.

Podía verse a sí mismo llorando e implorando que ese infierno termine, pero por más que pidió perdón y ayuda, nunca nadie vino a salvarlo.

Alguien lo sacó de ese infierno cuando su mente ya se había roto.

‘Me rendí al final de todo ese infierno…’, su voluntad se quebró y su corazón se endureció.

Ya no le importaba seguir sufriendo.

Nada podía volver a lastimarlo, pues sufrió su propia vida una y otra vez dentro de ese lugar hasta que finalmente se acostumbró.

Cada vez que veía la oscuridad, de alguna forma se sentía en calma.

Esas voces aún resuenan en su mente.

El océano creado por la sangre de todas sus víctimas sigue extendiéndose junto a su corrompida alma.

Alguien así ya no podía redimirse.

Solo le quedaba esperar por la eternidad algo que alivie este horrible aburrimiento.

‘Gray…’, ella le recuerda a la pequeña Hinata.

‘No… no se parecen en nada…’, Hinata terminó lastimada por sus acciones.

La expresión rota y llena de lágrimas de Hinata aun estaba en su mente, así como la decepción en la expresión de Ino.

Decepcionó a todos; se decepcionó a sí mismo.

Después de encontrarse a sí mismo, volvió a perderse en el abismo.

Esa escena de Assassin mirando por la ventana era muy común en esta vida, pero esta vez, dentro de su mente, las cientos de almas lo abrazan y le susurran al oido esa palabra que lentamente se está quedando grabada en su memoria.

[Monstruo] No había mejor forma de describir a Toru, al menos para las almas que sufrieron por su culpa.

‘Monstruo…, eh…’, fue gracioso, tanto que casi se le sale una pequeña risa ácida e inexpresiva.

De ahora en adelante su vida sería de esa forma.

No hay nada que importe, ni siquiera las personas que están en esta habitación.

Toru no siente nada al verlos.

‘Deja de engañarte a ti mismo’, se dijo a sí mismo.

No quería seguir siendo el mismo niño ingenuo que se miente a sí mismo y se deja maltratar por los demás.

En primer lugar, eso fue lo que lo condujo a esta situación.

‘Espíritu Heroico’, escuchar eso parecía un chiste, pero también entendía que no está en este lugar por ser un héroe, sino porque fue conocido al final de su vida.

Se tocó la frente con dolor.

Miró a Gray hablar con Reines y susurró: ‘Se está volviendo una costumbre…’ [Déjame ayudarte, Asahi Toru] Esas palabras fueron contundentes para él.

Pero… ‘No hay nada que puedas hacer’, eso fue lo que le hubiera gustado decirle, pero al verla sintió que su voz se iba a quebrar.

‘No hay salvación para mí’, porque ya está muerto.

Su vida ya terminó.

Lo que queda de Asahi Toru solo es una amalgama de historias juntas para darle vida a su propia existencia.

‘Creo que estoy cansado…’, de pie frente a la ventana, cerró los ojos y su cuerpo se desvaneció.

Proyectarse a sí mismo en otras personas no está bien, pero en el fondo de su mente retorcida, pensó que podría hacer que Gray no siguiera el mismo camino.

Al final solo está siendo egoísta al querer lograr por medio de otra persona algo que jamás pudo lograr en su propia vida.

[Desearía poder matar mis recuerdos] Solo un esclavo del pasado.

*** Al día siguiente, por la tarde, este grupo se encontró de vuelta en Londres.

Reines se despidió porque tenía que hablar de esto con los ancianos de la familia, así como Flat y Svin querían seguir entrenando sus magecrafts.

Waver en sí mismo ya estaba ocupado con muchos asuntos de la Torre del Reloj, por lo que después de asegurarse de que su hija estaba sana, partió para arreglar todos esos asuntos.

Esto dejó a Gray y a Toru solos en la misma casa.

A Gray aún le desconcertaba lo que Toru dijo anoche en la torre.

Ella no pudo ver la expresión de Toru y mucho menos sentir lo que él sentía.

Si esta era la forma de Toru de ocultarse a sí mismo, ella podría llegar a entender.

Ella suele ser un poco cruel cuando describe a las personas dentro de su mente y Toru no era la excepción.

‘Él parece ser muy cobarde…’, si Gray analizaba las conductas de Toru, esa era la conclusión a la que podría llegar.

Toru resulta ser una persona muy evasiva.

Jamás habla de sí mismo y cuando lo hace de alguna forma se siente como un acertijo.

‘A pesar de ser muy inteligente, suele hacer cosas que no tienen sentido’ Mientras ella se dirigía a la biblioteca, se detuvo a unos metros de la puerta.

Add no ha dicho nada desde hace un buen rato.

Desconoce la causa, y eso le da un poco de miedo.

“¿Crees que Assassin está allí dentro?” Add no respondió.

Gray se quedó en silencio por un rato y luego continuó.

Al abrir la puerta se encontró con Toru.

Después de tantas cosas en tan poco tiempo, ella olvidó que a Toru también le gusta leer.

Por un momento Gray se sintió avergonzada, pero luego de pensar en Toru como un misterio, fue en busca de algunos libros sobre historia de Japón.

Ella quería centrarse en la era Edo, que fue el auge de los ninjas.

Como Toru estaba de pie al lado de una estantería con el libro en una mano, Gray se sentó junto a la mesa y comenzó a leer en silencio.

Después de unos minutos de búsqueda y no encontrar nada, Toru repentinamente le dijo: “Si buscas algo sobre mi, no vas a encontrar nada” “¿Eh?

¿Por qué?

¿No eres un personaje histórico?” Como una lectora, a ella le emocionó un poco la idea de saber si Toru tenía libros que tratasen sobre él, pero esto último la dejó confundida.

“No hace falta que sepas algo de mi.

No hay nada de mí en los libros de historia de este Mundo.

Nunca vas a encontrar nada” Eso no tenía sentido para Gray.

“Pero…” “Si te interesa saber algo de mi, pues nací en una pequeña aldea y fui el heredero del clan Asahi.

Morí durante una guerra.

Nadie me conocía” Todo era verdad excepto por lo último.

En el Mundo Shinobi Asahi Toru fue conocido como un villano que se redimió intentando salvar a la humanidad de Uchiha Madara.

Aunque muchos no están de acuerdo con este trato hacia el difunto Asahi Toru, otros que fueron cercanos a él están de acuerdo.

“¿Solo eso?” “No hay nada más que pueda decir.

Es exactamente como dije” “Entiendo…” Toru vio la decepción en la mirada de Gray.

Esta chica esperaba una historia épica de ninjas en la guerra, pero al final solo obtuvo un super resumen de eso.

Aunque no se rindió.

No es que Gray no confíe en la palabra de Toru, pero siguió buscando para ver si descubría algo.

Al final fue una pérdida de tiempo que terminó con Gray apoyando la frente en la mesa.

Toru cerro el libro que tenía en la mano.

Se sentó junto a Gray y la miro desde el otro lado de la mesa.

“¿Hm…?” “¿Por qué quieres saber tanto de mí?

¿Qué buscas ganar con eso?

Hemos hablado de esto antes, pero siento que tus intenciones han cambiado” Eso fue una gran sorpresa.

Gray enderezó la espalda y pensó en que decir.

“Es complicado… Haces tantas cosas extrañas que me dan ganas de saber por qué haces lo que haces” “Esa es una razón muy vaga…” “Hay algo más, pero no sé cómo ponerlo en palabras.

Eres un héroe, sin importar lo buenas o malas que hayan sido tus acciones.

No me miras con admiración, pero tampoco con desprecio.

Muchas personas siguen diciendo que soy bonita, pero eso es algo que me hace enojar mucho” “Porque ese rostro no te pertenece” Gray sonrió con amargura.

Este rostro le ha hecho sufrir una soledad y tristeza que no la dejaron vivir.

De pronto, su tono de voz se volvió un poco triste.

Recuerdos borrosos de su vida pasaron frente a sus ojos con un final triste para su propia historia.

Fueron sus propias emociones las que la derrotaron.

Fue el dolor en su corazón la que le hizo decir lo siguiente: “Algún día ya no estaré aquí.

Gray desaparecerá…” “…” “Me sigo diciendo a mi misma que debo disfrutar del tiempo que me queda, pero cada vez que pienso en eso, siento que no merezco nada de lo que tengo…” “…” “Muchos sonríen al verme… Yo también desearía sonreír así.

Yo también quiero ser normal…” La expresión de Gray se volvió sombría, una expresión marcada por la oscuridad de la capucha.

“Pero al final solo puedo pensar en cómo voy a morir…” … Hubo una niña que vio su rostro cambiar frente al espejo.

… “¿Por qué me tratan como si fuera un héroe?” … Todos comenzaron a tratarla como si ya hubieran tenido a Arthur Pendragon de vuelta.

… “No quiero esto… quiero regresar a antes de eso…” … Ella cerró los ojos.

Toru la miró en silencio.

“Pero luego pensé en la felicidad de todos los demás al sacrificarme de esta forma” … Gray va a desaparecer y solo quedará Arthur Pendragon.

… “Lo pensé demasiado… Y cada vez que pensaba en eso, me ponía a llorar” Hubo una niña que lloró en silencio; se sintió abandonada por el Mundo.

Sintió que no valía la pena vivir sólo para desaparecer.

Ni siquiera su propia madre la veía como ‘Gray’.

Lo cierto es que, desde el momento que ella recibió a Add, Gray había muerto para todas esas personas.

“Y cada vez que lloraba, solo podía pensar en morir…” “…” “Imaginaba cómo sería el mundo después de mi muerte.

¿Mamá me extrañaría?

¿Todos recordarán a Gray?” … “Pensé… pensé que morir es lo mejor que podría pasarme…” … … Hubo un chico que jamás fue salvado.

Ese chico miró a una chica que jamás fue salvada.

… … “Y si me muero ahora mismo, ¿qué pasaría?” El chico estaba cubierto de heridas que simbolizan sus traumas, y la chica tenía las manos lastimadas por tanto trabajar para aquellos que la olvidaron.

El chico se quedó solo, pero la chica aún estaba a tiempo de salvarse.

“Por eso no quería acercarme a los demás porque sabía que dolería mucho en el momento que yo muera…” Se volvió una chica solitaria que cuidaba las tumbas de ese pequeño pueblo.

Así agacho la mirada y clavó las uñas en la mesa.

“Yo… no quiero morir, pero no tengo otra opción” “…

…” “Pensé que podría vivir como una chica normal.

Pero me equivoqué…”, se cubrió la cara con la mano mientras las lágrimas comenzaban a caer por sus mejillas.

En ese momento, Toru puso la mano sobre la mesa.

Sus ojos estaban muertos como siempre, pero tal vez fue esa parte de él que se escondía en lo profundo de su corazón la que le hizo decir algo al respecto.

“Estarás bien…”, con una suave voz calmada.

“Tu rostro es un asunto delicado para ti, pero pienso que la apariencia solo es el caparazón del ser humano.

Has dejado que los demás decidan tu vida por ti y eso te ha llevado a ser lo que eres hoy.

No has pensado por ti misma y eso te trajo problemas”, miró a Gray a los ojos.

“La muerte no es una solución… solo un breve escape de la realidad” ¿Qué hay después de la muerte?

Toru ya lo sabía muy bien.

La muerte solo era una forma de huir de los problemas.

“Con la muerte no se puede resolver nada”, decía una persona que mató a un mundo entero.

“Con la muerte… no serás feliz…” -???- Es una persona que no conoce la felicidad… “Por favor…” Su vida siempre fue una tragedia constante.

Sus manos están llenas de muerte y pecado.

“Por favor… ya no más…” De rodillas en un infinito campo de flores blancas, donde no hay nada más que un deprimente silencio blanco, Asahi Toru está sufriendo su propia historia en sucesión.

Cada error, cada trauma y cada tragedia, repitiéndose una y otra vez sin detenerse dentro de su mente.

Sakura está allí, abrazándolo y llorando a su lado.

Ella solo podía hacer esto por él, aunque él no pueda verla ni sentirla, esto solo es un recuerdo, un doloroso recuerdo.

Fue el momento en el que Toru decidió que quería morir; más que morir, él solo quería borrar su propia existencia por completo.

No más dolor, no más sacrificio.

Todo eso terminaría con su muerte definitiva, pero eso solo era un sueño al estar encerrado en este infierno.

‘Esto no es el trono de un héroe…’, Sakura miro al cielo blanco… Allí arriba había alguien mirando.

Era una mujer dorada que brillaba hasta los confines de la oscuridad.

‘Igual que en la primera vida de Toru…’ La Madre del Nasuverse… -Londres- Es una chica perdida que no sabe qué más hacer.

Se perdió en el pasado y nunca pudo mirar hacia el futuro.

Ahora solo le queda lamentarse en silencio, ocultando de los demás cómo se siente.

La verdadera Gray no era más que una niña llena de miedo y tristeza, junto a una soledad que marcó su personalidad retraída.

Pero ahora, de la nada, le estaba contando todo eso a Toru.

Ella jamás tuvo la oportunidad de abrirle su corazón así a una persona, no se sintió con la confianza de hacerlo.

Pero con él era diferente.

Gray sabe como se siente Toru.

A pesar de que no conoce su historia, conoce sus sentimientos.

Sabe que él se siente como ella.

Ambos están perdidos y no saben qué camino tomar.

Se han encontrado a sí mismos, pero siguen perdidos.

“Al final todo será lo mismo”, con un destello negro se encontró sentado en la mesa frente a Gray.

“No voy a darte palabras de consuelo.

No creo que sean necesarias, al menos no por ahora.

Lo único que podría decirte es que no vuelvas a decir que todo será mejor si mueres.

Eso me hace enojar” Si Gray continuaba por el mismo camino terminará como Toru.

La chica perdida y el alma sin salvación.

Ambos se miraron desde dos historias completamente distintas.

Gray miraba a Toru desde esta lúgubre realidad, mientras que Toru miraba a Gray desde el abismo rojo de sus emociones rotas.

Este era un momento de debilidad para ambos.

Fue un momento en el que se sintieron más cerca el uno del otro.

Tal vez fue por eso que sin duda alguna Gray se dio cuenta que lo que sentía por Toru era más que curiosidad.

Son personas parecidas, pero tan diferentes a la vez.

“Quería pedirte algo”, dijo Gray.

Se limpió las lágrimas con el nudillo y miró hacia arriba, donde Toru la miraba en silencio.

La repentina propuesta de Gray hizo que Toru supirase.

“Si es algo molesto tendré que negarme” Gray sonrió suavemente.

Hubo una vez que se sintió más sola que nadie.

Esta vez podría estar sola junto a otra persona… “¿Quieres un poco de maná?” Y así comenzó el romance entre estas dos personas rotas.

Continuará…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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