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El Ultimo Sol Naciente - Capítulo 287

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  4. Capítulo 287 - 287 Capítulo 289 ‘Atrapados en el momento’ Parte-11 +18
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287: Capítulo 289: ‘Atrapados en el momento’ Parte-11 (+18) 287: Capítulo 289: ‘Atrapados en el momento’ Parte-11 (+18) *** En el fondo hay un niño que está encadenado al pasado.

Se obliga a sí mismo a sufrir porque se siente culpable de toda la desgracia que ocurre a su alrededor.

No entiende las emociones de los demás, así como no se entiende a sí mismo, y por eso sigue atrapado en ese inmenso océano de sangre, el cual representa todos sus pecados extendidos hasta la nada misma.

Las almas le susurran que es un monstruo.

Siguen diciéndole todo lo malo que él es y que no hay nada bueno en él.

Incluso el alma de su propia madre sigue allí para atormentarlo.

Toru ya está aburrido de esto porque ha vivido el mismo bucle durante demasiado tiempo, pero incluso él sabe que todo lo que pasa en este océano le afecta.

Sin embargo, en medio de toda esa oscuridad, Gray apareció para sembrar flores en el abismo de sangre.

Ella llegó para darle luz a este aburrido infierno.

Todas las palabras de esta chica fueron como agujas dolorosas para Toru, clavándose en su piel y provocándole dolor, pero ese dolor no era tan malo como todo lo que él había vivido.

La monotoneidad ha destruido su alma y su voluntad.

Esta depresión seguía extendiéndose sin parar con el pasar de los días, pero siempre era gracioso para Toru.

Siempre aparece alguien para ayudarlo a levantarse del abismo de sangre.

Esta vez se trataba de Gray.

Este beso representaba todas las palabras de Gray.

Ella quería hacer que Toru entendiera sus sentimientos.

Como alguien que sabe lo que Toru siente, Gray entiende todo el sufrimiento aunque no conozca el pasado.

Así, cuando Gray alejó sus labios de los de Toru, ella lo miró con una suave sonrisa amable.

Esa sonrisa era suficiente para saber cuánto esta chica ama a este demonio.

“Incluso si vas a pelear en la guerra, yo seguiré esperándote.

Estaré aquí, mirando a la nada para saber cuándo aparecerás frente a mi.

Perdonaré cada uno de tus errores y comenzaremos desde cero juntos.

Sé de primera mano que no eres como los demás.

Tienes tus propios problemas y tus propios demonios internos que no te permiten avanzar.

Pero yo estoy aquí…” Si… eso es lo que ella quería para él… “Yo te protegeré…” Toru abrió los ojos, asustado, sorprendido y triste… Su respiración tembló y el recuerdo de la primera persona que lo amó regresó a su mente.

La madre que lo amó más que nadie antes de que todo eso se destruyera frente a sus ojos, esa mujer que lo protegió hasta el final de su vida.

[Había algo que solía desear] Era la voz de Alek de un momento en lo profundo de sus recuerdos.

Era un momento en el que Alek ya no podía sentir, pero que aún así seguía haciéndose preguntas a sí mismo, respondiendo a esas mismas preguntas con su propia voz.

[Había algo que solía desear] Pero incluso si Toru intentaba recordar, ya no pudo encontrar ese deseo que tuvo en el pasado.

Antes de romperse con todas las emociones desastrosas que las palabras de Gray le generaron, Toru la empujó contra el sofá.

Su mirada estaba ensombrecida por la oscuridad de su flequillo.

Todas esas emociones que palpitan en el interior, rotas y entrelazadas unas con otras, lo lastimaron más de lo que pudo sentir…  “¿Toru…?” Gray estaba confundida.

Aunque ella podía admitir que entendía lo que estaba pasando, eso solo sería una mala interpretación de las acciones de Toru.

En ese momento Toru estaba teniendo un conflicto interno.

Se miró a sí mismo, tratando de aguantar el dolor y la nostalgia; como siempre lo ha hecho, como siempre se ha lastimado a sí mismo ocultando lo que siente de todos los que le rodean.

Es una lástima, pero así fue como él creció, ocultando todo símbolo de tristeza y dolor porque en algún momento pensó que el hecho de mostrar sus emociones le traería problemas a los demás.

Toru no puede estar más equivocado, pues al final eso mismo será lo que le traerá desgracia a las personas que le rodean.

Para ocultar las lágrimas que estuvieron a punto de escaparse por las comisuras de sus ojos, Toru se inclinó sobre Gray y le besó el cuello.

“Aah… Toru…” Gray asumió que Toru estaba de humor luego de escuchar todas esas bonitas palabras, pero ella no se dió cuenta que no hizo más que aumentar las emociones desastrosas en Toru.

Biserka tenía razón en una cosa… Toru sigue siendo el mismo niño cruel y egoísta, uno que está atado al pasado, pero también un niño que, al menos ahora, intenta aprender a sentir emociones como las personas normales.

¿Sabes?

A Toru le gustan mucho los lugares altos, y eso no es una simple coincidencia, al fin y al cabo.

Toru siempre fue extraño, eso es algo que todos saben, pero cada una de sus acciones casi siempre tiene una razón de ser.

Al subir a los lugares altos, Toru recuerda el día en que intentó quitarse la vida, recuerda el día en el que perdió sus emociones y anhela perder esas emociones que tanto lo lastiman una vez más.

[Si tan solo pudiera matar mis recuerdos] Toru es alguien que siempre evade todo enfrentamiento con sus propios pensamientos.

Un cobarde en toda regla.

Eso ya dice mucho de su personalidad.

Un niño egoísta, cruel, cobarde y traumatizado.

No es una buena combinación.

En todo caso, sería lo más cercano a un monstruo.

“Espera, Toru.

Hazlo más despacio”, se sintió incómoda por la agresividad de Toru, quien le estaba dando pequeños mordiscos en el cuello.

Toru, con un lío en la mente, obedeció a Gray y fue más gentil.

La besó en el cuello mientras le quitaba la ropa con mucho cuidado.

Gray no se resistió, pues aunque era la segunda vez que iba a hacer esto, ya estaba preparada mentalmente.

Ella solo se dejó llevar, pues su amor por Toru le permitía hacer este tipo de cosas.

Lo primero que Toru pudo quitarle a Gray fue la capa y la blusa, dejando a la vista el cuerpo pálido de esta chica.

Está vez, ella estaba usando ese conjunto negro tan sexi que Reines le obligó a comprar.

Gray sabía lo que iba a pasar al ponerse esto.

Ella pensó que así se vería más linda para Toru.

¿Pero de qué sirve la ropa cuando él te la va a quitar?

Gray no pensó en eso.

Era más importante el chico que está delante suyo.

Así Toru desabrochó el sujetador de Gray.

Aunque ella pensara que Toru se quedó mirándole el pecho, lo cierto es que ella por alguna razón no podía ver la cara de Toru.

Todo era más oscuro de lo normal, pero tenía sentido.

En este momento, Toru estaba usando sus ojos, Shigan, para hacer que Gray no pueda verle la cara.

El genjutsu era muy básico y sin forma, clásico de un novato, pero fue suficiente para que Toru ocultara las lágrimas que comenzaron a caer por su rostro.

Toru no simplemente está aburrido y cansado de la monotoneidad.

Los diez años que se la pasó encerrado en el campo de flores lo destrozaron aún más.

Toru creía que simplemente ya nada valía la pena, que todo esto se había vuelto aburrido, pero tristemente no fue así.

Era como si una fuerza superior quisiera verlo sufrir, pero aquí estaba Gray, quien desde ahora iba a proteger a Toru de todo el sufrimiento posible.

Amor es una palabra hermosa y peligrosa, pero esa palabra era mucho peor para Toru.

Sin embargo, Gray iba a cambiar esa percepción que Toru tiene.

Mientras las lágrimas caían sobre el pecho de Gray, la capa de Toru se evaporó en el aire junto a su yukata y esas horribles cicatrices se mostraron una vez más.

Hasta parecía que esas cicatrices eran un reflejo del interior de Toru, destrozado, lleno de recuerdos dolorosos que se muestran sobre su piel… Gray envolvió sus brazos detrás de la espalda de Toru.

Al darse cuenta que Toru se detuvo, ella se encargó de traerlo de vuelta a la realidad.

Primero le dio un tierno beso en los labios y le puso la mano en la mejilla.

Al verla, Toru solo se sintió más perdido, pero no quería ser visto de esta forma.

Cada vez que alguien veía dentro de él, todo se esfumaba en sus manos, pero ahora… “Gray…”, una voz quebradiza que esta chica no pudo escuchar.

“Yo-”, pero sus palabras fueron detenidas por un beso más de Gray.

Ella simplemente quería decirle ‘Cállate y hazlo’.

Gray paseó su mano por el pecho de Toru y lo acarició.

Toru sentía que no podía excitarse con tantas cosas deprimentes en la mente, pero intentó no ser descubierto por Gray.

Así que atacó una vez más, agarrando uno de los senos de Gray mientras la besaba.

“Ugh… Angh…” La masajeó con cuidado mientras su lengua se acariciaba con la lengua de Gray.

A su vez, las pequeñas lágrimas de Toru siguieron desmoronándose, corriendo por el rostro de Gray para luego desvanecerse en la oscuridad.

Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que Toru lloró.

Casi parecía un sueño combinado con una pesadilla.

Cuando Toru abrazó a Gray para besarla en el cuello, pensó en lo cálido que es el cuerpo de esta chica.

Sus manos eran pequeñas y delgadas; delicadas de una forma desconocida.

Su piel era muy suave y blanda, y era tan delgada que él tuvo miedo de lastimarla.

Ella es una chica, después de todo, una chica que lo ama tanto… Pero Toru no quería saber eso.

A él le da miedo ese tipo de sentimiento.

¿Pero qué podía hacer él?

¿Hundirse en la depresión?

¿Seguir sintiendo lástima por sí mismo como un patético niño llorón?

¿Volverse loco al punto de destrozar todo lo que le rodea?

Para este punto ya era un milagro que Toru no haya perdido la cordura.

“Toru…” Y esa voz tan linda borró las dudas en su mente por un segundo.

Se detuvo en seco al escuchar la voz de Gray, pero Gray no quería detenerse.

Ella lo sujetó de los hombros y lo empujó contra el sofá.

Esta vez ella quería ser la que tomara la iniciativa.

No sentía vergüenza, pues entre amantes eso no debería existir, así que deslizó las manos por el abdomen de Toru y desabrochó el obi de los pantalones del chico.

Toru no hizo nada para evitarlo.

Él estaba más ocupado intentando no romperse mentalmente.

Gray, sin saberlo, había tomado ventaja de eso.

Ella le quitó los pantalones y entre la oscuridad volvió a ver esa cosa que tanto la enloqueció, pero… “¿No está duro?” Ella obviamente se iba a dar cuenta.

Toru se inventó una excusa para salir de esta.

“Es solo que yo… yo… estoy un poco nervioso.

Eso es todo” Gray fue comprensiva.

Tocó su frente con la de Toru y cerró los ojos.

“Entiendo a qué te refieres, pero yo…”, se levantó la falda para mostrarle a Toru… “No puedo aguantar más…” Eso fue más que impactante.

A Toru se le olvidó todo otra vez.

Es como si algo en su mente hubiera hecho un cortocircuito.

Claro, no podía dejar de lado todas las emociones desastrosas que le siguen carcomiendo la mente, pero ahora mismo esos problemas estaban afectando a alguien más.

Era una estupidez seguir hundiéndose en la oscuridad cuando había alguien que se vería afectada por esto.

“Lo siento.

Tenía mucho en que pensar.

Dejaré eso de lado.

Me concentraré en ti” Después de que Toru dijera eso, Gray notó que este chico ya estaba listo para hacerlo.

Así que, un poco impaciente, hizo sus bragas a un lado y se sentó sobre Toru, haciendo que el pene de este chico entrara hasta el fondo.

“Aaah…”, se aferró fuertemente a Toru.

Le clavó los dedos en la espalda en un intento desesperado de aguantar el leve dolor que se extendió en su interior.

“Se siente muy apretado”, fue como una corriente dolorosa corriendo por todo su cuerpo, pero ese dolor fue superado por una sensación más.

Aceptando a Gray, Toru la tomó de la cintura e hizo que ella levantara las caderas.

Al hacer esto, con un poco de fuerza, empujó las caderas de Gray hacia dentro y la penetró de golpe.

Gray soltó un gemido que intentó ahogar rápidamente.

Waver está durmiendo ahora mismo.

Si este hombre llegase a despertar y los viera a los dos haciendo esto, sin duda sería una situación bastante incómoda.

Ella entonces intentó cubrirse la boca apoyándose en el hombro de Toru.

Así mismo, Toru sintió el aliento de Gray en su hombro.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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