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El Ultimo Sol Naciente - Capítulo 289

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  4. Capítulo 289 - 289 Capítulo 291 ‘Atrapados en el momento’ Parte-13
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289: Capítulo 291: ‘Atrapados en el momento’ Parte-13 289: Capítulo 291: ‘Atrapados en el momento’ Parte-13 *** Al salir de la oficina, ambos caminaron hacia el lobby y se miraron por un segundo.

“¿Habrá algo que podamos hacer ahora?

Pensé que la charla duraría más, pero fue bastante breve” Toru le soltó la mano a Gray y se cruzó de brazos.

Su mirada era tan tranquila como siempre, lo que le dió mucha seguridad a Gray.

Esa inexpresividad de Toru le generaba confianza a Gray.

En cuanto a ella, asintió ante las palabras de Toru.

“También pensé que sería algo más complicado.

El profesor siempre fue una persona sensata…” “Si.

También pienso lo mismo.

Ahora, sigue siendo temprano, ¿no tienes clases hoy?

Porque parece que sí” “Es cierto.

Si no te parece mal, tal vez puedas acompañarme” Toru parpadeó dos veces.

Asintió con la cabeza diciendo.

“Claro, mi dulce novia” La cara de Gray se puso como tomate maduro después de las palabras desvergonzadas de Toru.

“Últimamente te gusta molestarme mucho, ¿no crees?” Ella ya había tomado esas palabras de Toru como una burla.

A veces Toru es un idiota sin darse cuenta, pero había ocasiones en las que era un idiota a propósito.

Para ella calcular cuándo Toru iba a intercalar entre ser idiota sin querer y actuar como idiota era difícil.

La expresión de Toru se suavizó un poco.

“Es que es divertido ver cómo reaccionas” “Eres un sádico…” Claramente era la conducta de un sádico.

Aunque, para ser justos, hubo una época en la que Toru fue un sádico psicótico.

Un poco de eso se había quedado en el Toru de la actualidad.

“No sé.

Tal vez lo soy” “No tienes vergüenza”, sonaba algo trillado, pero Gray tenía que reiterar ese dato.

Sin embargo, ella tomó a Toru de la mano.

Le apretó la mano con un poco de fuerza y lo miró seriamente.

Aunque la seriedad se perdió debido a que su rostro estaba rojo por lo de antes.

“Pero así estás bien, mi dulce novio” Esto se había vuelto incómodo para los dos.

Incluso para ti… Pero así son las relaciones de la gente joven.

Un día eres joven como ellos, y al otro eres un tipo soltero mirando parejas flirteando en la calle y piensas en golpearlos por la vergüenza ajena y la miseria que sientes.

Con eso último, de alguna forma la relación de ambos se había confirmado.

Dos adolescentes que se aman, van por las calles de Londres mirándose a los ojos mientras los demás simplemente intentan ignorarlos.

“Creo que sí me pasé de la raya con lo que dije antes.

Lo siento”, dijo Toru, dándose la vuelta para salir de la casa.

Gray lo siguió y en silencio se encaminaron al Departamento de Magecraft Moderno.

Por supuesto, los dos olvidaron una cosa muy importante.

No limpiaron el lugar en el que descaradamente tuvieron relaciones sexuales.

Ahora la pobre mucama que estaba por llegar tendría que hacer el trabajo sucio.

Pobre mujer… *** El tiempo pasó como normalmente lo hace.

Toru siguió acompañando a Gray a la escuela, caminaron a casa juntos mientras iban tomados de la mano, se miraban a los ojos mientras se ahogaban en su empalagoso amor.

Realmente no hay nada diferente que contar.

Ambos siguen siendo niños al final de todo, dejando de lado todas las cosas que hacen por las noches.

Aunque ahora mismo hay algo más que contar.

Toru siempre suele recorrer las calles de Londres cuando se siente más triste de lo normal.

Cómo alguien que piensa demasiado en las cosas, pensar mientras das un paseo por ahí es bastante bueno.

Sin embargo, esta noche es especial porque Gray está con él.

Pasaron unos pocos días desde que ambos se convirtieron en pareja.

No es mucho, pero para ambos, esos tiempos fueron extremadamente largos y diferentes.

Hasta parece que cuando estás enamorado el tiempo fluye diferente.

Muy raro todo.

“Entonces está Okamitsuki.

Ella es un lobo gigante, del tamaño de un viejo árbol”, explicó Toru.

Él miraba la ciudad desde el techo de uno de los edificios más altos.

Sentada a su lado, Gray observaba las luces de la ciudad como algo brillante y hermoso.

Lo único malo es que toda esta contaminación lumínica no permite una buena visibilidad de las estrellas en el cielo.

“Un lobo gigante…”, parecía una historia sacada de un cuento de hadas.

Gray se sintió muy curiosa por esta pequeña historia que Toru estaba contando.

Cuando subieron a este lugar, ninguno de los dos tenía algo de qué hablar.

Sin embargo, al ver la luna en lo alto del cielo, Toru recordó a cierto personaje que fue importante en su vida.

Cómo era un ser casi mítico, Toru pensó que sería una historia interesante para Gray.

“Cuando era niño había cierto evento que me permitiría avanzar de rango como ninja.

La prueba final se trataba de peleas uno contra uno.

Nos dieron un tiempo para entrenar y decidí que era hora de aprender nuevas cosas.

Así le pregunté a Yamato-sensei si podía enseñarme a invocar bestias poderosas” “¿Cómo funciona eso?

¿Es parecido a la invocación de un servant?” “Hm… ahora que lo recuerdo”, sin apartar la mirada del cielo, Toru susurró.

“Si.

Es similar” Desde ahí, Toru le contó cuando intentó realizar el jutsu por primera vez, lo cual lo transportó directamente a la aldea del clan Ōkami.

Relató la pelea contra la jefa del clan Okamitsuki y cómo logró ganarse el derecho de invocar a los lobos del clan Ōkami.

Toru le contó esto con mucha inexpresividad, pero Gray podía imaginar a un pequeño Toru peleando contra un lobo gigante.

Era una historia digna de ser contada.

Gray estaba agradecida por saber más sobre el hombre que ama.

“Okamitsuki era muy estricta, ¿no crees?”, dijo ella.

Toru esbozó una suave sonrisa calmada en respuesta.

“Si… Ella es muy estricta.

Una loba capaz de romperte las piernas con tal de que aprendas a pelear como un animal” Eso no era una metáfora, era literalmente una anécdota.

Gray torció la expresión de su rostro al escuchar eso.

Esta historia tenía tintes fantasiosos, pero ella sabía que algo así podía ser posible.

Después de haber vivido aventuras mágicas junto al profesor, Gray entendía que este mundo es muchísimo más grande de lo que aparenta.

Después de esa historia, Toru se sentó junto a Gray y ella apoyó la cabeza en el hombro del chico.

Toru la miró, extrañado, pero la ignoró mirando el paisaje una vez más.

“Se hace tarde.

Deberíamos bajar de aquí y regresar a casa”, dijo Toru.

Él apoyó su cabeza sobre la de Gray, pues sintió que era algo bastante cómodo.

“Quedémonos así un rato más” “Ok” … … Aunque pasaron algunos minutos, a ninguno le importó el pasar del tiempo.

No fue aburrido, mucho menos incómodo.

El silencio, el viento frío y el paisaje brillante fueron perfectos para formar el ambiente romántico.

Gray cerró los ojos y sintió la respiración suave de Toru.

Si hubiera algo que ella pudiese desear en este momento sería vivir todos los días como en este momento.

Ella nunca se había sentido tan calmada en mucho tiempo.

Si tan solo esto durara para siempre, Gray estaba segura de que moriría feliz.

Allí arriba las estrellas brillan y parpadean, emanando su luz durante millones y millones de años luz.

Muchas de esas estrellas ya han muerto, pero siguen dándole esperanza a la humanidad con su luz.

Al abrir los ojos, Gray observó el cielo nublado, imaginando las estrellas que alguna vez vio desde su pueblo natal.

Si un paisaje así fuese posible junto a Toru, ella podría sonreír como la niña que alguna vez fue.

Es probable que Toru se haya dado cuenta de lo nostálgica que se estaba poniendo la expresión de Gray, pues él miró al cielo.

También imaginó las estrellas e intentó decir algo.

“El hombre suele soñar con alcanzar las estrellas…” Gray lo miró.

En silencio, puso atención a la sabiduría de un hombre destrozado.

En los recuerdos de Toru, el adulto Alek Gusev observaba el cielo nocturno lleno de estrellas.

Ese hombre extendió su mano, intentando alcanzar el firmamento oscuro, pero le era imposible, era demasiado pequeño en este inmenso universo.

Pero incluso un hombre pequeño podía alcanzar las estrellas.

Nada era imposible, de eso se tratan los sueños… “Hace ya mucho tiempo, solía ver las estrellas como los sueños de las personas.

Tal vez, allá afuera, en el mundo, haya un niño que desea una familia feliz.

Tal vez haya un hombre que quiera lo mejor para la humanidad o un adolescente que quiere poner fin a su vida.

Los deseos, los sueños, por más malos o buenos que sean, son como un inmenso mar de estrellas.

Solo nos hace falta poder alcanzarlas.

Algún día alguien podrá alcanzarlas.

Y puede que eso sea algo bueno, como también puede ser algo muy malo” Una estrella dió fin a la vida de Alek, pero también dio comienzo a la vida de Toru.

Gray entendió un poco de lo que este chico dijo.

Ella había leído y reflexionado mucho como para no entender.

Además, para que Toru diga algo tan fantasioso como alcanzar las estrellas en forma de sueños, Gray sintió que Toru finalmente estaba abriendo su corazón.

“Entonces, ¿alguna vez pudiste alcanzar las estrellas?” La pregunta de Gray dejó en silencio a Toru.

Él lo pensó durante un segundo, mientras todos los recuerdos dolorosos pasaban en sucesión.

Entonces, respondió con un suave tono de voz.

“Aún no… Ni siquiera sé qué estrella debo alcanzar” Porque nunca en su vida supo que es lo que su corazón realmente desea.

Pero eso no era algo malo.

“En ese caso, te ayudaré a buscar tu estrella”, dijo ella, tomándolo de la mano.

Lo miró a los ojos con seriedad.

Puede que la forma en la que ambos abordaron el tema sea algo infantil, pero tampoco se les podía reprochar ese hecho.

Ambos siguen siendo niños.

Gray, que creció con los ideales de su pueblo y Toru, que aún ahora sigue siendo el mismo niño que intentó quitarse la vida hace tantos años.

Su corazón y su alma están destrozados, pero el amor de alguien más podía sanar esas heridas.

“Déjamelo a mí.

Te prometo que juntos podremos” Toru suspiró con una suave sonrisa.

“Eres buena escogiendo palabras.

Eres talentosa” “¿Hm?

¿Y eso a qué se debe?” Poniéndose de pie, dando un paso en el vacío y pisando el aire solidificado, Toru miró a Gray mientras el frío viento le sacudía la capa.

“Se debe a que eres una persona increíble” -Por Gray- Tal vez fue mi imaginación.

Si… tal vez fue eso.

En ese momento, Toru se veía extrañamente genial flotando en el aire entre todas las luces neón de la ciudad.

Cuando me dijo que soy increíble, inmediatamente sonreí como una tonta.

No sabía cómo responder tal elogio así que me quedé callada mientras lo miraba.

Toru dió un suave salto en el aire e inmediatamente saltó otra vez en la nada.

Antes de caer, él extendió su mano para que yo la tomara.

Me miró con esos ojos plateados y su suave sonrisa que parecía falsa, esperándome… Esperando a Gray… Yo salté sin reprocharle nada.

Lo tomé de la mano y él me abrazó en respuesta.

“Aquí termina la noche”, dijo, pero sé que eso es una mentira.

Las noches no terminan de esta forma.

No cuando se trata de Toru.

Descendimos nuevamente por las calles de Londres sin que nadie nos viera aterrizar.

Había mucha gente todavía paseando por la calle, pero Toru no le dió importancia a eso.

Él seguía tomando mi mano como si se hubiera vuelto costumbre.

Caminaba elegante entre la gente, quienes quedaban extrañados por la ropa de mayordomo que traía puesta.

Así es como se siente… ‘Una historia de amor…’ Cuando lo pienso de esa forma, me da vergüenza admitirlo, pero, ¿qué más da?

Soy feliz así como estoy.

*** Pero tal vez se trate de una historia de amor erótica, pues cuando menos se lo esperaban, Toru y Gray terminaron frente a un hotel extraño.

“Este era un atajo, ¿no?”, preguntó ella.

Toru asintió en respuesta.

“Suelo pasar seguido por aquí en las noches.

Hay muchas parejas entrando y saliendo todo el tiempo.

Continuemos” “Espera” Gray detuvo a Toru apretándole la mano.

Él la miró levantando las cejas.

Lo cierto es que Gray pensó en algo al ver el letrero del hotel.

Como una chica del campo, inexperta en todo tipo de cosas y también recluida de la sociedad moderna, ella en el fondo quería experimentar eso de quedarse a dormir en un hotel.

Las parejas que tienen dinero suelen hacer eso de vez en cuando.

Ambos tienen dinero, pero… “¿Quieres entrar?

Digo, un hotel cumple la misma función que una casa.

Si gastamos dinero en algo que bien podríamos obtener gratis al regresar a casa, pienso que eso sería un desperdicio” “Uh… En eso tienes razón, pero…”, la cara de Gray se puso roja.

Agachó la mirada para que su rostro no pudiera ser visto.

“En casa no podemos hacer ‘eso’ con tanta libertad…” “Oh… En eso tienes razón…” Cuando las palabras que ambos usan se vuelven las mismas, se vuelve la demostración innegable de que, a veces, estos dos adolescentes parecen compartir la misma neurona.

“¿Deberíamos entrar?” “¿Tu creés?”, Toru se tocó la barbilla con el nudillo.

“Nos vemos muy jóvenes.

Tal vez no nos permitan entrar” Gray, un poco más audaz que de costumbre, susurró: “No perdemos nada con intentar”, levantando la mirada, sus ojos brillaron peligrosamente.

“Tienes un punto.

Vamos” Se adentraron en el hotel.

La recepcionista los miró a ambos con ojos analíticos.

“Queremos una habitación”, dijo Toru.

Su tono despreocupado le dió a Gray un poco más de tranquilidad.

La recepcionista le respondió: “¿No son muy jóvenes?

¿Qué hacen tan tarde caminando por ahí?” Toru suspiró.

Sacó algunos billetes de su saco y se acercó a la recepcionista.

“Lo que nosotros hacemos a usted no le importa.

Usted tome el dinero y cierre la boca” A pesar de que Toru fue un poco agresivo con sus palabras, la recepcionista tomó el dinero y se lo metió entre el pecho.

Luego tomó una llave y la deslizó por el mostrador con cautela.

“Habitación 42.

Pueden pagar cuando desocupen el lugar” Ante las palabras de la recepcionista y luego de un soborno descarado, Toru asintió y avanzó junto a Gray.

Ella miró a la recepcionista por un segundo y luego se volvió para mirar a Toru.

“Eso fue rápido” “Si.

El dinero convence a casi cualquier persona, así que no hay de qué preocuparse.

Además, ella seguro piensa que somos una pareja que escapó de casa” “Ya veo.

Eres bueno con las palabras” Toru asintió.

“Te dije lo mismo antes” Gray sonrió.

“Lo sé.

Lo sé…” *** La habitación no era tan grande como parecía, pero tampoco era pequeña.

Las paredes eran rojas con detalles blancos en las columnas.

Había una cama grande en el centro de la pared frontal cubierta por sábanas blancas y dos mesitas de noche a los costados.

La habitación tenía una luz tenue que era agradable para la vista y había un cuarto de baño grande con ducha incluida.

El lugar tenía todo lo necesario para pasar la noche.

“Nunca había estado en un lugar así antes.

Siento que estoy haciendo algo malo”.

Como alguien que vivió bajo una crianza estricta, pasar la noche en un hotel con un hombre era algo que ella consideraba malo.

“Mi madre estaría muy enojada si se enterase de esto…”.

Susurró, como si estuviera escuchando a la mujer hablando a la lejanía.

Toru puso especial atención a la mención de esa persona.

“Nunca mencionaste a tu familia” Gray sonrió nostálgica mirando las sábanas blancas de la cama.

“Solo tengo a mi madre, pero ella… Es una mujer complicada” “Entiendo a lo que te refieres.

No hace falta que te rompas la mente recordando cosas que no quieres”.

Hipocresía, así es como Toru se sentía diciéndole eso a Gray.

“Gracias.

Ahora que estoy contigo, no me hace falta pensar en las cosas que me molestan.

Solo quiero seguir sintiéndome normal” Toru se sentó en la cama y miro el techo.

Se acomodó en la cama apoyando la espalda y extendió la mano para ver sus dedos.

“Entonces, ¿deberíamos dormir?

Ya es tarde” Gray negó con la cabeza.

Además de poder descansar, ella estaba pensando en hacer otra cosa.

Ella lo mencionó antes, pero Toru se estaba haciendo el tonto fingiendo que no lo recordaba.

“Aún no tengo sueño.

Podemos hacer algo más” Toru se levantó y miró a Gray.

Ambos se miraron durante un breve segundo.

“Entiendo.

En ese caso, ¿qué es lo que quieres?” Se escuchó el sonido de un reloj digital marcando la medianoche.

La respiración de Gray se mezcló con sus pensamientos.

Ella no solo quería hacer ‘eso’ con Toru, había algo más que necesitaba.

Antes de responderle a Toru, Gray mantuvo un breve silencio.

“Quiero que me ames” Toru sintió un escalofrío, pero se calmó luego de cerrar los ojos y calmar las voces que gritaron de repente en su mente.

“…

Ya veo.

Puede que siga sin entender muchas cosas, pero… lo haré”, dijo él, tendiendo la mano para que Gray la tomara.

Ella sonrió.

Esa respuesta era algo que ella esperaba.

Bueno, aunque ella realmente esperaba que Toru le dijera ‘te amo’, la respuesta que obtuvo la dejó satisfecha.

Así que lo tomó de la mano y lo abrazó.

*** Un par de horas pasaron.

Toru estaba mirando al techo mientras Gray yacía a su lado, sudada y respirando con dificultad.

Dejando de lado su cara de poker, Toru tenía la mente en blanco.

Al mirar a Gray, Toru pensó en darle un descanso.

Ella es fuerte y tiene una gran resistencia, pero ella seguía siendo diferente a un espíritu.

Y, teniendo en cuenta que Toru no es un espíritu heroico normal, eso sería más peligroso.

Sakura ya lo había visto antes.

Toru siempre ha sido el juguete de las Madres de los Mundos.

Primero en su vida como Alek, donde fue el protagonista de la historia creada por el Mundo, luego en el Mundo Shinobi, donde fue obligado a vivir un infierno lleno de pérdida por culpa del Mundo y las consecuencias de la visita de Zelretch.

Y ahora él está en este Mundo, donde no se le permitió descansar como un espíritu y fue convertido en una marioneta que revive su pasado una y otra vez.

El odio que los Mundos le tienen a Toru está parcialmente justificado, después de todo, Toru no es alguien común y su sola presencia pone en peligro al Mundo mismo.

“¿Qué hay aquí?”.

Toru abrió uno de los cajones de la mesita de noche y sacó un extraño objeto pequeño.

Al ver de qué se trataba, sus ojos se pusieron en blanco.

“¿Qué encontraste?”.

Al despertar luego de un breve descanso, Gray no sabía qué había dejado a Toru con la mirada tan perdida, pero al ver lo que el chico tenía en la mano, sintió como si el mundo se abriera para decirle que es una estupida.

Lo que Toru tenía en la mano era un condón.

La presencia de este objeto hizo que ambos entendieran algo.

“Creo que…” “Si…” Ambos fueron irresponsables y tuvieron sexo sin proteccion.

“¿Quieres probarlo?”, preguntó Gray.

La expresión en la cara de Toru cambió y miró a Gray con seriedad.

“¿Deberíamos?” … … “Si…” Sorprendentemente, ambos casi siempre están de acuerdo con sus propias decisiones.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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