El Ultimo Sol Naciente - Capítulo 290
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- Capítulo 290 - 290 Capítulo 292 ‘Atrapados en el momento’ Parte-14
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290: Capítulo 292: ‘Atrapados en el momento’ Parte-14 290: Capítulo 292: ‘Atrapados en el momento’ Parte-14 -Dos días después- Hacía tiempo que Reines no visitaba a su hermana favorita y, como Toru y Gray estaban libres, ella los arrastró fuera de la casa para salir de compras y hablar un poco sobre lo que estos dos tortolitos están haciendo últimamente.
Aunque la última vez que Gray vio a Reines no terminó nada bien, por lo que ahora la chica de gris está muy alerta.
Mientras van por la calle, Gray se está aferrando al brazo de Toru con mucha fuerza mientras le lanza miradas furtivas a Reines.
Reines mostró una sonrisa torcida porque incluso ella se dio cuenta que se pasó de la raya esa vez.
Claro, ella realmente quería besar a Toru solo para molestar a Gray, pero se dio cuenta que la situación se le había salido de las manos.
Aun así, para ella, todo esto sigue siendo gracioso.
‘Me entristece saber que no podré volver a verla sufrir por amor…’.
Su pensamiento resonó con la expresión de su rostro.
Para alguien tan sádica como ella, es una pena tener que volver a su día cotidiano.
“Ya llegamos.
¿A qué local deberíamos ir primero?”, dijo Toru, rompiendo el silencio.
Mientras seguía aferrándose al brazo de Toru sin quitarle la mirada de encima a Reines, Gray respondió: “No lo sé.
¿Deberíamos ir por algo de comer?
Ya casi es la hora del almuerzo.
Así podremos hablar tranquilamente” Esta chica fue pasivo-agresiva con sus palabras.
Reines pudo sentir un escalofrío recorrer su espalda al escucharla.
Ella la miró como si estuviera preguntándose qué le pasó a esta chica que solía ser tan tímida.
Gray ahora parecía una leona protegiendo su territorio; un contraste demasiado abismal con la Gray del pasado.
“Tomaré tu consejo.
Vayamos al restaurante.
¿Les gustan los mariscos?” Reines decidió fingir que no entendía la actitud de Gray y aceptar todo lo que ella dice.
En primer lugar, esta tarde no será aburrida si esta chica de pelo gris está aquí.
Para Reines, como a alguien que le disgusta el aburrimiento, esta era la mejor de sus medicinas.
¿Y Toru?
El solo estaba mirando a la nada en silencio.
Entre todos aquí, él era el que, irónicamente, se veía más normal.
Seguía siendo un tipo guapo y asiatico con su trajecito de mayordomo, pero al estar rodeado por dos bellezas en gris y dorado, el contraste lo hacía verse normal.
“Me gustan los mariscos”.
Al menos, Toru probó muchos mariscos durante su estadía en Akatsuki.
Como alguien que viajaba de guerra en guerra, la orilla del océano fue una de sus muchas paradas.
Y a Gray, como siempre, le interesaban mucho los gustos de Toru.
Eso fue una pequeña distracción para ella, pues momentáneamente olvido el resentimiento que le tiene a Reines.
Mientras iban de camino, dos chicas se acercaron a Toru.
Eran chicas lindas de Londres, de cabello negro y con su tipico acento britanico.
Ambas vestían muy a la moda de la época del 2004.
“Oye, ¿cómo te llamas?” “¿De qué país eres?” Las preguntas de ambas chicas fueron bastante comunes y las intenciones de ambas eran, obviamente, ligarse a un guapo chico asiatico.
Lo que ambas no notaron era que, justo al lado de Toru, estaba Gray.
Nadie pudo verla a primera vista debido a lo pequeña que es en comparación con Toru.
Con un poco de vergüenza, asomándose por un costado de Toru, Gray les dijo a ambas: “Él es mío” Ambas chicas se miraron entre sí al ver a la hermosa chica de la capucha y se rindieron al instante.
No había forma de competir con alguien que parecía sacado de un cuento de hadas.
“Lo siento.
No sabíamos” “Si.
Adiós” Tan rápido como aparecieron, las chicas desaparecieron entre el bullicio de la gente.
Gray suspiró cansada luego de eso, pero inmediatamente notó la sonrisa burlona de Reines.
Antes de poder explotar de vergüenza, la voz de Toru le llamó la atención.
“Estas cosas me suelen pasar más seguido de lo que me gustaría.
Hay personas que se acercan a mi y, en el momento en el que comienzo a hablar, se alejan.
Si no hubieras dicho nada, eso habría pasado otra vez” “Uhh… ¿Qué tan malo eres para socializar?
No tiene sentido”, dijo Reines, con una sonrisa confusa.
Ella en serio no entendía ese extraño talento que Toru tiene para fastidiar a la gente sin darse cuenta.
Pasó algo parecido con Waver cuando Sakura fue atacada por los Gusanos Cresta.
“No sé.
Solo soy así, supongo” “Hay actitudes que se pueden cambiar, Assassin.
O también puedes fingir ser algo diferente.
Al final, ser alguien que no eres también es parte de la vida de un magus.
A estas alturas ya debiste haberte dado cuenta, ¿no?” “Sé a lo que te refieres, pero no me interesa ser un magus.
Soy un ninja y lo fui en el momento de mi muerte” “Pero, ¿no es el ninjutsu otra forma de magecraft?
En ese caso…” El planteamiento de Gray era correcto.
El ninjutsu existe, pero es solo el magecraft que usaban los ninjas del periodo Edo de Japón.
Tal vez, incluso hoy en día, sigan existiendo ninjas en las sombras del continente asiatico.
“No es igual.
Déjenme explicar” Al final, el tema se volvió más extenso mientras avanzaban.
Gray dejó de lado el resentimiento y Reines escuchó la explicación de Toru.
Más adelante, mientras el grupo comía el almuerzo, Toru seguía hablando sobre el ninjutsu.
Aunque, tanto para Gray como para Reines, el ninjutsu seguía siendo magecraft.
*** Después del almuerzo, las chicas y Toru se encontraban visitando una de las tiendas de ropa.
Como no había nada más interesante para hacer, arrastraron a Toru de un lado a otro.
La gente estaba muy curiosa al ver como Gray sujetaba a Toru mientras una linda chica rubia iba detrás de ellos.
Algunos pensaron en la suerte que tiene Toru, pero él no pensaba en nada literalmente.
Por otro lado, Gray se había olvidado que Reines estaba cerca.
Ella se aferró a Toru mientras paseaban por el lugar.
Fue así hasta que llegaron a esta tienda de ropa.
En el mostrador había hermosos vestidos con diversos diseños que en el pasado no le habrían importado a Gray, pero ahora ella quería saber como se vería con esa ropa.
“¿Quieres entrar?”, le preguntó Toru a Gray.
Ella asintió con una sonrisa.
Reines los vio y sintió que ella era la que estaba sufriendo.
Este día, en lugar de ser aburrido o emocionante, fue horriblemente normal.
‘¿Acaso cometí un error?’, pensó Reines.
El beso que ella le dio a Toru fue el detonante de los sucesos actuales.
En ese caso, si, Reines cometió un error.
Ella ahora debía enfrentarse a las consecuencias de sus acciones.
Con pesar, Reines arrastró los pies, siguiendo a Toru y Gray.
Se detuvo chocando con la espalda de Toru y luego miró el vestido azul que estaba frente a ellos.
“Yo tenía uno de estos cuando era niña.
Es un vestido muy lindo, ¿no?”, dijo Reines, tocando la manga del vestido con los dedos.
El vestido en sí mismo era de una sola pieza, con el cuello largo, mangas largas con detalles dorados y una falda corta hasta las rodillas.
Incluía unas medias negras largas y unos zapatos gruesos de cuero de color marron.
Los ojos de Gray se iluminaron.
Era la primera vez que se iba a probar algo tan colorido.
Ella ignoró lo que Reines dijo y miró a Toru.
“¿Crees que yo pueda?” Toru asintió ante las palabras de Gray con una leve aura de calma y comprensión.
Gray entonces sonrió.
“Ya veo.
Vuelvo enseguida”, y sin importarle si Reines estaba allí, se acercó a una de las mujeres cerca del mostrador, dejando solos a Toru y Reines por unos instantes.
“Ella está ignorando mi existencia por completo…”, hilarante, era lo único que la cara de Reines podía expresar en ese momento.
Toru le contestó frívolamente, mirando a Gray a la lejanía.
“Cosechas lo que siembras.
Ese es el castigo que tu misma buscaste” “Huh.
Me haces sonar como una villana.
Además, ese fue mi primer beso.
Deberías agradecerme en lugar de criticarme.
Le robaste los labios a una linda doncella” Él se cruzó de brazos.
“No voy a agradecerte nada.
Tú fuiste la que me besó sin mi consentimiento solo para molestar a Gray.
Me parece que no tengo nada más que aclarar” Una gota de sudor cayó por el cuello de Reines.
Toru usó las palabras correctas en el momento correcto.
Aunque él solo dijo la verdad, nada más.
Sin embargo, esa verdad fue la que puso a Reines contra la espada y la pared.
“Ahora pareces enojado.
¿Acaso me odias?” “No.
No te odio”, dijo él, con un tono bastante calmado al igual que la expresión de su rostro.
”y tampoco estoy enojado.
En este punto es bastante difícil que algo me haga enojar.
Lo único que voy a decirte es que dejes de tratar de satisfacer tu lujuria con el malestar de Gray.
Ella ya ha tenido suficiente con su propia vida como para que alguien más venga a molestarla” “Hm…”, Reines tuvo el presentimiento de que Toru no decía eso solo por Gray.
Si había algo de Toru que a Reines le gusta, es que este muchacho parece un cúmulo extraño de sufrimiento.
En fin.
Cerca de los vestidores, con el vestido azul en las manos, Gray esperó a Toru y Reines.
Como ambos parecían muy cercanos mientras hablaban, Gray se sintió un poco molesta.
Sin embargo, Toru se acercó de inmediato a Gray dejando a Reines atrás, lo que a su vez despejó la molestia que Gray sintió.
“Creo que voy a necesitar ayuda con esto”, dijo Gray en el momento que Toru se le acercó.
“Yo no tengo conocimientos sobre vestimenta femenina, pero es oportuno tener a otra chica con nosotros”.
Se dio la vuelta para ver a Reines, quien acababa de llegar.
Era como si Toru estuviera diciéndole con la mirada: “Ve y aprende de tus errores”.
Reines sonrió perspicazmente.
Si había alguien que superara el sadismo de Reines, ese era Toru.
Toru supo como defenderse y atacar.
Fue astuto al sugerir lo anterior dicho, pues era el método perfecto para hacer que Reines y Gray eliminen por sí mismas esta situación incomoda y arreglen sus diferencias.
Aunque esto tambien era una forma de tortura para Reines.
‘Sabes aprovechar las oportunidades, eh.
Qué rival tan formidable’ ‘Nadie dijo que esto era una competencia’ Ambos pensaron eso como si pudieran leerse la mente, “Claro.
Assassin tiene razón.
Déjame ayudarte, Gray.
Vamos, vamos”.
Ella la empujó sin que Gray pudiera saber que estaba pasando.
Cuando la cortina del vestidor se cerró, Toru suspiró cansado.
Apoyó la espalda contra la pared y cerró los ojos, tomándose un momento para descansar la mente.
*** El interior del vestidor era grande, con un espejo en la pared frontal y paredes de un color rojo cálido.
Había una larga banca acolchada y una canasta artesanal a un lado.
Al entrar, Reines puso una sonrisa falsa.
Estar a solas con Gray sin duda generará una interacción pesada y debía estar preparada para eso.
“¿Por dónde deberíamos comenzar?
Este vestido tiene una cremallera en la espalda.
Creo que esa será la parte en la que necesitas ayuda, ¿no?” Gray se quedó callada por un segundo y luego se sentó en la banca.
Con cuidado se quitó la capa y la puso en la canasta.
Justo en ese momento, una animada voz resonó.
“¿Cuánto ha pasado desde la última vez que hablé?
Parece que el autor se olvidó de mí” Era Add.
Y si, me olvidé de que Add existía.
Gray y Reines no entendieron lo que Add había dicho.
Ellas lo miraron confundidas, lo que hizo que Add suspirara.
“Aah… Olvídenlo.
Creo que ahora hay cosas más importantes de las que preocuparse.
Antes estaba durmiendo plácidamente, pero sus chillidos me irritaron.
¿Dónde se supone que estamos?
Uh, si, ya lo sé” Add respondió su propia pregunta al sentir la mente de su ama.
Con esta interacción, Reines suspiró aliviada.
Al parecer el plan de Toru falló, pues no tuvo en cuenta a Add, por lo que estas chicas no estarán completamente solas.
Lo que Reines no sabía es que Toru ya sabía eso y, de hecho, Add era una pieza importante en este acto.
“Tu presencia siempre es oportuna”, dijo Reines, sentándose junto a Gray.
“Jajaja.
Claro… Es la primera vez que alguien me dice algo parecido, pero eso no importa.
Cambiaré de tema así que escúchenme, niñas” Del otro lado de la cortina, Toru abrió los ojos y escuchó pacientemente.
Las mujeres que iban de paso lo miraban, apreciando ese extraño encanto extranjero.
Toru, por supuesto, no le prestó atención a nada más que lo que estaba pasando del otro lado de la cortina.
“Me parece que ustedes dos tienen sus diferencias.
Una es fea y la otra no.
Una es aterradora y la otra es estupida” Gray frunció el ceño.
Sin decir una sola palabra levantó lentamente la jaula de Add para castigarlo, pero él la interrumpió.
“Pero ambas son amigas.
Al menos eso es lo que Gray piensa” “¿Qué?
Yo no…”, su cara se puso roja.
Gray no podía creer que Add dejara salir sus secretos de esta forma.
“Y tú, señorita, eres desagradable, pero al menos eres la amiga de mi patética dueña.
Sigan siendo amigas, no se peleen ni mantengan rencores.
Con esta breve aparición de pocos párrafos, Add se despide” Add cerró los ojos como si estuviera esperando algo, pero lo único que obtuvo fue la mirada de vergüenza ajena de estas dos chicas.
Como si una gota de sudor cayera por su cien, Add se aclaró su inexistente garganta.
“Quiero decir que me dejes afuera junto al chico Assassin” “Debería tirarte a un pozo”, dijo Gray.
“Yo te ayudo”, y Reines le siguió el juego.
Add tembló.
“A veces me paso de la raya.
Mejor déjenme fuera y sigan hablando” Para evitar alargar los silencios incómodos, Gray estiró el brazo a través de la cortina.
Toru miró la jaula y la tomó en su mano.
*** “Te fue bastante bien” Add se rió.
“Jajaja.
Claro, chico assassin.
Soy el mejor, después de todo” “No eres el mejor, pero tampoco el peor”, respondió Toru.
“¿Eso es un elogio o un insulto?” “Puedes tomarlo como un elogio.
Gracias por ayudarme a arreglar todo esto” “Así que ese era tu plan desde que salimos de la casa de ese deprimente profesor.
Eso es asombroso, debo admitir.
Tienes talento para fastidiar a la gente” Tomándose esto como una broma, Toru respondió con una leve sonrisa.
“Tal vez ese sea uno de mis talentos ocultos” Add suspiró cansado, con sueño.
“Pareces una persona distinta.
Bueno, me voy a dormir otra vez.
Estar lejos de ella suele hacer que mi mente se desactive por momentos” “Ok.
Descansa Add” Antes de cerrar los ojos, casi susurrando, Add dijo: “Da miedo cuando eres así.
Jejeje.
Suerte, bro…”, y cerró los ojos, quedándose dormido.
“¿Bro…?” Fue una interacción extraña.
*** Gray se desvistió frente a Reines.
Se quedó en ropa interior, lo que dejó a la vista las múltiples marcas en su piel, producto de las noches de pasión con Toru.
Reines casi se atraganta con su propia saliva al ver eso.
“Oye, esas marcas…” La cara de Gray se puso roja.
“Eso no es de tu incumbencia” Era obvio de que se trataba.
Reines sonrió maliciosamente, pero se calmó luego de recordar lo que Toru le dijo antes.
Esto no era algo por lo que ella debería preocuparse ni mucho menos usar la situación para saciar su sed sádica.
“Si.
Eso no me concierne”, lo aceptó bastante fácil.
Gray entonces se puso el vestido y Reines se acercó para cerrar la cremallera.
Mientras estaba en ello, Gray miró al suelo.
Ella pensó profundamente en lo que debía decir: “¿A ti te gusta Toru?” Reines detuvo sus manos.
“¿Que si me gusta Assassin?”, realmente no había algo de Toru que a ella le disgustara.
Tampoco tuvo miedo de responder con la verdad.
“Un poco, si”, y cerró la cremallera por completo.
Gray se acomodo el cabello y, sin mirar a Reines, dijo: “Entonces, ¿fue por eso que lo besaste?” Reines esperaba esa pregunta.
Además, era extraño que Gray no hablara de eso antes.
“Lo hice simplemente porque quería ver tu reacción” “Algo como eso es… cruel” “Lo lamento”, respondió Reines, con un tono de voz que no demostraba culpa alguna.
Gray se dio cuenta de eso.
Ella tenía el presentimiento de que así era.
“Realmente no lo lamentas, ¿o si?
Siento que no es así…” Era hilarante que Gray ya pudiera presentir las mentiras y la personalidad retorcida de Reines.
Pero, ¿qué podía hacer Reines al respecto?
Ella nació así.
Ama la desgracia ajena y quiso alimentar su lujuria sembrando la semilla de la ira en el corazón de Gray con sus acciones.
Por primera vez su manipulación no funcionó y el peso de sus acciones cayó sobre sus hombros.
“Ha pasado poco, pero parece que ya me conoces bastante bien” “He estado observando… Solo eso” Gray era esa clase de persona al comienzo.
Ella solo observaba en silencio, analizando todo y guardándolo en su memoria.
“Ya veo…” “Creo que es por eso que no tienes amigos”, dijo Gray, sin miedo a decir la verdad, justo como Reines hace unos instantes.
Ante lo que Gray dijo, una vena se hinchó en la frente de Reines.
Eso había sido un golpe bajo para ella, pero Gray tenía razón.
Reines no tenía amigos porque ella misma los hacía sufrir y se deleitaba con eso.
Es una mujer diabólica, pero Gray pensaba que de cierta forma ambas son parecidas.
“Eso me ofendió un poco, Gray…” “Lo sé.
No lo volveré a decir, Ahora…”, se dio la vuelta para ver a Reines.
Ya se había puesto el vestido y realmente se veía hermosa.
“Hm.
Te ves bien.
¿Debería comprarlo como forma de disculpa?” Gray negó.
“No hace falta.
Yo solo quiero que Toru me vea” Bueno, Reines no iba a aprender de sus errores.
Eso era claro en el momento que empujó a Gray fuera del vestidor.
En el momento, Gray dejó salir un quejido adorable mientras chocaba con Toru.
Parecía la escena cliché de esas novelas de comedia romántica.
Gray levantó la mirada y al encontrarse con los ojos de Toru, inmediatamente entraron a un mundo donde no había nadie más que ellos dos rodeados por rosas brillantes.
Aunque fueron inmediatamente interrumpidos por Reines, que se aclaró la garganta antes de hablar.
“No tienen que agradecerme.
Lo único que pido es que le digas a Gray como se ve, Assassin” Toru asintió.
“Eres linda, Gray” Si bien él no suele adular a la gente por su apariencia, con Gray eso era distinto.
Gray es la persona más cercana a Toru en este mundo.
Él no solo vio lo físico en ella, sino también el amable corazón de esa chica.
Y puede que para él sea difícil comprender sus propias emociones, lo que lo ha llevado a repetir el mismo ciclo sin fin, pero su propio corazón destrozado quería guiarlo.
Para su corazón esta chica es linda, una luz en ese horrible océano de sangre.
Tal vez, solo tal vez, Gray sea capaz de cumplir su promesa de salvar a Toru.
En respuesta a lo anterior, Gray sintió que el mundo daba vueltas, pero estaba feliz.
“Gracias, Toru…” Toru asintió con calma.
“Entonces, ¿todo salió bien?”, preguntó Add en voz baja.
Toru extendió la mano y la jaula de Add se movió.
“Así parece.
¿Ya no hay ningún problema, Gray?” “¿Problema?
¿Alguna vez hubo un problema?” “A mi me parece que no”, dijo Reines, siguiendo el juego de Gray.
Caminó delante de Toru y Gray después de eso, pero se detuvo a unos pocos metros.
“Vayamos a comprar ese vestido si eso es lo que quieren.
Después podríamos pasar por el parque para descansar un rato” Toru asintió.
Un hombre de pocas palabras al fin y al cabo, y Gray se miró a sí misma, pensando en la cantidad de ropa linda que pudo haberse puesto cuando era una niña.
Era como un sueño hecho realidad.
Así que, en lugar de irse, Gray… “Primero quiero probarme algunos vestidos más” Reines levantó los hombros.
“Pues no tenemos más que hacer”, y acompañó a Gray para buscar más ropa.
Toru se quedó viendo la espalda de Gray.
Al verla con ese vestido azul, tuvo un extraño presentimiento en el fondo de su ser, como si él ya hubiera visto algo parecido antes.
Se sentía como un gigantesco vacío en su pecho, pero ese vacío siempre ha estado ahí.
No había forma de que el vestido azul de Gray provocara esta sensación.
Así que al final ignoró eso y las siguió.
Fue así hasta que el día terminó.
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