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El Ultimo Sol Naciente - Capítulo 293

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  4. Capítulo 293 - 293 Capítulo 295 ‘Amistad Rota’
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293: Capítulo 295: ‘Amistad Rota’ 293: Capítulo 295: ‘Amistad Rota’ Al llegar a la habitación de su Master, Toru no tuvo el más mínimo ápice de vergüenza y entró con toda la confianza del mundo.

Con la cara inexpresiva y la típica pose con las manos en los bolsillos, miró a Sakura, quien yacía sentada al pie de la cama.

“Despertaste, Master.

Sentí que tú voluntad te haría despertar en cualquier momento.

Ahora que los gusanos ya no están en tu cuerpo, tu salud debería mejorar con el tiempo.

Felicidades” El Assassin fue cordial, pero Sakura no dijo nada.

Ella miró al suelo en silencio, como si estuviera esperando que Toru se acercara.

“Cambiando de tema.

Antes de llegar aquí, llamé a tu padre.

Parece que vendrá enseguida.

Supongo que con él vendrá algún doctor que pueda revisar tu estado físico.

No debería ser un problema, creo.

Con los cuidados de la mucama, deberías estar sana” Nuevamente, Sakura no le respondió durante unos segundos.

Parecía que el silencio se iba a comer a Toru.

La forma en la que su Master se quedaba callada con la cara totalmente inexpresiva era bastante incómoda.

En ese aspecto, Toru finalmente había recibido su merecido, pues él suele hacer lo mismo.

“Hablas demasiado”.

Dijo Sakura de repente, con un suave tono de voz amable.

“No recuerdo que seas una persona de tantas palabras, pero ahora hablas bastante.

¿Por qué?” Ella lo miró directo a los ojos.

La mirada de esa chica era tan profunda que parecía que le iba a atravesar la cara a Toru.

Sakura incluso parecía una chica distinta a la que Toru había conocido.

Claro, la amable Sakura seguía allí.

Ella seguía siendo una linda flor violeta en un campo de guerra, pero algo cambió.

“En todo este tiempo, yo simplemente cambié.

Creo que las personas cambian dependiendo del ambiente al que se exponen.

Es algo natural en el ser humano” “Ya veo…” “Para tí debe ser difícil despertar después de tanto tiempo.

Deberías descansar y-” “Gray y tú se llevan muy bien, ¿no?” Antes de que Toru pudiera terminar de decir algo, Sakura lo interrumpió.

Sus ojos estaban vacíos, miraban directo al alma de Toru, desenvolviendo todos los secretos que el chico ocultaba.

Todo el dolor, el sufrimiento, la tristeza, la ira, el odio, la soledad y la culpa, todo eso era como un libro abierto para ella.

“Uh… Con respecto a eso.

Debería explicarlo, pero-” Toru nuevamente fue interrumpido antes de poder terminar de hablar, pero está vez una fuerte bofetada se escuchó resonar en toda la casa.

Después del ruido, Toru se encontraba mirando hacia la izquierda, con la mejilla enrojecida y sangrando.

Él entonces notó que, a pesar de haber despertado hace unos pocos minutos, la fuerza de Sakura seguía siendo monstruosa.

“Me golpeaste”, susurró Toru volviendo su mirada a Sakura.

Ella seguía teniendo la misma mirada en su rostro.

Sus ojos vacíos, la cara inexpresiva, pero con un aura de hostilidad mortal.

Su presencia generaba esa sensación de peligro y muerte que, por alguna razón, hizo retroceder a Toru por una milésima de segundo.

“Tu eres mi servant” Ella susurró y Toru reaccionó ante eso respondiendo con naturalidad mientras la sangre caía por su mejilla.

“Lo soy, pero…” “Me perteneces” Ciertamente Toru pertenece a Sakura y Toru no dudó en reforzar ese hecho.

“Si.

Mientras tengas los sellos de comando-” “Entonces, ¿por qué con Gray?” Pero Sakura seguía mirándolo con esos ojos vacíos y esa aura oscura que parecía devorar toda la luz del sol.

Había algo que Toru no estaba entendiendo y que de alguna manera estaba destrozando todo dentro de la mente de Sakura.

“‘¿Por qué?’”, pero al final Toru simplemente fue él mismo y respondió con lógica.

“Simplemente pasó.

Yo no entiendo el motivo de tu enojo.

Soy tu servant, tu herramienta para la guerra, pero después de eso yo no soy nada más, puedo hacer lo que me plazca.

La guerra aún no comienza, así que no logro comprender el motivo de tu ira” “¿Que no entiendes mis motivos?

¿Acaso no prometiste que estarías conmigo?

¿Todas las promesas que me hiciste fueron solo mentiras…?

¿No me salvaste porque me querías a tu lado?” La expresión en el rostro de Sakura se tornaba más oscura entre más avanzaba la conversación.

Su inestabilidad después de sufrir los recuerdos de Toru era notable.

Incluso ella no pudo soportar el dolor que Toru guarda en su corazón.

Algo en la mente de Sakura cambió, o mejor dicho, algo que había estado durmiendo en las profundidades del corazón de Sakura despertó.

Ella siempre fue una buena niña, amable y pura en todos los sentidos, pero en el fondo guardaba toda la oscuridad que su máscara de amabilidad intentaba ocultar.

La dependencia emocional, el trauma con el abandono, la falta de amor propio, todos esos fueron los problemas que se ocultaron durante mucho tiempo.

Todo eso estaba saliendo a la luz lentamente… “¿Promesas?

¿Yo?

Creo que hay algo que no estás entendiendo, Master” Sakura retrocedió después de que Toru diera un paso adelante, mirándola desde arriba con los ojos perdidos en la muerte.

Hasta ahora, Toru solo ha servido a un Master y eso es todo lo que él sabe y recuerda.

Lo que sea que haya vivido en el pasado no forma parte de su vida en la actualidad.

Parecía que Sakura estaba atrapada en ese recuerdo, por eso Toru no entendía nada de lo que Sakura quería decir.

“Desde el momento en que me invocaste trajiste está versión de mi.

Soy yo, en el presente, no tengo recuerdos del pasado, no viví en tu pasado.

No soy parte de ti y no tienes el derecho a reprocharme una promesa que yo jamás hice.

Tal vez te salvé, tal vez viví a tu lado, pero ese no era yo, porque eso está en un pasado que yo jamás viví.

Mírame, comparáme con ese Toru que conociste.

¿Acaso somos lo mismo?

¿Tenemos la misma personalidad?

¿Tenemos los mismos deseos?” Sakura no pudo responder, pero ese silencio fue respuesta suficiente para Toru.

Puede que la bofetada que recibió antes haya hecho que Toru perdiera la compostura, pero fue lo suficientemente racional para articular las palabras necesarias para hacerle entender a su Master que los deseos del Toru de hace diez años y del Toru del presente son completamente diferentes, que ella ahora está atrapada en ese recuerdo intentando traer de regreso a alguien que murió hace mucho.

Esas palabras lastimaron mucho a Sakura.

Ella seguía creyendo que Toru es el mismo.

Lo es, no se equivoca, pero Toru no piensa lo mismo y esa era la peor parte.

Que Toru rechace su propia naturaleza sólo le dejaba en claro a Sakura la mente destrozada que tiene el espíritu del hombre que destruyó a la humanidad.

“No.

¡Eso no es así!”, dijo Sakura, tomando a Toru por la muñeca.

“¡Eres mío!

¡Yo te invoque!

¡Tienes prohibido estar con otra persona que no sea yo!” Otra vez….

La voz quebrada de esta chica, acompañada por una mirada sombríamente aterradora.

Toru no entendió nada de lo que Sakura quería decir.

Y si había algo que pueda incomodar a Toru, eran cosas como ésta, momentos que su brillante mente no puede comprender.

Las mentes de las personas siguen siendo, en efecto, el campo más complicado de la ciencia, al menos así es desde el punto de vista de Toru.

“No lo entiendo, Master.

No entiendo tus celos.

Apenas te conozco.

No sé nada de ti.

Solo eres mi Master.

Yo soy tu herramienta para la guerra.

No comprendo…” La cara inexpresiva de Toru esta vez mostraba su duda.

Eso hizo que Sakura, quien estaba apretando la muñeca de Toru con toda su fuerza, aflojase su agarre.

La relación de ambos era esa, no había nada más.

Toru es un arma y Sakura es quien porta esa arma.

Después de eso, nada de lo que pase con otras personas debería importar, pero Sakura no quería eso.

Entonces, Toru se soltó del agarre de Sakura y se dió la vuelta para irse.

No sin antes decir algo más.

“Lo que piensas de mí es un error.

Enfría tu mente, piensa y llega a una conclusión.

Cuando hagas eso, estaremos listos para ir a Fuyuki.

¿Entendiste, Master?” Sakura no respondió.

Ella volvió su mirada al suelo mientras susurraba.

Esto hizo que Toru negara con la cabeza.

Él no esperaba que su reencuentro con su Master sería de esta forma.

Decepcionado, salió de la habitación atravesando la pared.

“No me llamaste por mi nombre…” Dijo Sakura, sentándose en la cama.

*** Al caminar por el pasillo, Toru se puso la mano en la mejilla y se curó usando ninjutsu.

Este ninjutsu seguía siendo mediocre, pero fue suficiente para cerrar el pequeño corte que tenía en la cara.

Cuando bajó las escaleras, Gray estaba ahí, esperándolo.

Toru no le dijo nada y pasó a su lado.

‘Toru… tu cara…’ Gray llegó a una inmediata conclusión.

Sakura lastimó a Toru.

Eso debía ser, pues no había otra explicación a la sangre que se derrama del rostro de Toru.

Esto hizo que ella se sintiera ansiosa y molesta.

Pensar que alguien lastimó a Toru hizo que su corazón se oscureciera momentáneamente.

Sin embargo, ella no es la clase de persona que pierde la compostura tan fácilmente, al menos, no ahora.

Ella primero debía hablar con Sakura y aclarar las cosas.

En ese caso, ella miró la cima de las escaleras y se preguntó: ‘¿Es posible que podamos volver a ser como antes?’ La respuesta a eso era bastante sencilla.

Una sola palabra de dos letras.

No.

Aún así, Gray reunió el valor suficiente para enfrentar a Sakura.

Subió las escaleras y abrió la puerta.

Del otro lado la esperaba el jefe final.

Si no se preparaba, rápidamente sería aplastada por los argumentos del jefe.

Pero era difícil, tan difícil que sintió que la presión la hundiría en el suelo.

Con una bocanada de aire, Gray miró a Sakura a los ojos después de pasar por la puerta.

Sakura estaba en silencio, sentada al pie de la cama, como si ya estuviera esperándola.

“Sakura…”, dejó salir su débil voz.

Ella realmente no había hecho nada malo.

No había nada de qué culparla ni de qué sentirse culpable.

Tan solo se había enamorado de un chico.

¿Acaso amar es un crimen?

Pues tal parecía que para Sakura así era.

La chica de cabello violeta miró a Gray y entrecerró los ojos.

Silenciosamente, la culpó y la juzgó por todo lo que pasó.

No puede ser que alguien haya seducido a Toru, mucho menos Gray.

Sin embargo, Gray fue firme y sería.

Se enderezó en su lugar y frunció el ceño igual que Sakura.

“Yo amo a Toru”, dijo sin vacilar.

Ella estaba tan segura de lo que decía que no temía las consecuencias de sus palabras.

Ante esa declaración, Sakura apretó la sábana con fuerza.

Ella pensó que, después de las chicas del Mundo Shinobi, ella sería la única en el corazón de Toru, pero por culpa de los gusanos, eso cambió.

Ahora Toru tenía a Gray, ese pilar emocional que tanta falta le hizo en estos últimos diez años… “Amo a Toru y no voy a permitir que alguien lo vuelva a lastimar.

Mucho menos tu, Sakura” “¿Qué?” Era extraño.

Parece que Gray sabe que Toru ha sido lastimado muchas veces, pero ¿cómo?

Sakura tembló y sintió una presión fuerte en el pecho.

¿Acaso la ventaja que tiene sobre todas las chicas del mundo también la tiene Gray?

Eso no es posible, a menos que el mismo Toru le haya contado todo, pero eso no tendría sentido.

Toru jamás le va a decir a nadie cómo se siente.

“Lamento que esto haya tenido que volverse de esta forma.

Jamás pensé que la primera vez en mucho tiempo que hablaríamos sería sobre esto.

Me disculpo por eso.

Nunca quise lastimarte, pero tampoco puedo negar lo que siento.

No me voy a ocultar nunca más.

Espero que puedas entenderlo” Gray esperó que Sakura dijera algo, pero fue en vano.

La chica se quedó con la mirada ensombrecida.

Cualquiera esperaría que, en vista de lo que pasó antes, Sakura intentaría golpear a Gray, pero eso no pasó.

Todo lo que Gray dijo dejó sin palabras a Sakura.

No había forma en que ella pudiera refutar algo.

Sin embargo, ella no quería perder.

Nadie le va a quitar a Toru.

Sakura miró los Hechizos de Comando en el dorso de su mano.

Se puso de pie y miró a Gray.

“Mientras yo tenga estos hechizos, Toru me pertenece.

Es mi servant.

Yo lo invoqué para que estuviera a mi lado.

Tú no vas a cambiar eso” La autoridad del servant es de quien posea los Hechizos de Comando.

Sakura tiene esos tres hechizos en su mano; ella es la dueña de Toru.

Sin embargo, Gray no piensa lo mismo.

“Lo que tú invocaste fue el alma rota de un chico que se convirtió en tu esclavo.

Esos hechizos lo convierten en un servant, pero él es una persona.

No puedes creer que con solo darle órdenes él te seguirá ciegamente.

Así no funcionan las personas.

Él debe ser libre, pero mientras tengas esos hechizos él solo será tu esclavo, tu herramienta para la guerra.

¿Acaso lo invocaste con esas intenciones?” En primera instancia, los servants son las herramientas de los magus, pero ellos también tienen una conciencia y una voluntad, igual que un humano.

Son héroes invocados de una época pasada, por lo que son más que esclavos de los magus.

Por eso Gray piensa que Toru debe ser libre para elegir el camino que desee.

Solo Toru puede decidir a quién amar; a quien seguir.

“Te equivocas.

Toru es más que eso…” “Entonces, ¿por qué lo tratas como si fuera un objeto?”, apretó el puño.

Intentó aguantar las ganas de gritarle a Sakura todo lo que está mal en ella.

Tanto Sakura como Gray han cambiado mucho desde la última vez que hablaron.

Gray aprendió a dejar de ocultarse gracia a Toru, pero Sakura parecía haberse hundido en un pozo oscuro.

En vista de que Sakura volvió a quedarse callada, Gray suspiró.

Esto no iba a llegar a ningún lado.

“Solo quiero que ninguna de las dos termine mal por esto.

Me disculpo si te desagradó mucho lo que viste antes.

Yo también sentiría lo mismo en tu lugar, pero eso es todo… Ojalá nuestra amistad no se destruya por esto, pero ya es demasiado tarde” La amistad breve que tuvieron se ha roto.

Gray salió de la habitación de Sakura con el corazón a mil por hora.

Ella no podía creer que se había enfrentado a Sakura de esta manera.

Ella sintió que el corazón se le saldría por la boca en cualquier momento.

Se tocó el pecho dolorosamente y se tomó un tiempo para procesar todas las cosas que salieron de su boca.

No tuvo el valor suficiente para mirar atrás una vez que salió de la habitación, por lo que no vio la expresión en el rostro de Sakura.

Si ella tan solo hubiera visto la oscuridad en los ojos de Sakura, ella habría entendido que, con sus propias palabras, firmó su sentencia de muerte.

Continuará…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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