El Ultimo Sol Naciente - Capítulo 300
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- Capítulo 300 - 300 Capítulo 302 ‘Stay Night’ Parte-1
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300: Capítulo 302: ‘Stay Night’ Parte-1 300: Capítulo 302: ‘Stay Night’ Parte-1 Cada vez que él cierra los ojos puede volver a ver con claridad.
Ese momento hace diez años, rodeado por las llamas iracundas que lo habían incinerado todo, Shirou encontró su propio destino.
Fue como haber renacido del fuego… Cada vez que recordaba esa parte de su vida, sentía que le debía algo al mundo por dejarlo vivir, pero no sabia que hacer al respecto.
Ha entrenado la poca magia que aprendió de Kiritsugu.
Ha entrenado su cuerpo para ser más fuerte e incluso es bastante bueno en el tiro con arco.
Si un magus se enfrenta a Shirou, seguramente la pasaría muy mal.
“Gradation Air…” Shirou extendió sus manos.
Él estaba en el viejo cobertizo de la casa.
Como siempre, nunca dejó de entrenar ni de mejorarse a sí mismo.
Él odiaba su propia debilidad, por lo que siempre se sobreexigía demasiado al entrenar.
“Trace On”, susurró, y en sus manos comenzó a brillar algo extraño.
Se trataba de esta misma magia para proyectar cosas desde el fondo de tu corazón.
Gradation Air, que proyecta algo desde tu mente y alma, algo que hayas imaginado.
Sin embargo, esto tenía una desventaja.
En el momento que Shiro materializó un cuchillo, este se desvaneció un segundo después.
“Carajo…”, falló otra vez.
Le costaba demasiado mantener algo que logró proyectar en el mundo real.
Su maná no era suficiente para hacer el trabajo eficiente.
Si dejamos ese defecto de lado, él aún podía usar Gradation Air para reforzar su cuerpo y sus capacidades físicas, así como aumentar la dureza y daño de un objeto específico.
Aunque es un magus mediocre, podía mantener su magia consigo.
Fue ésta misma magia la que le ayudó a vivir durante sus enfrentamientos contra los homúnculos de la familia Einzbern.
Pero era traumatizante tener que recordar todos esos cadáveres.
Se veían como personas reales, pero actuaban como robots sin emociones.
Shirou intentó alcanzar a la verdadera hija de Kiritsugu con todo lo que tenía, pero siempre fallaba.
Los magus de verdad eran demasiado poderosos.
Al final, siempre regresaba a Japón con las manos vacías y con el cuerpo lleno de heridas.
Quiere conocer a esa hermana de la que tanto escuchó.
Ella es la razón por la que corrigió su deseo de ser un héroe de la justicia.
Pero no solo ella era la razón, sino también Kiritsugu.
A Shirou solo le hizo falta ver al hombre que lo perdió todo para entender que seguir el mismo camino iba a ser extremadamente doloroso y solitario.
Por eso Shirou pensó en algo más.
“Antes de salvarlos a todos.
Antes de poder convertirme en un verdadero héroe de justicia, incluso si me convierto en un hipócrita, primero seré un héroe para ella…” Ni siquiera la conoce, no sabe como se ve esa chica, pero aún así él quería salvarla.
¿Cuánto tiempo habrá pasado sola en ese lugar, rodeada de seres sintéticos que emulan al ser humano?
¿Por cuánto tiempo ella habrá esperado el regreso de Kiritsugu?
Pensar en el posible sufrimiento de esa chica hizo que la mirada de Shirou se tornara sombría.
“Pero… No sé tu nombre…” Kiritsugu jamás lo dijo… *** Shiro fue a la escuela como siempre.
Ayudó a todo aquel que necesitara ayuda y fue un buen tipo como siempre.
Lastimosamente, debido a esto tuvo que dejar el club de Tiro con Arco; solo para ayudar a los demás.
Él sabía que actuar de esta forma es solo una excusa para autodestruirse a sí mismo, pues la culpa de toda esa gente que murió hace diez años lo persigue.
Siente que no merece vivir, pero aun así se iba a esforzar por ganarse ese derecho.
Ésta mañana, él ayudó al presidente del consejo estudiantil, Ryuudou Issei, a reparar la calefacción de algunas aulas.
Últimamente todo se descompone con mucha facilidad, pero eso es porque todas las cosas que hay aquí son muy viejas.
Aprovechó su magia para saber todo lo que había que reparar, y así lo hizo.
Había cosas que ya no tienen arreglo, otras que muy difícilmente podrían ser reparadas, y las últimas que no estaban tan mal y aun podrían funcionar por un largo tiempo.
En ésta escuela, él era todo un santo y un buen samaritano, pero Shirou no se consideraba como tal.
*** Casi siempre sale tarde de la escuela, pero no lo suficiente.
El cielo aun esta rojo por el sol ocultándose en el horizonte.
Algunos estudiantes de otras escuelas y gente aleatoria caminaban por las calles, pero él, Shirou, camina solo entre toda esa gente.
Siempre pasa solo por estas calles.
Siempre camina solo hacia su casa.
Pero eso no significa que la gente lo odie y que por eso nadie lo acompaña a casa, es porque Shirou quiere estar solo en este tipo de cosas.
Él solo tiene a Fuji-nee, y eso es más que suficiente para él.
Al menos, hasta el momento en que conozca por primera vez a esa hermana mayor que aguarda en los confines del castillo Einzbern, él seguirá siendo el héroe solitario.
Sin embargo, cuando ya se estaba oscureciendo lo suficiente como para que las luces de las calles se encendieran, la risa de una niña se escuchó en la calle.
De pronto, a mitad de la calle vacía, una niña, que vestía ropa abrigada y un sombrero de color púrpura, apareció.
Shirou se asustó por el repentino encuentro, pero se calmó rápido ya que a esta hora la gente aún suele pasar por la calle.
Caminó derecho y pasó al lado de la niña, pero ella le dijo algo.
“Si no lo invocas, morirás… Onii-chan…” Shirou miró hacia atrás, pero la niña ya no estaba.
Casi no pudo verle la cara en la oscuridad, pero notó el cabello blanco de la niña, lo que le recordó un poco a los homúnculos de la familia Einzbern.
“Creo que me hace falta dormir más…” Decidió que lo que vió y escuchó era solo parte de su imaginación, y regresó a casa con calma.
*** Al día siguiente, cuando Fuji-nee se fue a trabajar, pues ésta animada mujer que actúa como una niña es su profesora en la escuela, Shirou partió a la escuela como de costumbre.
En todo el caminó él sintió que alguien lo observaba.
Era una sensación curiosa; peligrosa.
Le daba escalofríos, pero al no ver a nadie cerca, pensó que estaba siendo paranoico.
Desde lo que pasó anoche, él pensaba que su mente ya no estaba tan bien como antes.
Al pasar por una de las calles, descubrió que la policía estaba ahí.
Había cintas amarillas y gente confundida mirando.
A pesar de lo turbia que se veía la escena, Shirou siguió su camino.
Hoy no ganaba nada quedándose a mirar.
La rutina era la misma todos los días.
Llegar a la escuela temprano, ayudar en todo lo posible y prestar atención a las clases.
Aunque ésto último fue más difícil para él porque estuvo pensando todo el día en la sensación que tenía.
También fue extraño cuando entró a la escuela, ya que sintió una sensación aún más terrible, pero al final del día, esa sensación desapareció.
“No es necesario que te quedes a ayudar, Emiya-kun.
Puedo hacerlo sola” Esa voz era de Mitsuzuri senpai, trapeando el suelo de madera del club de Tiro con Arco con un trapo en las manos.
Shirou sonrió con calma mientras pulía las cuerdas de los arcos.
“Eres la capitana y aun así te quedas a limpiar.
Si limpiamos entre dos, eso nos haría terminar más temprano” “Bueno, sería más eficiente si regresas al club” Shirou desvió la mirada.
“No puedo, realmente.
No tengo tiempo suficiente para el club de tiro con arco” Mitsuzuri se detuvo y se sentó en el suelo.
Se cruzó de brazos y analizó a Shirou.
Shirou se sintió incómodo e intentó no mirar el escote de la capitana.
“Dices eso, pero tienes tiempo para ayudar a todo el mundo.
Emiya-kun, ¿tienes novia?” Shirou levantó las cejas.
Él no esperaba una pregunta así, pero se tomó su tiempo para responder.
Puso el arco que estaba puliendo en el suelo antes de eso.
“No tengo.
Es solo que no me siento lo suficientemente responsable para seguir viniendo a este lugar.
Además tengo que preparar la cena para Fuji-sensei” “¿En serio?” Mitsuzuri no parecía tan convencida, pero aun así lo dejó pasar.
Ambos terminaron de limpiar y cada uno se fue para su casa.
Al poner un paso fuera de la escuela, Shirou tuvo la sensación de haber visto a Tohsaka en el techo de la escuela.
¿Qué haría esa chica en ese lugar?
¿Admirar las estrellas?
¿Le gusta el viento?
Lo cierto es que Shirou estaba lo suficientemente cansado para no preocuparse por eso.
No es tan tarde así que Shirou llegará a casa y preparará la cena.
Fuji-nee comerá como un oso y se irá en su motocicleta a toda velocidad como siempre hace.
“No entiendo como no le han quitado su licencia…” Basta de preguntas extrañas.
Así como lo predijo, los sucesos dieron lugar a la noche.
Fuji-nee se había vuelto tan predecible que Shirou ya podía predecir cómo ella haría las cosas.
Lo malo es que ahora estaba solo y sin nada que hacer.
‘Entrenar…’, se dijo a sí mismo para recordar.
Antes él estaba viendo la tele, pero ahora debía concentrarse en el uso de la magia.
Pero justamente hoy tenía que pasar algo que lo interrumpiera.
El timbre de la casa sonó y Shirou salió para ver quien era.
La casa era grande (fue la base de Kiritsugu y Saber cuando el castillo de los Einzbern se vio comprometido hace diez años), por lo que Shirou tuvo que correr y ponerse las sandalias para saber quién era.
Al abrir la puerta, se encontró con la misma niña de ayer.
Sus ojos eran rojos como la sangre y su cabello blanco como la nieve.
Era pálida y pequeña, como un adorable animalito en la oscuridad.
Shirou por un segundo se vio atónito por la adorable sorpresa en su puerta, pero no dejó que eso lo lleve lejos del tema.
¿Quién es esta niña?
Ella generaba la misma sensación incómoda de esta mañana, pero su apariencia no mostraba nada amenazante.
“¿Hola…?
¿Por qué estás afuera tan tarde?
¿Estás perdida?” La niña negó con la cabeza.
Con una suave sonrisa amable, miró a Shirou a los ojos.
“¿Puedo pasar?”, dijo ella, con una voz acorde a su apariencia.
—Academia Homurahara— Por el lado de Rin, ella se había encontrado con un inesperado enemigo.
A juzgar por la lanza roja y la extraña vestimenta, se trataba del servant Lancer.
Ambos tuvieron un breve duelo de miradas antes de que Rin decidiera tomar la iniciativa.
“La barrera… ¿Es obra tuya?” El hombre de azul sonrió confiado.
“Para nada.
Esas son cosas de los magus.
Yo solo peleo como los magus ordenan.
¿No lo crees, amigo?”, miró al costado de Rin, donde Archer estaba en su forma de fantasma.
“Servant…”, confirmó ella.
Lancer negó.
“Hooh… Si sabes lo que soy entonces eso te convierte en una enemiga.
Huh… Vaya error el mío, no debí haberte hablado solo por diversión”, dijo Lancer, maniobrando la lanza roja sobre sus hombros.
Rin frunció el ceño y miró los alrededores.
Hay una forma de escapar a campo abierto.
Corrió con todas sus fuerzas para escapar y Lancer se lanzó al ataque.
Apretó la lanza en sus manos y estuvo listo para apuñalar a Rin, pero ella usó magia para aumentar la fuerza en sus propias piernas.
Ella saltó sobre la valla de alambres y contrajo su cuerpo.
“¡Archer!” [¡Si!] Archer materializó su cuerpo momentáneamente y agarró a Rin.
La ayudó a aterrizar y juntos corrieron hasta una de las canchas vacías de la escuela, pero Lancer fue más rápido y estuvo a punto de cortarle el cuello a Rin.
Sin embargo, Archer apareció sosteniendo dos espadas y bloqueó la lanza.
Lancer retrocedió y bufó.
“Me agrada la gente que sabe lo que hace”, dijo Lancer.
Rebosaba de confianza, aunque parecía que no subestima a sus enemigos.
Levantó la lanza, listo para pelear.
Archer se mantuvo en silencio, esperando la orden de su Master.
Rin asintió.
“No voy a ayudarte, así que demuéstrame lo que eres capaz de hacer” Archer sonrió.
Liberó todo su maná como una gran explosion de viento y, en un parpadeó, desapareció.
Lancer frunció el ceño y de inmediato notó la presencia de Archer delante suya.
Con un rápido intercambio, Lancer bloqueó las espadas de Archer dos veces antes de tener que saltar hacia atrás para incorporarse y lanzarse una vez más a la batalla.
Es más rápido que Archer, así que no había problema.
Al mismo tiempo, cerca de ese lugar, un misterioso enmascarado miraba la pelea en silencio.
Los ojos de su máscara brillaban rojos y su capa se movía al ritmo del viento.
Cuando el viento se detuvo, aquel misterioso ser se había desvanecido.
Sigue ahí, pero ya nadie puede verlo.
Este enfrentamiento es vital para pelear en esta guerra, por lo que observar a los idiotas que se pelean de buenas a primeras era la mejor elección.
No por nada éste servant fue invocado bajo la clase Assassin, además es un ninja, es Toru.
En cuanto a la pelea entre Archer y Lancer, ésta escaló demasiado rapido.
Archer logró descubrir la identidad de Lancer bastante rápido, pero Archer perdió muchas de sus espadas en el proceso.
Aunque sea un Archer, él usaba espadas para pelear, lo cual era bastante raro.
Lancer decidió usar su Noble Phantasm y cargó todo el poder de su maná en la punta de la lanza, la cual brilló como si estuviera envuelta en llamas rojas.
Assassin miró esto con atención.
Esta información es valiosa, pero el destino tenía que estar en su contra.
Justo cuando Lancer estaba preparado para lanzar su ataque final, una voz lo llamó; era su Master.
Parecía que el Master le estaba reprochando a Lancer el uso de su Noble Phantasm en una fase tan temprana de la guerra.
Lancer decidió irse, no sin antes amenazar a Archer y a Rin.
A Lancer no le importaba si lo seguían, pues él estaba seguro que si estos dos lo hacen, morirán bajo el filo de su lanza.
Archer lastimosamente tuvo que darle la razón.
En ese momento no podían derrotarlo.
Esto hizo que Assassin se fuera decepcionado.
Él esperaba más, pero no obtuvo nada.
Su cuerpo se desvaneció en una nube de humo y la información viajó a través de las líneas ley hasta llegar al Assassin original.
*** En la cima de un edificio en el centro de la ciudad de Fuyuki, Assassin esperó a todos los clones que envió.
Desde ahora, toda la formación de esta guerra será suya…
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