EL ÚLTIMO SOLDADO DEL SISTEMA - Capítulo 11
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11: NUEVOS HORIZONTES 11: NUEVOS HORIZONTES SEGUNDA PARTE: EL NUEVO ORDEN CAPÍTULO 1: NUEVOS HORIZONTES Se habían pasado seis meses desde la liberación.
El universo había cambiado más de lo que nadie podía imaginar.
La alianza entre la humanidad y los Arquitectos había dado sus primeros frutos: nuevas tecnologías que combinaban el conocimiento alienígena con los poderes naturales de los humanos permitían construir colonias más seguras y eficientes.
Los sistemas naturales ya no eran un misterio, sino una herramienta que todos podían aprender a usar.
Kael estaba en la nueva estación espacial “Unidad Uno”, flotando en el punto medio entre la Tierra y la base orbital reformada.
Estaba en la sala de mando, mirando los mapas estelares que mostraban las rutas de exploración que se estaban abriendo.
—Los informes de la expedición a la Nebulosa de Orion llegan dentro de horas —anunció Nova, que ahora era la jefa de relaciones interplanetarias—.
Han detectado señales de vida en algunos planetas que antes estaban inaccesibles.
—Espero que sean amistosas —comentó Kael, mientras revisaba los datos de los portadores que estaban entrenando en diferentes colonias—.
Hemos tenido suficiente de conflictos.
Tao entró en la sala con una sonrisa en el rostro.
Ahora era el líder del consejo de portadores, encargado de enseñar a los demás a controlar sus poderes: —Los últimos grupos de entrenamiento están progresando bien —dijo—.
Incluso algunos que no tienen poderes tan fuertes están encontrando formas de contribuir: su habilidad para coordinar energías es increíble.
En ese momento, la puerta se abrió y el Arquitecto Principal —ahora conocido como Xerxes— entró acompañado por Lyra.
Ambos llevaban expresiones serias.
—Tenemos un problema —dijo Lyra, colocando un panel en la pantalla principal—.
Hemos detectado anomalías en el espacio-tiempo en el borde del sistema.
No son naturales.
Parecen ser causadas por una tecnología que ni siquiera nosotros conocíamos.
La pantalla mostró imágenes de grietas en el espacio, con luces de colores extraños que parpadeaban en su interior.
Xerxes explicó con voz grave: —Nuestros registros antiguos hablan de una raza que llamaban los “Desgarradores”.
Eran capaces de manipular el espacio-tiempo para consumir planetas enteros.
Creíamos que se habían extinguido millones de años atrás.
—Pero parece que no —añadió Zephyr, que acababa de entrar en la sala con su portátil—.
He analizado las señales que emiten las grietas.
No solo son una amenaza para nosotros…
parecen estar llamando a más de sus especies.
Kael se puso de pie, mirando las imágenes con preocupación pero con determinación: —Entonces tenemos que prepararnos.
Pero esta vez no será una batalla contra opresores…
será una defensa para proteger todo lo que hemos construido.
—Ya he contactado con todos los grupos de portadores en el sistema —dijo Tao—.
Están listos para ayudar.
Y los Arquitectos también han ofrecido su tecnología y su experiencia.
Xerxes asintió: —Esta vez, lucharemos juntos.
La alianza que ustedes crearon nos ha dado una segunda oportunidad.
Ahora es nuestro turno de protegerla.
Grog entró en la sala con su habitual sonrisa segura, llevando un nuevo diseño de arma: —He estado trabajando en algo nuevo —dijo, mostrando un dispositivo que parecía un rifle pero con cristales que capturaban la energía natural—.
Armas que usan la sinergia de los portadores para crear campos de defensa y ataques precisos.
No hacen daño permanente, pero pueden desactivar la tecnología enemiga.
—Perfecto —dijo Kael—.
Porque nuestra misión no es destruir, sino defender.
Tal vez incluso podamos comunicarnos con ellos, como lo hicimos con ustedes, Xerxes.
Nova cerró los mapas estelares y abrió un plano de la flota que se estaba armando: —Tenemos tres semanas antes de que las grietas se amplíen lo suficiente para permitir el paso de sus naves —anunció—.
Ese es el tiempo que tenemos para prepararnos y reunir a todas las fuerzas disponibles.
Kael miró a su equipo —los mismos que habían empezado este camino en un almacén abandonado— y luego a los nuevos aliados que se habían unido.
Sabía que el desafío sería mayor que nunca, pero también sabía que tenían algo que los Desgarradores probablemente no tenían: unidad.
—Entonces empecemos a trabajar —dijo con voz firme—.
El nuevo orden del universo depende de nosotros.
Mientras la flota se preparaba en las diferentes colonias, y los portadores se reunían para coordinar sus poderes, Kael miró hacia las estrellas una vez más.
Esta vez no veía solo un futuro lleno de posibilidades, sino un reto que uniría aún más a todas las razas del universo.
La aventura seguía.
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