EL ÚLTIMO SOLDADO DEL SISTEMA - Capítulo 16
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16: EL NÚCLEO DE CONTROL Y LA VERDAD OCULTA 16: EL NÚCLEO DE CONTROL Y LA VERDAD OCULTA CAPÍTULO 6: EL NÚCLEO DE CONTROL Y LA VERDAD OCULTA El camino hacia el núcleo de coordinación de Los Antiguos serpenteaba a través de niveles subterráneos de la base dimensional, con paredes de metal pulido que reflejaban la luz de las energías combinadas del equipo.
A medida que avanzaban, las estructuras alrededor comenzaron a vibrar con una frecuencia que solo los portadores podían percibir.
—Energía ancestral detectada —avisó la sinergia unificada en las mentes de Kael y Tao—.
Se trata de algo más antiguo que Los Antiguos mismos.
Al llegar a una sala circular de techos altísimos, encontraron el núcleo central de todo el sistema que había controlado a civilizaciones enteras durante milenios.
Era una esfera de cristal de tres metros de diámetro, con patrones de luz que parecían danzar en su interior como constelaciones vivientes.
A su alrededor, pilas de equipos de control conectaban cada rincón del universo conocido.
—Aquí es donde se gestiona todo —explicó Lyra, acercándose con cuidado mientras ajustaba un dispositivo de escaneo portátil—.
Cada señal que envía Los Antiguos pasa por este punto.
Es el cerebro de su imperio.
De repente, una figura emergió de las sombras del extremo opuesto de la sala: un ser de estatura imponente, con piel de tonalidad cobre y ojos que brillaban con una luz plateada intensa.
Vestía una armadura que parecía estar hecha de los propios restos de estrellas muertas, y llevaba en su pecho un emblema que reconocieron inmediatamente: era el símbolo que Los Antiguos habían usado para marcar a sus esclavos más leales.
—Soy Vortak, Líder Supremo del Consejo de Los Antiguos —dijo con una voz que resonaba en las paredes y en las mentes de todos presentes—.
Hemos gobernado desde antes que vuestra especie alcanzara la conciencia.
Nosotros os hemos dado tecnología, conocimiento, refugio en este universo.
En lugar de agradecer, os rebeláis.
—No pedisteis permiso, simplemente os apropiaste de nosotros —respondió Kael, mientras su energía dorada envolvía sus manos con una intensidad mayor—.
La tecnología no es excusa para esclavizar a millones de seres sintientes.
—Vuestra especie es joven, ignorante —replicó Vortak con una mueca de desdén—.
No comprendéis la gravedad de nuestra situación.
Nuestros mundos están agonizando, consumidos por la codicia de nuestras propias creaciones.
Sin vuestra energía, sin vuestra capacidad de conectar con el cosmos tal como es…
pereceremos.
Y con nosotros, desaparecerán todas las ventajas que os hemos dado.
Mientras tanto, Zephyr había logrado infiltrarse en los sistemas de la base mientras Vortak se concentraba en Kael y Tao: —¡He encontrado algo!
—gritó el joven hacker, sus dedos volando sobre el teclado de su portátil—.
Los registros de Los Antiguos hablan de una “Fuerza Fundacional” que existe en el corazón de todas las razas sintientes.
No es solo energía lo que necesitan…
es la capacidad de regeneración que poseen los seres vivos.
Lyra se adelantó, analizando el núcleo central con su dispositivo de escaneo: —Esto no es solo un generador de control —dijo con sorpresa—.
Es un dispositivo de transferencia de conciencia.
Quieren trasladar sus propios espíritus a cuerpos nuevos, a mentes que aún conserven la capacidad de conectar con el cosmos.
—¿Y por qué no simplemente pedir ayuda?
—preguntó Tao, su energía verde fluyendo como un río por sus venas—.
Si realmente queréis sobrevivir, no tenéis que convertirnos en vuestras herramientas.
Vortak se acercó un paso más, su expresión cambiando de arrogancia a algo que parecía ser desesperación: —¿Creéis realmente que vuestra especie está dispuesta a aceptarnos como iguales?
—preguntó con voz temblorosa—.
Hemos visto cómo os tratáis entre vosotros mismos.
Guerras, traiciones, exterminio de vuestras propias colonias cuando dejan de ser útiles.
En ese momento, el resto del equipo llegó a la sala, acompañado por los líderes rebeldes de Los Antiguos y los portadores que se habían unido en los últimos meses.
Marcus avanzó junto a otros ex-enforzadores que habían recuperado el control de sus mentes: —Somos conscientes de lo que significa ser juguetes en manos de quienes solo buscan su propio beneficio —dijo Marcus, su voz firme—.
Estamos hartos de ser usados así.
Si podemos ayudar a poner fin a esto, estaremos encantados de sumarnos.
Zephyr, mientras tanto, había conseguido acceder a los registros más profundos de la base: —¡Esto es crucial!
—anunció con emoción—.
Los Antiguos tienen una debilidad en su propio núcleo de energía: dependen de un sistema de soporte que se alimenta de la vida misma de sus planetas.
Si podemos desconectar ese sistema de soporte, podremos acabar con su capacidad de controlar a otros.
Kael sintió cómo su energía se intensificaba aún más, fusionándose con la de Tao y los demás portadores que se habían unido a la causa.
La luz dorada de su poder se mezcló con el verde de Tao, el rojo de Grog, el púrpura de los ex-enforzadores y el plateado de los antiguos aliados de Los Antiguos que habían desertado.
—Nivel 8 alcanzado —anunció la voz en su mente, resonando en la de todos los presentes—.
Capacidad máxima alcanzada: Unificación de todas las razas sintientes.
—Juntos somos más fuertes —dijo Kael en voz alta, extendiendo sus manos hacia el núcleo central—.
No solo vamos a desconectar vuestro control, sino que vamos a abrir paso a un nuevo acuerdo.
Uno donde todas las razas puedan vivir en armonía, sin esclavitud, sin opresión.
Vortak miró a Kael, luego a sus propios compañeros que habían luchado junto a él en innumerables batallas: —Vuestra determinación es admirable —dijo con una mezcla de respeto y tristeza—.
Nunca creímos que existiera la posibilidad de cambiar las cosas.
Pero vosotros…
vosotros habéis demostrado que el futuro puede ser diferente.
—Entonces uníos a nosotros —le ofreció Tao, su energía verde envolviendo su mano mientras extendía la otra hacia Vortak—.
Juntos podemos construir un universo mejor para todos.
Mientras tanto, Lyra y otros científicos que se habían unido a la causa analizaban los datos del núcleo central: —Esto es más de lo que imaginábamos —dijo Lyra con emoción—.
Los sistemas naturales no son una anomalía: son el futuro de todas las razas sintientes.
Podemos enseñaros a conectaros con el cosmos tal como es, a vivir en armonía con él.
Vortak asintió lentamente, luego miró a sus propios compañeros que habían seguido sus órdenes ciegamente durante años: —Estamos hartos de ser herramientas —dijo uno de los antiguos enforzadores, retirando su casco para mostrar un rostro cansado pero decidido—.
Si realmente podemos construir un futuro mejor, estaremos encantados de ayudar.
Zephyr sonrió mientras tecleaba en su portátil: —He conseguido enviar una señal a todas las colonias, a todos los portadores que aún están escondidos —anunció—.
Les hemos contado la verdad, y muchos han respondido.
Están listos para unirse a nosotros cuando lleguemos a la base de Los Antiguos.
Y hemos recibido información de otros portadores en colonias más lejanas: también están hartos de la opresión.
Kael miró a todos los presentes, sintiendo cómo la sinergia de todas las energías se unía en un solo flujo: —Entonces el plan sigue adelante —dijo con voz firme—.
Ahora tenemos más aliados, más información y la fuerza de todos los que han decidido luchar por su libertad.
Pronto partiremos hacia la base final de Los Antiguos, donde podremos poner fin a su control de una vez por todas.
Tao colocó una mano en el hombro de Kael, sintiendo cómo su energía verde se mezclaba con la dorada de su compañero: —Ya no estamos solos —dijo con emoción—.
Ahora tenemos un ejército entero dispuesto a luchar por la libertad de todas las razas sintientes.
Mientras se preparaban para avanzar hacia el último reducto de Los Antiguos, Kael miró hacia las estrellas que se extendían hasta el infinito.
Sabía que el camino sería difícil, que habría más batallas por librar, más sacrificios por hacer.
Pero también sabía que este era el momento de construir un nuevo orden en el universo: uno donde todas las razas pudieran vivir en armonía, sin opresión, sin esclavitud.
El futuro del cosmos estaba en sus manos, pero ahora contaba con la fuerza de miles de seres que habían decidido luchar por su libertad.
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