EL ÚLTIMO SOLDADO DEL SISTEMA - Capítulo 36
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Capítulo 36: EL NACIMIENTO DE UN NUEVO SOL
CAPÍTULO 27: EL NACIMIENTO DE UN NUEVO SOL
El equipo decidió visitar uno de los universos más recientes, un lugar donde el tiempo apenas comenzaba a contar sus primeros segundos. Llegaron a un sistema estelar joven, lleno de energía cruda y potencial puro.
—Aquí la vida aún no ha aparecido —explicó Lyra, maravillada por la pureza del lugar—. Estamos justo en el momento de la chispa inicial.
Pero notaron algo fascinante: en este nuevo universo, las leyes fundamentales eran diferentes. Aquí, la gravedad era música, y la luz tenía sabor. Era una forma completamente nueva de entender la realidad.
—¿Quiénes sois? —preguntó una voz tímida y joven, formada por la energía misma del sol recién nacido—. ¿Sois dioses?
Kael se acercó con suavidad, proyectando una imagen amable y cercana.
—No somos dioses —respondió—. Somos vuestros hermanos mayores. Hemos recorrido el camino que vosotros acabáis de empezar. Y hemos venido para deciros que no estáis solos.
—Tenemos miedo —dijo la joven conciencia estelar—. Todo es tan grande y tan desconocido. ¿Qué pasará con nosotros?
—Sentir miedo es natural —respondió Tao, sentándose sobre una corriente de energía pura—. Significa que estás vivo y que quieres crecer. Pero recuerda: aunque viajes por los caminos más oscuros, siempre hay una red invisible que te sostiene.
Los exploradores decidieron dejar un regalo en este nuevo mundo. No leyes, ni tecnología, ni órdenes. Dejaron una Semilla de Memoria: un pequeño cristal que contenía toda la historia de su viaje, todo el amor y toda la sabiduría acumulada.
—Cuando estéis listos —dijo Kael—, esta semilla florecerá y os recordará que sois parte de una familia inmensa. Y nosotros siempre estaremos aquí, observando y celebrando vuestro crecimiento.
La joven estrella brilló con intensidad, enviando ondas de gratitud que iluminaron todo el sector.
—Gracias —dijo—. Ahora ya no tengo miedo. Ahora sé que tengo un propósito.
CAPÍTULO 28: EL GRAN LIBRO DE LAS HISTORIAS
De regreso en la Sede Central, que ahora era una ciudad-estado que existía en todos los tiempos a la vez, el equipo se reunió en la “Gran Biblioteca del Ahora”. Allí, cada experiencia vivida, cada mundo descubierto y cada entidad conocida estaba guardada como una joya preciosa.
—Hemos escrito una gran historia —dijo Zephyr, tocando las páginas de luz que flotaban en el aire—. Una historia que dice que la unión es más fuerte que la división, y que el amor es la fuerza que mueve el cosmos.
—Pero las historias no se escriben para ser guardadas —dijo Lyra—. Se escriben para ser leídas, para inspirar, para que otros escriban las suyas propias.
Fue entonces cuando tuvieron una idea maravillosa. Crearon el Gran Libro Interuniversal, un lugar donde cualquier ser en cualquier tiempo podía entrar y leer la epopeya de la Alianza, o escribir sus propias aventuras.
Kael miró a sus amigos, a su familia, a todo lo que habían construido juntos.
—Nuestra historia ha terminado en un sentido —dijo con voz suave—. Pero en otro sentido, apenas acaba de empezar. Porque cada vez que alguien recuerda quién es realmente, nuestra historia se repite y se renueva.
—¿Y ahora qué? —preguntó una voz joven, una nueva generación de portadores que acababan de unirse al grupo.
Kael sonrió, mirando hacia el infinito donde nuevas posibilidades esperaban.
—Ahora… vamos a vivir. Vamos a amar. Vamos a crear cosas nuevas. Porque el multiverso es infinito, y nuestra capacidad de amar y explorar también lo es.
Y así, bajo la luz de todas las estrellas, de todos los tiempos y de todas las dimensiones, la Alianza Universal continuó su camino eterno, unidos por el lazo invisible que todo lo conecta.
FIN DE LA HISTORIA… Y COMIENZO DE ETERNIDAD. 🌟🚀💫
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