El Valle de la Nada - Capítulo 15
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15: 15 15: 15 -Así que, Al Ways –murmuró Angy, sentada en la cama de su hermano.
Agitaba un poco la malteada que sostenía en su mano.
El cuarto de Raúl era… “creepy”, pensó David sentado a los pies de la cama y mirando el cuarto con curiosidad.
El cuarto estaba ubicado en el segundo piso de la casa y daba su ventana al patio trasero.
Lo chistoso era que no sólo tenía una ventana que daba al patio sino también una puerta.
Le habían colocado una escalerilla metálica a Raúl para que pudiera entrar por ahí, incluso tenia su propia llave.
David le había visto a Raúl cara de gato después de saber esto.
Y aunque la entrada a la casa era bastante original, el interior también ofrecía mucho que decir.
Las paredes eran completamente negras, en sí, todo el cuarto era negro: techo, paredes e incluso suelo.
La cama era una pequeña cama individual cerca de la ventana y también sus colchas y sábanas eran negras, cosa que causaba el efecto de que Angy, acostada contra las almohadas y quien estaba vestida ahora con un cómodo vestido blanco de algodón, pareciera flotar.
Los muebles, como el librero que colgaba en una de las paredes o el escritorio o el puff no tenían nada anormal, salvo que eran de color negro.
Lo escalofriante en realidad eran los adornos.
Jonathan estaba sentado en el puff completamente recostado con las manos en la panza y con la cabeza colgando hacia atrás miraba el adorno que pendía sobre su cabeza.
Una especie de móvil de algo parecido a tarántulas disecadas, o las paredes forradas de fotos de escenas de asesinatos en blanco y negro, así como un gran anagrama sobre las etapas de descomposición del cuerpo humano sobre su escritorio, una imagen especialmente realista.
Raúl estaba sentado a horcajadas sobre la silla de su escritorio y miraba con el ceño fruncido a su hermana mientras jugueteaba con una pelotilla peluda entre sus manos, o al menos eso creyó David, hasta que se percató que la pelotilla esa tenía muchas patas y se movía intentando escapar de las manos de Raúl.
Entonces David descubrió una especie de pecera con muchas telarañas en el interior y sufrió un espasmo, detestaba las arañas.
-Bueno… sí, –murmuró David con un hilillo de voz sin quitar la vista de la tarántula negra que Raúl sostenía entre sus manos con gesto distraído.
Jonathan apartó su vista del móvil para ver a con burla a David, divertido por su vocecilla.
–Ejem… como decía, me preguntaba si tu sabias algo, ya que Raúl no pudo contestarme, –declaró David más recuperado removiéndose en su asiento intentando alejar de su mente a la patona mascota de su amigo y mantener los escalofríos que amenazaban con hacerle castañetear los dientes.
-Pues, si sé algo de él, –contestó Angy antes de sorber un poco de su malteada por el popote, y miró a Raúl de reojo con evidente desagrado.
–Ruly, guarda esa cosa en su pecera, es asquerosa, –reprochó la chica con un estremecimiento, David guardó silencio pero compartía la misma opinión.
-Bueno, veamos, Al Ways.
Tengo entendido que era hijo del fundador de la ciudad, tenía poder y dinero, sin embargo no era nada presuntuoso.
Contó Angy una vez que Raúl, con un gruñido molesto, volviera a colocar a su peluda mascota en su sitio, Angy se acomodó mejor en la cama y David ya más tranquilo se volvió a verla con atención.
–Mi abuela nos contó, que él era bastante popular con las chicas del pueblo, sin embargo sólo tuvo ojos para Eny Thing.
Parece que se conocieron cuando Al sufrió un accidente en su caballo y lo llevaron con ella quien era algo así como la curandera.
Desde muy chica había logrado aprender todo de su madre quien murió siendo aún joven, los del pueblo incluso creían que las mujeres Thing nunca vivían por mucho tiempo.
Contó esta con tono ensoñador y una sonrisita entretenida.
David imaginaba que para ella Eny Thing era alguna especie de heroína, no era difícil de imaginar, por supuesto, a una joven chica que era muy sabia y conocía muchos métodos para aliviar el dolor de las personas, algo así como un médico.
Aquello era impresionante, y si Eny Thing era aquella visión que vio en el bosque, realmente era joven cuando murió, diecisiete o diecinueve a lo mucho.
-Pero… no pudieron estar juntos porque ella fue acusada de bruja, ¿No?, –declaró David mirando el techo negro del cuarto recordando aquel rostro.
Angy negó mientras terminaba de tomar su malteada y dejaba a un lado el vaso en el pequeño buró de al lado.
-No exactamente, Eny Thing era alguien muy solicitada y uno de sus pretendientes tenía tanto o más poder que Al, la cosa es que Eny lo rechazó, y éste fue quien la acusó de bruja.
Al no estuvo en el pueblo cuando todo aquello se llevó a cabo, estaba estudiando en la capital, -explicó con calma apartándose los mechones del rostro.
-La mató por despecho, y como si eso no fuera suficiente, tomó los restos de Eny Thing y los escondió sabrá Dios donde y se fue de la ciudad, –terminó de decir Raúl.
Angy le miró con intriga.
-¿No que no te sabías la historia?, –le gruñó suavemente y Raúl lanzó un resoplido entre dientes.
Con evidente molestia se acomodó bien en su asiento y encaró a su hermana.
-Sabía esta última parte, más no sabía que era Al Ways el famoso amor de Eny Thing, –declaró tercamente.
Angy le respondió algo que David ya no entendió pues había dejado de nuevo volar sus pensamientos a otra parte.
Eny Thing había muerto por serle fiel a su corazón, por negarse a estar con alguien a quien no amaba, y sin embargo ni siquiera tuvo el consuelo de poder encontrarse con él en el otro lado, ya que ella seguía rondando por los bosques, su cuerpo estaba lejos de quien amaba.
David frunció el ceño apretando el relicario en su mano, todo aquello sonaba a una mala novela de amor, muy clásica, sin embargo había algo más, algo que se le escapaba.
“El relicario”, pensó entonces mirándolo con atención, ese relicario no podía pertenecerle a Al Ways.
Ahora, al ver la cabaña donde vivió Eny, estaba seguro de que ella no abría podido pagar aquello, cosa que dejaba en claro que habría sido un regalo de Al para ella, y que incluso lo hubiera llevado al cuello mientras la quemaban.
Se estremeció pensando en su conclusión.
El relicario había sido enterrado con sus restos.
Si ese relicario estaba en el baúl cuando lo encontró, eso quería decir que alguien más lo encontró antes, eso abría resuelto todo.
La cabeza de David estaba hecha un revoltijo de pensamientos, ni siquiera se había dado por enterado que se encontraba de pie con el ceño fruncido y los ojos fijos en la pared lejana con el relicario aferrado fuerte entre sus manos, o que los otros tres lo observaban entre preocupados y sorprendidos.
Sentía que todas las respuestas estaban muy cerca, sentía que algo se le estaba olvidando, pero no lograba saber qué, exactamente.
Sentía la cabeza caliente, y se encontró mirando por la ventana en dirección a la cabaña de Eny Thing con los ojos entornados, se sentía confundido, tenía que encontrarla, y no sólo eso.
“Tengo que encontrar a Al Ways”, pensó entre sueños.
Raúl le miraba con el ceño fruncido, luego de un momento desvió su mirada también en dirección a la cabaña, David definitivamente tenía algo especial y era una lástima que él no lo entendiera tampoco del todo.
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