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El Valle de la Nada - Capítulo 16

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16: 16 16: 16 Aquella mañana David no se sentía nada bien.

Durante toda la noche había sufrido de pesadillas, sin mencionar además la horrible sensación de que le chupaban la energía, comenzaba a sospechar que era definitivamente algo en ese lugar lo que le causaba aquel malestar, ya que nunca antes le sucedió algo así, ¿o si?

Tenia la extraña sensación de que aquel mal, o lo que fuera que le estaba afectando en ese momento, ya lo había tocado antes, pero no lo recordaba, todo estaba siendo muy confuso.

David gimió suavemente mientras se subía las cobijas hasta los ojos y se removió en su cama intentando quedar más cómodo, sentía que incluso moverse estaba siendo muy difícil, le pesaba todo y los ojos apenas lograba mantenerlos abiertos.

Después de un rato supo que debía levantarse, su madre seguramente se encontraba fuera así que no podía atenderle, y él tenía mucha hambre.

Se removió un poco más entre las cobijas y observó con ojos entornados en dirección a las escaleras, le parecía un largo camino que recorrer, se removió perezosamente en su sitio y logró apartarse un poco las cobijas y sus pies asomaron por la orilla de la cama, se le hizo un gran esfuerzo pero finalmente alcanzó a sentarse en la orilla, comenzaba a preocuparse pero no podía quedarse en cama, ese día era la gran feria del Valle de La Nada y no quería perdérsela en absoluto.

“¿Te sientes mal, campeón?”  David agitó un poco la cabeza cuando le llegó eso que se podría decir recuerdo.

Se sostuvo con fuerza de la silla de su escritorio tras haber sito atacado por un mareo y necesitó respirar profundamente varias veces antes de continuar su largo camino a las escaleras.

“Tienes algo de fiebre, Júnior”  Frunció ligeramente el ceño de pie frente a las escaleras sujetándose del pasamano, no entendía por qué estaba llegándole a la cabeza aquello, la voz.

Esa voz que estaba escuchando le sonaba conocida, dolorosamente conocida.

Sujetándose con fuerza comenzó a descender con lentitud los escalones, teniendo que detenerse al instante porque sentía que sus rodillas amenazaban con doblarse bajo su peso.

“No te preocupes, ya verás como te pondrás bien”  David se sentó en el escalón, se encontraba a unos escalones para llegar al primer piso, podía ver la entrada a la cocina y la puerta de la entrada.

Recargó su frente caliente en el barandal de la escalera.

Todo eso era tan extraño.

De alguna manera comenzaba a recordar algo importante, había sido en la casa de su abuelo, su padre aún estaba vivo en aquel tiempo.

“No te preocupes campeón, estarás bien una vez que descanses”, recordaba que su padre había estado con él durante toda la noche, recordaba la figura de su abuelo recortada contra el marco de la puerta, su mirada preocupada mientras su madre acostada a su lado le aferraba la mano y acariciaba los cabellos.

David entornó sus ojos con cansancio, casi parecía que veía aquella escena, lejana, como si de nuevo tuviera cinco años y se encontraba no en el Valle de la Nada, sino a kilómetros de ahí en la granja de su abuelo.

Su padre estaba ahí, y su abuelo.

Su madre había salido, era de día nuevamente, y se levantó encontrándose solo en la vieja habitación de su padre.

“Él es especial, no debiste llevarle a ese sitio, es muy joven”, recordaba cómo su abuelo miraba a su padre con seriedad, con enfado, ¿Adónde le había llevado, adonde habían ido?

No lo recordaba.

“Tonterías, solo cogió un resfriado, eso es todo”.

Su padre, su padre nunca creyó en espíritus, ni en nada relacionado.

Tampoco, pensaba David, creía cuando le pidió que no fuera a aquel viaje fatal.

“Tú sabes que es lo que pasa.

¿Por qué no puedes aceptarlo?”  Recordaba el tono desesperado de su abuelo meses antes de que su padre muriera en aquel accidente, David había tenido una pesadilla, un sueño donde su padre moría en un accidente, y no fue el único con ese sueño, también su abuelo y ahora, recordaba David, él, su padre, también.

“No pasará, padre, fue un simple sueño, sólo eso, volveré vivo y terminaremos riéndonos de eso”  Pero no había vuelto, David aspiró profundamente unas cuantas veces más antes de volver a levantarse y bajó los últimos escalones, observó en dirección a la cocina, se sentía como avanzando sobre el suelo, su cuerpo era ligero y sin embargo le costaba mucho trabajo moverse, hacerlo avanzar con normalidad.

Si sólo recordara que fue lo que causó aquella vez su debilidad, tal vez entonces pudiera entender que era lo que le podría ayudar a recuperarse.

El sonido del agua al caer dentro del vaso de cristal lo reanimó un poco, tal vez después de todo no necesitara más que comer algo para sentirse mejor, al menos eso es lo que esperaba que sucediera.

Observó su reflejo en el vidrio de la ventana de en frente mientras se aferraba al vaso de agua fresca, no podía asegurarlo por la escasa percepción que tiene uno del color en un vidrio, pero presentía que estaba algo paliducho.

Se encogió de hombros restándole importancia y comenzó a beber el agua con tragos largos y pausados, sintiéndose cada vez mejor.

No excelente, pero al menos ya no sentía que fuera a caerse al suelo en cualquier momento.

Haciendo acopio de toda su fuerza de voluntad logró servirse un desayuno, sino adecuado al menos no para morirse de hambre.

Revolviendo con gesto agotado los cereales con leche, escuchaba los sonidos de la casa, mientras más tiempo pasaba en ese sitio, más estaba seguro que estaba viva, como la casa de su abuelo.

“Hay más cosas en el mundo, de las que puedes realmente ver, sólo tienes que creer en ello”  Sonrió recordando las palabras de su abuelo, él si creía en todo lo que otros no querían creer, o en las cosas en las que su padre no quiso creer.

“No podemos culparnos por lo que sucedió hijo, cada uno de nosotros elige el camino que quiere tomar, nosotros de alguna manera llegamos a sentir lo que va a suceder, pero eso no quiere decir que no podamos decidir, tu padre eligió ir, tal vez pensaba que podría cambiarlo de alguna manera”  Ahora recordaba, después de la muerte de su padre él había ido a ver a su abuelo y confesado sobre su sueño, y sobre el hecho de que supo en qué momento fue en el que él murió.

Se había encontrado muy asustado y culpable, pensando que él habría podido detenerle y evitar aquella desgracia.

“Por más poder que tengamos pequeño David, no podemos dejar de ser… humanos”  David tomó el ultimo resto del cereal en su plato y suspiró.

Extrañaba mucho a su abuelo, el sabría decirle qué estaba pasando, qué era lo que le sucedía, tal vez incluso podría ayudarle a solucionar todo aquel problema.

Pero él ya no podía ayudarle, estaba ya muy lejos, y sintió la horrible seguridad de que su abuelo no podía llegar hasta donde él estaba.

Y no entendía por qué.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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