El Valle de la Nada - Capítulo 20
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20: 20 20: 20 “David” Alguien le llamaba, pero no lograba saber quien, se sentía muy ligero, como si flotara, como si su cuerpo no existiera, todo era muy confuso, todo estaba completamente oscuro, pero no tenía miedo, en realidad, se sentía muy bien, muy calmado.
“David” De nuevo esa voz, ¿Quién le llamaba?
No recordaba nada, no sabía donde se encontraba y en realidad no le interesaba, se estaba tan bien en ese lugar, no volvería a sentir miedo, ni frío, ni ningún dolor, todo era perfecto.
“¡David!” No podía quedarse en ese sitio, le estaban llamando, necesitaba saber quien, necesitaba salir, necesitaba regresar, intento moverse, pero no podía hacerlo, en realidad no había nada que mover.
Entonces sintió miedo, quería su cuerpo, tenia que volver.
“¡David!
¡Regresa!” Si, si, tenia que volver, tenía que regresar, lo estaban llamando, lo necesitaba, tenía que despertar, tenía que volver.
Debía hacerlo, le estaban esperando, alguien, le necesitaba.
Abrió los ojos, el sitio estaba en penumbras, por un momento no supo muy bien que había pasado, ni siquiera lograba enfocar muy bien el lugar donde se encontraba.
Sintió un ligero dolor en el brazo izquierdo y lo elevó lentamente, sentía que como si en lugar de brazo tuviera una barra de plomo.
Una intravenosa, o como sea que se llamara aquella cosa, le habían puesto suero, eso quería decir que se encontraba en un hospital, ¿qué diablos hacia en un hospital?.
En ese momento no le importó mucho, algo más primario que su razón despertó en él, su instinto de supervivencia, un hospital, un hospital era peligroso para él, con dificultad logro sentarse en la cama y miró a su alrededor, había otras camillas en la habitación, y solo unos cuantos chicos esparcidos.
Entornó los ojos sintiendo como su cabello se elevaba agitado por una brisa inexistente cuando sus ojos se posaron en una pequeña figura junto a la puerta, sin apartar su mirada de ese sitio palpó la cosa que tenía enterrada en su carne y con cuidado y rápidamente se la quitó ignorando el dolor y la sangre que salió, se movió rápidamente bajando de la cama sin importarle el frió del suelo.
La figura junto a la puerta también se movió un poco en su dirección, David se sintió como en un sueño, avanzando en dirección a aquella figura, a aquel niño que le miraba con fijeza, aquel niño por el cual podía ver a través de él.
Pronto se encontraron cara a cara, y David pensó que veía su retrato, un segundo después el otro estiró los brazos en su dirección y desapareció al abrazarle, David sintió mucho frío, sin embargo, se movió rápidamente lleno de una nueva energía, corrió en dirección a la salida y silencioso salió de aquel lugar, todo estaba en silencio en ese sitio, una parte de sí, gritaba que debía de volver y esperar a que algún doctor llegara y le hablaran a su madre, sin embargo la otra parte, la que tenía el control en ese momento le decía que debía recuperar algo de energía y que para eso debía de moverse y tenia que salir de ese sitio de inmediato.
Se ocultó rápidamente cuando escuchó venir aun numeroso grupo de enfermeros y doctores, que pasaron sin siquiera verlo, espero un momento hasta que se sintió tranquilo antes de continuar su camino, algo le decía que su madre estaba en la sala de espera, y que la enfermera de turno iría pronto a checar las camillas de su habitación, no sabía del todo como era que estaba seguro de aquello, pero no dudaba que fuera cierto.
Sus pies descalzos no hacían ruido al contacto con el piso brillante y limpio del hospital.
Pronto vio la salida a las escaleras de servicio, entró en ellas y comenzó a subir, necesitaba ir al registro.
Al llegar al piso adecuado, se asomó con cuidado al pasillo solitario, la morgue, ahí también se encontraban los registros de todos los muertos que habían pasado por el hospital, tenía miedo y por un momento titubeó cuando debía salir al pasillo, pero no duró mucho aquello cuando ya se encontraba deslizándose entre las sombras por el pasillo.
Miró por sobre su hombro esperando que no saliera nadie de los otros cuartos, no se dio cuenta de la camilla que descansaba a unos pasos frente a él, choco contra esta y tuvo que llevarse el puño a la boca para evitar lanzar un alarido de terror, al toparse con un par de pies verdosos con una etiqueta en el dedo gordo, se quedo estático durante unos segundos hasta que se obligó a rodear la camilla y continuar andando mirando al frente, no a la camilla, ni al cadáver que se encontraba sobre esta, casi ni respiró hasta que estuvo muchos pasos delante de aquello.
Entonces se soltó a correr como alma que lleva el diablo.
Patinó un poco al final del pasillo y terminó debajo de otra camilla vacía y justo a tiempo ya que un segundo después salió alguien del cuarto de archivos que estaba justo al lado, rápidamente detuvo la puerta antes de que se cerrara y vio como esa persona se alejaba con paso presuroso, David con cuidado se asomó, el cuarto estaba solo así que se introdujo, había un escritorio donde una taza con café se enfriaba y en un plato al lado se encontraba una dona mordisqueada, David paso al lado de este atravesando la puerta con letras negras que tenia escrito “Archivos” en el vidrio, entro y se encontró con una gran cantidad de archivadores del piso a la pared, suspiró levemente y se apresuró a recorrer los pasillos.
No estaba muy seguro de que era lo que estaba buscando en ese sitio.
-No sé que quieres de mí –susurró apenas abriendo uno de los archiveros y comenzando a reparar las carpetas rápidamente, “Jouse Carter”, “ Miroun Center”, “Sad Cray”, seguía sin saber que era o a quien se suponía estaba buscando en ese lugar –si me dieras alguna pista serviría –murmuró entre dientes intentando no hacer ruido.
Entonces, lo vio.
“Basil Chily” Se quedó observando aquel nombre con fijeza durante un tiempo que le pareció eterno hasta que tomó la carpeta y la sacó abriéndola con cuidado, hincado en el suelo sin darse cuenta que temblaba, ese archivo era muy viejo.
Basil Chily, 11 años, cabello castaño cobrizo, ojos grises.
El archivo incluía una vieja fotografía donde se veía al muchacho que era muy parecido a David, las diferencias no se notaban por que era una foto a blanco y negro, sus padres, Margaret Chily, y su padre un tal George Chily.
David supo que esa Margaret en realidad era Madame, todo aquello era tan extraño, no entendía porque su hijo buscaba su ayuda ¿Qué era lo que había pasado?
Siguió leyendo con dificultad en esa semipenumbra las pequeñas letras todo aquello era tan raro.
El archivo hablaba de que Basil Chily había estado en estado de coma a consecuencia de un accidente de automóvil, donde su padre murió instantáneamente, su madre era su único familiar vivo, Basil permaneció en coma durante seis años, cuando finalmente las maquinas fueron desconectadas, porque (David se estremeció involuntariamente) la madre Margaret Chily había fallecido un mes antes en una ciudad lejana a causa de una complicación pulmonar, no quedaba ningún otro familiar vivo, Basil Chily fue enterrado en una fosa común en el cementerio municipal sin ningún tipo de ceremonia.
David se quedó mirando fijamente el archivo durante un largo momento antes de finalmente cerrarlo tomó la foto del archivo y guardó de nuevo la carpeta en el archivero que cerró, ahora entendía que Madame Chily, con quien había hablado hacía poco, al menos él creía, era en realidad un espíritu, alguien que de alguna manera le había ayudado, nadie en el valle sabia de su vida familiar, así pues nadie se enteró de su hijo Basil, quien aún continuaba en el hospital esperando a que su madre fuera por él.
Suspiró suavemente, y se puso de pie con una sonrisa suave.
-No te preocupes Basil, yo ya la ví, está esperándote, vete ya con ella –susurró apenas, y sintió como alguien más suspiraba y una pequeña esfera de luz salió de su pecho y desapareció tras atravesar la pared, David supo que ya había partido y que Madame Chily estaría esperándole para irse ambos, también descubrió que se sentía tibio de nuevo y que se sentía mucho mejor, aún algo débil, pero definitivamente mejor.
Ahora debía volver a su habitación, así que en silencio emprendió el camino de regreso.
Se encontró con una enfermera a unos metros de la habitación de donde él había salido, lo miró y frunció el ceño pero definitivamente se veía aliviada de verlo, se cruzó de brazos con clara intención de verse más intimidante.
-¿Se puede saber dónde estaba joven Unreal?
–le reprendió la enfermera, David con la foto en su puño aferrándola como si este fuera un fuerte talismán de protección, le sonrió a la enfermera alegre e inocentemente.
-Fui a estirar un poco las piernas –la enfermera refunfuñó algo entre dientes y lo hizo volver a la cama.
David observaba las estrellas a través de una ventana cercana, con la foto en su mano y con el suero de nuevo siéndole administrado vía intravenosa, se sentía muy tranquilo, y curiosamente feliz, como el niño perdido en el bosque que finalmente ha encontrado el camino de regreso a casa.
Ahora sabía, que nunca estaría solo, alguien siempre estaría cerca para ayudarle, y no específicamente se refería a los vivos.
-Gracias Madame Chily, espero que ahora pueda descansar –susurró apenas, antes de cerrar los ojos y comenzar a dormir profundamente con una sonrisa en sus labios.
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