El Valle de la Nada - Capítulo 21
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21: 21 21: 21 -Así que… ¿Qué hacemos en la biblioteca pública?
–susurró Jonathan en voz baja siguiendo a David y a Raúl por uno de los tantos pasillos de la bien dotada biblioteca, era un antiguo edificio, moderno, en comparación a la casa de David.
-Tenemos que averiguar lo más posible sobre la historia de Al Ways, Annie Thing y necesitamos averiguar el nombre de aquel que causó la muerte de ella –declaró Raúl con tono bajo rebuscando entre los libros más antiguos algún registro, el bibliotecario se había limitado a decirles donde era posible que encontraran aquella información.
David asintió hincándose para leer los títulos borrosos de los libros que estaban más abajo, había sido dado de alta del hospital a la mañana siguiente una vez el medico le hizo un chequeo completo y tras convencerse que David se encontraba en excelente estado de salud lo dejo ir, su madre por otra parte había estado muy reacia a dejarle salir de la cama por unos dos días, sin embargo, al final se encontraba del todo bien, algo debilitado y un poco pálido, pero por otro lado, estaba de maravilla, casi de inmediato había llamado a los chicos, explicado que era lo que necesitaban hacer y buscar.
-Pensé que tus hermanas sabían toda la historia –murmuró Jonathan que se estiró para alcanzar un libro que estaba muy alto para Raúl, quien hizo una suave mueca entre fastidiada y entretenida, a veces era bueno tener a alguien tan alto como Jonathan cerca.
-Saben la historia que nos contó mi abuela, pero ningún dato que nos sirva, como por ejemplo el nombre de quien se llevó los restos de Annie Thing –susurró Raúl abriendo el libro que aun cargaba Jonathan y comenzaba a buscar si había algo que les servía, o al menos una pista, Jonathan no era muy bueno en eso de buscar en libros, si le hablaban de hacer algo que significara actividad física el era el indicado, por algo, era el mejor en todos los equipos de deportes del colegio.
-Nos tardaremos siglos –masculló Jonathan horrorizado por el hecho de que tendrían mucho que leer entre esa enorme cantidad de libros.
-Debió de ser alguien con mucho poder, un juez tal vez –murmuró David pasando las viejas paginas del libro que tenía en su regazo, leyendo con dificultad la lista de los nombres de los antiguos miembros de la iglesia, había miles, ya que habían salvado los libros de la biblioteca de todos ellos.
Dejo el libro en su sitio y buscó los libros de los años cercanos a la muerte de Annie Thing, al menos entre los años que identificaron en la vieja tumba de Al Ways.
-Bueno mejor empezar o no acabaremos nunca –dijo un resignado Jonathan, quien llevaba en sus brazos unos cuatro libros muy gruesos seguido de Raúl y David, lo mejor sería acomodarse en una mesa, tendrían mucho que buscar, de vez en cuando el bibliotecario rondaba y les observaba desde la distancia cuidando sus libros, luego de unas cinco vueltas, dejó de molestarlos al darse cuenta que no hacían nada malo.
David apretó con fuerza el relicario que tenía en su cuello, donde en el interior guardaba el retrato de Basil Chily, y en su bolsillo su pulsera la cual Raúl había encontrado el día siguiente después de que llevaron a David al hospital, y descubrió que no era de hilo, si no que era una pulsera hecha con trencitas de cabello humano color caramelo y David sabía a quien pertenecían, esos tres tesoros, sentía que debía mantenerlos cerca de él en todo momento.
Eran sus amuletos.
-Sería más fácil si tuviera idea de que estoy buscando –masculló Jonathan después de una hora de estar buscando, masajeándose los ojos agotados por la lectura, Raúl suspiró a su lado estirándose perezosamente, eso era verdad después de todo no tenían idea de que buscaban.
-Sé que está por aquí, en algún lado, sólo que aún no lo vemos –murmuró David entre dientes cerrando el libro que acababa de terminar y pasando al siguiente, sabía que de alguna manera pasaría como con el archivador del hospital, él sabría, sabría quien era la persona a quien buscaba tan pronto y le encontrara, debía de tener paciencia.
-¿Le has echado un vistazo al baúl donde encontraste el relicario?
–preguntó Raúl tomándose un descanso en su lectura, ya que era bastante agotador estar forzando la vista para intentar descifrar los nombres escritos en el libro.
David frunció el ceño un poco más casi causando que se le cerraran los ojos y negó ligeramente.
-No, se me había olvidado por completo, cuando llegue a casa lo veré –murmuró suavemente siguiendo la lectura con su dedo, después de la salida del hospital su madre le había mantenido en cama y se le olvidó por completo lo del baúl, esperaba que este encerrara alguna pista que le ayudara a descubrir como ayudarles.
Todo estaba muy silencioso en ese sitio, se podía escuchar el sonido de las páginas al ser cambiadas durante la lectura, el murmullo de alguna pluma sobre el papel.
David parpadeó ligeramente sintiéndose adormilado por el calor de la tarde y el tranquilo ambiente del lugar.
-¿Alguien escucha música?
–murmuró Jonathan frunciendo el ceño y alzando la mirada alrededor, Raúl y David alzaron la vista de los libros agudizando el oído, y si efectivamente, muy tenuemente se escuchaba algo de música clásica, tal vez un vals.
-Blue Danube de Strauss –murmuró Raúl relajando su expresión, Jonathan y David le miraron con las cejas ligeramente arqueadas por la sorpresa, al notar las miradas se sonrojó –bueno, me gusta escuchar la música clásica –se defendió.
David sonrió divertido, y cerró los ojos escuchando la melodía, a él también le gustaba, sin embargo nunca podría identificar los nombres de las melodías como Raúl.
Una imagen le llegó a la cabeza, un gran salón de baile con muchas parejas ricamente vestidos con joyas, sedas y terciopelo de colores.
Entre abrió sus ojos y pudo ver de nuevo aquella imagen sin embargo no era solo un salón si no que era la mismísima biblioteca, las parejas bailaban a su alrededor atravesando los libreros como si no existieran, continuando bailando al compás, deslizándose por el lugar.
Miró a sus dos amigos preguntándose si ellos también veían aquello, Jonathan entornaba los ojos como intentando detectar mejor un destello en el aire y Raúl observaba también aquello con curiosidad.
David sospechaba que la razón por la que ellos podían ver, si no exactamente lo mismo que él, al menos un destello era por que esos espíritus comenzaba a despertar a causa de su energía.
Bajó la mirada a su libro, continuando leyendo los nombres, como si nada pasara en realidad a su alrededor.
Un nombre resaltó en las páginas del libro.
“Fire Torch” -Hey, chicos, miren lo que encontré –dijo en voz alta cosa que causo que la música simplemente se desvaneciera al igual que las parejas fantasmales, Jonathan y Raúl devolvieron su atención hacía su amigo, y se inclinaron para ver lo que había encontrado.
-Vaya, vaya, así que, Torch –murmuró Jonathan quien como los otros dos había reconocido el nombre, alzaron la mirada para encontrarse con la de los demás.
-No es de extrañar entonces que A.
Torch, sufra estos extraños percances –murmuró Raúl ligeramente, David negó suavemente sorprendiendo a los otros dos.
-Solo hemos encontrado este nombre, aún no tenemos pruebas de que él haya sido quien causó la muerte de Eny –les dijo con seriedad, en su interior, también sospechaba lo mismo que los otros dos, entonces recordó algo más –Raúl ¿Tu familia no tendrá algún retrato guardado de Any con alguna otra persona?
¿o no sabes de alguien que guarde retratos de esa época?
–preguntó con suavidad, Raúl pareció sorprendido por la pregunta al principio y finalmente asintió.
-Posiblemente el señor Alba, no estoy seguro si mi familia tenga algo así, pero podríamos buscar en la vieja casa donde esta almacenado todo –opinó el ojiazul con calma.
-Perfecto entonces- suspiró David relajado, miró de nuevo la lista, en especial ese nombre, algo en su interior le decía que se acercaba a la meta, y que lo difícil sería encontrar a Annie Thing, donde quiera que estuviera enterrada.
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