El Valle de la Nada - Capítulo 22
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22: 22 22: 22 David golpeó nerviosamente la goma de su lápiz contra su libreta, ese día era el último día de clases, al día siguiente sería su cumpleaños número trece, su madre no dejaría de distraerlo con algo, y el día anterior no había logrado echarle un vistazo al baúl puesto que ella no le dejó siquiera entrar al cuarto, a veces las madres eran difíciles de soportar.
Estaba desesperado porque el día terminara y pudiera ir a su hogar y revisar finalmente el bendito baúl y Raúl iría a buscar algo en la vieja casa, finalmente había obtenido permiso para rebuscar entre las cosas que se encontraban en el sitio, Jonathan por otra parte, iría a ver al viejo Señor Alba, e intentaría sacarle algún tipo de información que pudiera ser útil, además de lograr con su hermano averiguar todo lo posible sobre A.
Torch y sus innumerables “accidentes”.
“Que fastidio” pensó un poco frustrado encogiéndose un poco en su asiento mirando fijamente el reloj en lo alto del pizarrón, tenía la sensación que le aparato ese no avanzaba ni un poco.
Estaba tan concentrado en eso que ni se dio por enterado de la pelota de papel que le rebotó en la cabeza seguida de unas suaves risitas de otros de sus compañeros.
Cuando el timbre de salida sonó finalmente, comenzó la carrera por quien saldría primero de la escuela, David casi pareció desaparecerse de su lugar y tele transportarse a la salida con sus cosas medio metidas en su mochila y el suéter arrastrándose en el camino, Raúl y Jonathan quienes aun guardaban sus cosas, vieron aquello con gran diversión, les impresionaba lo rápido que podía llega a ser David cuando se lo proponía.
David en realidad no llegó muy lejos cuando un pie se metió en su camino provocando que fuera a saludar el suelo con un beso de nariz.
-Escuche que mañana es tu cumpleaños Unreal –declaró una voz burlona a sus espaldas, David gruñó llevándose las manos a la nariz, tenía los ojos llorosos y le dolía, sin mencionar que comenzaba a sentir húmedas las manos.
-Idiota, me dompiste la nadiz –exclamó con voz gangosa volviéndose a ver a Raven quien sonreía burlonamente a su lado cruzado de brazos.
-Oh, mira como lo siento, de verdad que sí –dijo con voz falsamente afligida antes de soltarse a carcajearse –tatá –se despidió con un movimiento de mano antes de irse por su camino, David realmente lo odiaba en ese momento sujetándose la nariz con una mano logro meter con dificultad sus libros y cosas en su mochila y cuando finalmente logró guardarlo entró en el baño cercano para coger algo de papel húmedo y ponérselo en el rostro, antes de volver a encaminarse a su casa, rogando que su madre no volviera a evitar que pudiera ponerle las manos encima al baúl.
Hecho a correr por la avenida, quedaba mucho camino que recorrer, lo bueno era que el Valle realmente no era demasiado grande.
Para su buena suerte, su madre no se encontraba, le había dejado una nota informándole que había ido a tomar un café con la señora Fogy, David suspiró aliviado y se apresuró a subir a atender su nariz.
Se miró al espejo, parecía que no estaba rota después de todo, la tenía algo hinchada y adolorida, pero estaba en buen estado, se limpio todo el rastro de sangre y se colocó unos papelitos en las fosas nasales para detener cualquier posible hemorragia, subió a su habitación a quitase el uniforme manchado, se puso rápidamente unos vaqueros desgastados y una camiseta roja y se apresuro a bajar a la sala a buscar el baúl.
El baúl, para su suerte se encontraba exactamente en el mismo lugar en que lo había dejado la última vez en el librero cerca del televisor, se apresuró a tomarlo y fue a sentarse al sillón para dedicarse a investigar el contenido del baúl que antes no había notado.
Aspiró profundamente, tomó la tapa y tiró para abrir el baúl.
No se abrió, David se quedó sin aliento mirando incrédulo la tapa del baúl, frunció el ceño y alzó el baúl hasta tenerlo a la altura de sus ojos, tenía el aspecto de haberse trabado de alguna manera, refunfuñando dejó el baúl a un lado y fue a la cocina en busca de un cuchillo que le pudiera servir para abrir el baúl.
Todo aquello tenía pinta de una broma, en opinión de David mientras rebuscaba entre los cajones algo que le sirviera, no podía creer que le estuvieran pasando aquellas cosas, retrazando el momento en que finalmente pudiera descubrir algo que valiera la pena para resolver el misterio de la historia de Annie Thing y Al Ways.
-Creo esto servirá –murmuró para si mismo, viendo el cuchillo para pan que tenía en la mano y volvió a la sala donde colocó el baúl en sus piernas y deslizó el filo dentro de la separación de la tapa del baúl para hacer palanca intentando que así abriera.
-Diablos –gruñó David cuando el baúl calló al piso abierto de par en par dejando salir el paquete de su interior un libro, sin embargo David estaba más ocupado en ese momento con la cortada de su mano que corrió a la cocina a lavarla, por suerte no era muy profunda, se colocó una servilleta de tela limpia a modo de venda antes de volver a la sala, al ver el libro lo levantó con cuidado, era un viejo diario, se sentó en el sillón y cuidando de no mancharlo con sangre lo abrió, la letra era difícil de descifrar, pero una vez pudo traducir el primer párrafo se sintió muy animado, seguro de que en ese pequeño libro había encontrado lo que buscaba.
“Soy Some Ways, único hijo de Al Ways.
Escribo esto por que sé que voy a morir esta noche, y el espíritu de mi padre necesita ser liberado, espero que esto le ayude.” -Al Ways, tuvo un hijo –pensó David intrigado, un tal Some Ways, aquello era extraño, no había escuchado que Al Ways se hubiera casado, no creía tampoco haber escuchado que Eny Thing hubiera sido madre, así que aquello le llamaba mucho la atención.
Aunque lo que más le atrajo, fue una frase en especial, “escribo esto, por que sé que voy a morir esta noche”, ¿Qué significa aquello?
Algo en su pecho, le decía que lo mejor era no saberlo, aún.
“ Estoy muy débil ya como para emprender de nuevo una búsqueda, pienso que si sólo hubiera tenido los conocimientos que ahora tengo, cuando encontré el relicario de Annie Thing tal vez, habría podido salvar mi vida, pero ya es muy tarde para lamentarse, ahora espero que mis hijas se mantengan a salvo y que alguno de mis descendientes encuentre este diario” David se quedó muy quieto tras leer aquello, Al Ways no sólo había tenido un hijo, sino también nietas, esta era la casa del hijo de Al Ways, sin embargo eso quería decir, que los Unreal, era descendientes de este, por lo tanto.
-Soy descendiente de Al Ways –concluyó sorprendido de aquello, nadie le había contado aquello lo que le llevaba a sospechar que muy pocos si no era que nadie estaba al tanto de aquello.
Some Ways, había encontrado el relicario, sin embargo como aclaró en su escrito, cuando lo había encontrado, no sabía nada de aquello, no sólo eso si no que al parecer el sabía que el espíritu de su padre aún rondaba la ciudad, por eso había dejado aquel diario, para que cuando alguien lo encontrara pudiera liberarlo.
“Mi madre realmente llegó a amar a mi padre, tanto que cuando él murió lo comprendía, comprendió su tristeza, mi madre me contó que murió de dolor, porque el amaba a una mujer, a una tal Annie Thing quien fiel a él había muerto con tal de no traicionarlo, mi madre quiso enterrarlo con ella, lamentablemente nunca encontraron sus restos, me contó, hace muchos años, que el juez del pueblo, un joven inteligente y poderoso llamado Fire Torch se enamoró de ella y cuando le rechazo, planeó su muerte, acusándola de bruja ante los líderes de la iglesia.
Mi padre murió cuando yo tenia cuatro años, murió hasta que destruyó a todos aquellos que le quitaron a su amada, y mi madre me contó que en su lecho de muerte el juró que no descansaría hasta destruir a aquel que causó todo su dolor, juró que no descansaría hasta vengarse de Fire Torch” David se quedó mirando fijamente aquello, alzó la mirada para ver su reflejo en la pantalla oscura del televisor.
Recordando un rostro de ojos grises llenos de furia, de dolor, de odio.
David se estremeció entendiendo entonces, que ahora sólo le quedaba encontrar a la única persona que podría calmar aquella sed de venganza, antes de que cierto pelirrojo de ojos ambarinos muriera en un terrible accidente.
Necesitaba a Annie Thing.
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